Como esto no es una cruz de mayo granaína, permítanme que empiece con un pero: la primera temporada de la serie ‘Scarpetta’, protagonizada por una imperial Nicole Kidman y que podemos ver entera en Prime, está bien, pero hay momentos en que la tentación de pausar, stopear y gritar “¡hasta aquí hemos llegado!” es demasiado grande. Y es que el personaje interpretado por la también grande Jamie Lee Curtis está tan pasado de vueltas en ciertas secuencias que resulta casi paródico, lo que no contribuye a imantarte a la pantalla precisamente.

Le tenía ganas a la serie de televisión porque si leí alguna de las novelas del ciclo Scarpetta de la gran Patricia Cornwell años ha, no la recuerdo en absoluto. Es algo que tengo en mi debe más vergonzoso como lector de novela negra. Pero es que soy un miedica y todo lo que tiene que ver con médicos y tal me da pánico. Y es que Kay Scarpetta es una reconocida médica forense que, sobre la fría mesa de acero de la morgue, es capaz de descubrir cosas increíbles.
Como les decía, hay varias cosas que la serie que me han gustado. Por ejemplo, que Nicole Kidman interprete a dos ‘Scarpettas’ diferentes. Una, la del aquí y el ahora, se reincorpora al puesto que dejó en su momento por razones que no tardaremos en descubrir y le toca enfrentarse a un caso monstruoso. Tanto que tiene concomitancias con otro muy anterior. Precisamente el que le reportó fama y reconocimiento cuando estaba al inicio de su carrera. Y que también iremos descubriendo con pelos y señales.

La vida familiar de Scarpetta no es fácil, por cierto. Y hasta ahí podemos contar. Sólo les avanzo que su sobrina vive el duelo por la muerte de su pareja de una forma singular, dado que ha volcado su personalidad y hasta su apariencia física en una IA con la que convive… ¿con total naturalidad? Lo sé, lo sé. Hay una flagrante contradicción ahí. Y ojo que ese hilo narrativo es igualmente apasionante.
También me gustan los giros en la trama, aunque a veces te quedas cuajado frente al televisor. “¡Esta no la vimos venir!” suele ser una de las expresiones más habituales en mitad o al final de la mayoría de los ocho episodios de la primera temporada. Por momentos tenía la sensación de que la narración era confusa, pero creo que más bien era problema mío. Porque detrás de la serie está una pedazo de profesional como la multipremiada Elizabeth Sarnoff, en cuyo currículo figuran títulos como ‘Policías de Nueva York’, ‘Perdidos’ o ‘Deadwood’. ¡Casi nada al aparato!
Por cierto que el elenco masculino está igualmente bien trabado, con un Bobby Cannavale a veces excesivo, pero nunca tanto como el personaje de Jamie Lee Curtis; y un atractivo, inquietante y perturbador Simon Baker.
Lo dicho: aunque no volvería a verla, me ha gustado ver ‘Scarpetta’. Y también tengo claro que veré la T2 en cuanto la suban a Prime. ¡Vivan los culebrones policíacos, aunque a veces se desmadren un poquillo de más!
¿Y de leer alguno de los libros, qué? Pues que lo mismo me animo. O lo mismo no y a Scarpetta me la dejo como placer culpable televisivo. ¡Con todo lo nuevo que hay por leer! Fíjense que más interesante me parece aún la biografía de la propia Patricia Cornwell. Échenle un vistazo y ya la comentamos. Mientras, y antes de que llegue la flama y pasemos a vivir en la calle, de nuevo metafóricamente hablando y por fortuna, vean ‘Scarpetta’ y lo hablamos.
Jesús Lens



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