Hace muchos años, durante la primera BCNegra que organizó nuestro querido Paco Camarasa, me ‘perdí’ por el Raval buscando la mítica Casa Leopoldo. Me senté a la mesa de Manuel Vázquez Montalbán, me puse púo y así homenajeé, a mi manera, al gran maestro de la novela negra española y a su personaje de cabecera, el detective Pepe Carvalho.

Hace unas semanas leí, consternado, que Casa Leopoldo cerraba sus puertas definitivamente. ¡Qué pena! Aunque se ha intentado mantener a flote, la clientela que la visitaba no era suficiente y los números no salían. Y es que la nostalgia es muy bonita, pero no paga facturas.
‘Ravalear’: ¡menudo verbo! No me extraña que el cineasta barcelonés-granaíno Pol Rodríguez haya titulado así la serie en la que cuenta una historia de resistencia: La de Can Moscas, inspirada en la de Can Lluís, un restaurante de los de toda la vida famoso por su comida tradicional, de los arroces a la escudella pasando por sus manitas —o pies de cerdo— O los calçots, como se ve en la serie.

Pol Rodríguez conoce bien la historia sin que se la hayan tenido que contar, que echó los dientes precisamente entre los fogones de Can Lluís, el restaurante que regentaban sus padres. ¡Sabe de lo que habla! Y qué bien lo cuenta y lo muestra. Como contaba y mostraba nuestra Granada en la película ‘Segundo premio’.
Vean el arranque de la serie. Porque hablar de ‘comienzo’ o ‘inicio’ es quedarse cortos. ‘Ravalear’ arranca con un primer capítulo cuyos primeros minutos, si no le imantan a la pantalla, yo ya no sé. Para mí hay mucho de Scorsese en el paseo que se da Álex, el imperial protagonista de la serie, aunque el reparto es muy coral. Está interpretado por ese portento que es Enric Auquer y verán cómo evoluciona a lo largo de los seis episodios de una serie que también conecta con el mejor David Simon. Y no lo digo, sólo, porque ‘Ravalear’ sea una producción de la HBO, nada menos, con todo lo que eso significa.

Una serie que será incómoda para cualquier espectador con ideas ‘claras’ y preconcebidas sobre temas tan complejos como los narcopisos, el movimiento okupa, la inmigración y las plataformas de desokupación. Una serie muy clarificadora sobre lo que supone la gentrificación y el turismo abusivo: ¡ese Alex saludando a los turistas de se bajan de un inmenso crucero en el puerto de Barcelona al grito de “¡Bienvenidos a Nápoles!”, tan irónico como preclaro y anticipatorio, antes de subir por las Ramblas.
De ‘Ravalear’ lo mismo podría escribir en el suplemento Gourmet de IDEAL que en las páginas de Opinión. Porque el fenómeno de la gentrificación tiene tantas aristas… ¡Incluso negro-criminales! Que las tácticas usadas por los Fondos Buitre para quedarse con porciones cada vez más grandes del goloso pastel inmobiliario de determinadas ciudades rozan lo gangsteril. ¿Ficción noir? ¡Y realismo puro y duro, a nada que pongan ustedes en diálogo lo que cuenta ‘Ravalear’ con la actualidad periodística del día a día.
En ese sentido, todos los personajes femeninos resultan apasionantes, de las mujeres más veteranas y combativas del barrio a las más jóvenes. ¡Incluso las niñas recién llegadas al Raval! Por lo que dicen, por lo que callan, por lo que hacen y por lo que no hacen. Pero inspiran.

Y máxima atención a la banda sonora. Y al diseño de producción. Todo al servicio de una historia que rezuma poderío, verdad y crudeza. ‘Ravalear’, una serie impactante que nos cuenta un momento del aquí y el ahora ante el que no podemos, no debemos cerrar los ojos.
Jesús Lens



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