EL SINDICATO DE POLICÍA YIDDISH

La Wikipedia las define de la siguiente manera: “La Ucronía es un subgénero de la ciencia ficción que también podría denominarse novela histórica alternativa, ya que se caracteriza porque la trama transcurre en un mundo desarrollado a partir de un punto en el pasado en el que algún acontecimiento sucedió de forma diferente a como lo ha hecho en realidad (por ejemplo, los perdedores de determinada guerra son los ganadores, etcétera.)

Se relaciona con el término historia contrafactual o historia alterna, que es el proceso especulativo o elaboración de dicho “mundo alternativo” en el que se ambienta la ucronía. Es una palabra elaborada por similitud a la utopía de Tomás Moro, y está compuesta del griego ou, ‘no’ y cronos, ‘tiempo’, “tiempo que no existe”.

“El sindicato de policía Yiddish”, de Michael Chabon, ganador del premio Pulitzer por “Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay”, parte de la siguiente premisa: “¿Qué habría sucedido si tras la II Guerra Mundial no se hubiese creado el Estado de Israel? ¿En qué situación se encontrarían miles de judíos desplazados por las autoridades internacionales a un lugar como Alaska?”

A partir de ahí, con las mimbres y el esquema de la mejor novela de género negro y criminal, Chabon hace una elucubración profunda, sincera y compleja sobre el ser judío. Porque ser judío no debe ser fácil y en la ucronía planteada por Chabon, después de residir durante años en Alaska, la comunidad judía se enfrenta a una nueva diáspora, lo que parece ser su sino histórico.

En medio de ese caos, un policía que se encuentra en las últimas, alcohólico y divorciado (¡oh sorpresa!) debe investigar el asesinato de un jugador de ajedrez de tercera, judío, que vive en el mismo miserable hotel que él. Por supuesto, las apariencias engañan y nada es lo que parece en los tortuosos días previos a la Gran Expulsión. Además, un puñado de interesantes secundarios harán su entrada en escena, del compañero del detective Meyer Landsman, un nativo de armas tomar, a su ex esposa, convertida en jefa para la ocasión.


Y, como no, la alargada sombra de esos ominosos jerifaltes de la comunidad judía más recta y ultraortodoxa. Y algún que otro mafioso. Y algunos que otros jugadores de ajedrez. Y un sujeto señalado por el destino, llamado a la redención de su pueblo. Porque 400 páginas de letra apretada dan mucho de sí.

Para mi gusto, el reiterativo uso del yiddish en la narración, si al principio resulta novedoso y curioso, termina cansando, por mucho que al final de la novela haya un glosario de los términos usados. De hecho, la mayor parte de las veces, me he conformado con dar por supuesto el sentido de las palabras, para no andar trasteando el libro, adelante y atrás. La trama criminal está bien llevada, aunque se nota que, en realidad, al autor no le preocupa en exceso, estando más interesado en los personajes y sus parlamentos que en la cosa investigadora.

Suelo detestar a los autores que se valen del género negro para, pasando de éste, contar sus cuitas y preocupaciones, pero en el caso de “El sindicato de policía Yiddish”, Chabon usa elementos no sólo del género negro sino también del folletín y de la novela de aventuras, en una defensa de los géneros populares que, si bien no termina de estar bien resuelta del todo, resulta interesante, se lee con agrado y trata un tema como el de las minorías religiosas desde un punto de vista novedoso y atrevido. Sin embargo, y teniendo muchas cosas en común, nos ha resultado mucho más interesante, hablando de judíos y ucronías, “La conjura contra América”, de Philip Roth, también editada por Mondadori, y de la que hablaremos muy pronto. Una editorial ésta que está publicando mucho de lo mejor de la más moderna literatura contemporánea, como ya dijéramos al hablar de la imprescindible “Qué es el qué”.

Jesús Lens Espinosa de los Monteros.

PERDÓN

Queridos amigos, perdón por haberles dejado cibernéticamente tirados todo el fin de semana, pero desde el viernes a medio día, nos enfollonamos y no ha habido manera. Primero, las semifinales de baloncesto, el mismo viernes. Luego, que queríamos recuperar sensaciones corriendo, forzando la máquina.

Luego, un pescadito en Torrenueva, ambientándonos acerca del Festimed, el Festival de Músicas del Mundo casi, casi secreto de la costa granadina, que nos debería haber regalado un concierto de fanfarrias balcánicas, pero al que la fatalidad de un accidente de tráfico impidió contar con el grupo rumano de músicos-gourmets que cocinan caracoles a la vez que tocan su música festiva.


Y, luego, que si bien estoy más que harto de agosto, se nos viene encima un septiembre de vértigo. Así que el sábado lo pasamos en la playa, leyendo, bañándonos, corriendo, etcétera. A libro por día, hemos salido. El sábado, “El ojo de Jade” de Diane Wei Liang, editado por Siruela. Y ayer domingo, “¡A la salida!”, de Dominique Manotti. Publicado por Tropismos.


Sol, mar, playa, sobrina… y la gran final de España. Que nos pareció uno de los mejores partidos de la historia del baloncesto. Partido hermoso, vibrante, emocionante, tenso… espectacular. En IDEAL publicamos un reportaje sobre la Antártida que, con el montaje de los compañeros del periódico, quedó de lo más sabroso, llamativo y atractivo. Aunque lo colgaremos en esta bitácora, les recomiendo que lo lean en el periódico, impreso. Perdón por el autobombo, pero quedó de fábula.


Y hoy lunes, también en IDEAL, pero en la sección de Opinión, publicamos el texto sobre los Niños Perdidos y el libro de Dave Eggers que tanto nos gustó y tanto recomendamos: “Qué es el qué”, de la editorial Mondadori.

Y, obviamente, es lunes y… seguimos.

Jesus Lens.

PD.- ¿Alguien vio la ceremonia de clausura de las Olimpiadas? ¿Qué tal?

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