¿Qué sería del Madrid sin el Barça y viceversa?

Buenas, soy Emilio Calatayud. Ya está aquí el derbi Madrid-Barça. Lo primero es pedir responsabilidad a todos (pero más a los jugadores y a los periodistas) para que no exciten los ánimos, que bastante lo están ya. Y segundo, una pregunta que son dos: ¿Qué haría el Madrid sin el Barça y viceversa? Respuesta: juntos estamos mejor. Un saludo y que gane el Madrí (es que soy merengón)… y el Granada al Eibar, claro.

Ah, una cosa más: hemos renovado un poco el blog. Esperamos que os guste.

Hace 20 años del 0,7%

Buenas, soy Emilio Calatayud. Estos días se cumplen veinte años de las acampadas del 0,7%, una protesta pacífica para pedir que España dedicara el 0,7% de su riqueza a ayudar a los países en vías de desarrollo. Las vueltas que da la vida, ahora somos nosotros, los españoles, los que necesitamos ese 0,7%. ¡Quién nos lo iba a decir! De todas formas, si aquella campaña hubiese tenido éxito, igual ahora no tendríamos que preocuparnos por el Ébola. Un saludo.

Robagallinas y delincuentes de cuello blanco

Buenas, soy Emilio Calatayud. Dice el presidente del Supremo, Carlos Lesmes, que hay que cambiar la ley porque está pensada para perseguir a los robagallinas y no a los grandes defraudadores. Estoy de acuerdo. Nuestras leyes casi no sirven para encausar a los delincuentes de cuello (o guante) blanco y, como cualquiera puede observar, cada vez hay más en esta España nuestra. Cada vez desconfío más de los que van con corbata (y yo me la pongo en los jucios). Siempre he entendido que la corbata era una prenda que inspiraba respeto y confianza, pero ahora sucede lo contrario. Yo tengo amigos que nunca se han puesto una corbata y están en la cárcel por robagallinas, y me fío mucho más de ellos que de algunos que van muy elegantes con trajes y corbatas de miles de euros (que generalmente no son suyos). Un saludo.

Un seguro para que los padres nos protejamos de lo que puedan hacer los hijos menores

Buenas, soy Emilio Calatayud. Uno de los sucesos que más conmocionan a la sociedad es cuando un chaval menor de catorce años comete un delito muy grave, como un homicidio, porque legalmente son inimputables, es decir, que no pueden ser acusados ni juzgados. Y cuanto menor es el niño, mayor es la conmoción. Hace poco saltó la noticia de que un niño de once años podría ser el responsable de la muerte de un vecino. Al parecer, el chaval arrojó una piedra desde un balcón y le rompió la cabeza al vecino que pasaba por la calle. Penalmente, no se puede hacer nada contra ese chico. pero hay que precisar que estos hechos ocurren muy raramente. Son una desgraciada excepción. Eso sí, los padres sí que tendrán que hacer frente a la responsabilidad civil. Por eso yo siempre recomiendo que tengamos un buen seguro de responsabilidad civil. Nos aseguramos para protegernos de lo que puedan hacer nuestras mascotas, pero no para lo que puedan hacer nuestros hijos. Y no estoy hablando solo de posibles delitos, que ya digo son muy excepcionales, pero sí de trastadas que tengan un mal final, por ejemplo. Lo primero, claro está, es la educación y todo lo demás, pero, por si acaso, el seguro. Un saludos.