Granada Sin

Ya hemos hablado de las playas granadinas, sin arena y repletas de pedruscos y escalones, convertidas en campos de minas e impracticables para personas mayores o de movilidad reducida. Playas que a duras penas se pueden denominar como tales, como señala Mercedes Navarrete en este reportaje.

Playas de piedra playa granada

Reflexionando sobre el tema, he llegado a la conclusión de que nuestras playas sin arena son una perfecta metáfora de una tierra que podría acuñar la marca “Granada Sin”, por la cantidad de Sines que empieza a acumular. El más actual: Sin el Legado de Lorca, por supuesto. Que las informaciones sobre su posible venta al Harry Ransom Center de Texas explicarían la urgencia de la BIC-Declaración y contribuyen a complicar aún más las cosas. Si cabe.

Otro ejemplo de una Granada Sin lo tuvimos hace un par de fines semana, cuando se abrieron al público dos flamantes estaciones de Metro, sin metro, por supuesto. Lo curioso de estas visitas es que concitan el interés de miles de granadinos a los que les gusta bichear por los intersticios más recónditos del Subte. Es lo bueno de un Metro que se presentó como proyecto en 1998 y cuyas obras arrancaron en 2007: han sido tantos años de excavadoras, túneles y discusiones sobre el soterramiento que, al final, aun sin verlo, le hemos tomado cariño.

Cruda Realidad metro

Y, por supuesto, está la Madre de todos los Sin. Sin AVE. Y digo más: sin trenes, volando o sin volar. ¡Eso sí que es un logro! Más de un año sin ferrocarril. Y lo que te rondaré. Y aquí no pasa nada. El día del aniversario, un poco de ruido. Nada más. Es que ni una fecha aproximada. Aunque luego se salten el plazo a la torera. ¡Un algo, por favor!

Además, estamos sin alcalde. Y sin gobierno. Y ya estamos sufriendo las consecuencias: parálisis, prórrogas, comisiones que no se celebran, órdenes del día que quedan completamente desordenados…

Torres Hurtado dimisión

Granada es, también una ciudad sin cine. Sin cine en versión original. Sin cine alternativo. Las salas comerciales lo obvian y al único Festival que nos daba un poco de oxígeno, Cines del Sur, lo han puesto en hibernación. En barbecho. En standby. Como si lo hubieran castigado al rincón de pensar.

Sí. Granada Sin. Un eslogan que, si pensamos en su traducción al inglés, resulta ser una condena. Sin. Pecado. Granada Sin. Pecaminosa. Abúlica y perezosa. Sin nervio. Sin tensión. Sin liderazgo.

Jesús Lens

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Suspensos y repetidores

Ea. Es oficial. El 26-J, nuevas elecciones generales. Para nada ha servido el último escorzo de Compromís, que no parecía tanto una opción válida de formar gobierno cuanto una dosis de munición extra para el depósito de Y-tú-más de Narciso Iglesias.

Suspenden Día de la Marmota

El Día de la Marmota. Efectivamente. Lo que va del 20-D al 26-J está siendo una inaudita y bastante insoportable dosis de postureo, inoperancia y, por mucho que el Rey pida lo contrario, cansinismo. Porque ellos han suspendido, pero nos toca repetir a nosotros.

Así las cosas, ¿qué se inventarán en El Hormiguero para poner a prueba la capacidad de hacer el ridículo de los cabeza de lista de los principales partidos? Porque lo del baile, excepción hecha de Iceta, ya cansa.

Suspenden hormiguero Sánchez

En realidad, solo de pensar en otra campaña electoral, agota. Y en la precampaña, más todavía. ¿Habrá Primarias? En los partidos que las celebran, quiero decir. ¿Repetirán los mismos candidatos? Mariano, Pedro, Pablo, Albert, Alberto… ¿qué de nuevo nos van a contar esos viejos amigos que no hayamos escuchado ya, hasta la saciedad, en estos meses? Solo la reaparición de la Niña de Rajoy, ya talludita y con las maletas hechas para emigrar a Alemania, podría animar el cotarro.

Suspenden Hormiguero

Pero la cosa pinta peor aún en provincias. Nos lo preguntábamos hace unas semanas. ¿A qué han dedicado estos meses Carlos Rojas, Elvira Ramón y Ana Terrón? Al ubicuo Luis Salvador lo tenemos más visto, pero ¿y los otros? ¿También repiten? Y, en ese caso, ¿de qué nos van a hablar? ¿Qué nos van a contar? Y los periodistas, ¿cómo van a hacer otra vez sus perfiles, sin repetirse?

Ellos, los políticos a los que habíamos elegido para formar gobierno, han suspendido, incapaces de ponerse mínimamente de acuerdo. Pero los repetidores somos todos. Otra vez a repasar los apuntes. Otra vez a recordar  viejos y obsoletos programas que no se cree nadie.

Pero qué huev... tienen
Pero qué huev… tienen

¿Qué nos van a prometer, de aquí al 26-J, que genere alguna credibilidad? Porque ilusión, desde luego, no percibo en el ambiente. Vuelta a la pegada de carteles y a los anuncios electorales. A los debates. A las encuestas. Al MásterChef político de los gurús. A los sesudos análisis que, en realidad, no sirven para nada. Y, mientras, seguimos viendo la vida pasar, con un gobierno en (dis)funciones…

Jesús Lens

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Frente Literario Antiyihadista

Hace unos días, Granada se despertaba alarmada por la detención en Algeciras de una pareja que estaba a punto de viajar a Marruecos para, desde allí, integrarse en el Estado Islámico. Él era de nacionalidad marroquí. Ella, española. Y tenía una hija pequeña, a la que se llevaban consigo.

Frente Antiyihadista

La denominada Operación Sable incluyó el registro de una casa del popular barrio de La Chana en que residían los detenidos y en la que se encontró material informático, teléfonos móviles y bellotas con droga. Según ha trascendido, un hermano del hombre detenido se habría inmolado en Siria y eso había precipitado la intención de la pareja de integrarse en el Estado Islámico.

Un par de días después, en Palma de Mallorca fue detenido otro individuo de nacionalidad marroquí por su estrecha relación con DAESH y por constituir una amenaza para la seguridad nacional.

Y quiere la casualidad que todo esto haya ocurrido mientras leía la novela “El espía que odió a los Beatles”, de Gerardo Errasti Bocourt, publicado por la inquieta y ya imprescindible editorial granadina Esdrújula. Porque la novela en cuestión trata precisamente de la infiltración de espías españoles en el corazón del Estado Islámico. Y arranca con la detención de dos mujeres de ascendencia española que estaban preparadas para dar el paso y viajar a Siria.

El espía que odió a los Beatles

Pero antes de hablar de la trama y los personajes de la novela, detengámonos en el autor de “El espía que odió a los Beatles”, el mencionado Gerardo Errasti Bocourt. Porque es un tipo que sabe bien de lo que habla.

Diremos, brevemente, que a los diecinueve años, hizo compatibles sus estudios universitarios con un trabajo tan ilustrativo como el de miembro de la Dirección General de Seguridad Personal, destinado en el Palacio de la Revolución, con la misión de proteger a Fidel Castro.

Tras licenciarse en 1983, obtuvo el grado de teniente en la Academia Superior del Contraespionaje Cubano. Su principal cometido: reclutar agentes para infiltrarlos en las operaciones de la CIA contra Cuba. Tras abandonar los servicios secretos cubanos, se dedicó a la abogacía y en 1999 marchó a Sudáfrica, invitado por Nelson Mandela. Allí fue donde comenzó a trabajar en temas relacionados con el yihadismo, cooperando con el CNI español y participando en la investigación del atentado terrorista del 11 de marzo de 2004, en Madrid.

Gerardo Errasti

No es de extrañar, por tanto, que sus novelas estén basadas en hechos reales tan trágicos y dolorosos como la muerte del segundo jefe del CNI en Irak, José Antonio Bernal. Y en la traición de Roberto Flórez, ex agente del espionaje español condenado a nueve años de prisión por vender documentos clasificados a Rusia.

Y ahí radica la clave de “El espía que odió a los Beatles”. En el realismo y la máxima actualidad de lo que Gerardo cuenta en 350 páginas que, por momentos, parecen informes extraídos de los archivos de La Casa, como popularmente se conoce al Centro Nacional de Inteligencia español.

La novela cuenta la historia de Carlos y Lisa, dos infiltrados en el islamismo integrista llamados a desempeñar una importantísima misión: viajar a Siria, al corazón del Califato en Raqqa, para tratar de localizar a un grupo de secuestrados occidentales, entre los que se encuentra el periodista estadounidense James Foley.

James Foley

Una operación de máximo riesgo organizada conjuntamente por el CNI y por la CIA norteamericana. Una operación autorizada y monitorizada por Obama, en la que el despliegue tecnológico de rastreadores, satélites y drones dependerá del éxito, o no, de la infiltración realizada por Carlos. Y de la tapadera que Lisa consiga proporcionarle.

Porque vivimos en un mundo globalizado en el que la información fluye de forma incesante. En todos los sentidos. Y en todas direcciones. De ahí que una palabra de más, o de menos, pueda resultar fatal.

Gerardo Errasti ha escrito la novela de más actualidad que se pueda imaginar, mezclando la realidad y la ficción en un cóctel literario de lo más sugerente para los lectores. Una novela que sigue el canon de los grandes clásicos de la literatura protagonizada por espías, como John le Carré o Frederic Forsyth, pero desde una óptica y una visión muy españolas.

Raqqa

Lo que hace de “El espía que odió a los Beatles” una narración especialmente inquietante, máxime, a la vista de acontecimientos recientes como los comentados al comienzo de este artículo.

Jesús Lens

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El Legado Lorca, un BIC

Tenemos que felicitarnos por la decisión de la Comunidad de Madrid y del secretario de Estado de Cultura, José María Lasalle, de convertir al legado de Lorca en especie protegida, tras haberlo declarado como BIC. Bien de Interés Cultural.

Centro Lorca legado

Ahora bien, les confieso que nada más escuchar la noticia, pensé: ¿qué no estará pasando con este tema, para que haya sido necesario tomar una decisión como ésta? Y, sobre todo, me pregunto: con la prisa que se dan los unos y los otros en denunciarse y querellarse entre sí a la velocidad del rayo y por las causas más peregrinas, ¿cómo es que este tema no está todavía en los juzgados? De ello hablo hoy en mi artículo de IDEAL, en línea a lo que ya comenté sobre este tema en otro artículo de hace unas semanas: “El mal pleito”.

Hasta ahora, solo Laura García Lorca ha puesto una denuncia contra Juan Tomás Martín, por presunta falsedad y apropiación indebida. Y, como caballero que es, el denunciado se ha autoinculpado y ha cargado con toda la responsabilidad de una nefasta gestión, exculpando por completo a Laura.

Centro Lorca cámara acorazada

¡Qué maravilla! ¡Qué manera más civilizada de conducirse! Pero, entones, ¿por qué sostiene Lasalle que el legado de Lorca no vendrá a Granada hasta  que “el Centro Lorca no esté operativo y estén resueltos los problemas que existen acerca de la continuidad del Consorcio”?

Que yo sepa, el Centro Lorca está más que inaugurado, operativo, abierto y en funcionamiento. De hecho, el sábado por la mañana tengo un acto literario allí, con Lorenzo Silva y Fatos Kongoli.

En el Centro Lorca nos vemos el sábado por la mañana
En el Centro Lorca nos vemos el sábado por la mañana

Lo de la continuidad del consorcio es otra cuestión. Lasalle ha hablado de discusión sobre su continuidad y debates dentro del mismo por parte de las administraciones y la Fundación. Y eso es lo que, además de sonar a coña marinera, empieza a oler a chamusquina.

¿Cómo se puede admitir que, con un agujero de 12 millones de euros y el legado inmovilizado en Madrid, habiendo sido necesaria su declaración como BIC para evitar su venta en el extranjero o su troceamiento para pagar deudas, sigamos hablando de discusiones, debates o negociaciones?

Aquí está pasando algo muy extraño y, sea por acción u omisión, las administraciones que forman parte del consorcio tienen una gran responsabilidad en todo este tinglado. A ver si hay suerte y, ahora que las dimisiones sirven para tirar de la manta de turbios y oscuros asuntos, empezamos a saber qué pasa con el tan llevado, pero poco traído legado de Lorca.

Jesús Lens

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Playas de piedra

“El problema es que los clientes tienen la imagen turística de Andalucía y llegan con altísimas expectativas a las playas. Al ver la nuestra así es inevitable el shock inicial”.

Gracias, Mercedes Navarrete, por reproducir estas palabras de María José Escudero, jefa de administración del Hotel Robinson de Motril, describiendo las playas sin arena del litoral granadino. Playas llenas de piedras y que exigen salvar abruptos escalones de notables dimensiones para acercarse al mar.

Playas de piedra playa granada

En La Chucha ya estamos acostumbrados a la estampa: familia que llega, toda ilusionada, dedica un rato a despejar de pedruscos un par de metros cuadrados para desplegar las toallas y se desloma tratando de clavar la sombrilla. Sudando, se acercan al agua con intención de darse un refrescante baño. Pero no cuentan con que tratar de entrar al agua, en La Chucha, es un deporte de riesgo que puede desembocar en un esguince de tobillo o en una mala caída de imprevisibles consecuencias. Porque hay tantas piedras y las algas las convierten en tan resbaladizas, que entrar sin menoscabo físico en el mar es digno de aplauso.

Lo normal es que esa familia, indignada, recoja sus bártulos y se vuelva por donde ha venido. Como decía, en La Chucha, ya estamos acostumbrados al peñascal y a los escalones vertiginosos, dado el desprecio con que históricamente ha sido tratada nuestra playa por las autoridades ¿competentes? De hecho, los pies de los chucheros han mutado en pezuñas, más propias de cabras monteses que de seres humanos.

Playa de La Chucha. Foto Manuel Béjar
Playa de La Chucha. Foto Manuel Béjar

Por fortuna, en otros lugares de la Costa Tropical granadina no estaban acostumbrados a este disparate. Pero este año, con los recortes presupuestarios, la dirección de Costas, dependiente del gobierno central, también está en funciones. Y, por tanto, no funciona. Que no suelta la guita necesaria para arreglar los desaguisados de los temporales de invierno, vamos. Así, las playas de Granada corren severo riesgo de ser un erial durante todo el verano.

Playas piedra Granada

No sé si la Consejería de Turismo de la Junta había pensado en hacer alguna campaña de promoción de nuestras playas de cara a la temporada estival, pero visto lo visto, mejor que no se metan en nada. Por lo del shock que tan brillantemente describía María José en una frase que debería figurar tallada en piedra, para escarnio de los políticos que hablan del turismo como motor de nuestra economía.

Jesús Lens

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