Bueno, he aquí una sentencia que parece cargada de sensatez y que anula otra resolución no tan sensata. Un espaldarazo judicial a la difícil labor que llevan a cabo los maestros.

La Audiencia Provincial de Jaén ha absuelto a una profesora que había sido condenada por castigar a un alumno que estaba hablando en la clase poniéndole de cara a la pared y que, como no paró de hablar, le llevó a otra pared cogiéndole del cuello y después del brazo, lo que el tribunal entiende como una actitud de “indisciplina” del menor ante la que la maestra hizo uso de su derecho a la corrección.

Los hechos se desarrollaron a principios de junio del pasado año, cuando una profesora de un centro de Andújar (Jaén) castigó a un menor de siete años de edad porque estaba hablando con otro niño y le puso de pie frente a la pared, “si bien como el niño siguió hablando se acercó a él cogiéndole por el cuello y de esta forma lo trasladó a otra parte de la clase donde le agarró el brazo”, tal y como se recoge en la sentencia consultada por Europa Press

Además, precisa que en el parte judicial de asistencia en urgencias no se le apreciaron lesiones al menor, pero por las referencias que ofreció se le diagnosticó “agresión, contusión cervical anterior y miembro superior izquierdo”.

Ante estos hechos, el juzgado de Instrucción número tres de Andújar condenó a la profesora por una falta de lesiones al pago de una multa de 120 euros, fallo ante el que se alzó la denunciada.

Así, la Audiencia fundamenta tras examinar los informes médicos que el facultativo que atendió al menor no le apreció lesión alguna y únicamente se constató lo que el niño contó que le había pasado y “a partir de ahí se consignó el tipo de lesiones que con ello se pudo producir, pero sin observarse ni apreciarse el menoscabo efectivo de la integridad física”.

A todo ello añade que no se aprecia en estos hechos la concurrencia de un “dolo genérico de lesionar”. “Resulta evidente la ausencia de esa intención, pues difícil es imaginar que con la conducta consistente en coger al niño y llevarlo cara a la pared porque la maestra le había advertido varias veces que no hablara se hubiera producido el resultado, que en todo caso ni fue buscado de propósito por la profesora (dolo directo) ni fue representado como posible (dolo eventual)”, argumenta.

La Audiencia igualmente expone que el propio niño afirmó que le castigaron porque estaba hablando, con lo que se trata más bien de una actitud de “indisciplina” del alumno y “ante un derecho de corrección por parte de la profesora”, sin que se considera que su conducta sobrepase los límites de ese derecho.

Por tanto, se estima el recurso de apelación contra la sentencia dictada en primera instancia y se revoca esa resolución de forma que en su lugar absuelve a la profesora con todos los pronunciamientos favorables”.

 

 

Carlos Morán
Aquí os dejo una información que he publicado en IDEAL sobre el fenómeno de la violencia machista entre menores, una plaga que, efectivamente, no tiene edad. En el artículo habla don Emilio.
La niña sólo tenía quince años y su novio la había vejado durante diez meses. El acusado también era un chiquillo, 16 años, pero ya era reincidente: había maltratado a otra joven con anterioridad. La Fiscalía concluyó que el chaval sometió a la víctima a «un trato degradante» durante casi un año, lo que supuso, según el Ministerio Público, un menoscabo para la integridad física y psíquica de la menor.
Durante el tiempo que duró la relación, el acusado agredió en varias ocasiones a la chica. Demasiado y demasiado pronto, cuatro palabras que también sirven para resumir esta otra historia. Una pareja de adolescentes discute de madrugada en la calle. Él quiere que ella le bese. La chica se resiste. Él acaba de vomitar y a ella no le apetece. El chaval se enfurece y le propina un puñetazo en el rostro. Dos agentes de la policía presencian el incidente e intervienen. Como si ya no tuviera suficientes problemas, el chaval se encara con ellos…
Son dos casos reales que han ocurrido en Granada. De hecho, uno de ellos ya ha cumplido su condena y el otro lo estará haciendo ahora mismo. Son la evidencia de que la violencia machista no tiene edad, que también se da entre niños y adolescentes.
Según un estudio de la Universidad de Sevilla, el 6% de las mujeres sufre maltrato en su primera juventud, en las etapas más tempranas de sus vidas. El problema se da más frecuentemente entre los 14 y los 16 años, y la mayoría de las chicas, el 70%, mantenía su amistad con el maltratador. De lo cual se deduce que sólo una pequeña parte de los casos acaban en los tribunales. No se denuncia a quien se considera un amigo.
Juez Calatayud
Aún así, el inquietante fenómeno ya está asomando a las estadísticas oficiales. Según la información referida a 2009 que maneja el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), seis menores granadinas maltratadas viven con protección para evitar que sean víctimas de nuevas agresiones por parte de sus ex novios.
«Es un problema que va a más. Nos estamos equivocando en la educación de nuestros hijos. A ellos tenemos que quitarles cualquier asomo de machismo y las niñas deben aprender a ser ellas mismas, a no ser sumisas, a hacerse respetar. Es lo fundamental: los padres tenemos que enseñar a nuestros hijos que las personas tenemos que respetarnos», opina Emilio Calatayud, titular del Juzgado de Menores 1 de Granada.
El magistrado, que ya ha dictado condenas de alejamiento contra menores acusados de violencia sexista, aconseja a las adolescentes que no dejen pasar ni una. «Cuando se produzca el primer menosprecio, el primer intento de imposición –‘no me gusta que te pongas esa falda tan corta o que te pintes tanto’, por ejemplo– o la primera agresión verbal, deben romper la relación, porque, más pronto que tarde, llegarán los golpes», avisa el jurista.
En el conjunto de la Comunidad Autónoma –y según los datos del último trimestre de 2009 hechos públicos por el Consejo General del Poder Judicial–, las adolescentes sometidas a vigilancia serían 45. Dos de ellas eran de origen extranjero. El resto, españolas.
Deben de ser casos muy graves porque, según los expertos en delincuencia juvenil, las parejas de menores se rompen antes de que los problemas crezcan. Parece lógico: por lo general, no existen los nudos –matrimonio, hijos…– que tienen las parejas adultas y es más fácil dar el portazo.
En términos absolutos, 5.639 andaluzas obtuvieron una orden de protección en los nueve primeros meses del año pasado: 1.844, entre enero y marzo; 1862, de abril a junio; y 1933, entre agosto y septiembre. Más de 1.200 eran extranjeras y el resto, nacionales.
Los últimos datos oficiales facilitados por la Subdelegación del Gobierno indicaban que en Granada había al finalizar el año pasado 106 mujeres en una situación catalogada como de riesgo extremo, lo que hacía imprescindible que tanto ellas como sus agresores estén constantemente controlados.

Tags: ,

Es una noticia polémica: tres jefazos de Google han sido condenados a penas de cárcel en Italia por la difusión de imágenes vejatorias de un niño autista. Los delincuentes -según la sentencia, es lo que son estos señores de Google- han puesto el grito en el cielo. Lógico. Dicen que es un atentado contra la libertad y tal y cual. Curiosamente, nada dicen de la víctima, el niño autista, y su libertad. Yo me quedo con la frase del fiscal: “El derecho de una empresa no puede prevalecer sobre la dignidad de la persona”. Esta afirmación sí que es un verdadero canto a la libertad.
Supongo que la noticia ya la conocéis, pero os dejo la crónica del corresponsal de IDEAL y Vocento en Italia, Íñigo Domínguez, que, a diferencia de un servidor, ofrece todas las visiones del asunto y con una maestría de la que yo carezco. Lo siento, yo no puedo ser neutral. La sentencia me parece intachable. Ojalá proliferen resoluciones de este tipo por todo el mundo (que lo dudo). Tendríamos un planeta y un Internet mucho mejor. Bueno, aquí va la noticia de Domínguez
“El buscador de Internet más usado en el mundo, Google, ha recibido por primera vez una condena judicial por sus contenidos, una sentencia de un tribunal de Milán que es histórica y pone sobre la mesa el debate sobre los límites y la responsabilidad en la Red. El debate ayer en Italia era intenso, a favor y en contra. Se trata de un vídeo colgado por un particular en 2006, rodado en una clase de un instituto técnico de Turín, en el que unos adolescentes pegaban a un chico autista de 17 años y se burlaban de él, haciendo incluso un saludo fascista ante una pizarra con el símbolo de las SS.
El vídeo estuvo dos meses en Internet, con 5.500 visitas, hasta que salió a la luz con una gran polémica y fue retirado. Pero ahora la Justicia italiana ha condenado a tres dirigentes norteamericanos de Google a seis meses de prisión condicional y el pago de los gastos procesales por un delito de violación de la intimidad, mientras les ha absuelto de otro de difamación. Este detalle puede ser decisivo pues, según la defensa, parece ahuyentar la posibilidad de un control obligatorio previo de los contenidos. Google lo interpreta como una buena señal, a pesar de todo, pues cree que no ha pasado la línea del fiscal de considerar a la compañía como una suerte de editor.
La firma norteamericana, que ha alegado que retiró el vídeo al ser informada y ha anunciado un recurso, tuvo una reacción muy dura. Afirma que la sentencia va contra las directivas europeas y la ha calificado como un ataque «a los principios fundamentales de la libertad sobre los que se asienta Internet». Prueba de la trascendencia del asunto es que al final de la jornada de ayer intervino el propio Gobierno de EE UU, a través de su embajada en Italia, con una declaración crítica. Tras expresar una impresión «negativa» de la sentencia, la nota del embajador, David Thorne, parafrasea a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, cuando dijo hace un mes que «un Internet libre es un derecho humano inalienable que debe ser tutelado en las sociedades libres». «Posibles materiales ofensivos no deben convertirse en una excusa para violarlo», concluye.
El fallo judicial ha sido en Italia, y eso obliga a mantener prudencia, pues en este país la Justicia es lenta y sorprendente. La argumentación de la sentencia sólo se conocerá en los próximos 90 días, una en firme llevará al menos dos años y quizá al final todo se quede en nada.
Pero los dilemas que plantea son vigentes: ¿Son responsables las plataformas digitales de sus contenidos, al igual que los medios de comunicación tradicionales? ¿Dónde termina la responsabilidad del usuario privado y dónde empieza la de la empresa que le da espacio? ¿Es posible o se debe establecer un control preventivo?
Antes, algunas premisas. La joven que colocó el vídeo en el servicio Google Videos ya fue juzgada y condenada a penas de reeducación. Es decir, el autor material ya ha sido procesado. La familia de la víctima no quiso después personarse como acusación civil contra Google, pero sí lo hicieron una asociación de discapacitados, Vividown, y el Ayuntamiento de Milán. Para ellos, como para el fiscal, la resolución es una victoria civil. «El derecho de la empresa no puede prevalecer sobre la dignidad de la persona», afirmó ayer el fiscal, Alfredo Robledo. Opina que Google debe prestar «un servicio responsable, que no puede vulnerar derechos fundamentales».
El punto de vista de Google es muy distinto. «Nuestros colegas no tienen nada que ver con el vídeo, no aparecen en él, no lo han rodado, no lo han cargado en Internet y no lo habían visto», resumió ayer el portavoz de la compañía en Italia, Marco Pancini. Los tres condenados son David Carl Drummond, ex-presidente del consejo de administración de Google Italy y ahora vicepresidente; George De Los Reyes, ex-miembro del consejo, actualmente jubilado; y Peter Fleischer, responsable de privacidad en Europa de Google. «Si personas como yo y mis colegas pueden ser condenadas sólo en virtud de su posición en la empresa, entonces cualquier empleado de cualquier servicio de Internet puede afrontar una responsabilidad similar», advirtió Drummond.
En este sentido, el portavoz italiano de Google aseguró que la normativa vigente ha sido pensada para amparar a las empresas de Internet de cualquier responsabilidad, a cambio de que retiren los contenidos ilícitos cuando tengan noticia de su existencia. «Si este principio se cae, y los blogs, Facebook o Youtube son considerados responsables del control de cada vídeo, sería el fin de Internet», reflexionó.

Tags: ,

Aquí os dejo una noticia de Europa Press sobre una reciente charla de don Emilio en Toledo. Y feliz puente a todos los andaluces.
“El juez de menores de Granada Emilio Calatayud aconsejó hoy recuperar la “autoridad” en todos los ámbitos, pero especialmente en las aulas, para atajar los conflictos en los centros escolares, al tiempo que propuso recordar a los alumnos cuáles son sus deberes y no sólo sus derechos. “Tenemos complejo de joven democracia”, apuntó.

En declaraciones a los medios el juez de menores respondió así al ser preguntado por los conflictos que en los últimos meses han tenido lugar en Toledo como el protagonizado por una profesora del IES Universidad Laboral, que pedía el traslado de cuatro alumnos del centro al verse amenazada e intimidada por ellos.
“Está en crisis el principio de autoridad, en todos los aspectos”, sentenció Calatayud, para quien en España “tenemos complejo de joven democracia” y “nos da miedo hablar de autoridad por si volvemos a tiempos pasados”. “Esto y el aumento de la violencia y, a veces, la escasez de valores nos lleva a estos problemas que se están produciendo y que van en aumento”, advirtió.

Por ello, el juez de menores apostó por “recuperar la autoridad de los padres frente a los hijos, de los profesores frente a los alumnos, e incluso de los que nos gobiernan”. A su juicio, el profesor debe tener el “respaldo” de los padres para hacer frente a la situación en las aulas y volver a tener la autoridad “que se tenía antes”.

De esta forma, avanzó cuál sería el contenido de su conferencia en el Colegio Maristas de Toledo bajo el título “¿Qué les pasa a nuestros hijos y qué les pasa a nuestros alumnos?”. A su entender, parte de las “dificultades de ejercer de padres” tienen que ver con el que “se hable a los menores de muchos derechos y de pocos deberes”.

Para Calatayud, es preciso recordar a los menores “el deber que tienen de educarse” con el fin de acabar con el fracaso escolar y el absentismo escolar, al tiempo que se evitan las drogas, el alcohol o los usos nocivos de los móviles e internet. “En definitiva, las contradicciones y la hipocresía de la sociedad que tenemos”, remachó. LOS PADRES NO SON AMIGOS

En el ámbito familiar, el juez de menores de Granada aconsejó a los padres que “sean padres y no amigos de sus hijos”. “Yo siempre digo que yo soy el padre de mis hijos, no el amigo de mis hijos, porque si me convierto en amigo de mis hijos les estoy dejando huérfanos. Soy su padre, con todo el cariño y respeto, pero no su amigo”, señaló.

“Con respeto y con sentido común pero cada uno en su sitio”, subrayó el juez de menores de Granada, que explicó así su teoría: “Yo no soy igual que mi hijo en la relación padre e hijo, el profesor no es igual que el alumno y un gobernante no es igual que el ciudadano, para eso es gobernante y tiene sus responsabilidades”.

Para Calatayud, el recuperar “el sentido común” tanto en las aulas como en la familia es una cuestión de tiempo y generacional. “Los que vienen detrás ya no tienen esos complejos y recuperaremos el sentido común. Son ciclos y nos ha tocado vivir un ciclo complicado, con el tiempo recuperaremos el sentido común”, concluyó.

Carlos Morán

Aquí os dejamos una entrevista que le hicieron al juez compañeros de Punto Radio y La General TV de Zaragoza, medios a los que, como es lógico, agradecemos su colaboración. Esperamos que os divierta y os haga reflexionar, porque ambas cosas no son incompatibles, ni mucho menos. Un saludo.

He aquí una buena iniciativa de la Fiscalía de Sevilla. Quien la hace, debe pagarla. Aunque sea un medio de comunicación. La notica es de la agencia Efe.

“Un juzgado verá mañana la demanda de la Fiscalía de Sevilla, que ha reclamado 3.000 euros de indemnización para cada uno de los nueve menores de edad, amigos de la joven asesinada Marta del Castillo, cuyo perfil en la red social Tuenti fue mostrado en dos programas de televisión. La demanda se produce en defensa del honor e intimidad de los menores, cuyas imágenes en Tuenti fueron utilizadas como fondo de pantalla el 16 de febrero de 2009 -nada más ser detenido el asesino confeso de Marta, Miguel C.D.- en dos tertulias del programa “La tarde con María del Monte” de Canal Sur Televisión y “Alto y Claro”, de Telemadrid.  

Aunque Canal Sur se ha avenido a pagar la indemnización, no lo ha hecho la productora “ZZJ” ni la televisión madrileña, por lo que el juzgado de primera instancia 22 celebrará una vista para que cada parte exponga sus posiciones.

La Fiscalía de Sevilla sostiene que “el mero hecho de haberse relacionado con los presuntos autores del crimen puede tener en determinado marco una connotación negativa, lo mismo que el hecho de que sus fotografías hayan servido para comentarios de las personas invitadas a las tertulias”.

Dichos contertulios emitían comentarios “no siempre rigurosos”, ya sea sobre la muerte de Marta, asesinada el 24 de enero de 2009, ya al disertar “de forma general sobre el comportamiento de los jóvenes adolescentes en la actualidad”, según la Fiscalía.

La Fiscalía entiende que dichas imágenes eran “propiedad de los menores” y estaban colgadas en sus perfiles de Tuenti “para uso común en el foro en el que las compartían”, al que solo tenían acceso las personas invitadas.

No lo entiende así el abogado de la productora, Joaquín Moeckel, quien en su escrito dice que al colgar sus datos personales en Internet, los menores estaban dando un “consentimiento implícito” a su divulgación y además las imágenes fueron tomadas del portal Youtube, que es “un foro abierto a todo el público que disponga de un ordenador y una conexión a internet”.

 

Aquí os dejo una noticia que publiqué en el periódico y que no necesita más explicaciones:

“Parece que el móvil de su frenética actividad destructiva fue el robo, aunque bien pudiera haber sido el placer de hacer daño. En una noche… en un par de horas de una noche, para ser exactos, causaron destrozos en trece coches: trece lunas rotas a garrotazo limpio, que se dice pronto.
Ocurrió el pasado miércoles en la localidad costera de Motril, y uno de los supuestos autores de la cadena de estropicios era menor de edad. Ayer compareció en el Juzgado de Menores 1 de Granada, cuya titular acordó su ingreso cautelar -esto es, previo a la culminación de la investigación y a la celebración de juicio- en un centro de internamiento. Para adoptar una medida de este tipo -la más severa a que puede enfrentarse un delincuente infantil o juvenil-, los jueces y fiscales se fijan en la «alarma social» que ha producido el hecho en cuestión. Y, en este caso, creen que se dio esa circunstancia.
Con capuchas y bastones
Aparte del menor, había dos sospechosos adultos más. Ninguno de ellos se molestó demasiado en disimular, en pasar desapercibido. Montaron un alboroto considerable. Sólo se detuvieron cuando la Policía Local, avisada por los vecinos, les dio el alto. Estaban haciendo demasiado ruido y alguien telefoneó a las fuerzas de seguridad. Cuando los agentes llegaron al lugar de los hechos, se encontraron con una escena violenta y desconcertante.
Ante ellos, los tres sospechosos en plena faena. Iban cubiertos con capuchas y vestían ropas muy amplias que distorsionaban su verdadera fisonomía. Se supone que para dificultar al máximo su identificación. Los tres empuñaban bastones de madera. Según el relato policial, uno de los delincuentes golpeó con su cayado a uno de los agentes, que resultó herido.
Finalmente, la patrulla logró detener a dos de los vándalos, uno de los cuales era el presunto agresor del policía.
Sucedió el pasado miércoles en la zona del Huerto del Capitán, en la localidad costera de Motril.
Doce de los vehículos afectados tenían roto el cristal delantero derecho. Y el restante, que era con el que se estaban ensañando los cacos cuando fueron descubiertos, tenía quebrada la luna trasera.
La Policía Local cree que los gamberros pueden ser los autores de otros actos vandálicos registrados en Motril en los últimos tiempos. Es decir, que hay indicios que apunta a que hacían “horas extras”.
Cuando las fuerzas de seguridad comprobaron que uno de los detenidos tenía menos de 18 años, dejaron el expediente en manos de la Fiscalía de Menores, que, de acuerdo con el juzgado, decidieron ayer el encierro del presunto delincuente juvenil por un periodo inicial de seis meses -es una medida que equivaldría a la prisión provisional de los adultos-. Es decir, que siempre queda reservada para los casos graves”.

Carlos Morán

Lo ha vuelto a hacer. Presuntamente, claro. La Policía ha detenido a ‘El Rafita’ por su presunta participación en el robo de un coche. Uno de los asesinos de Sandra Palo sigue sin enderezar su vida. Y, como ya viene siendo habitual, muchos aprovechan para pedir una reforma de la Ley del Menor. No nos fijamos en todos los que sí han salido adelante. Yo conozco a varios chavales condenados por asesinato (concretamente tres) que han rehecho sus vidas y ahora llevan una vida normal. No me lo estoy inventando. De cuando en cuando, me cruzo con ellos en la calle. Hay cientos como ellos en toda España, ¡cientos!. La única diferencia es que los medios de comunicación sensacionalistas, me imagino que por desconocimiento, no lo saben y por eso no los sacan en sus programas pensados sólo para escandalizar (y ganar dinero, claro). ¿Por qué sólo  nos fijamos en ‘la oveja negra’ y no en los cientos, puede que miles, que logran rehabilitarse? No es justo. En este sentido, me parece razonable la postura adoptada hoy por el ministro de Justicia. Os dejo con sus palabras: “El ministro de Justicia, Francisco Caamaño, ha asegurado hoy que la Ley del Menor se aplica diariamente de manera muy satisfactoria y que cree que nunca un caso concreto, como el de “El Rafita”, puede llevar a revisar lo que debe ser un marco común normativo para todos. Así lo ha indicado Caamaño en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros al ser preguntado sobre si se deberían endurecer las penas en la Ley del Menor tras la nueva detención de Rafael F.G., alias “El Rafita”, uno de los condenados por el asesinato de la joven Sandra Palo, tras intentar robar un coche. El ministro ha recordado que dicha Ley se modificó “hace muy poco tiempo”, con amplio respaldo en el parlamento, y “se aplica día a día en nuestro ordenamiento jurídico a muchísimos menores”.”La aplican muchísimas instituciones de manera muy satisfactoria y nunca un caso concreto o dos puede llevarnos a revisar lo que debe ser un marco común normativo para todos”, ha añadido.

 

Tags:

Tal y como os comenté en el post anterior, aquí va el reportaje que escribí para mi periódico sobre el programa ‘Romper cadenas’, que sirve para que presidiarias con hijos menores de seis años puedan cumplir condena fuera de la cárcel. Es bueno para los niños, para ellas y para la sociedad. Merece la pena ‘Romper cadenas’.

“Mi bebé duerme mejor fuera de prisión”

«Creía que tenía un catarro muy fuerte o una gripe y, mira por donde, era el “mono”. Estaba enganchada. Así que me tiré al barro total. Me metía todo lo que pillaba». La escena es paradójica: Cati narra las enormidades y excesos de su pasado reciente mientras da el biberón a su hija de sólo dos meses. El ruido, la velocidad y la furia de ayer, contra la reposada ternura de hoy. Con una voz pequeña y dulce, Cati desgrana sus desventuras, que son muchas. Sólo tiene 29 años y ya ha parido cinco chiquillos. «Uno me nació muerto», recuerda mientras acuna a la última en incorporarse a la prole, un bebé de mirada grande y despierta. Parece que no quiere perderse nada. «Yo le llamo mi ex presidiaria», dice riendo bajito para no perturbar el incipiente sueño de la pequeña.
Cati es una de las seis madres reclusas que cumplen condena fuera del penal provincial del Albolote gracias al programa “Romper cadenas”, una apuesta valiosa y valiente por la reinserción (sólo hay otras cuatro experiencias similares en España) que nació hace tres años de la tenacidad de las Hermanas Mercedarias de la Caridad. O dicho de otra forma: una iniciativa impregnada de principio a fin del espíritu y la letra de la Constitución de 1978. Ni más ni menos.
Cinco kilos de “coca”
Poco después del parto, Cati y su niña dejaron atrás los muros del talego y se mudaron a un acogedor chalé ubicado en un municipio del Área Metropolitana de Granada. La casa es una extensión de la cárcel, pero nadie lo diría. No hay cerrojos ni barrotes. Las “celdas” son habitaciones de colorines tapizadas de peluches. «Fuera de la prisión, mi bebé duerme mejor. Se nota mucho. Dentro hay más voces, más jaleo. Aquí es diferente. Y eso que al principio te cuesta acostumbrarte. No te haces a ir a los sitios sin la compañía de una funcionaria. Te da hasta susto verte sola. A mí, casi me atropella un coche el otro día porque iba embobada mirándolo todo», cuenta divertida la última reclusa incluida en el programa “Romper cadenas” de Granada.
Cati aún no ha pagado la deuda que contrajo con la sociedad hace algo más de cuatro años, cuando fue interceptada en el aeropuerto de Barajas con cinco kilogramos de cocaína adosados a un cuerpo escuchimizado, roído por el consumo compulsivo de heroína y cocaína. Acababa de llegar de la República Dominicana junto al que entonces era su hombre (él llevaba otros cinco kilos). Fue su primer y último “trabajo” como camellos internacionales. «Yo fui engañada hasta allí. Habíamos decidido casarnos y él me dijo que íbamos a hacer el viaje de novios por adelantado. Cuando llegamos, me contó la verdad y bueno, lo hicimos».
Los “narcos” les prometieron cinco mil euros a cada uno por hacer el porte. Pero la Policía les echó el guante y el sueño del dinero rápido acabó en pesadilla. «Me veo en las fotografías y no me reconozco. ¡Qué pintas! No me extraña que me detuvieran. Estaba muy mal. Ahora creo que fue una suerte que me cogieran. Si no, estaría muerta. Eso lo tengo claro», reflexiona.
Estaba en ruinas y la cárcel le salvó la vida. No es fácil llegar a una conclusión así. Cati pasó un calvario indecible para recuperar la libertad que las drogas le arrebataron cuando apenas era una adolescente. «Pasé el “mono” a pelo. Me ayudaban a caminar. No me tenía en pie. Pero no quería ni metadona ni nada. Pero, mira, lo conseguí», relata, al tiempo que reconoce que lo único que no ha podido dejar es el tabaco: fuma algo menos, pero fuma.
Después, cayó en una depresión. Se desmoronó. No se acostumbraba a la prisión. Pero no le quedaba otra. Su condena era de nueve años de reclusión. Mucho tiempo para cualquiera y una eternidad para una joven de sólo 25 años. Fuera, al cuidado de su madre, aguardaban sus tres hijos. Dentro, en la celda, la guerra abierta contra los fantasmas.
Embarazada por cuarta vez
Cati conoció en Albolote al que iba a ser el padre de su cuarta hija, un hombre condenado a 18 años de presidio por delitos que ella prefiere no revelar.
Cuando se quedó encinta, su madre, la futura abuela, se incendió. Como si no tuvieran ya suficientes problemas. La vida exagerada de Cati condicionaba a toda la familia. Su mundo volvía a tambalearse. Una vez más.
Pero ella siguió adelante. La pequeña vio por primera vez la luz de Granada hace un par de meses. Cati presentó entonces su candidatura para entrar en el programa “Romper cadenas”. Reunía los requisitos: acaba de ser madre, estaba en tercer grado penitenciario (el más liviano, aunque también hay beneficiarias del proyecto que aún no han superado el segundo grado), no consumía drogas y, sobre todo, quería “romper cadenas”. Es esencial. La aspirante ha de solicitarlo. El programa comporta ventajas evidentes, pero también una serie de exigencias que las reclusas no pueden soslayar. Siguen en prisión. Al anochecer, las voluntarias mercedarias y los trabajadores laicos dejan el chalé y son sustituidos por funcionarias del centro penitenciario de Albolote (no van uniformadas y son seleccionadas por orden de antigüedad).
Ahora es de día. El bebé de Cati apura el biberón con los ojos abiertos de par en par. «Dejé de darle el pecho porque tuve una depresión post parto y no me sacaba nada de leche», explica.
Sale de la cocina un aroma a paella que anuncia la hora de la comida. Arriba, en el piso superior, otro pequeño solloza irritado. Quiere su ración de cariño y la quiere ya. Su madre corre escaleras arriba para calmarlo. Un plácido trajín de platos y el tintineo de los cubiertos inundan el comedor. Alguien canturrea mientras vigila el arroz. Pronto llegaran los niños mayores del “cole”.
Cati acuna a su hija. Cuesta imaginarla cruzando el Atlántico con la piel forrada de cocaína”.

En la páguna  13 de ‘Mis sentencias Ejemplares’ aparece la siguiente cita: “Don Emilio, cómo será el grito que me ha pegao’, que ‘me’ se ha cagao hasta el niño”. La autora de la frase es ‘La Vero’ -nombre ficticio- una joven delincuente que a los doce años ya tuvo encontronazos con la Justicia, en este caso, encarnada por el propio juez Calatayud. Era uno de los ‘fracasos’ preferidos de don Emilio. Aunque ya hace tiempo que le perdió la pista (creció y siguió delinquiendo ya como adulta), el juez sentía debilidad por ella. Y ella por él. Yo no la conocía, pero había oído hablar mucho de ‘La Vero’, de sus hazañas poco edificantes y sus problemas de todo tipo, pero también de su simpatía, de su vitalidad y de sus intentos por forma una familia más o menos normal. Pues bien, hace unos días conocí por fin a ‘La Vero’. Es una de las reclusas que ha logrado integrarse en el programa ‘Romper Cadenas’, una casa que permite a presas con hijos menores de seis años cumplir condena fuera de los muros de prisión. Es una cárcel, pero lejos de la cárcel. Allí estaba ‘La Vero’ con su niña. Es una mujer guapa, muy activa y muy reidora. Está estudiando la ESO y no descarta hacer un módulo en la Universidad. Me habló de don Emilio y nos reimos juntos. ‘la Vero’ es un ejemplo claro de que la reinserción es posible. El sistema de menores no lo consiguió, pero ha vuelto a tener otra oportunidad. Y parece que va a aprovecharla. Ojalá sea así. El hecho de dar oportunidades a los que delinquen no nos hace más débiles, sino mejores. Es lo que pienso.

Un saludo. Por cierto, a ver si recupero el reportaje que hice en la casa de ‘Romper Cadenas’ y lo cuelgo en el blog, porque me parece una iniciativa encomiable.

Tags: