BALCONING

– Otro caso de balconing, Capitán. Estos jóvenes no están bien de la azotea, puede usted creerme. Y cuanto más sale lo del balconing en la prensa, peor. Cada vez son más lo que se tiran, ciegos perdidos…

Y mientras escuchaba al agente dirigirse a su Capitán, Soledad callaba.

Andrés solía beber hasta emborracharse, todas las noches, durante sus vacaciones mallorquinas. Ésa, en concreto, también se había tomado un ácido. Por eso, al volver al apartamento, no le costó convencerle de que salieran a disfrutar de las Lágrimas de San Lorenzo. Y, una vez en el balcón, tampoco le costó excesivamente empujarle por la barandilla. La enorme altura de Andrés colaboró a que su caída fuera limpia e instantánea.

– Dos metros de tío estampados junto al borde de la piscina, Capitán. Debió darle el cangelo a la hora de saltar, intentaría recular y la inercia le arrastró. Muerte instantánea. Y ya van cuatro en lo que va de mes.

Y mientras escuchaba al agente seguir dirigiéndose a su Capitán, Soledad reía. Por dentro.

Jesús Lens Espinosa de los Monteros.