La jefa es Petra Delicado, inspectora de policía con amplia experiencia y muchos tiros pegados. ¡Y los que le quedan! La jefa es, también, la escritora Alicia Giménez Bartlett, reconocida con el Premio Granada Noir del festival patrocinado por Cervezas Alhambra. Como sostiene el respetado crítico literario Juan Carlos Galindo, “la gran Alicia Giménez Bartlett, más que una pionera, es una maestra».

Y la Máster, la jefa, acaba de publicar con la editorial Destino ‘Bajo el cielo infernal’. Y es ahí donde nos encontramos a una muy enfadada inspectora Delicado. Que se llamará Petra, pero que no es de piedra. Y al final de la penúltima novela de una de las sagas fundacionales del género negro español, perdió a su marido, Marcos. Sirva el eufemismo para decir que se mató en un accidente de tráfico. Y en unas circunstancias que… ¡descúbralo usted si aún no lo ha hecho!

El caso es que Petra no para de recibir pésames y, lo que le resulta más cargante, mogollón de frasecitas de (supuesto) consuelo y consejitos de manual. Del manual de los tópicos y la llamadas ‘buenas costumbres’. Y como ya la conocemos, que menuda es Petra, se rebela. Y se cabrea. Y saca a relucir su proverbial mal genio. ¡Que se lo digan al subinspector Garzón, su compañero de fatigas y, por momentos, receptor de la ira de Petra.
¡Si será la cosa que el sufrido Fermín llegará a espetarle a su jefa y sin embargo amiga: “¡Eso, deme caña, inspectora, sin piedad, sin tregua! Yo no tengo sensibilidad, soy como una bestia parda, a mí se me puede decir lo que a uno le pase por la cabeza, arrearme duro, yo soy clase de tropa, pura chusma”.
Y lo exclama alguien que, páginas atrás, tras uno de sus habituales duelos dialécticos, le decía a Petra: “Lo que destaca en su persona, aparte de la cultura, el humor, la inteligencia, el encanto y la clara tendencia a tocar los cojones en general, es lo siguiente: es usted práctica, resolutiva, escéptica y racional, racional hasta decir basta”. ¡Eso es un buen compañero de curro!

Ya conocen ustedes un poco mejor a los protagonistas de una serie de novelas que arrancó con ‘Ritos de muerte’ y que, estoy seguro, volvería a disfrutar de principio a fin si la volviera a leer enterita. Algo que no descarto.
Y es que, como dijimos durante la entrega de su Premio Granada Noir,“Petra Delicado es un personaje clave en la historia del género negro español. Por una parte, se trata de una inspectora de policía, rompiendo con el tópico de que un representante de las fuerzas del orden no puede ser el héroe de una novela negra. Además, Petra Delicado es una mujer fuerte, inteligente e independiente, en contraste con su irónico apellido; con tan buenas –o malas- costumbres como cualquier otro personaje masculino. Petra Delicado es, en suma, el gran personaje femenino del género negro español y Alicia Giménez Bartlett una de las grandes renovadoras de la novela negra en nuestro país, actualizándola y modernizándola desde el compromiso con una visión feminista de la sociedad contemporánea”.
En su novela más reciente, la autora hace que sus protagonistas se muestren más quijotescos que otras veces. Y es que la investigación de la muerte del padre —¿o será hermano?— Lorenzo, un jesuita que trabajaba en el barrio de La Mina con chavales problemáticos; hará que se topen con la Iglesia.
¿Quién y por qué cosió a puñaladas a un cura que, como dictaminará la autopsia, gustaba de darle al frasco? Tenemos cerca de 550 adictivas páginas para descubrirlo.
Jesús Lens



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