MEMORIA SIGLO XXI

La columna de hoy viernes de IDEAL tiene que estar dedicada, inexcusablemente, a él, cuyo arranque ha sido un éxito brutal, alabado por (casi) todo el mundo, como podemos leer en ESTE REPORTAJE. Y con llamativas colas, como vemos en ESTA ilustrativa oto. Y recuerden que AQUI hay vídeos sobre el Centro y el Cubo.

 

«Alucinante. Increíble. Espectacular. Una pasada.» Estos y otros calificativos por el estilo son los que venimos oyendo desde que, hace unos días, el nuevo Centro Cultural CajaGRANADA y Museo de la Memoria de Andalucía abriera sus puertas y mostrara los tesoros que se escondían tras ese farallón que, junto al Cubo, viene sorprendiendo y llamando la atención de todo el mundo desde hace meses.

 

Y no es de extrañar. Por mucho que te lo cuenten y te lo describan, por decenas de fotos, vídeos o imágenes que veas, hasta que no traspasas la fastuosa Puerta de las Culturas y te adentras en las instalaciones del complejo cultural recién inaugurado, no puedes siquiera hacerte una idea de lo que te espera en su interior.

 

Al oír que un Museo es interactivo en vez de estar basado en piezas históricas o arqueológicas, puedes tener la tentación de pensar que es pobre en contenidos y te va a decepcionar. Craso error. Porque la multimedia y las tecnologías de la comunicación con que está dotado el Museo de Andalucía lo convierten en el espacio más vanguardista y revolucionario que jamás he visto. Impresionante. Personajes históricos que hablan desde varias pantallas que emiten en alta definición, contando sus avatares y aventuras. Mapas parlantes que se iluminan y describen Andalucía hasta en sus más recónditos lugares. Filmaciones, animaciones y música que contextualizan la historia de esta tierra milenaria, siendo capaces de excitar todos y cada uno de los cinco sentidos, incluyendo el olfativo. Uno de esos museos en que lo prohibido es no tocar.

 

¿Recuerdan ustedes «Minority report», aquella película de ciencia ficción de Steven Spielberg en que su protagonista se ponía frente a unos inmensos paneles y manejaba las imágenes gesticulando en el aire con sus manos? Pues, como me decía mi hermano, cuando entras en este museo te conviertes en un Tom Cruise del futuro que estudia el pasado de Andalucía desde las más diversas ópticas y perspectivas. Un museo llamado a revolucionar la didáctica de la historia ya que, cuando un grupo de chavales lo visite junto a su profesor y descubra esta revolucionaria forma de aprender, ya nada será igual.

 

Un museo que comunica con el Teatro Isidoro Maíquez, un especialísimo espacio escénico, caja negra rigurosamente despojada en la que el rojo sangre de las butacas resalta con pasión sobre la austeridad ambiental. Un espacio que derrocha fuerza, energía y personalidad.

Y, junto a todo ello, un Centro Cultural que nace con vocación de mestizaje y transversalidad, que no sólo servirá como sala expositiva, sino que generará arte, creatividad, ideas, debate, pensamiento. Una exigente programación de mesas redondas, conferencias, jornadas de debate y reflexión que harán que este singular, vanguardista y moderno rincón de la ciudad trascienda fronteras y se convierta en un icono de la Granada del siglo XXI, polo e imán para la creatividad y el talento.

 

Jesús Lens Espinosa de los Monteros

«PERO SIGO SIENDO EL REY» YA ESTÁ AQUÍ

¿Se acuerdan? El primer manuscrito de «Pero sigo siendo el rey» fue mi gran lectura camino de Damasco. Y hace unos días anunciamos que Salto de página había editado la novela de Carlos Salem. Porque ya está aquí… ¿a qué esperan para lanzarse a las librerías a encargarla? ¡Háganse ese regalo, mejor hoy que mañana! Vean estas imágenes, para hacerse una idea de qué va la novela:

EL BAILE HA TERMINADO

No sé cómo definir a Julián Ibáñez, uno de los clásicos del género negro y criminal españoles por antonomasia. ¿Periférico? ¿Outsider? Quizá. Pero, sobre todo, independiente. Porque más allá de modas, costumbres o escuelas, la literatura más reciente de Ibáñez es esencial y radicalmente independiente.

 

Primero, porque escapa de los escenarios negros y criminales al uso. Sus personajes no suelen transitar las grandes ciudades, no son cosmopolitas ni, desde luego, visten de diseño ni saben de gastronomías más o menos pijas o vanguardistas. Así, las putas, los chulos y los matones de medio pelo que pueblan las páginas de las novelas de Ibáñez beben whisky Dyck, fuman negro y suelen tienen halitosis.

 

Como escribe Paco Ignacio Taibo II «Julián Ibáñez está en la primera fila de la novela negra española porque aporta al género un realismo sombrío, un paisaje urbano denso y una tristeza metafísica ambiental que rezuma cada página.»

 

En «El baile ha terminado», además, los protagonistas son obsesivos, hasta un punto rayano en lo demencial, casi en la línea de aquel hipnótico y fascinante El Ojo que inventara Marc Behm en su inolvidable «La mirada del observador».

 

Y es que la profesión de policía, de perseguidor, no es fácil. Aunque, acostumbrados al frenético ritmo de las películas, podamos creer que seguir a alguien es algo entre lo sencillo y rutinario y lo emocionante (velocidad, tiros, choques, etc.), series como «The wire» muestran que no. Que seguir a alguien es esencialmente aburrido, tedioso y hasta cierto punto esforzado.

 

Y ése es el punto de partida de «El baile ha terminado», la última novela de Julián Ibáñez, galardonada con el Premio L’H Confidencial y publicada por Roca editorial. Un policía de Grupo de Localización de Fugitivos toma un tren de Alicante a Bilbao, siguiendo a una chica joven. En la ciudad vasca, el protagonista tendrá que lidiar con la Ertzaintza por una parte y con la Guardia Civil por otra, en un caso que se encuentra entre lo incomprensible y lo absurdo. Hasta que ETA entre en escena…

 

Una novela, «El baile ha terminado», que es el mejor exponente de eso que tantas veces hemos sostenido: que el género negro es el género realista por excelencia, el mejor y más apropiado para contar cómo son las cosas de verdad, por debajo de la mera apariencia, trascendiendo la superficie más lineal. El género negro, con maestros como Julián Ibáñez al teclado, es el que más profundamente hurga en la esencia de las historias más turbias de nuestra actualidad, poniendo de manifiesto sus complejidades y contradicciones.

 

Jesús Lens Espinosa de los Monteros.

PUERTA DE LA CULTURA

Vengan unos segundos para saber un poco más de este Centro Cutural CajaGRANADA y Museo de la Memoria de Andalucía que venimos reseñando estos días. 

A ver qué os parece este vídeo realizado por Alternativa

Aquí, dedicado a Telma, podemos ver cómo se erigió una de las joyas del Centro: la rampa.

Aquí hay una interesante conferencia de Alberto Campo Baeza, en que habla de la inspiración que le llevó a idear el famoso Cubo, hermano mayor del Centro Cultural. Una excepcional lección de arquitectura, historia y arte.

Pero como no todo es arte y cultura…

POSTPOESÍA: AGUSTÍN FERNÁNDEZ MALLO

 

Hay una aparente paradoja en todo esto:
el agua es transparente pero oscurece la ropa,
hacemos cola en el fast food
(graffiti-comida), nos gusta la Nocilla,
el café aguado, el aire
que revuelven tus dedos y no vuelve, la vista
de la calle a través del cristal manufacturado.
Nos gusta lo que, existiendo,
no existe,
comprar camisetas blancas y zapatos caros,
silbar aquella canción de Roxy
fue la señal, nos gusta, sobre todo,
pensar el cielo en la tierra,
saber que tenemos razón para que
nos traiga sin cuidado tenerla.
Nos gusta comprar discos repetidos
de Esplendor Geométrico, vivir
una manzana más abajo de la cabeza de Newton,
(llovió y no quiero secarte el pelo, árbol de navidad de agua)
nos inquieta la pregunta: por qué los aviones
toman tierra y no derrapan, por qué los libros
son más altos que anchos, por qué el amor
(solución de una ecuación irresoluble) finge
su existencia.
Sabemos que el firmamento es cavidad resonante
de mensajes que se perdieron, y de aquellos que nos llegan
el emisor ha muerto. Sabemos la contradicción
de guerra humanitaria, que gana
quien derrama más sangre y después escucha
(graffiti-concierto) a Bach en los escombros del patio,
yo mismo a veces creo haber defraudado tanto
que me entregaría al cuerpo de cualquiera,
a lo que es pura ruina y carencia
y como el agua oscurece.
Me muero por piratear esta noche
los 50 gigabytes de tus pezones,
y qué más da Punk No Dead que Opus Dei Forever
si te imaginas que al final el cielo fuera sólo un anuncio
de papel Albal nos tararea Sr. Chinarro
en la ranura de tu sexo. Hay una aparente paradoja
en todo esto: envasado al vacío nos vendemos tiempo.

Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967) ha publicado los libros de poemas Carne de pixel y Joan Fontaine Odisea -al que pertenece este poema. Su libro «Postpoesía. Hacia un nuevo paradigma» ha quedado finalista del Premio Anagrama de Ensayo.