Buscarte en Google

Buenas, soy Emilio Calatayud. Me dicen que si pongo en Google juez Calatayud aparecen 248.000 entradas. Lo he he comprobado y es verdad, pero me he quedado igual que antes de buscarme en Google, que es una cosa que te hace sentirte raro. ¿Eso es mucho o es poco? Y lo que es todavía más importante: ¿Es mucho o poco según quién y para qué? Lo que sí tengo claro es que ni en diez vidas que viviera me iba a leer las 248.000 entradas. No tengo tiempo. Es lo que pasa en Internet, que hay tanto que es como si no hubiera nada. Resumiendo, que creo que esta reflexión es fruto del calor que hace en Granada, que es mucho…

La ‘moda’ de reírse del que habla mal o no sabe algo triunfa en Internet

Buenas, soy Emilio Calatayud. Vengo observando desde hace un tiempo que algunas de las estrellas de Internet que más éxito tienen -me refiero a determinados ‘youtubers’ o como se diga- se dedican, sobre todo, a reírse de alguien que o habla mal o no sabe algo, etc. El chiste consiste en grabarse junto a un hombre que habla mal inglés o de un chaval que confunde una enfermedad con una bebida, no sé, cosas así. Yo no le veo la gracia, la verdad, pero este tipo de ‘programas’ o lo que sean están triunfando en la red. Hay que tener cuidado, porque uno empieza riéndose de estas personas y acaba riéndose de sus padres. Hay que reírse con la gente y no de la gente.

Deberíamos dejar gobernar a las madres, que siempre saben qué hacer, y jubilar a nuestros actuales políticos

Buenas, soy Emilio Calatayud. La tradicional encuesta en la que se pregunta a los niños ¿Qué quieren ser de mayores? -la hace Adecco- no ha deparado grandes sorpresas. Ni ellos ni ellas quieren ser políticos, una respuesta que ya salió en anteriores ediciones del sondeo. Era lo esperable, sobre todo si se tiene en cuenta el espectáculo que están dando los políticos españoles en los últimos tiempos. En realidad, creo que en España ya sólo los que son políticos quieren ser políticos. Al resto, como que nos daría vergüenza, la verdad.

Recuerdo que hace un par de años esta misma encuesta concluyó que los niños querían que se dejase “gobernar a las madres, que siempre saben lo que hay que hacer”. Pero no hicimos caso y así nos ha ido. Yo sigo insistiendo: Deberíamos dejar gobernar a las madres y jubilar a nuestros actuales gobernantes.

Por lo demás, ellas quieren ser profesoras y ellos policías, cuando antes se decantaban por ser futbolistas. Por aquí sí vamos bien.

‘Chorizos’ que también son estudiantes de matrícula

Buenas, soy Emilio Calatayud y he encerrado a cientos y cientos de ‘chorizos’  a lo largo de mi carrera profesional. Y la mayoría, ya que no había querido estudiar por lo civil, han tenido que estudiar por lo criminal y aprobarme la ESO o lo que fuera. Todos lo consiguen, porque, a fin de cuentas, son buenos estudiantes y, además, si suspenden no salen del centro, que también es un argumento muy convincente. Pues bien, a veces, ha habido algunos que se han esforzado al máximo y han sacado todo matrículas en Bachiller y hasta la nota más alta de Selectividad de toda una provincia. Pues nada, que son cosas que nos enorgullecen y que hacen que amemos nuestro trabajo.

En Granada se es niño para siempre

Buenas, soy Emilio Calatayud. En primer lugar, felicidades a todos los Santiagos (as), a todos los gallegos y a todos los españoles, porque hoy es el día de Santiago. Y ahora vamos con el comentario diario. Efectivamente, como dice el título de este articulillo o lo que sea, en Granada se es niño para siempre. Y no porque sea una ciudad maravillosa y encantada que rejuvenece, que también. En Granada se es siempre niño porque los padres llaman ‘niños’ a sus hijos siempre, da lo mismo que tengan cinco años que sesenta. Es una costumbre bonita que me recordaba hoy una de mis funcionarias.

Total, que uno va por lo calle y un conocido te llama: “¡Emilio, ven, mira que veas a mi niño!”. Y uno se da la vuelta pensando en encontrarse con un ‘chavea’ en un carrito y se ve cara a cara que un tipo de 1,90 de altura y con una barba de legionario. Yo he escuchado a ancianos de 80 años hablar de sus niños para referirse a sus hijos. Entrañable.