Mi año lector

Este año no puedo hacer una lista con mis diez libros favoritos, mis mejores lecturas, mi Top-10 ni nada de eso. Y no puedo hacerlo por algo puramente egoísta y, si me apuran, sinsentido: a la vuelta del verano me lancé como un poseso por “4, 3, 2, 1”, novela que, a decir de los críticos-publicistas, era una obra maestra incontestable de la literatura contemporánea que recuperaba al mejor Paul Auster. Se trataban de casi mil páginas de letra menuda. Y sin diálogos. Y me lo leí enterito. De pe a pa. Fue un exigente y titánico ejercicio lector a través del que Archie Ferguson, protagonista absoluto de las cuatro historias trenzadas por Auster, me acompañó durante varias semanas.

Al terminar la lectura de “4, 3, 2, 1” me quedé vacío. Entre triste y decepcionado: ni la novela era la obra maestra publicitada ni me pareció el desastre absoluto del que renegaban los haters literarios tan de moda. Por desgracia, me dejó frío. Había páginas deslumbrantes y otros muchos momentos pesadotes, aburridos y redundantes. Reconozco que si terminé de leerla fue porque, más allá del bueno de Archie, la gran protagonista de la novela es Nueva York, la ciudad que más me fascina y más me atrae del mundo.

 

Así las cosas, y como ustedes comprenderán, no voy a hacer una lista con lo mejor del 2017 que no me permita presumir de haberme leído LA novela del año. De casi 1.000 páginas. ¿Lo habíamos comentado ya? ¡Ah sí! Pero lo había escrito en letra y, en número, impresiona más. ¡1.000 páginas, compae! Que se dice pronto…

 

En mi Top 10 de lecturas del año estarían novelas de las que ya les he hablado estos meses, sea en esta columna o en la sección El Rincón Oscuro que dedicamos a la cultura negra y criminal en las páginas de cultura de IDEAL, los miércoles.

Novelas rítmicas e hipnotizadoras como “Taxi”, de Carlos Zanón o la perturbadora “Canción dulce”, de Leila Slimani. El fascinante debut literario de Quico Chirino, “A la izquierda del padre” o los maravillosamente desconcertantes “Tres minutos de color” de Pere Cervantes.

Tendría que hablar de Dennis Lehane, de “Los perros que duermen” del mordiente Juan Madrid, de la salvaje “Bull Mountain” de Brian Panovich o de las amargas lágrimas de Claire Jones, de Berna González Harbour. Por ejemplo.

 

Jesús Lens

The night of… Richard Price

Sé que, ahora mismo, lo que hay que ver es “Mindhunter”, la serie creada, escrita y dirigida por Joe Penhall y en la que participa David Fincher, sobre los primeros pasos del FBI en la captura de asesinos en serie, elaboración de perfiles criminales, etcétera. Es de Netflix y está siendo la revolución en redes sociales. También hay que ver “The Deuce”, por supuesto, protagonizada por James Franco y con el marchamo de David Simon y George Pelecanos, ahí es nada.

Pero antes de abordarlas, no quiero dejar pasar una semana más sin hablar de otra serie, “The Night Of”, de HBO, que está entre lo mejor del año… por mucho que los Emmy apenas la tocaran de refilón. Se trata de una intensa miniserie de ocho episodios en la que se cuenta la historia de Naz, un joven de origen paquistaní, buen estudiante, buen hijo, buen hermano y buen amigo que se pierde en el fragor de la noche neoyorquina y acaba acusado de… un delito bastante grave.

 

Siento la sosería del planteamiento, así contado, pero es que el primer episodio de “The Night Of” es una obra de arte tan sublime que cualquier cosa que cualquier desalmado les anticipe sobre él solo contribuye a desmerecer –parte- de la función.

A partir de ese primer episodio, de cerca de hora y media de duración, siete apasionantes capítulos en los que pasan muchas cosas, pero contadas con una calma y una parsimonia a las que no estamos acostumbrados en el vertiginoso formato audiovisual contemporáneo. El ritmo, moroso, de “The Night Of” es el preciso y necesario para que el espectador se sienta parte de la historia, involucrado en lo que nos cuenta Steve Zaillan, director y coguionista, junto a dos pesos pesados de la escritura cinematográfica y televisiva: Peter Moffat y Richard Price.

Y aquí es a donde quería llegar. A Richard Price. Porque se trata de uno de los grandes genios del Noir del siglo XXI, un todoterreno que escribe novelas monumentales, guiones de cine espectaculares y, por supuesto, series de televisión.

 

Richard Price conforma, junto al Dennis Lehane del que ya hemos hablado otras veces en esta sección (AQUÍ), y al George Pelecanos al que nos referíamos al comienzo de este artículo; la Santísima Trinidad del transmedia negro y criminal contemporáneo.

 

Todo comenzó con “The Wire”, una serie totémica cuyas cinco temporadas (2002-2008) lo cambiaron todo en el mundo de la televisión en general y del género negro y criminal en particular, junto a “Los Soprano”. En el planteamiento, diseño, desarrollo y ejecución de “The Wire” coincidieron Lehane, Pelecanos y Price con David Simon y Ed Burns. ¡Eso es un repóquer de ases y lo demás son tonterías!

Cameo de Lehane en The Wire

Los tres primeros eran novelistas de género negro que ya habían empezado a despuntar. Lehane no solo había escrito varias novelas protagonizadas por Kenzie y Gennaro, dos de sus personajes de referencia, sino que en 2001 había publicado “Mystic River”. Pelecanos, por su parte, había escrito varias novelas protagonizadas por Nick Stefanos, un detective privado de ascendencia griega, como el propio autor.

 

Y Richard Price, por su parte, venía de ganar el Premio Nacional de la Crítica estadounidense con “Clockers”, en 1992, en cuya adaptación cinematográfica trabajó mano a mano con Spike Lee, actividad que no le resultaba desconocida, que ya colaboró con Martin Scorsese en el guion de “El color del dinero”, sin ir más lejos.

Tras su paso por “The Wire”, serie en la que realizaron una extraordinaria labor de trabajo en equipo, puliendo hasta el mínimo detalle todos y cada uno de los guiones, los tres autores han seguido alternando sus guiones para el cine y la televisión con la publicación de extraordinarias novelas, convirtiéndose en referente imprescindible del actual panorama negro-criminal contemporáneo.

 

Novelas basadas en dos premisas fundamentales: un exhaustivo conocimiento del trabajo policial y de cómo funciona la administración de justicia, por lo que rezuman y realismo sin parangón; y un absoluto dominio del diálogo, al que convierten en una de las bellas artes: su trabajo como guionistas influye en su narrativa, por lo que los personajes de las novelas de Lehane, Pelecanos y Price hablan más y mejor que ningún otro.

Así las cosas, ahora mismo podemos disfrutar del trabajo de Richard Price en la televisión, a través de “The Night Of”; y en las librerías, que su última novela, “Los impunes”, fue publicada por Random House Mondadori hace unos meses. Un libro que cuenta la historia de Billy Graves, un sargento de policía cuarentón de Manhattan que trabaja en el turno de noche cuando llega el aviso de la muerte de un antiguo conocido, un maleante llamado Bannion, con el que se las tuvo tiesas en un pasado muy lejano.

 

Si ustedes han visto “The Night Of”, se habrán sentido transportados al interior de las comisarías de policía de Manhattan, una noche cualquiera. A sus calabozos. A los juzgados de guardia. Y, por supuesto, a la cárcel. Por muchas películas y series que hayan visto antes, pocas ocasiones habrán experimentado la misma sensación de realismo que con esta serie.

 

Si les ha gustado “The Night Of”, lean a Price. Si les gusta “The Deuce”, lean a Pelecanos. Si fueron de los primeros descubridores de “The Wire”, les gustó “Boardwalk Empire” o la película “Shutter Island”, de Scorsese; lean a Lehane. Y si son amantes de todas estas series, lean “Homicido: Un año en las calles de la muerte”, del mismísimo David Simon, publicada por Principal de los Libros en nuestro país.

Busquen en las estanterías de las librerías, también, la obra escrita de algunos de los autores que más y mejor cine y televisión negro-criminal están contribuyendo a hacer en este siglo XXI. Porque cada vez existen menos fronteras y compartimentos estancos, que los límites están para desbordarlos.

 

Jesús Lens

 

Dennis Lehane, de Boston a Barcelona

Qué gran noticia, la de que Dennis Lehane ha sido galardonado con el Premio Pepe Carvalho, que le será entregado a principios de año, en el transcurso de BCNegra, uno de los grandes festivales internacionales de género policíaco.

Dennis Lehane callejón

En este premio Pepe Carvalho se dan la mano tres de las disciplinas artísticas que tanto han hecho por situar al Noir como uno de los géneros más demandados por lectores y espectadores de todo el mundo: la literatura, el cine y la televisión. Un maridaje perfecto que convierte a Lehane en el Go to guy del género negro y criminal del siglo XXI. El tipo a seguir. El masca. El puto amo.

Lo mismo el nombre de Dennis Lehane, así en frío, no les suena. Pero, ¿qué tal si hablamos de “Mystic River”, “Shutter Island”, “Desapareció una noche”, “The Wire” o “Boardwalk Empire”? Porque con todos esos títulos está relacionado Lehane. Y con muchos más.

Dennis Lehane Boardwalk Empire

Empecemos por “The Wire”, serie de culto que se ha convertido en título referencial para la nueva religión audiovisual del siglo XXI: las series de televisión. Las cinco temporadas de la obra magna de David Simon han concitado el aplauso unánime de la crítica y, años después de ser emitidas, el del público especializado, que las idolatra.

Lehane fue el guionista acreditado de unos cuantos episodios, pero tal y como contaba en la Semana Negra de Gijón de hace unos años, el proceso de creación de la serie implicaba a un grupo de trabajo que se encerraba en una habitación y que no salía hasta tener un guion perfectamente pulido y aceptado por todos los miembros de un exigente y avezado equipo creativo en el que, además de Simon y Lehane, participaban escritores como George Pelecanos o Richard Price, dos de los mejores novelistas estadounidenses contemporáneos.

Cameo en The Wire
Cameo en The Wire

Pero vayamos al principio de la trayectoria de un Dennis Lehane al que le han concedido el Premio Pepe Carvalho, justamente “por la amplitud y la diversidad de su obra, que significa la continuidad de la mejor tradición clásica de la novela negra americana”.

Y al principio de su trayectoria, en la década de los noventa del pasado siglo, encontramos a dos personajes que forman parte de la educación sentimental de los buenos aficionados al Noir: Patrick McKenzie y Angie Gennaro, cuyos apellidos ya denotan sus orígenes familiares y, por extensión, la importancia que la tradición católica tiene en las novelas de un autor que ha convertido a su ciudad natal, Boston, en un territorio mítico con denominación de origen, en el mismo sentido que Vázquez Montalbán radiografió Barcelona, Chester Himes lo hizo con Harlem o Raymond Chandler y James Ellroy con Los Ángeles.

Dennis Lehane Serie Negra RBA

Y un tema recurrente en las primeras novelas de Lehane: la desaparición de menores. Y lo duro que resulta para los policías investigarlas. Los demonios que despierta. Los fantasmas que saca del armario, trascendiendo fronteras. Como señalaba el jurado del Premio Pepe Carvalho, hablando de Boston y del barrio de Dorchester en que nació Lehane y en el que sitúa muchas de sus tramas y personajes: “en sus calles están también nuestras calles, nuestros barrios y ciudades”.

Una de las novelas de esta saga, “Desapareció una noche”, fue adaptada al cine por Ben Affleck, dando como resultado una película muy correcta e interesante. Pero las dos novelas de Lehane que más famosas se hicieron tras su adaptación a la gran pantalla fueron “Mystic River” y “Shutter Island”, dirigidas nada menos que por Clint Eastwood en 2003 y por Martin Scorsese en 2009, respectivamente.

La cinta interpretada por DiCaprio, adictiva y estimulante, fue un gran éxito de taquilla y, con “Mystic River”, Eastwood ascendió otro de los peldaños que han terminado por situarlo en el Olimpo de los Dioses del cine clásico norteamericano, poniendo en bandeja de plata el Oscar al Mejor Actor para Sean Penn y el de Mejor Actor Secundario a Tim Robbins. Una historia estremecedora sobre los abusos infantiles y la venganza que exorciza demonios pero, a la vez, condena a las personas.

Dennis Lehane Oscar

En sus novelas más recientes, Lehane ha vuelto la vista atrás para contar la historia del siglo XX en Boston, siguiendo las andanzas de Joe Coughlin, el díscolo hijo de un capitán de policía que no quiere seguir los pasos de su padre y se enfrenta no solo a su familia, sino a toda una forma de entender la vida en la Costa Este de los Estados Unidos. “Cualquier otro día” es un novelón de más de setecientas páginas, un brutal tótem literario al que siguió “Vivir de noche”, otra gran novela con la mitad de páginas y cuya versión cinematográfica está ya a punto de estrenarse.

Dennis Lehane vivir de noche

“Ese mundo desaparecido” cierra la trilogía de Coughlin y ya esperamos, ansiosamente, la publicación de “Since we fell”, un thriller de hálito hitchcockiano y que, por supuesto, transcurre en Boston. Una novela que aparecerá en Estados Unidos la próxima primavera y con cuyos derechos cinematográficos se ha hecho DreamWorks, la productora de Spielberg.

Enhorabuena a Lehane por la consecución del Premio Pepe Carvalho y al jurado por otorgarlo a una de las voces más originales, auténticas y respetadas del Noir contemporáneo.

Jesús Lens

1 Twitter Lens

La entrega

Ve a verla. Te lo digo así de claro y escueto porque lo mismo tienes prisa y lees esto en Facebook o en Twitter y no tienes muchas ganas de profundizar. Así que… ¡ve a verla! Porque te va a gustar. Te va a gustar si te gustan las películas con enjundia y profundidad, con personajes complejos y repletos de matices y aristas.

Ve a ver “La entrega” si, de una película policíaca, esperas algo más que tiros, acción, persecuciones, saltos al vacío, vértigo y velocidad. Que no es que no nos gusten, pero que hay otra narrativa negro-criminal, cinematográficamente hablando.

 La entrega

Ve a ver “La entrega” si te gustan los guiones que juegan con la psicología de los personajes. Guion. ¡Ahí es nada, lo que he dicho! ¿Sabes quién firma el guion de esta película, justa y merecidamente premiado en el Festival de San Sebastián?

Nada menos que un tal Denis Lehane, a la sazón y actualmente, el mejor escritor vivo de novela policíaca. Y punto. En este caso, el autor de “Mystic river” y “Shutter island” ha adaptado uno de sus cuentos a la gran pantalla, escribiendo el guion original. ¡Y vaya guion!

 La entrega poster

(Sigue leyendo en el espacio Lensanity que tenemos en la web de Cinema 2000)

Jesús Lens

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Vivir de noche

¿Empezamos la semana hablando de la mejor literatura negra y criminal? Así arranca mi reseña de “Vivir de noche”.

¿De qué se trata?

De la noche. Tiene sus propias reglas.

El día también.

Oh, ya lo sé. Pero no me gustan.

Hay novelas que, en cuanto empiezas a leerlas, las estás viendo. Literalmente. Vivir de noche, el último título publicado por Dennis Lehane en la enciclopédica y colosal Serie Negra de RBA, es una de ellas.

Vivir de noche

Los escritores, en las entrevistas, suelen negar la mayor, pero creo que es imposible que a un autor no le influya, a la hora de escribir, el hecho de saber que su novela será llevada al cine, con (casi) total seguridad. Por ejemplo, Vivir de noche, cuya versión fílmica ya está en marcha.

Ojo, a mí no me parece mal que el autor escriba pensando en ponérselo fácil al guionista y director de la adaptación cinematográfica… mientras me mantenga enganchado a las páginas del libro. Y Lehane, por supuesto, lo consigue. Le sobran oficio y talento para ello. Además, sus personajes son poderosos, las situaciones que plantean sus novelas resultan de lo más atractivas y la tensión narrativa que imprime a cada párrafo es extraordinaria.

 Vivir de noche Lehane

El resto lo puedes leer a través de este enlace, que te lleva a una de nuestras páginas hermanas: Calibre 38. ¡Qué no falte entre tus favoritas!

Jesús Lens

En Twitter: @Jesus_Lens