Con el mazo dando

Conocí a la jueza y escritora Graziella Moreno en el festival Las Casas Ahorcadas de Cuenca y me encantó escucharla hablar sobre su doble faceta, la jurídica y la literaria, a los chavales de diferentes institutos conquenses. Posteriormente, en una mesa redonda sobre el tema de la corrupción, estuvo igualmente brillante.

Así las cosas, compré su novela más reciente, “Flor seca”, publicada por la imprescindible editorial Alrevés y empecé a leerla con los dedos cruzados, deseando que me gustara.

Y aquí estamos, un par de semanas después, comentando lo muy interesante que me ha parecido la historia protagonizada por Sofía, jueza de un pueblo cercano a Barcelona que se enfrenta a la instrucción de un caso especialmente violento y sanguinario: el asesinato de una mujer a la que han destrozado la cara a golpes, con tanta saña que la han dejado irreconocible.

La investigación corre a cargo de dos jóvenes mossos d’esquadra, Anna y Víctor. Y tenemos a Rivas, un policía nacional muy amigo de Sofía al que encargan una investigación muy, muy especial.

A través de estos personajes, Graziella Moreno traza un fresco de la sociedad contemporánea rabiosamente actual y sustentando, en primer lugar, en el preciso conocimiento de autora sobre el funcionamiento de los juzgados de instrucción y las relaciones entre jueces, fiscales, abogados, funcionarios, forenses y los diferentes cuerpos de seguridad del estado.

Hay autores de género negro que se tienen que documentar profusamente para escribir la parte procedural de sus novelas y que resulten creíbles. Esa parte, Graziella la tiene convalidada. Y se nota que sabe bien de lo que habla, desde las primeras páginas de “Flor seca”: diálogos, sensaciones y situaciones a las que se enfrentan los personajes; narrados con absoluta naturalidad, sin necesidad de aspavientos o alardes enfáticos.

Y sus relaciones, tan complejas y contradictorias. Por aquello de las jerarquías y, sobre todo, por la naturaleza humana, que nos hace tan diferentes a unos y a otros. Por ejemplo, me encanta el fiscal del juzgado de Sofía. Me encanta que sea un petimetre presuntuoso, creído y pagado de sí mismo. Y me encanta cómo lidia la jueza con él.

Una de las cosas que más me gustaron de la intervención de Graziella en Las Casas Ahorcadas fue su reflexión sobre la corrupción, ese mal que nos trae a maltraer. Mal endémico, iba a escribir. Pero no hubiera sido justo. Ni cierto. Porque la corrupción aqueja a la sociedad desde que el hombre es hombre: no hay más que darse un paseo por la antigua Roma, por ejemplo, para saber lo que era comprar voluntades. O un garbeo por la novela negra norteamericana, desde los inicios del género. ¿Recuerdan que a la ciudad en que transcurría “Cosecha roja”, la novela fundacional de Hammett, se la conocía como Poisonville? La ciudad del veneno, corroída hasta los tuétanos por la corrupción…

No. La corrupción no es un mal endémico español ni, como nuestra historia reciente se ha encargado de demostrar, privativa de un partido político concreto o una ideología determinada. Ni de una cierta casta…

La corrupción tampoco es algo espectacular, enorme o desmesurado. Al menos, al principio. Los Jaguar en el garaje y las ayudas multimillonarias a empresas en crisis, tardan en llegar. En sus inicios, las cosas son más sencillas, más simples. Más cutres, también: unas buenas entradas para el partido del año, unos excelentes vinos de añadas imposibles, una mesa reservada en ese restaurante en el que hay lista de espera, el último modelo del teléfono de moda…

De todo ello nos habla Graziella en “Flor seca”. Porque la investigación del asesinato de la mujer muerta al comienzo de la novela tiene varias ramificaciones. Y una de ellas conduce, directamente, a la corrupción más obscena y rampante.

La autora no necesita inventar abstrusas y complicadas tramas para mantener enganchado al lector. Y es que la realidad cotidiana ya nos ofrece abundantes dosis de veneno y ponzoña como para tener que acudir a la ficción. La violencia de género, por ejemplo, igualmente presente en “Flor seca”. La más brutal y salvaje, pero también esa otra menos visible, la que se justifica en la pasión del amor.

Y un tema apasionante: los tatuajes. La simbología concreta de los que lucen algunos protagonistas de la novela, importante en la trama, pero también como nueva costumbre social, ampliamente generalizada.

Por todo ello, si les gustan las novelas realistas y apegadas a lo que pasa en la calle, lean “Flor seca”, de Graziella Moreno, una jueza con pasión por la escritura. Tanta que quiso ser periodista, aunque el Derecho se le cruzara por medio. Una jueza que, además de escribir, también lee. Y ve buenas películas y series de televisión. Y que tiene un enorme sentido del humor. Una autora de fiar, por tanto.

Jesús Lens

Hnegra convierte al personaje femenino en protagonista de la tercera edición de Granada Noir

Fernando Marías estrenará en la tercera edición de Granada Noir el proyecto creativo Hnegra, materializado junto a la editorial Alrevés y a Ámbito Cultural de El Corte Inglés, en el que participan 22 autoras y 22 ilustradores

 

Con el patrocinio de Cervezas Alhambra, la tercera edición de Granada Noir se celebrará entre los días 29 de septiembre y el 20 de octubre, en diversos escenarios de la provincia

 

Foto: Cristian Gálvez

Literatura, cine, música, ilustración, fotografía y gastronomía conforman el maridaje cultural del festival andaluz dedicado al género Noir, en cuyo cartel de este año ha colaborado Enrique Bonet, autor de “La araña del olvido”  

 

La tercera edición del Festival Granada Noir, que se inaugurará el viernes 29 de septiembre y culminará el 20 de octubre con la presencia del maestro Petros Márkaris en el Centro Lorca, tendrá como protagonista a la mujer, merced al proyecto creativo Hnegra, materializado por el escritor Fernando Marías y en el que participan 22 escritoras y 22 ilustradores.

 

Fernando Marías, ganador de los premios literarios más importantes de las letras españolas, como el Nadal, el Biblioteca Breve o el Primavera, entre otros, presentó junto a Jesús Lens, director de Granada Noir, la tercera edición del festival andaluz dedicado al género negro y criminal, en el Centro de Exposiciones de CAJAGRANADA en Puerta Real.

Foto: Cristian Gálvez

Tal y como explicó Fernando Marías, “La novela negra clásica y el cine negro clásico han descuidado tradicionalmente a las heroínas femeninas de sus historias. Frente al desarrollo del héroe masculino (detective solitario y quijotesco, pistolero atormentado, policía de oscurecida conciencia…), las mujeres que les daban réplica se limitaban, en general, al papel de mujeres fatales más o menos sofisticadas o al de novias redentoras.

 

A partir de esta reflexión, junto a la editorial Alrevés, sello emblemático de la novela negra independiente en nuestro idioma, y con el apoyo de Ámbito Cultural de El Corte Inglés, Fernando Marías ha dado forma al proyecto Hnegra, que se estrenará en Granada Noir antes de pasar por otros reconocidos festivales literarios de España, agradeciendo al editor Gregori Dolz y Ramón Pernas, director de Ámbito Cultural, su compromiso con el proyecto.

 

Hnegra consta de dos fases, diferentes, pero complementarias. Por una parte, el libro. Por otra, la exposición. Y ambas serán estrenadas en Granada, el viernes 29 de septiembre.

 

Por lo que respecta al libro, Fernando Marías explicó que “hemos pedido a 22 autoras (nombres clave de la novela negra actual de nuestra literatura, pero también escritoras de otros ámbitos, además de dramaturgas, cineastas, periodistas, directoras de escena, actrices y poetas) que escriban un relato breve de atmósfera negra protagonizado por una mujer, que puede ser heroína o villana, justiciera o criminal, víctima o verdugo; la única condición era que su protagonista no fuera representante de la ley con placa y pistola. Posteriormente, convocamos a 22 ilustradores para que adaptaran los relatos. El libro se compondrá de los 22 relatos y de sus 22 adaptaciones a ilustración”.

Foto: Cristian Gálvez

Las 22 autoras son Nieves Abarca, Celia Blanco, Valeria Correa Fiz, Patricia Esteban Erlés, Cristina Fallarás, Empar Fernández, Espido Freire, Milagros Frías, Berna González Harbour, Susana Hernández, Cristina Higueras, Paula Iwasaki, Raquel Lanseros, Mabel Lozano, Vanessa Montfort, Clara Peñalver, Eva Redondo, Rosa Ribas, Marta Robles, Beatriz Rodríguez, María Zaragoza y Anna María Villalonga.

 

Los 22 ilustradores son Tyto Alba, Raquel Aparicio, Laia Arqueros, MBRichart, Riki Blanco, Enrique Bonet, Arturo Elena, Pepe Farruqo, Sagar Forniès, Jorge González, Maite López, Sara Morante, Elena Odriozola, Javier Olivares, Joaquín Pertierra, Dídac Pla, Esteve Polls, Paco Roca, Alfonso Rodríguez Barrera, Santiago Sequeiros, Eva Vázquez, Fernando Vicente.

Foto: Cristian Gálvez

La fase 2 viene dada por una iniciativa muy especial, dado que todo este material generará, además del proceso natural de distribución y promoción del libro por los cauces habituales, una exposición paralela a la edición del libro que mostrará los originales de los ilustradores junto a los relatos, editados en sendos ebooks a la vista del público. Dicha exposición, comisariada por Gonzalo Pernas, generará a su alrededor, como módulos opcionales, mesas redondas de las autoras y los ilustradores, talleres, proyecciones cinematográficas, visitas de estudiantes a la sala con presencia de los ilustradores…

 

Efectivamente, tal y como señalaron Fernando Marías y Jesús Lens, el primer fin de semana de Granada Noir estará dedicado a HNegra y está prevista la presencia en Granada de autoras como Nieves Abarca, Berna González Harbour, Marta Robles, Empar Fernández, Raquel Lanseros, Espido Freire o Milagros Frías, la cineasta Mabel Lozano e ilustradores como los Premios Nacional de Cómic Javier Olivares, Elena Odriozola o Paco Roca, además de Joaquín Pertierra y Santiago Sequeiros.

 

La muestra con los originales de Hnegra se hará en el Centro de Exposiciones de CAJAGRANADA en Puerta Real y, gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Granada, las charlas y mesas redondas entre autoras e ilustradores se desarrollarán el Cuarto Real de Santo Domingo, convertido en uno de los centros neurálgicos de la cultura granadina, desde su reapertura hace unos meses, tal y como señaló María de Leyva, concejal de cultura.

Entre los participantes en el proyecto Hnegra están Clara Peñalver y Enrique Bonet, escritora e ilustrador radicados en Granada y cuya obra fue presentada en la rueda de prensa. Por su parte, Enrique Bonet, además de participar en HNegra, ha participado en el cartel de la tercera edición de Granada Noir, incluyendo en él a la ya mítica figura de Agustín Penón, con la que GRN se siente tan identificado.

 

Actividades en bares de Granada

 

Granada Noir vuelve a contar con el patrocinio principal de Cervezas Alhambra, de forma que varias actividades del festival se celebrarán en diversos bares y restaurantes de Granada. Tal y como destacó Jesús Lens, “estamos muy contentos de volver a contar con la colaboración de Cervezas Alhambra, lo que nos permite llevar la cultura a ámbitos diferentes a los habituales como bares y restaurantes. Este año, volveremos a disfrutar de los ya tradicionales Encuentros Especiales con autores, que tan buena acogida han tenido, en bares que diseñarán tapas específicas para dichos encuentros.

 

Y, además, estamos trabajando en el diseño de menús especiales con restaurantes como el Ácimo, que ya fue colaborador el pasado año. Menús tematizados de forma que haya bares y restaurantes que se conviertan en punto de encuentros para los buenos aficionados al Noir… y a la cerveza”.

 

Premio Granada Noir

 

Miguel Arjona, en nombre de CAJAGRANADA fFundación, además de agradecer a todas las empresas e instituciones su colaboración con un festival como Granada Noir, al que la Fundación mostró su apoyo desde el primer momento y que, poco a poco, va creciendo y consolidándose, destacó el orgullo que supone para CAJAGRANADA acoger en este Centro de Exposiciones de Puerta Real una muestra que aúna lo literario con lo artístico y lo socialmente comprometido.

 

En palabras de Miguel Arjona, “Pocos ejemplos mejor acabados como éste de lo que entendemos que debe ser la labor de una Fundación como CAJAGRANADA: contribuir a la creación y a la difusión cultural, a través de las más variadas artes, sin perder de vista su dimensión social más comprometida. Si hay una causa que debe unirnos a todos, es la causa de la mujer, que sigue siendo víctima de la violencia machista, con inusitada saña. Estamos ya expectantes por disfrutar de los contenidos de Hnegra e impacientes por acoger, en esta sala, una exposición que dará mucho que hablar”.

Foto: Cristian Gálvez

Arjona destacó igualmente que el Teatro CAJAGRANADA acogerá la entrega del III Premio Granada Noir al guionista, escritor y director Agustín Díaz Yanes y que AulaCine CAJAGRANADA y Granada Noir dedicarán un ciclo especial a las mujeres como heroínas del celuloide negro y criminal.

 

Lorca como personaje literario y actividades en los pueblos de Granada

 

Fátima Gómez Abad, diputada de Cultura de la Diputación de Granada, se mostró muy satisfecha de volver a colaborar con Granada Noir y destacó que el Palacio de los Condes de Gabia acogerá una sesión muy especial, dedicada a la figura de García Lorca como personaje de ficción, que contará con dos narradores como Fernando Marías y Alejandro Pedregosa y con Enrique Bonet y Juanfran Cabrera, autores de cómics tan reconocidos como “La araña del olvido” y “Los Caballeros de la Orden de Toledo”. Todos ellos han utilizado la figura de Lorca en sus obras.

Además, Granada Noir llevará su actividad a diferentes pueblos de la provincia, con la proyección de la película “Ascensor para el cadalso”, de Louis Malle, que permitirá plantear conversación con los espectadores sobre el Noir francés y las relaciones entre el cine y la música, gracias a la banda sonora tan especial que el trompetista Miles Davis compuso para el mítico filme.

 

Actividad en la Alhambra

 

Guillermo Quero, delegado de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía, destacó que vuelve a colaborar con Granada Noir, este año, de una manera muy especial: llevando al corazón de la Alhambra, a la Torre de la Justicia, algunas de las actividades del Festival. “Además, junto al CAL, estamos diseñando actividades con Granada Noir para un espacio tan emblemático como la Casa de los Tiros, que pocos nombres hay tan apropiados para un género como el negro y criminal”, señaló Quero, haciendo gala de complicidad y buen humor.

Foto: Cristian Gálvez

Destacó igualmente la importancia de que haya actividades en bares y restaurantes, lo que sin duda servirá como reclamo turístico que permite dinamizar el sector a través de un sesgo cultural.

 

Jesús Lens, director de Granada Noir junto a Gustavo Gómez, agradeció la colaboración de las instituciones y las empresas que colaboran con el Festival y destacó que, además de todo lo ya reseñado, están trabajando en un programa que traerá a autores muy destacados del panorama literario español e internacional, para potenciar a Granada como ciudad literaria de la UNESCO. Entre ellos, un conocido autor francés, con la colaboración de la Alianza Francesa de Granada y gracias al apoyo de su presidenta, Margarita Buet.

 

Acudirán al encuentro, igualmente, periodistas de reconocido prestigio y amplia trayectoria, habrá juegos de pistas, actividades para niños y jóvenes, un recordatorio muy especial a Octubre de 1917, en su centenario, que haremos en un lugar tan especial como el Hotel Alhambra Palace, y otro a los duros años 80 del pasado siglo.

Además, se están diseñando dos rutas turístico-culturales basadas en la Granada más misteriosa, con Másquetours de Blanca Espigares Rooney y un originalísimo trabajo de creación literaria que está diseñando la Escuela de Escritores de Alfonso Salazar y Alejandro Pedregosa, de forma que las empresas granadinas participen en el Festival. Habrá reuniones de clubes de lecturas con autores, gastronomía negra y criminal, conciertos, la emisión de un serial radiofónico en directo y un etcétera que se irá haciendo pública en las próximas semanas.

Sobrenatural experiencia lectora

Anoche soñé con mis padres. Con los dos. Juntos. Soñé que me los encontraba, paseando, por la granadina Avenida de la Constitución. Iban de la mano y, al cruzarnos, nos paramos a charlar. De literatura, claro. ¿De qué si no? Fueron unos minutos mágicos, maravillosos y emocionantes. Después, ellos siguieron su camino y yo el mío, quién sabe con qué rumbo o dirección. Pero esos tres minutos, ahí quedan para el recuerdo. Tres minutos de color… en los que mis padres volvieron a la vida.

Es posible que hubiera soñado con ellos, anoche, aunque el sábado no hubiese terminado de leer la novela más reciente de Pere Cervantes. Pero lo dudo. Lo dudo mucho. Porque estoy convencido de que “Tres minutos de color”, publicada por la imprescindible editorial Alrevés, fue el catalizador para que mis padres volvieran. Aunque fuera momentáneamente.

A partir de ahora, cuando se plantee la siempre espinosa cuestión de la utilidad de la literatura, contaré esta íntima experiencia lectora, vívida y electrizante, como ejemplo del porqué y del para qué de los libros.

 

Es posible que la emoción haya sido tan intensa, también, porque he leído el libro con ansia y avaricia, al estar postrado en el sofá, sin poder moverme. He leído con glotonería y delectación, disfrutando de muchas horas seguidas a disposición de la lectura, sin nada mejor (ni peor) que hacer.

 

En “Tres minutos de color”, Pere Cervantes se la juega. Como los valientes. Son 350 páginas cuya primera mitad cuenta una clásica investigación policial: la búsqueda de un inspector desaparecido que estaba husmeando en un asunto de pornografía infantil en una red de abuso de menores. A la vez, una neurocirujana obsesionada con las ECM (Experiencias Cercanas a la Muerte) y un forense adicto al World of Warcraft, empiezan a experimentar cosas extrañas.

Y, de golpe, el shock. La sorpresa. El impacto. Porque en la página 178 ocurre algo que lo cambia todo. Y que nos lleva a una dimensión desconocida en el noir contemporáneo. Una dimensión de la que no voy a hablarles para no arruinarles la sorpresa. Porque, llegados a este punto, ustedes deberían de haber dejado de leer estas líneas para abalanzarse a su librería más cercana a comprar el libro. Les dejará huella.

 

Gracias, Pere Cervantes, por una novela que cada lector podrá sentir como propia, única y personal.

 

Jesús Lens

Mal trago

Con “Mal trago”, publicada por Alrevés, la editorial referente del Noir español más rabiosamente contemporáneo, Carlos Bassas del Rey ha escrito una excelente novela negra que, además, es oscura. Muy oscura. Como los tiempos que nos han tocado vivir.

“Mal trago” es una novela dura y sin concesiones, amarga y en absoluto complaciente con lo que está pasando en un país desarrollado del supuesto primer mundo, pero en el que hay unas carencias básicas de dignidad y ética que autores como Carlos Bassas se encargan de poner de manifiesto en sus imprescindibles novelas.

 

“Mal trago” comienza cuando aparece el cadáver de un niño en un edificio vacío que está a punto de ser derribado. Edificio que es propiedad de una conocida familia de Ofidia. Una de esas familias de las de tooooooda la vida. Una familia rica y bien situada en la escala social de la comunidad. Una familia, sin embargo, que ya no es lo que era.

La investigación recae en el inspector Herodoto Corominas. Y le cae en las manos en uno de esos momentos vitales difíciles y complicados. Si nos acordamos de la anterior novela de Bassas, “Siempre pagan los mismos”, el protagonista sufría la pérdida de alguien importante de su entorno. Una pérdida que se deja sentir en “Mal trago”. Sobre todo, por los cabos que quedaron sin atar.

 

Y es que nadie dijo que ser el hijo de un padre que te bautiza como Herodoto fuera fácil. Ni que ser padre de un chaval que ya no es adolescente, tampoco lo sea. Porque el protagonista de “Mal trago” es así de normal y corriente. Nada de terribles adicciones, visiones apocalípticas o vidas al límite.

 

Que una comisaría en la España del siglo XXI es un sitio bastante alejado de los tópicos y los clichés del género negro. Así las cosas, ¿puede ser interesante una novela protagonizada por probos funcionarios con vidas razonablemente cotidianas?

 

Sí. Absolutamente. Porque la trama criminal planteada por Bassas es apasionante, aunque en su resolución no haya grandes pirotecnias circenses, tiros ni persecuciones. Novela estupenda, también, porque los personajes son de carne y hueso, perfectamente creíbles. Personajes a los que tomas cariño. Personajes a los que te gustaría conocer y con los que te gustaría irte de cañas, un día cualquiera.

Y ahí está la maestría de Bassas. En dotar de vida a sus personajes y construir tramas atractivas, duras y de rabiosa actualidad que se desarrollan en una ciudad, Ofidia, que perfectamente podría ser la suya, querido lector. O la mía.

 

Sí. Es cierto. Apenas he contado nada sobre la trama de la novela. Lo he hecho a propósito. Para que este “Mal trago” sea toda una sorpresa y nada te arruine su lectura.

 

Jesús Lens

España real y distópica

¿Y si la España de aquí y ahora fuera una distopía que se ha hecho crudamente real?

En contraposición a las utopías de Tomás Moro, las distopías muestran sociedades ficticias indeseables, en las que ocurren cosas que no imaginamos ni en las más crueles de nuestras pesadillas.

España distópica

Por ejemplo, en la entrega de los Óscar, Leonardo DiCaprio advertía contra el cambio climático, una de las causas probables que podrían convertir la tierra en un auténtico infierno. Explosiones nucleares, ataques con armas químicas, pandemias, el apocalipsis zombi o invasiones alienígenas podrían provocar el fin del mundo, tal y como lo conocemos, y convertir la existencia de los supervivientes en una pura agonía.

Novelistas como Cormac McCarthy, George Orwell, Ray Bradbury o Aldous Huxley, entre otros, han narrado esas posibles sociedades en las que nos horrorizaría vivir. Pero la lectura de dos novelas españolas muy recientes de autores adscritos al Noir, ambas publicadas por la editorial Alrevés, me han hecho pensar que, quizá, la distopía ya está aquí. Y aún no nos hemos enterado.

“Madrid: frontera”, de David Llorente, nos habla de una capital de España convertida en puerto de mar. Una ciudad oscura y tétrica en la que miles de personas viven en las calles, teniendo que ganarse el sustento rebuscando en los contenedores de basura tras haber sido expulsados de sus casas. En esa España descrita por Llorente, los ricos son cada vez más ricos. Y los pobres, además de ser cada vez más numerosos, también son cada vez más pobres.

España distópica Madrid inundado

Hay quejas, protestas e intentos de rebelión, por supuesto. Pero son sistemáticamente aplastados por las élites dominantes. Y de esa España, los jóvenes salen huyendo. Adónde, les da igual. Lo más lejos posible. Porque sienten que el país les expulsa. Sin embargo, queda una esperanza. Y un plan para revertir la situación.

David Llorente ha escrito una de las novelas más impactantes de los últimos años. Todo lo narrado en “Madrid: frontera”, las terribles situaciones que describe y el horror plasmado en sus páginas nos hablan de un futuro espeluznante que, sin embargo, ya es real. Porque este libro actúa como una lente de Realidad Aumentada que proyecta hacia el futuro -y a mayor escala- todo lo que ya está pasando en nuestra tierra: paro y desempleo, codicia empresarial, privatización de la sanidad y la educación, inmigración, desigualdad, crisis de los refugiados…

España distópica Madrid Frontera

En otra escala y haciendo uso de su descacharrante y vitriólico sentido del humor, Juan Bas embarca a todos los personajes de su más reciente novela, “Pájaros quemados”, en una huida hacia ninguna parte que simboliza la sinrazón que se ha instalado en España.

Verano. Calor sofocante. Y todo el reparto coral inventado por Bas echándose a la carretera. Por distintas razones. Que en realidad es siempre la misma: huir. Allá van los primos macarras y los prestamistas usureros que les persiguen, la directora de una entidad financiera que ha estafado a sus clientes y una política del partido en el gobierno con secretos guardados en la guantera. Un cura pederasta y una familia musulmana francesa que aspira a llegar bien situada a la Operación Paso del Estrecho. Una familia que ha alquilado un apartamento en Benidorm y una prostituta con problemas de juego.

España distópica pájaros quemados

En principio, nada vincula a la mayoría de ellos con un motel-restaurante perdido en mitad de ningún sitio, al que se llega saliendo de la autovía y circulando por carreteras secundarias. Un motel destartalado junto a una antigua gasolinera que reflejan una España de tebeo que, por desgracia, es mucho más real de lo que nos gustaría reconocer.

En “Pájaros quemados” van a encontrar ustedes la España negra heredada de Goya y Gutiérrez Solana, con toques de la mejor literatura picaresca de nuestros clásicos. Y todo ello aderezado con el realismo sucio de Raymond Carver y la estructura formal de las películas de Tarantino o los “Short Cuts” de Robert Altman.

España distópica Juan Bas

Porque hay una España surrealista que se oculta en la letra pequeña de la sección de Sucesos de los periódicos. Una España distópica y solo teóricamente imposible que, por desgracia, es muy real. Y nos tiene cercados. Pero no estamos dispuestos a rendirnos. Al menos, mientras haya buenos libros que pongan el foco sobre ella y la haga visible y perceptible.

Jesús Lens

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