INNOVACIÓN, BOYERO Y GUARDIOLA

De entre las cosas buenas de este fin de semana autista que llevo -y es que a veces necesito estos voluntarios y radicales encierros, lejos del mundanal ruido, parapetado en casa, entre libros, revistas, periódicos, CDs, DVDs y teclas de ordenador- una de las más estimulantes es poder dedicar mucho tiempo a la lectura pausada de la siempre bien nutrida prensa findesemanal.

 

Y encontramos distintos artículos, entrevistas y reportajes que abundan en algunos de los temas que hemos venido blogueando a lo largo de los últimos días.

 

Empecemos por el fútbol, que ya tocamos el pasado sábado en este “Real Madrid Esperpentos Club” y que viene fuerte con la columna de hoy de Manuel Vicent en El País. “Existen dos clases de futbolistas: los que en el campo sólo ven piernas y los que sólo ven espacios. En su tiempo, Guardiola fue un futbolista sintético, que ahorraba tres jugadas con un solo pase… Ese lance sólo lo consiguen los futbolistas que tienen el swing de la geometría en sus pies. Guardiola era uno de ellos y lo ejecutaba con el don de los deportistas superdotados, en los que la acción equivale al pensamiento.”

 

La acción equivale al pensamiento.

 

Impresionante frase, cargada de sentido y de largo alcance, que nos devuelve a esta polémica columna que, sobre la Innovación, publicamos el pasado viernes.

 

En las páginas salmón de IDEAL podemos leer una entrevista con Joel Kurtzman, “economista y asesor del Banco Mundial y las Naciones Unidas y uno de los gurús de la innovación más respetados en Estados Unidos”.

 

Primera pregunta sobre la coyuntura de nuestro país: ¿Cree que es posible cambiar de patrón económico? “Llevará mucho, mucho tiempo. España se apoya en la industria de la construcción que es la más lenta en cambiar y la menos innovadora.”

 

Y, tras hablar sobre los problemas de la economía española, el mazazo: Entonces, España puede ir desechando la innovación como receta para salir de la crisis… “La innovación no es una medida de emergencia sino un plan a mayor largo plazo, como la inversión en educación. Y, desde esta perspectiva, ambas son necesarias para España.”

 

O sea, que no íbamos tan desencaminados en nuestra columna. De hecho, en la encuesta que tienen a la Derecha de sus pantallas, todos nos vamos definiendo como más o menos innovadores. ¡Creo en la innovación! Ya lo dije en aquel otro artículo sobre la Actitud para el Cambio. Pero, ojo, ni la innovación va a implantarse en España por decreto ni se va a imponer de hoy para mañana.

 

¿Qué les parece si empezamos a acuñar términos como Innovacción o Imaginacción a nuestros escritos y los aplicamos a nuestra vida? Con un cierto sentido, claro. Porque, recordemos…

 

¡La acción equivale al pensamiento!    

 

Y terminemos con cine. ¿Están al cabo de la calle de la trifulca que se ha montado por culpa de un Post de Almodóvar en su Blog, criticando al crítico de El País, Carlos Boyero, cuyos vídeos rodados desde Cannes han desatado la caja de los truenos, y que pueden ver y escuchar desde AQUÍ?

 

La bronca ha sido tan grande que hoy, la Defensora del Lector del periódico ha terciado en ella: “Choque de culturas en la crítica de cine.” Y destacamos, tan sólo, la autodefinición de su estilo que hace el criticado crítico, que trata de aportar en sus textos aquello que él más aprecia como lector: “Leer por el placer del texto. Si un texto me engancha, no necesito estar de acuerdo con lo que dice. Un texto no tiene que aburrir, ni ser ilegible. Ha de cultivar la fascinación, la hipnosis, la identificación emocional para conseguir atrapar al lector. Yo intento dar pasión, ironía, emoción. Conozco mucha escritura muerta. Yo intento que mi texto tenga vida”.

 

Di que sí Carlos. Que por esa forma tuya de ser y expresarte te seguimos tantos y tantos lectores. ¡No cambies nunca!

 

Jesús Lens, en vivo y en directo, desde su encierro, bien abierto al mundo.

 

PD.- Anoche vi “Juno”. Por fin. Es tan buena que creí estar viendo el episodio piloto de alguna de esas series de televisión que han revolucionado el siglo XXI. Maravillosa.