Si no fuera por la gravedad del hecho, que el menda trató de matar a una mujer, estrangulándola, ganas darían de ironizar sobre el ‘iluminado’ que viajó de Alicante a Granada en una misión: matar a una mujer, —siempre a mujeres— para ingresar en los ‘Illuminati. Joder, las cabecicas.
Lo escribía hace unas semanas, cuando lo del ‘sanador espiritual’ que abusó sexualmente de una menor. Y es que poco se habla del nivel de agilipollamiento que estamos alcanzando, individual y colectivamente, como sociedad:
Es que cuesta trabajo escribir de según qué cosas en un tono más o menos ponderado. Que no quiero acabar cancelado, censurado o ante el juez. De verdad que no cabe un tonto más igual que no hay cárcel para tanto corrupto. ¿Qué les dan? En serio. ¿Qué está pasando con los cultos, las sectas los gurús y demás farfolla. ¿Es el sistema educativo? ¿¿Las pantallas, la telebasura? ¿El scroll infinito? O, sencillamente es la degeneración de la especie, a la espera de que la IA tome definitiva y gozosamente el control?
Pasan cosas muy graves que, para mí son sintomáticas. ¡Con lo contento que estaba por la derrota de Trump! Por lo que el personaje tiene de esperpéntico. Pero es que es mirar la actualidad informativa y llorar por no reír, del aspirante a Illuminatti a lo de Koldo & Co.
Y no. No creo que irse a 10.000 kilómetros sea la solución. O quizá sí. Lo mismo en las antípodas también se dan comportamientos aberrantes. Pero en otro idioma y en mitad del desierto, lo mismo pasan más inadvertidos. Como la corrupción galopante. O rodante.
¡Y nos queda lo del vuelo a y desde Madrid con escala en Melilla. De verdad que poco nos pasa.
Jesús Lens



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