Dura, la Semana Negra, en 2012

Llegué cansado a Gijón. Muy cansado. Estos meses están siendo de infarto y, si bien las cosas van sucediendo a una velocidad vertiginosa, los días empiezan demasiado temprano y nunca terminan de terminar. Y cuando lo hacen, ya es tarde. Muy tarde. Quizá demasiado.

El avión llegó pasadas las 5 de la tarde y a las 7 tenía la presentación de Alejandro Pedregosa. Sin apenas tiempo para saludar a los amigos, habiendo dejado la maleta en el coche de la organización, me senté en la mesa de la carpa A Quemarropa y comencé a charlar con Alejandro sobre su novela “Un mal paso”.

Lo pasamos bien y, cuando ya daban las siete y media, Rafa me hizo el gesto habitual: 2 minutos. Di las gracias a los presentes, les conminé a comprar el libro presentado y ya me giraba hacia Alejandro, dando por terminado el acto, cuando Marina, siempre al quite, me recordó la frase, célebre, que llevo ya la friolera de nueve años escuchando, pronunciando, aplaudiendo y repitiendo en Gijón: esto es la Semana Negra… y sigue.


Lo que pasa, y así lo hemos escrito hace unas semanas, es que la Semana Negra ha corrido el riesgo de no seguir. Y todavía lo corre. Al menos, de no seguir en Gijón. Porque, como también señalamos en este otro escrito, el modelo no puede cambiar.

Durante toda la Semana, el runrún fue tan constante como inevitable. Que si Avilés, que si Milán, que si Barcelona, Mieres o Castellón. Que si final de ciclo, final de Semana, final de todo. Tiempos oscuros y sombríos, más que negros. ¿Sería la profecía maya, que se quiere cebar con la Semana Negra?

Así llegamos al domingo, el día en el que Paco Ignacio Taibo II hace un speech de clausura que, sistemáticamente y todos los años, consigue inundar de lágrimas los ojos de los más duros y recalcitrantes escritores negros, criminales, zombies y terroríficos, como si fueran corderitos de Norit.

La expectación era máxima. Taibo, solo, en el escenario. Pero todos, abajo, con él. Y el discurso no defraudó. Un discurso sólido, basado en datos y en cifras, concluyentes, aplastantes e inapelables. Durante estos diez días, no sólo se vendieron y regalaron casi 43.000 libros (un 14% más que el año anterior, con la que está cayendo), es que, además, la Semana Negra le reporta a Gijón una riqueza cifrada en más de diez millones de euros anuales y un impacto mediático para la ciudad que se calcula en otros dos millones de euros.

Pero, sobre todo, volvió a ser un discurso basado en la épica de la resistencia y en la poesía de la creación. Porque en tiempos de crisis, la cultura es el oxígeno que una sociedad necesita para respirar, sobrevivir y soñar. Una cultura accesible, que permita a la gente leer en libertad.

Sobre esa premisa, PIT II pasó la pelota a los munícipes de Gijón. Si quieren, habrá Semana Negra. En Gijón. Pero la Semana Negra que, con sus columpios, sus churros con chocolate, su pulpo y su chumba-chumba, tanto nos gusta. Si no, también habrá Semana Negra, aunque fuera de Gijón.

La fecha para una respuesta: el 15 de septiembre.

Porque esto es la Semana Negra y, además de seguir, dura. Es muy dura. Y resistente.

Porque la Semana Negra son Taibo, Cristina, Ángel de la Calle y el resto de un equipo no sólo volcado y voluntarioso sino también profesional. Muy profesional. Pero la Semana Negra también somos todos los periodistas, escritores y lectores que, por decenas de miles, estamos convencidos de que la única cultura posible es la cultura libre, abierta, accesible y popular.

Por todo ello, repitámoslo, alto y claro: Esto es la Semana Negra… ¡¡¡Y SIGUE!!!

Jesús siguiente y durante Lens

Con dos cojones (y muy gordos)

Imagina que eres un intelectual de reconocido prestigio.

Imagina que, en un momento de tu vida, le has echado cojones al tema y te has leído el Ulises de Joyce.

Imagina que, teniendo más cojones que Chuck Norris y Jack Bauer juntos, decides que el verano del 2011 vas a releer el jodido Ulises de Joyce.

Imagina que, por ser un intelectual de reconocido prestigio, uno de esos suplementos culturales de reconocido prestigio de un periódico de, obviamente reconocido prestigio, te pregunta por tus lecturas para el agosto que está a punto de comenzar.

Imagina todo eso, piensa y contesta a la pregunta:

¿TENDRÍAS LOS SANTOS COJONES DE PROCLAMAR, EN PÚBLICO, QUE EN AGOSTO DE 2011 VAS A RELEER EL ULISES DE JOYCE?

Ahí está Marilyn, con dos coj...digo, con dos carretas

Si es así, chapeau.

Lo tuyo son cojones, y no los del caballo de Espartero.

Jesús incorregible inculto Lens

Salobreña y Guarnido: la conveniencia de un matrimonio

Columna de ayer, publica en la sección de opinión de IDEAL. ¡Quién recoge el guante?

Buena parte de los actores y directores de cine de este país ya tienen su reconocimiento en el Paseo de las Estrellas de Madrid, recién inaugurado por Bardem, Almodóvar, Amenábar y Penélope. Pero no sólo de gente del cine, habitualmente guapa y glamourosa, viven los reconocimientos populares: músicos, pintores, deportistas, bailarines, escultores o fotógrafos son honrados, recordados y reivindicados por sus pueblos natales, por las ciudades que les vieron crecer, formarse y empezar a destacar antes de conseguir la fama y el ascenso al Olimpo de los Dioses, más o menos efímeros o perdurables.

En Granada, natural de Salobreña, podemos vanagloriarnos de contar con un artista que acaba de ganar el premio más importante del cómic mundial: el Eisner, equivalente al Oscar, al Grammy, al Tony o al Emmy. Como la Champion´s League o la Copa del Mundo de fútbol. Su nombre: Juanjo Guarnido. Su criatura: el reverenciado y admirado, multipremiado y unánimemente reconocido Blacksad. Su último trabajo: “El infierno, el silencio”, un álbum negro con Nueva Orleans como escenario y el jazz más abrasador como telón de fondo. La categoría del premio: mejor pintura / artista multimedia del año.

La noticia del galardón coincidió con otra de carácter triste y luctuoso: la muerte de Amy Winehouse, cuyo segundo y último disco se titulaba “Black is back”. Y continúan las casualidades: cuando llegó la noticia de la concesión del premio, estábamos precisamente radicados en Salobreña, para disfrutar del Jazz en la Costa de Almuñécar, hablando con el artista y diseñador Colin Bertholet (no dejéis de seguir su imprescindible La otra mirada) de la conveniencia, casi necesidad, de que la localidad costera reconociera de alguna manera el talento de uno de sus artistas más reputados.

Ahora, dicho reconocimiento ya es imprescindible: más alto que Guarnido es imposible llegar. Nos decía Colin que el nombre de una calle o de una plaza estaría muy bien, pero que lo suyo, además, sería erigir un conjunto escultórico a Blacksad, el gato detective que ha dado fama mundial al dibujante granadino.

Salobreña es uno de esos municipios llamados a atraer a gente creativa de todo el mundo, siempre que sus rectores, recién incorporados a sus puestos tras las últimas elecciones municipales, apuesten por la cultura como uno de los motores de desarrollo del pueblo más atractivo de la costa granadina. No tan agredida como otras localidades del litoral, Salobreña conserva su encanto tradicional a la vez que acoge espacios vivos, modernos y contemporáneos, como la Plaza del Ayuntamiento, y locales con alma y carisma, como el Sunem, el Studio JA o el delicioso hostal San Juan.

En agosto llega el imprescindible Nuevas Tendencias, que tratará de recuperar el Castillo como escenario musical. Y ahí están la Casa Roja y la Casa de la Cultura, afilando sus programaciones de otoño-invierno. Seguro que Guarnido y Blacksad no tardarán en encontrar su lugar bajo el sol de Salobreña. Es de justicia.

Jesús Lens

Viva la vida. Viva la Semana Negra 2012

¡Menos mal que llegué a tiempo de hacerme con el último ejemplar a la venta de «Viva la vida», la joya de Baudoin y Troubs que, editada por Astiberri, acabo de devorar en el avión que me traía de Madrid. Subtitulada como «Los sueños de Ciudad Juárez»… no voy a explicarla ahora. No puedo.

Es tarde y estoy reventado. Mañana hay que madrugar. Pero me parece que el libro es uno de los mejores ejemplos de lo que es Semana Negra, el festival multicultural más populoso de Europa, en el que durante 10 días se han vendido y regalado la impresionante cifra de 43.000 libros.

Uno, es éste. De estos tipos: frontera, injusticia, muertes, compromiso, talento, creatividad, colaboración, viajes, arte, libros, dibujos… y una maravillosa conclusión: «hacer que los sueños se hagan realidad».

Gracias, amigos de Semana Negra, por seguir haciendo posible el milagro.

En plena faena

Mi ejemplar, dedicado por Baudoin y Troubs

Hasta el año que viene. En Gijón. SN12. La 25. Porque esto es la Semana Negra… ¡y sigue!

Jesús electrificado Lens