Llamadme flipao, igual que el otro comenzaba su narración pidiendo que le llamáramos Ismael, que la cosa va de mares y océanos.
Llamadme flipao, pero el pasado martes, al cruzar las puertas de la una de mis galerías favoritas de la vida, El Silo Eléctrico, me golpeó la brisa marina en todos los morros. Entrábamos en el territorio de Ritual Tiki, la obra más reciente de la artista granadina Elysa Castro. Aromas a la Polinesia y a los Mares del Sur. Recuerdos de Stevenson y, más recientes, de mi querido Corto Maltés. Y un guiño para Jacinto Antón, un enamorado —¿cómo no serlo?— de la aventura del Kon-Tiki.

Ojo a las deidades polinesias. Y a los paisajes marinos y a la vegetación. ¡Qué acuarelas tan maravillosas! Por haber, hay hasta un muestrario —dibujado— de coctelería.
No sé cómo tiene usted planteadas las próximas semanas, pero pocas veces, viajar a los Mares del Sur ha sido tan fácil. Y descansado. ¡Nada de remar! Ni de organizar el petate para coger vuelos imposibles a horas intempestivas.

El Silo Eléctrico, además, es una condensación de corrientes de Buenos Aires en plena Cuesta Gomérez y sirve como refugio climático sin necesidad de máquinas acondicionadoras. No se pierdan la otra expo que cuelga de sus paredes: ‘Anécdotas Bestiales’, de Lara Leru. Ya verán qué delicia. ¡Y está a la venta el libro catálogo de la exposición ‘Carmen’, de Miguel Ángel Moreno Carretero, desarrollado en el Carmen Blanco de la Fundación Rodríguez Acosta! Y hay obra gráfica sobre papel de decenas de artistas, fotografías y lienzos maravillosos. Pregunten por los carteles de las pelis surgidas de la fértil imaginación de Salva Di Marte, por ejemplo. Espero que mi querido Manuel Sicilia los conozca.

¡Y el Lowbrow de artistas granadinos de talla mundial como Luciano Sánchez. Y las fotos cocinadas de Carlos del Río! ¡Y la cantidad de nombres que me dejo en el tintero, que seguro que queda obra de la originalísima Brenda Risquez (además de mi sardinita, que esa está reservada) y de las Ferozah de Rebeca Mayo, una de cuyas ‘bichas’ también me está esperando. ¡Qué bien, tener que volver a El Silo Eléctrico! Y a La Escondida, que le debo visita a Pepa. Y a otras galerías, que Granada está que arde, también, artísticamente hablando.

Por cierto, ¿me hicieron caso y fueron al Guerrero a ver lo de Saul Steinberg? ¡No se la pierdan, por favor! Buen fin de semana.
Jesús Lens



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