Recordando “La neblina del ayer”

“…ante sus ojos se erguían unos soberbios anaqueles de madera, protegidos con puertas acristaladas, donde reposaban, trepando por las paredes hacia el techo altísimo, cientos, miles de libros de lomos oscuros, en los que aún lograban brillar las letras doradas de su identidad, vencedoras de la malvada humedad de la isla y de la fatiga del tiempo.”

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Arranca “La neblina del ayer” con Mario Conde,  el personaje fetiche del escritor cubano Leonardo Padura, convertido en chamarilero que respeta a los libros y respeta a las personas que, para sobrevivir, han de venderlos. Por eso es apreciado en el mundillo de las librerías de viejo. Una tarde, casi por casualidad, decidió llamar a la puerta de una antigua y decrépita mansión y… ¡bingo! El paraíso, en forma de biblioteca. (El resto de aquella vieja reseña de esta fantástica novela lo puedes leer AQUÍ)

 La neblina del ayer

Ayer pasamos una tarde deliciosa en la librería Ubú Libros, charlando de adaptaciones literarias al cine. Se nos fueron dos horas en un santiamén.

Gracias a Marian, la librera; a Reyes, a mi Cuate Pepe, a Paco, a Gustavo y al resto de personas que compartisteis ese tiempo precioso con este enfermo de películas y libros.

 Ubú librería

Como comentamos en la cerveza posterior a la charla, “La neblina del ayer” es una novela maravillosa que, sobre todo, a los libreros de viejo les tiene que encantar.

Con cariño, para todos vosotros.

Jesús Lens

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