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‘Objetos perdidos’ de Carlos Zanón: poética del noir noctámbulo

Disculpe la impertinencia de comenzar interpelándole a usted, estimado lector: ¿ha pensado alguna vez en desaparecer? O sea, fijo que sí. ¿Pero se ha puesto a ello, más o menos seriamente? Dicho lo cual, si una persona desaparece, ¿sería un objeto, o un sujeto perdido? ¿Y si a un abogado le encargan buscarle, qué buscaría, a alguien o algo?

El martes de la semana que viene, 16 de junio, a partir de las 19 horas, el gran Carlos Zanón estará en Granada, en Librería Picasso, para presentar su novela más reciente, la portentosa ‘Objetos perdidos’, publicada por Editorial Salamandra, como toda su obra más reciente. Y será una de las preguntas que le haré, si el tiempo lo permite y la autoridad no lo prohíbe.

“Todos estamos a dos pasos de desaparecer”, reza la contraportada de una novela tan especial que no he tardado ni un mes en releerla, del impacto que me provocó. Álex Gual, un abogado delgado como un junco, pero que alberga en su interior a un Niño Gordo, ya los ha dado. Vive en un hotel de nombre tan artúrico como improbable: Excalibur. Y lo curioso es que es tan habilidoso a la hora de encontrar personas como ‘aficionado’ a perder cosas, dejándolas olvidadas en cualquier sitio. Sobre todo en los taxis, que son universos móviles en sí mismos. 

“Una historia poderosa que combina sensibilidad y crudeza, llena de suspense, y habitada por personajes complejos y desorientados, víctimas de sus decisiones y de un entorno implacable”, señalan desde la editorial.

Un noir noctámbulo impregnado de una poética muy especial en el que Barcelona, la gran urbe, se convierte en vórtice que amenaza con devorar a quienes no conocen bien sus claves y sus resortes. Gente despistada que no sabe quién es el Señor Paco, por ejemplo, uno de esos personajazos de Zanón que quedan para el recuerdo, por mucho que ya no sea ni sombra de quien fue un Señor Paco que no entiende tanta violencia, aunque no es que que la violencia le resulte ajena, precisamente. 

‘Objetos perdidos’ es una novela 100% de Carlos Zanón que él y sólo él podría haber escrito. Porque historias sobre la búsqueda de una persona desaparecida en la gran ciudad hay muchas, pero sólo él puede escribirla así.

Lean, lean el comienzo de la novela. El capítulo 1 se titula ‘Niño Gordo duerme en Excalibur’ y empieza así: “A la gente no le gustan los Niños Gordos, ni siquiera cuando se esconden dentro de Hombres Delgados. Un Niño Gordo dentro de un Hombre Delgado nunca olvida que, en cualquier momento, puede ser descubierto”.

Vale. Aún no ha desaparecido nadie. Pero no se preocupen, que un famoso deportista inglés de paso por la ciudad condal no tardará en hacerse bomba de humo. ¿Secuestro? ¿Accidente? ¿Tendrá algo que ver la mafia somalí? Porque ustedes lo mismo no lo saben, pero es una de las más activas y peligrosas del mundo, más allá de los piratas que asaltan barcos. 

“Además de Niño Gordo, Álex Gual es abogado y toma cocaína. Cada vez menos lo primero y más de lo segundo”, nos sigue describiendo Zanón, antes de llevarnos al singular hotel Excalibur donde vive nuestro protagonista, quien no deja de buscar a una artista contemporánea llamada Lola, empeñada en perderse una y otra vez. Y está el Donna Summer, uno de esos garitos que uno no sabe si debería pisar en una visita a la Barcelona literaria de Zanón. Allí trabaja Inés, otra de las protagonistas de ‘Objetos perdidos’. Y por allí está ese Señor Paco al que tanta gente debe tantas cosas. Y no sólo dinero. Lo dejamos aquí, de momento. 

Jesús Lens


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