Philomena

Quizá haya llegado la hora de cambiar las tornas y que, al contrario de lo que viene siendo usual, las películas basadas en la fértil imaginación de un guionista comiencen con la siguiente leyenda:

“Esta historia NO está basada en hechos reales”.

Porque prácticamente todas películas grandes de este año, desde el Lobo al Capitán, pasando por la Estafa y los 12 años de esclavitud; parten de la vida, obra y milagros de personajes que, antes de serlo, fueron personas de carne y hueso.

“Philomena” es otra de ellas.

 Philomena

Ojo: lo anterior no es una crítica. Es la constatación de un hecho. Porque, por ejemplo, “Philomena” es una gran película que parte de una gran historia, está interpretada por grandes actores y deja un excelente sabor de boca al espectador.

La historia es sencilla: un periodista de alto copete, de los que suelen viajar en primera para cubrir los grandes eventos políticos internacionales, se queda en paro, tras haber trabajado en un gabinete de prensa institucional en sus últimos años. Y, aunque decide escribir un libro sobre la historia de Rusia, se muestra huraño, hosco e irascible. No es que el hombre parezca haber sido nunca la alegría de la huerta ni alma de la fiesta, pero gruñe más de lo habitual, según su esposa.

 Philomena actores

Entonces le surge la posibilidad de escribir un reportaje basado en una historia de interés humano, esto es, de las dirigidas a un público de inteligencia media baja, en descripción del propio personaje. ¿Qué tal indagar y escribir sobre la historia de una adopción ciertamente oscura y poco transparente, contada por Philomena, una señora ya mayor, que arrastra su secreto desde hace más de cincuenta años? Una señora muy, muy especial, interpretada magistralmente por Judie Dench.

Apenas hora y media dura la película. Lo justo y necesario para contar la historia de Philomena, a través de los cínicos y descreídos ojos de ese periodista, interpretado por un estupendo Steve Coogan, coautor él mismo del guion de la película.

 Philomena café

Una película pequeña, íntima y sentimental, en absoluto sentimentaloide, que habla de la importancia de los orígenes, del descubrimiento de la verdad y del perdón. Una película que lucha contra tópicos y maniqueísmos (aunque alguno siempre se cuela) y que lleva al espectador por caminos que no se espera, sin que por ello se sienta ni manipulado ni engañado.

 Philomena: Martin Sixsmith and Philomena Lee in real life and as played by Steve Coogan & Judi Dench

Una de esas películas pequeñas en formato, pero grandes en emociones. De las que posiblemente nunca vuelva a ver, pero de las que me alegro infinitamente haber visto.

Jesús Lens

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Dynamic New Sound Trio

¿Qué por qué debes hacerte socio de Ool Ya Koo, la Asociación de Jazz de Granada? Pues, básicamente, porque todos los miércoles organiza conciertos como éste, en el extraordinario Club Magic de Granada, situado en los bajos de la Plaza de Toros.

Porque escuchar el «Bésame Mucho», interpretado por Eneko Alberdi, Phil Wilkinson y Sergio Díaz es un privilegio.

Porque compartir las veladas de los miércoles con tipazos como Guillermo, Rubén, Alessandro, Antonio, José Luis, Adolfo, Juanje o Ernesto… ¡no tiene precio!

Bueno. Sí que lo tiene: 10 euros al mes te permiten formar parte de una iniciativa músico-cultural de una calidad excepcional y repleta de propuestas de lo más atractivo y singular. Con la posibilidad de charlar con los músicos, comprar sus discos y llevártelos dedicados y ese plus que ofrecen clubes y asociaciones como los nuestros.

Que no es que yo lo diga (que sí lo digo, lo sostengo y lo mantengo) es que la música habla por sí misma…

Más información, aquí.

Pero, sobre todo, ven a vivirlo. Los miércoles. Desde las 22.30 horas. Hasta la madrugada.

Jesús Lens

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Deudas vencidas

¿Qué ocurre cuando empiezas a leer un libro y, casi desde el principio, te das cuenta de que no es lo que tú esperabas y que no responde a las razones que te habían llevado a elegirlo?

Eso me ha pasado con “Deudas vencidas”, de Reacaredo Veredas.

 Deudas vencidas

Yo, con los libros, las películas, las series… hace tiempo que trato de saber lo menos posible antes de enfrentarme a su lectura y/o visionado. Pero, claro, lee uno lo siguiente, y empieza a salivar: “Un recobrador de morosos contrata a un matón ruso”.

Eso no es lo que pone la contraportada del libro, por supuesto. Eso es lo que yo leí (o creí leer), apresuradamente y entre líneas, en alguna reseña o entrevista. Una lectura transversal y acelerada que, eso sí, me llamó la atención. Y como el libro lo edita Salto de Página y yo tengo una fe ciega dicha editorial, me lancé ávidamente, como un poseso, sobre sus 170 páginas.

¿Qué esperaba encontrar?

 Deudas vencidas novedad

Esperaba la Gran Novela Negra sobre la Crisis, escrita en Español. Esa novela que, como “La Trilogía de la Crisis” de Markaris en Grecia, nos sirviera para saber qué ha pasado durante estos años, desde el punto de vista de la ficción criminal.

Y no. “Deudas vencidas” no es eso.

O sí.

Pero de otra manera.

¿Se acuerdan ustedes de la película “Delitos y faltas” de Woody Allen? ¿No? Pues dejen de leer estas notas y dense un salto a su videoteca, física o virtual, en busca de una de las grandes obras maestras del cineasta norteamericano.

 Deudas Vencidas veredas

Porque la conciencia, en ambas obras, desempeña un papel importante. Muy importante.

Y es que el protagonista de “Deudas Vencidas” milita en el Colectivo, un sesudo grupo de intelectuales de izquierdas. Y la mujer del protagonista es una de las miembras más activas del colectivo. Intelectualmente hablando. Porque luego, la buena mesa, la buena casa, la buena vida y la buena cama… ¡son innegociables!

Y por eso, nuestro hombre, aunque tiene veleidades literarias, ha de contentarse con ganar dinero -a espuertas, eso sí- a través de algo tan poco solidario y progresista como es el cobro de deudas vencidas de bancos y gestoras. Solo que, como la gente empieza a estar más tiesa que la mojama, sumida en lo más profundo de la crisis, aquí ya no paga ni el Tato. Y ahí es donde Iván, el matón ruso, toma cartas en el asunto.

Narrada en forma de diario, “Deudas vencidas” se centra, más que en las andanzas de Iván, que era lo que yo esperaba, en las contradicciones del protagonista y del Colectivo; un tema igualmente apasionante y de radical actualidad.

Porque la cabeza visible del Colectivo es un joven y guapo aristócrata de rancio abolengo, conectado con el sector editorial español, al que podemos identificar perfectamente con el espíritu de cierta Gauche Divine de la izquierda europea del siglo XXI. Esa gente que se llena la boca con grandes discursos para, una vez escupidos, llenársela de los más exquisitos y exclusivos manjares. Y sin descomponer la expresión.

¡Pobrecito, nuestro protagonista, teniendo que lavar su mala conciencia y el mal olor de su dinero, a través de aportaciones cada vez más sustanciosas al Colectivo! Y todo ello, en mitad de una sociedad amenazada por la enfermedad, la degeneración y el cáncer; reales y metafóricos. Amenazada por la podredumbre en que nos ahogamos. Y por el terrorismo internacional.

 Deudas vencidas detalle portada

Así, “Deudas Vencidas” se me revela como una extraordinaria novela, aunque no fuera la que yo estaba esperando. Y eso es lo grande de la literatura, cuando es buena. Que el autor, partiendo de determinados mimbres, construye una novela que se sale de los cauces habituales y previsibles para construir una historia diferente, atractiva y muy, muy reveladora.

Jesús Lens

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