Me he sentido muy querido

Buenas, soy Emilio Calatayud. Ya tengo en mi poder la Medalla de Andalucía, que no es solo mía, sino de todos los que trabajan con menores, y me gusta. Está muy bien. No soy una persona muy dada a los protocolos y esas cosas -en realidad, me agobian un poco-, pero he de reconocer que, antes, durante y después del acto de entrega de las medallas me he sentido muy querido. Todo el mundo ha sido muy amable conmigo. Me ha hecho especial ilusión que los botones del hotel, los ujieres, los policías… todos los trabajadores que, en definitiva, han hecho posible el acto, se acercaran para decirme cosas amables y hacerse ‘selfies’. Ha estado muy bonito, de verdad. Gracias.

Pedir perdón

Buenas, soy Emilio Calatayud. Hace unos días juzgamos a unos niños inmigrantes por robo. Habían llegado a España en una patera. Estuvieron 17 horas en el mar. El caso es que, estando ya en Granada, perpetraron un robo y los detuvieron. Antes de que empezase el juicio, dijeron que querían pedir perdón a la víctima y esta quiso escucharlos. Les perdonó, pero también les echó en cara lo que habían hecho. Lo cortés no quita la valiente. Vino a decirles que era lamentable que, después de todo lo que habían pasado, lo estropeasen portándose tan mal con el país que los había acogido. Creo que ese diálogo fue bueno para todos, pero especialmente para los chavales.

Eso sí, los encerramos…, Se lo merecían, pero me da que aprovecharán la segunda oportunidad. Parece que van bien.

El Estado de la Nación visto desde un juzgado de Menores

Buenas, soy Emilio Calatayud. El pasado martes, que es cuando en mi juzgado solemos celebrar los juicios, empezó el debate sobre el Estado de la Nación que ha terminado hoy. Pues bien, ese martes juzgamos a cuatro o cinco niños por robo, a otros tres o cuatro por maltratar a sus padres y a una niña rumana explotada para robar y pedir limosna por las mafias de su país. Ese fue mi debate sobre el Estado de la Nación. Porque ese también es el Estado de la Nación. Otra cosa es que se hable de ello en las Cortes, que no se habla… Así es como se ve en el Estado de la Nación desde un juzgado de Menores.

Mi primera charla

Buenas, soy Emilio Calatayud. La primera vez que di una charla fue en la bella localidad alpujarreña de Ugíjar, que, aunque está muy lejos de Granada (a más de dos horas en coche, a pesar de estar en la misma provincia), merece ser visitada. Me fui con el equipo técnico del Juzgado -psicólogas, trabajadoras sociales- y hablamos para un grupo de chavales. Para ser la primera vez, la cosa salió bastante bien. Los chavales preguntaron mucho. Aquello fue el año 1988 o 1989. Todos quedamos bastantes contentos. La idea era dar a conocer a los menores la Ley del Menor, que muy pocos sabían que existía. Era nuestra obligación hacerlo.

27 años después, la mayor parte de lo que dijimos entonces sigue vigente. Han cambiado los delitos y las herramientas para delinquir, pero en lo esencial, la charla sigue siendo la misma.

Niño maltratador: cuando ni el padre ni la madre quieren la custodia de un hijo

Buenas, soy Emilio Calatayud. Cuando se produce la ruptura de una pareja, suele ser habitual que los padres discutan por la custodia de los hijos -en estos casos, yo siempre digo que más vale un mal acuerdo que un buen pleito-. El padre quiere tener la custodia y la madre, también. Pues bien, cuando los hijos se vuelven violentos y agreden a sus padres -de palabra o de obra-, sucede justamente lo contrario: el padre no quiere tener la custodia y la madre, tampoco. Esto ya está sucediendo. El niño o la niña empiezan a insultar a la madre y acaban por levantarle la mano y ella pide que el niño o la niña se vayan con su padre. Y se van, pero el niño o la niña también maltratan al padre y este pide que el niño o la niña vuelvan con su madre… Y ella dice que ni hablar. Triste, pero real.