Islandia: el gélido Noir más ardiente

“En la Islandia de 1974, los delitos graves eran algo prácticamente inaudito. La última gran investigación de asesinato había sido la de un taxista que apareció en el asiento delantero de su coche con una bala en la cabeza siete años atrás, y nunca se había resuelto. Los asesinatos eran muy, muy poco habituales, y mucho más en una ciudad como Keflavík, donde casi todos los vecinos se conocían. Aquel era un crimen impensable en un lugar donde los crímenes impensables eran… eso, impensables”.

A mitad de los años setenta del pasado siglo y con apenas unos meses de diferencia, dos jóvenes desaparecieron en Islandia. Los equipos de búsqueda fracasaron en sus denodados esfuerzos por localizarlos y la policía comenzó su investigación, previendo que no habían sido desapariciones voluntarias, casuales o accidentales, algo habitual en un país de climas extremos como Islandia.

No es baladí la referencia a 1974 que hace Anthony Adeanne en ‘Sombras de Reikiavik’, un libro interesantísimo, publicado por la colección Serie Negra de RBA, dirigida desde hace unos meses por el reputado y prestigioso crítico literario Antonio Lozano. No es baladí, primero, porque la policía no estaba acostumbrada a lidiar con casos complejos: en promedio, el número de asesinatos en Islandia en las décadas anteriores era… inferior a uno. “En Reikiavik, la gente aún cerraba la puerta de casa sin pestillo”, recordará más adelante Adeanne.

Pero es que, además, en aquellos años, Islandia estaba sometida a un imparable proceso de cambio que, como tan bien cantara Bob Dylan, dejaba estupefactos a los Mr. Jones de turno. La juventud… ¡ay, la juventud, con esas pintas y esa desaforada pasión por la cultura estadounidense que se colaba a través de las vallas de la base militar de la OTAN, tan polémica, recién instalada! ¡Ay, el alcohol de contrabando, las drogas, el rock y esa vida alternativa!

No tardó en haber detenciones en la investigación de los casos Geirfinnur y Gudmundur. A partir de ahí, la pesadilla, cuyos pormenores pueden ustedes conocer por dos vías diferentes, pero complementarias: el referido libro de Adeane, extraordinario, y/o el inquietante documental ‘Out of thin air’, en la parrilla de Netflix.

Mi consejo: lean primero el libro y vean después el documental. ‘Sombras de Reikiavik’ está protagonizado por algunas de las personas detenidas e interrogadas por la policía en el marco de las investigaciones, pero además de los pormenores policiales y judiciales, se contextualiza muy bien la situación social y cultural de Islandia, la historia del país y los cambios y vaivenes a los que se vio sometido, la influencia del clima y el paisaje en el día a día de la vida cotidiana de los islandeses, la importancia de la presión mediática por la aparición de tabloides de corte sensacionalista, etcétera.

Una vez leído y el libro y visto el documental, el siguiente paso para seguir conociendo el lado oscuro de Islandia, su dimensión más negra y criminal, es disfrutar de una serie estupenda: ‘Atrapados’, cuya segunda temporada se acaba de estrenar en la plataforma de Movistar.

Hay dos grandes protagonistas en una de las series policíacas que más me han gustado en los últimos años: Andri Olafssun, el enorme y desmesurado jefe de policía de una pequeña ciudad del norte del país, con su aspecto de oso cavernario y al que la vida familiar se está yendo por el despeñadero; y el propio el clima islandés. Sus paisajes. Su naturaleza.

Porque en la primera temporada, un ferry danés atracado en el puerto no puede salir por culpa de una enorme tormenta. Mientras, Andri investiga la aparición del cuerpo desmembrado de una persona sin identificar. En la segunda temporada, la historia se centra en los secretos de las familias islandesas más que en la amenazadora presencia de gente de fuera, aunque la inmigración sigue ocupando una parte importante de la trama.

Lo explica Erla, la protagonista de ‘Sombras de Reikiavik’, con una de esas frases que sirven lo mismo para Islandia que para cualquier otro país: “Las cosas en casa estaban difíciles, pero de puertas hacia fuera, todo iba bien. Es lo que tiene vivir en una comunidad pequeña. Es muy importante que nadie sepa que algo anda mal”.

Durante mucho tiempo no hubo novela negra en Islandia: la ausencia de delitos de sangre la hacía poco creíble. Pero las cosas cambian. Autores como Arnaldur Idridason o Yrsa Sigurdardóttir se han convertido en referentes del noir internacional y series como ‘Atrapados’ demuestran que hay vida más allá del Muro de ‘Juego de tronos’. (Lean AQUÍ otro Rincón Oscuro dedicado a la Isla Prodigiosa)

Y todo comenzó con los casos narrados en ‘Sombras de Reikiavik’. Como explica uno de los testigos: “Para toda una generación de islandeses, la desaparición de Geirfinnur fue el momento en que se dieron cuenta de que también ellos podían matar y ser asesinados”.

Jesús Lens

Dennis Lehane, de Boston a Barcelona

Qué gran noticia, la de que Dennis Lehane ha sido galardonado con el Premio Pepe Carvalho, que le será entregado a principios de año, en el transcurso de BCNegra, uno de los grandes festivales internacionales de género policíaco.

Dennis Lehane callejón

En este premio Pepe Carvalho se dan la mano tres de las disciplinas artísticas que tanto han hecho por situar al Noir como uno de los géneros más demandados por lectores y espectadores de todo el mundo: la literatura, el cine y la televisión. Un maridaje perfecto que convierte a Lehane en el Go to guy del género negro y criminal del siglo XXI. El tipo a seguir. El masca. El puto amo.

Lo mismo el nombre de Dennis Lehane, así en frío, no les suena. Pero, ¿qué tal si hablamos de “Mystic River”, “Shutter Island”, “Desapareció una noche”, “The Wire” o “Boardwalk Empire”? Porque con todos esos títulos está relacionado Lehane. Y con muchos más.

Dennis Lehane Boardwalk Empire

Empecemos por “The Wire”, serie de culto que se ha convertido en título referencial para la nueva religión audiovisual del siglo XXI: las series de televisión. Las cinco temporadas de la obra magna de David Simon han concitado el aplauso unánime de la crítica y, años después de ser emitidas, el del público especializado, que las idolatra.

Lehane fue el guionista acreditado de unos cuantos episodios, pero tal y como contaba en la Semana Negra de Gijón de hace unos años, el proceso de creación de la serie implicaba a un grupo de trabajo que se encerraba en una habitación y que no salía hasta tener un guion perfectamente pulido y aceptado por todos los miembros de un exigente y avezado equipo creativo en el que, además de Simon y Lehane, participaban escritores como George Pelecanos o Richard Price, dos de los mejores novelistas estadounidenses contemporáneos.

Cameo en The Wire
Cameo en The Wire

Pero vayamos al principio de la trayectoria de un Dennis Lehane al que le han concedido el Premio Pepe Carvalho, justamente “por la amplitud y la diversidad de su obra, que significa la continuidad de la mejor tradición clásica de la novela negra americana”.

Y al principio de su trayectoria, en la década de los noventa del pasado siglo, encontramos a dos personajes que forman parte de la educación sentimental de los buenos aficionados al Noir: Patrick McKenzie y Angie Gennaro, cuyos apellidos ya denotan sus orígenes familiares y, por extensión, la importancia que la tradición católica tiene en las novelas de un autor que ha convertido a su ciudad natal, Boston, en un territorio mítico con denominación de origen, en el mismo sentido que Vázquez Montalbán radiografió Barcelona, Chester Himes lo hizo con Harlem o Raymond Chandler y James Ellroy con Los Ángeles.

Dennis Lehane Serie Negra RBA

Y un tema recurrente en las primeras novelas de Lehane: la desaparición de menores. Y lo duro que resulta para los policías investigarlas. Los demonios que despierta. Los fantasmas que saca del armario, trascendiendo fronteras. Como señalaba el jurado del Premio Pepe Carvalho, hablando de Boston y del barrio de Dorchester en que nació Lehane y en el que sitúa muchas de sus tramas y personajes: “en sus calles están también nuestras calles, nuestros barrios y ciudades”.

Una de las novelas de esta saga, “Desapareció una noche”, fue adaptada al cine por Ben Affleck, dando como resultado una película muy correcta e interesante. Pero las dos novelas de Lehane que más famosas se hicieron tras su adaptación a la gran pantalla fueron “Mystic River” y “Shutter Island”, dirigidas nada menos que por Clint Eastwood en 2003 y por Martin Scorsese en 2009, respectivamente.

La cinta interpretada por DiCaprio, adictiva y estimulante, fue un gran éxito de taquilla y, con “Mystic River”, Eastwood ascendió otro de los peldaños que han terminado por situarlo en el Olimpo de los Dioses del cine clásico norteamericano, poniendo en bandeja de plata el Oscar al Mejor Actor para Sean Penn y el de Mejor Actor Secundario a Tim Robbins. Una historia estremecedora sobre los abusos infantiles y la venganza que exorciza demonios pero, a la vez, condena a las personas.

Dennis Lehane Oscar

En sus novelas más recientes, Lehane ha vuelto la vista atrás para contar la historia del siglo XX en Boston, siguiendo las andanzas de Joe Coughlin, el díscolo hijo de un capitán de policía que no quiere seguir los pasos de su padre y se enfrenta no solo a su familia, sino a toda una forma de entender la vida en la Costa Este de los Estados Unidos. “Cualquier otro día” es un novelón de más de setecientas páginas, un brutal tótem literario al que siguió “Vivir de noche”, otra gran novela con la mitad de páginas y cuya versión cinematográfica está ya a punto de estrenarse.

Dennis Lehane vivir de noche

“Ese mundo desaparecido” cierra la trilogía de Coughlin y ya esperamos, ansiosamente, la publicación de “Since we fell”, un thriller de hálito hitchcockiano y que, por supuesto, transcurre en Boston. Una novela que aparecerá en Estados Unidos la próxima primavera y con cuyos derechos cinematográficos se ha hecho DreamWorks, la productora de Spielberg.

Enhorabuena a Lehane por la consecución del Premio Pepe Carvalho y al jurado por otorgarlo a una de las voces más originales, auténticas y respetadas del Noir contemporáneo.

Jesús Lens

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Marley estaba muerto

Lo único que sé es que el Marley del título NO es Bob. Por lo demás, no sé nada. Bueno sí. Sé que “Marley estaba muerto” es la nueva novela de Carlos Zanón, y que se pone a la venta dentro de unos días.

Marley estaba muerto

También sé que Carlos Zanón es, hoy por hoy y libra por libro, uno de los mejores escritores de novela negra de España. O gris asfalto. O el mejor. Sin ambages.

Y solo sé una cosa más: que hacía tiempo que no sentía tanta expectación por un libro. Es que ni Ellroy, oigan.

¿Argumento? ¿Personajes? ¿Tiempo? ¿Época?

Yo fui Johnny Thunders

Ni idea. Y no me importa. Porque todo ello se resume en una palabra, que es ley: Zanón, ganador del Hammett del 2015 por su memorable y magistral “Yo fui Johnny Thunders” que, si nos has leído, deberías leer.

Jesús Lens

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Los ciervos llegan sin avisar

El miércoles, en el Teatro CajaGRANADA, tenemos en Granada Noir a Berna González Harbour. A las 18 horas. Yo, no me lo perdería. Mira, mira esto sobre su última y majestuosa novela...

Agarraos que vienen curvas.

Frase hecha, tópico habitual, aviso para navegantes al que todos estamos acostumbrados.

Pero, ¿qué pasa cuando nos encontramos en mitad de una recta, conduciendo confortable, tranquila y despreocupadamente? Conduciendo, en sentido literal. Y también metafórico.

Los ciervos llegan sin avisar

¿Que hay en tu vida; más curvas o más rectas? ¿Y cómo las afrontas? Las curvas, a buen seguro, con la máxima atención, aunque también gozando de las vistas. Pero, ¿y las rectas? ¿Cómo te conduces en mitad de las rectas?

Los ciervos llegan sin avisar, la novela más reciente de Berna González Harbour, publicada en la colección Serie Negra de RBA, nos habla de todo ello. De vidas que marchan con el piloto automático puesto, en mitad de una recta que parece interminable y que, de repente, se tuercen. En algunos casos, con consecuencias fatales.

(Sigue leyendo la reseña en nuestra página hermana “Calibre 38”)

 

Jesús Lens

 

Margen de error

Hacía falta. Hacía falta una buena novela negra y criminal que hablara de la Crisis. Porque la Crisis no es una maldición bíblica, como las plagas de Egipto, que nos asola porque sí. La Crisis -y sus efectos más dolorosos y lacerantes- tienen culpables. Con nombres y apellidos. Y es necesario que la mejor narrativa policial, la más comprometida y realista, haga por desenmascararlos.

Margen de error

Siguiendo la estela de Petros Markaris en Grecia, aunque de forma menos tremendista y truculenta; la novelista Berna González Harbour escribe sobre el contexto de la Crisis en una novela imprescindible en España, aquí y ahora: “Margen de error”, publicada por ese tótem literario en que se ha convertido la colección Serie Negra de la editorial RBA.

Todo comienza con un suicidio.

Lo que no tendría nada de particular, ni nada que investigar por parte de la comisaria María Ruiz… si no fuera porque hay aspectos del mismo que resultan sospechosos. Y extraños. Muy extraños.

Margen de error berna Harbour

A la vez, uno de esos periodistas de la vieja escuela, Luna, recibe la angustiosa llamada de una vieja amiga, juez de Madrid que vive en Toledo: han secuestrado a su hija. Un secuestro exprés ejecutado por alguna mafia del Este que exige que la policía se mantenga al margen y que la juez haga lo que tiene que hacer… si quiere volver a la niña con vida.

Dos tramas. Dos historias diferentes. Varias subtramas. Diversos personajes relacionados entre ellas. Y, como trasfondo, la ola de suicidios que “afecta” a los trabajadores de una conocida multinacional.

Margen de error berna Marías

Hace unos meses comentamos lo mucho que me había gustado el debut literario de Berna en el universo del noir, “Verano en rojo”, en la que narraba una turbia historia de abusos y violencia. En esta ocasión, la autora cántabra vuelve su mirada, de nuevo, a lo que hay más allá de los titulares de los periódicos.

Porque Berna es periodista. ¡Y qué periodista! Baste decir que ha sido corresponsal en más de veinte países en conflicto. Ha vivido, por tanto, lo que supone la transformación de un mundo en guerra. Los cambios sociales, las ilusiones, las decepciones, la violencia…

Su mirada a la realidad que nos rodea resulta, por tanto, especialmente analítica. Una mirada que, a través de la literatura, permite a Berna ir más allá del formato periodístico; sea como noticia, reportaje o columna de opinión. Una mirada compleja y poliédrica que le permite dotar de hálito y humanidad a sus personajes. Personajes vivos, que palpitan. Como la inspectora María Ruiz, con sus miedos y contradicciones a cuestas. O el maravilloso e incorregible Luna, a través del que conoceremos la transformación de los medios de comunicación. O el veterano Carlos, filosófico policía retirado y mentor de María.

26-7-2012------------- Presentación del libro " Verano en rojo " de la escritora Berna González Harbour en la librería Gil
26-7-2012————- Presentación del libro ” Verano en rojo ” de la escritora Berna González Harbour en la librería Gil

Y están los jóvenes, por supuesto. Esos nuevos policías que ya han nacido en un entorno digital. Los que saben destripar un ordenador, por ejemplo, por muy protegido que pueda estar.

Y están los malos, claro. Pero de ellos no vamos a avanzar nada. Ni de la trama. O de la instrucción de la investigación. Porque “Margen de error” es una novela extraordinariamente escrita, ágil, sincera y adictiva. Una novela que tienes que leer… ¡y punto!

Jesús Lens

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