Buenas, soy Emilio Calatayud. Antes apenas llegaban niñas inmigrantes a las costas españolas. Era raro que hubiera una niña en una patera. Recuerdo que lo comentábamos con las fiscales de Menores y, dentro de lo malo, suponía un poco de alivio. En Ceuta parece que también se ha roto ese límite: del otro lado de la frontera, llegaron muchas niñas y algunas muy pequeñas. Malditos sean los que trafican con niñas y los que lo permiten.








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