Ser juez de Menores te mantiene siempre joven

Buenas, soy Emilio Calatayud. Tengo 60 años y más arrugas que cuando tenía 50 (o 40, etc), pero me sigo manteniendo joven gracias a ser juez de Menores. Todos los días juzgó y condenó, o no, a chavales de entre 14 y 17 y para juzgarlos y condenarlos, o no, hay que hablar con ellos y también escucharlos, lo que te permite conocerlos y estar al día de sus costumbres, de su forma de hablar, de pensar, de sus deseos, de sus miedos, de sus sueños y sus pesadillas… Total, que, aunque voy cumpliendo años -por fortuna, claro- una parte de mi está siempre en la adolescencia y eso rejuvenece más que las cremas de -no daré marcas-  cualquier supermercado. Si hay por ahí estudiantes de Derecho que quieran ser jueces, aquí tienen una razón de peso para decantarse por la especialidad de Menores.

O para ser maestros, o seños, o profes… En esas profesiones, siempre que te gusten, como es obvio, está el secreto de la eterna juventud.

“Por favor, no dejen libre a nuestro hijo”

Buenas, soy Emilio Calatayud. Lo normal es que unos padres no quieran que su hijo esté encerrado en un centro de reforma porque es algo muy duro -para el niño y para los padres-. Pero también hay padres que quieren que sus hijos sigan internados y no por ello esos padres son malos o unos desalmados. Al revés. Quieren tanto a sus hijos que te piden: “Por favor, no dejen libre a nuestro hijo porque aún no está preparado y puede recaer”. No es fácil formular una petición así y tampoco es fácil encontrar resquicios legales para aplicarla. La ley debe cumplirse para encerrar a una persona, pero también para dejarla en libertad cuando ha cumplido su medida. Pues en medio están estos dramas. Que nadie se vea en un trance así, porque esto nos puede ocurrir a cualquiera.

¿Por qué le llamamos ‘low-cost’ si queremos decir barato?

Buenas, soy Emilio Calatayud. Aquí en el blog seguimos celebrando el ‘Año Cervantes’ y no tenemos más remedio que preguntarnos por qué llamamos ‘low-cost’ a lo que es barato. ¿Qué tiene de malo la palabra barato? ¿Qué pasa, que queda más sofisticado decir ‘low-cost’ que barato? ¿Por qué? No lo entiendo. Lo que yo ya me estoy empezando a temer es que algo que es ‘low-cost’ es más caro que lo que sólo es barato y por eso se usa, para colarnos gato por liebre.

Es como lo de ‘fast food’ -comida rápida- que se usa para no decir ‘comida basura’. La lógica está clara: lo que es ‘fast food’ se puede comer, pero la ‘comida basura’ no, así que lo ponemos en inglés y ‘arreglao’.

Pronto la cambiarán el nombre a las ‘tapas granaínas’ y será para cobrarlas. Al tiempo.

Un juez le quita la pensión alimenticia a un joven que ni estudiaba ni trabajaba ni tenía ganas

Buenas, soy Emilio Calatayud. Un juez ha dado la razón a un padre que se negaba a ‘financiar’ la vida ociosa de su hijo de 24 años. El muchacho ni estudiaba ni trabajaba ni tenía ganas. Según la sentencia, el chico no mostró la debida “aplicación o dedicación ni a los estudios ni a la búsqueda de una ocupación laboral”. De hecho, se dio de alta como parado cuando empezó el proceso judicial, o sea, cuando le vio las orejas al lobo. Total, que el juez le ha quitado la pensión de alimentos.

Según el artículo 155 del Código Civil, los hijos ¡DEBEN!  contribuir equitativamente, según sus posibilidades, al levantamiento de las cargas de la familia mientras convivan con ella. Lo que pasa es que les transmitimos los derechos, pero no los deberes.

Adivinar en menos de diez segundos cuál es el móvil del padre y cuál el del niño

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Buenas, soy Emilio Calatayud. Esta adivinanza está especialmente dedicada a todos los papás y todas las mamás que han regalado un móvil con conexión a Internet a sus hijos porque han hecho la comunión. Los padres heredamos los teléfonos para tontos y regalamos a los niños los teléfonos para listos.