Último día de juicios…

Buenas, soy Emilio Calatayud. Mañana celebramos los últimos juicios. No, no es que ya no haya chorizos, es que hemos llegado al fin del curso, porque nuestro juzgado va con el calendario escolar. Volverá a haber juicios en septiembre. Además, mañana estrenaremos la reforma del Código Penal. A ver que tal se da. Nuevas leyes para viejos delitos: como todos los martes anteriores, juzgaremos a varios chavales por agredir a sus padres. Tristemente, es el delito de moda.

Un menor muere acuchillado en una zona de botellón

Un menor 15 ó 16 años ha muerto apuñalado en una zona de botellón en una población sevillana. Supuestamente, el autor de la agresión puede ser otro chaval también menor de edad. Lo primero dar nuestro pésame a la familia del fallecido. Y luego decir que cuando se advierte de que lo del botellón y los botellódromos no es una buena idea, no se hace para fastidiar. Es que normalmente generan más problemas que los que solucionan.

¿Cómo era nuestra vida antes de que existieran los móviles?

Buenas, soy Emilio Calatayud. ¿Cómo era nuestra vida antes de que existieran los teléfonos móviles, porque aunque a nuestros hijos les parezca raro hubo un tiempo en que no había móviles? Lo que pasa es que ya ni nos acordamos. Y eso que no fue hace tanto. Hay ciudades en las que todavía quedan cabinas de teléfonos: dos o tres, no más. Lo que ya no hay son colas ante las cabinas. Pero antes las había. En teoría, los móviles iban a servir para traernos la tranquilidad: íbamos a saber dónde estaban nuestros hijos en todo momento. Pero eso no nos ha dado tranquilidad, porque en el 90% de los casos no responden a las llamadas. Siempre se quedan sin batería. En realidad, tenemos que estar más intranquilos, porque, además de seguir sin saber dónde están (como pasaba antes de los móviles), ahora también tenemos que preocuparnos por lo que estarán haciendo con esos móviles que nunca cogen.

Los menores de 16 años ya no pueden consentir relaciones sexuales

Buenas, soy Emilio Calatayud. Ya está en vigor la reforma del Código Penal y con ella la disposición que eleva la edad para consentir las relaciones sexuales de los trece a los dieciséis años. Es decir que un niño o una niña de quince años ya no pueden consentir relaciones sexuales, pero la realidad es que las tienen. Yo era partidario de haber dejado la edad mínima en catorce años, pero se ha optado por los dieciséis. ¿Qué es lo que creo que va a ocurrir?: que se van a multiplicar las diligencias por supuestos delitos sexuales. Las riñas ‘amorosas’ entre chavales pueden acabar en los tribunales. O pueden ser los padres los que denuncien. Es verdad que la reforma dice que en caso de edad análoga o dependiendo del grado de madurez no habría delito, pero las denuncias se van a poner y hasta que se aclaren pues vamos a estar de albañiles. Ojalá me equivoque.

El principio del fin del botellón de Granada

Buenas, soy Emilio Calatayud. Tras más de veinte años de botellones y ríos de orines el Ayuntamiento de Granada ha decidido prohibir la Fiesta de la Primavera, una celebración que tenía lugar en el botellódromo de la capital y que consistía en que miles de jóvenes -entre ellos, menores de edad- consumieran alcohol hasta caerse al suelo. Todo muy ‘educativo’. Además, el Ayuntamiento se ha propuesto, ya más a medio plazo, cerrar el botellódromo de marras. A ver si es verdad y dejamos de ser más conocidos por el botellón que por la Alhambra o el Albaicín. Todo esto se produce después de que un reportaje de Pedro García Aguado mostrase el desarrollo de la última Fiesta de la Primavera. Lo que no sale en la ‘tele’ es que no existe.

Bueno, pues nada, más vale tarde que nunca.