En la T2 de la serie ‘Marbella’, titulada ‘Expediente judicial’, hay un momento en que el personaje interpretado por una espléndida Natalia de Molina, una fiscal aguerrida, luchadora y comprometida; tiene un enganchón con un picadero… de caballos. Estaba viendo ese capítulo y pensaba para mis adentros. “¿Sabes quién le vendría de perlas a la fiscal, llegados a este punto? Pues Sara Santiago, la inspectora de hacienda encarnada por Carmen Machi en una miniserie portentosa: ‘Celeste’. ¡Otra superheroína!

‘Marbella 2. Expediente judicial’ es uno de esos ejemplos que se pueden poner para desmontar el tópico de que segundas partes nunca fueron buenas. ¡Es tan buena que, les diría, me ha gustado tanto o más que la primera temporada! La combinación del trabajo de despacho y el de calle que nos cuentan sus creadores, Dani de la Torre y Alberto Marini, es ejemplar. Las escuchas, los interrogatorios, los seguimientos y, por fin, una persecución tan espectacular que el episodio 3 de esta T2 de ‘Marbella’ ya forma parte de la historia de la mejor televisión hecha en España por derecho propio. Y ahí está otro de los nuestros, el también granadino Cristalino, en primera línea. Vértigo y adrenalina a raudales en una secuencia de las que quitan el hipo por la vía de cortar la respiración.

Ahora que, por desgracia, nos desayunamos casi cada día con noticias sobre las bandas de narcotraficantes cada vez más militarizadas; series como ‘Marbella’ adquieren una dimensión más importante, si cabe, además de ser espectaculares. Y luego están las Saras de la vida. Que ‘Celeste’ tambien palpita realismo y autenticidad, con una Carmen Machi imperial y en estado de gracia.

Vean, vean las dos series y ya verán cómo siendo radicalmente diferentes, ambas estupendas, se hablan de maravilla. Por cierto que poco se escribe de las maravillas que hace Movistar con sus ‘originales’. La siguiente en mi lista, una vez que terminemos de reír con ‘Se tiene que morir mucha gente’, es ‘EL castillo’, basada en la obra de Mabel Lozano, que recibió el Memorial Antonio Lozano de Granada Noir hace años por su comprometido y extraordinario trabajo periodístico, narrativo y cinematográfico contra la explotación sexual de las mujeres.
Me gusta —y me procupa— cuando la fición negro-criminal se inspira en los titulares de los periódicos. Y es que, como tantas veces hemos dicho, el noir es puro realismo social. Y para combatir al narco y luchar contra la corrupción, el Estado de Derecho dispone de herramientas que, ficcionadas, con base en la realidad, deparan obras notables como ‘Marbella’ o ‘Celeste’. O ‘El inmortal’, otra serie que tenemos mediada a la espera de que se nos pase el colocón del trabajo de Marini y De la Torre. Aunque antes me voy volver a ver ese T3 que les decía. ¡Y lo que me gustaría hablar con Cristalino del rodaje, que tuvo que ser de aúpa! De verdad, busquen, vean y comentamos.
Les dejo, que me vuelvo para el Estrecho, metafóricamente hablando. Y para ‘Yakarta’, con el igualmente grandioso Javier Cámara. Nada noir, en este caso, pero otro cacho de serie y otro personaje icónico.
Lo que nos gustaría en Granada Noir contar con Fran Araujo, una de las mentes pensantes y creativas detrás de tantas y tantas historias guapísimas. Será en otra ocasión. Por cierto, apunten tres letras Tor, sin ‘h’. Y un nombre: Carles Porta. Y también tenemos que hablar de El Lute. Posiblemente la semana que viene, en este mismo espacio.
Jesús Lens



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