Buenas, soy Emilio Calatayud. La vida se abre paso en el desastre de Venezuela. Imposible no emocionarse al ver el rescate de un bebé entre los escombros de los terremotos. «Muy grande, mi amor», decían los vecinos que lo han sacado. Los niños no tienen ángeles de la guarda, tienen obreros de la gloria.
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