Julio Falero, en el Club Magic

Hay ocasiones en que la casualidad, la suerte o una mezcla de ambas; junto con la correcta alineación de los planetas; permite que coincidan en el mismo espacio y tiempo un grupo de excepcionales músicos que, habitualmente, lideran sus propios proyectos; pero que no dudan en reunirse para tocar juntos y ofrecer al público uno de esos conciertos inolvidables, mágicos y eternos.

Algo así puede ocurrir, presumiblemente, el próximo miércoles, desde las 22.30 horas, cuando la Asociación de Jazz Ool Ya Koo presente en el Club Magic a un quinteto de lujo, conformado por el guitarrista y cantante Julio Falero, el pianista Vince Benedetti, el contrabajista Guillermo Morente, el saxofonista Ernesto Aurignac y el batería J. Luis Gómez, “Polaco”; con el objetivo de homenajear a Chet Baker.

 juliofalero

Le contaba Julio Falero a Juan Jesús García, allá por 2010, que es un gran admirador de la estética de los cuarenta y que hubiera disfrutado cantando en una gran sala abarrotada de público y exquisitamente vestido.

Y es que Julio Falero, además de guitarrista, es uno de los pocos cantantes de jazz que hay en España, donde la figura del crooner nunca ha terminado de prender. Mujeres cantantes sí hay. Más. Pero varones… Por fortuna, la Asociación de Jazz Ool Ya Koo trajo el año pasado al extremeño Luis Regidor y, en la presente temporada, ha arropado a Falero con un excepcional grupo, para homenajear a uno de los músicos más exquisitamente sensibles de la historia: Chet Baker, aquel trompetista que cantaba con voz casi femenina y que tanto aportó no solo a la historia del jazz, sino también a su iconografía e imaginería.

 Jimmy Bond (bass) & Chet Baker Amsterdam-1956

Vince Benedetti, por su parte, es un compositor, arreglista, pianista y trombonista que, nacido en Nueva Jersey (Estados Unidos) y afincado en Granada, ha tocado con los más grandes del jazz de todos los tiempos, desde Dizzy Gillespie hasta Diana Krall, con la que grabó un disco a medias antes de que se hiciera mundialmente conocida.

Vince y, al fondo, Guillermo Morente
Vince y, al fondo, Guillermo Morente

El malagueño Ernesto Aurignac, bautizado por Colin Bertholet, responsable de los Martes de Jazz, como “el Charlie Parker español”; vuelve a Granada para una ocasión tan especial, semanas antes de estrenar su primer disco, compuesto para Big Band. (Más sobre Ernesto y algunas de sus míticas actuaciones; aquí)

Les acompañan Guillermo Morente al contrabajo, una leyenda viva del jazz granadino, que ha tocado con decenas de grupos y solistas de todo tipo, además de participar en innumerables grabaciones, dada su gran versatilidad; y el joven percusionista malagueño José Luis Gómez, “Polaco”, a la batería.

Una ocasión única de disfrutar de uno de esos conciertos que se pueden escuchar y vivir una vez en la vida, en un ambiente exquisito como el que cada miércoles de jazz se respira en el Club Magic.

Sobre Ool Ya Koo y el Club Magic

La Asociación Ool Ya Koo tiene como objetivo el promover la divulgación, conocimiento y disfrute de la música de jazz -y otros géneros musicales afines- entre los ciudadanos así como potenciar la música de jazz en directo. Además, Ool Ya Koo quiere cultivar la unión y el intercambio de ideas entre aficionados, músicos y asociaciones afines, estableciendo vínculos y favoreciendo la realización de actividades conjuntas y fomentando la creación de nuevos aficionados entre la infancia y la juventud.

 Logo Asociación

El Club Magic, en los bajos de la Plaza de Toros, se ha convertido en el templo por excelencia del jazz en vivo en Granada, albergando la programación semanal de conciertos de la Asociación Ool Ya Koo y colaborando con el Festival de Jazz de la ciudad, además de ofrecer música variada y adaptada a todo tipo de público a lo largo de la semana y los fines de semana.

En palabras de Juan Carlos Cifuentes, Cifu, mítico director del programa “Jazz entre Amigos”, el Club Magic hace honor a su nombre: hay magia en el ambiente.

Información:

Fecha: miércoles 26 de febrero

Hora: 22.30 horas

Lugar: Magic Club. Avenida Doctor Olóriz, 25 (Bajos de la Plaza de Toros). Granada

Precio de la entrada: Gratis para los socios de Ool Ya Koo. 6 euros con consumición para los no socios.

Jesús Lens

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El hombre de arena

Durante unos días, los pocos que me duró la lectura de “El hombre de arena”, me convertí en un tipo más huraño e insociable que de costumbre. A cada propuesta que se salía de las obligaciones forzosas del día a día respondía con un “No” tan cortés como inflexible.

 El hombre de arena

Y es que hacía tiempo que no me enganchaba de esa forma a un libro, buscando cualquier rato para leer. Hasta que llegó el fin de semana y, por fin, pude tumbarme el puñado de horas necesarias para terminar una lectura adictiva. Muy adictiva.

Y eso que yo, en esto de la novela negra, no soy muy de nórdicos que digamos, por mucho que en su momento cayera rendido a los pies de Lisbeth Salander y de Larson y disfrutara de la lectura de “El último lapón”, que ya reseñamos aquí.

Kepler.

¿Les suena el nombre?

A mí no me sonaba de nada. Hasta que fui al cine a ver “El hipnotista”, hace unos meses, película sueca basada en una de las novelas de un autor, Lars Kepler, que, en realidad, son dos personas. Y, además, pareja: Alexander Ahndoril y Alexandra Coelho Ahndoril, padres de tres hijas y que antes de unir sus fuerzas ya contaban con una sólida carrera como escritores, por separado.

 El hombre de arena Lars Kepler

De aquella película recuerdo, sobre todo, lo opresivo de su ambientación, su fotografía sucia y gris y lo extremadamente fea que aparecía en pantalla una ciudad tan hermosa como Estocolmo. Y el frío, claro. El frío, gélido. Y la nieve. Y el hielo.

Y de todo ello hay en “El hombre de arena”, claro.

Todo comienza con un asesino en serie. Encerrado. Peligrosísimo. Letal. Solo una comparación es posible: Hannibal Lecter. Y tenemos a un policía, claro. El que le dio caza, precisamente. Y la acción de precipita con la aparición de una persona desaparecida mucho tiempo atrás. Y nos encontramos con una agente, kamikaze, que tendrá que infiltrarse en una institución psiquiátrica para tratar de resolver un enigma de proporciones insondables, enfrentándose no solo a los demás internos sino también sobre todo, a sus demonios. Que no son pocos.

 El hombre de arena dibujo

A partir de ahí, quinientas y pico páginas auténticamente adictivas, escritas en capítulos cortos, de dos páginas como máximo, que te invitan, te incitan y casi, casi te obligan a seguir leyendo.

¡Qué sensación más gustosa, la de terminar un capítulo, estar muerto de sueño y decirte a ti mismo eso de “uno más y apago la luz”!

 El hombre de arena lectores

Sé que mi a admirado Ignacio Midore no le gusta la costumbre que tenemos algunos de “devorar” libros, dado que la pasta de papel resulta ciertamente indigesta. Pero si hay un libro que he devorado, metafóricamente, en los últimos meses, ése ha sido “El hombre de arena”. Y mira que una de las frases promocionales del libro ya advierten de ello:

“Aunque el ritmo galopante de “El hombre de arena” invita a devorarlo, el lector debería tomarse su tiempo para deleitarse con el fascinante mundo creado por los Kepler”

Lo voy a dejar aquí. La novela está recién publicada por la editorial Planeta y no quiero dar ni una sola pista sobre el contenido, los protagonistas o la trama. De hecho, lo que apunté hace unos párrafos apenas sirve para hacerse una primera, ligera y vaga idea de lo que espera al lector.

A buen seguro, “El hombre de arena” no tardará en ser llevada al cine. Yo que tú me adelantaría y sería el primero de tus amigos y conocidos en leerla, para poder recomendarla después con esa frasecilla que, en el fondo, tanto nos gusta soltar, tomando una caña en la barra del bar: “yo la leí antes”.

Jesús Lens

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