EL VECINO

Hoy tenemos la suerte de que han seleccionado nuestro relato veraniego para ser publicado en IDEAL. Y eso siempre es una inyección de moral, que la ficción cada vez me gusta más y cada vez la cultivo menos.


El relato se llama “El vecino”, está en la página 53 del periódico. Pero también lo podéis leer on line, disfrutando del delicioso dibujo de Mesamadero.

A ver qué os parece y qué pensáis de él.

Aquí os presento a… “El vecino”.

Sin olvidar el microrrelato, mínimo, que publicamos en El País: SMS.

Jesús Lens.

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TON-TON

Dejamos la columna de hoy de IDEAL. Obligada, me temo, por las circunstancias.

Acongojado estoy. Este viernes tengo que bajar a la playa, a Carchuna, y ando más perdido que un sello en un correo electrónico. Acabo de llegar de un viaje que, inmodestamente, podría calificarse de complejo, al haber estado circulando por libre y sin nada reservado por todos los países balcánicos, incluyendo esa Serbia que rotula sus calles únicamente en caracteres cirílicos o esa Bosnia de la que no existe guía de viajes.

Y, sin embargo, llego a Granada, echo un vistazo a los IDEALES acumulados, pienso en bajar a Carchuna… ¡y me entra el canguelo! Por lo visto, para llegar a la costa granadina, las autoridades han habilitado dos vías o ramales distintos. Uno va por las Alpujarras y el otro… la verdad es que ni idea de por dónde va. Ando desquiciado, preguntando a amigos y conocidos. Unos me hablan de la Gorgoracha, otros de Vélez. Hay quién me previene contra un Stop fatídico en no se qué carretera y quién me aconseja ir a Almería y llegar a Carchuna a través de El Ejido y Castel de Ferro.


Como yo lo veo, y si me equivoco ruego me corrijan, con tal de no reconocer que han vuelto a incumplir sus promesas, que nos han tomado el pelo y que se siguen descojonando de nosotros en nuestra cara, las autoridades han organizado un pifostio que no hay quién lo entienda. Es como lo de la crisis. Con tal de eludirla, los vanguardistas estetas lingüísticos de la comunicación socialista han llegado a hablar de “desaceleración acelerada”. Y ahí siguen, impertérritos.


Mira que me había prometido a mí mismo, este año, no escribir nada sobre la autovía, un tema más aburrido y cansino que el de la pertinaz sequía de toda la vida. Pero no puedo evitarlo. Es como la fábula del escorpión y la rana: los columnistas granadinos lo llevamos impreso en nuestros genes, después de más de dos décadas de promesas incumplidas.

Cuando nos aprestamos a cumplir la primera década de siglo XXI, si quieres bajar un fin de semana a la playa y le dices a tu GPS que te busque la ruta más corta o más rápida, verás cómo se va recalentando, poniéndose colorado y echando humo para terminar diciendo: “File error. Solución imposible. Faltan datos. Tomtom no saber qué ruta escoger, pero al menos no ser tan Tontón como todos vosotros, granadinos, que os siguen mintiendo y engañando, insultando y vejando. Y ahí estáis, atrapados en atascos de cuatro horas, otro verano más, maldiciendo en silencio lo que teníais que haber clamado en las urnas, cita electoral, tras cita electoral.”

Y es que las máquinas cada día son más listas y aprenden más rápido. No como nosotros, que llevamos más de veinte años tropezando con los mismos conos que, irónicamente, ahora echamos de menos. Peor, imposible.

Jesús Lens Espinosa de los Monteros.