Los consejos de mamá ‘iPhone’: la mejor receta en el Día Internacional del Internet Seguro

Buenas, soy Emilio Calatayud. Hoy es el Día Internacional del Internet Seguro, lo que quiere decir, entre otras cosas, que el Internet no es seguro (nada lo es en realidad, pero como el Internet es más nuevo es también más inseguro)

Lo mejor que se ha dicho sobre este tema lo escribió Janell Burley Hofmann, conocida como mamá ‘IPhone’, cuando su hijo de trece años le pidió que le comprase un teléfono móvil. Le dijo que sí, pero le hizo firmar un contrato con las siguientes cláusulas (tomad nota) y feliz Internet seguro:

1. Es mi teléfono. Yo lo compré. Yo lo pagué. Yo te lo presto. ¿A qué soy genial?

2. Yo siempre sabré la contraseña.

3. Si suena, cógelo. Di «hola». Sé educado. Coge siempre, siempre, la llamada de mamá y papá.

4. Entregará el teléfono a mamá o a papá a las 7:30 de la mañana cada día de colegio y a las 9:00 de la tarde durante el fin de semana. Estará apagado toda la noche y se volverá a encender a las 7:30 de la mañana. Si no llamarías al teléfono fijo de alguien, porque pueden responder sus padres, tampoco llames o envíes mensajes al móvil. Respeta a las otras familias como nos gusta que nos respeten a nosotros.

5. No te llevarás el iPhone al colegio. Conversa y habla con la gente y con tus amigos en persona. Los días de media jornada, las excursiones y las actividades extraescolares requerirán consideraciones especiales.

6. Si el iPhone se cae, se golpea o se estropea, tú eres el responsable. Por tanto, asumirás los costes de la sustitución o de la reparación. Para ello ahorra dinero de tu cumpleaños o realiza otros trabajos: corta el césped, haz de canguro… Si el iPhone se rompe, tendrás que estar preparado.

7. No uses el iPhone para mentir, hacer tonterías o engañar a otro ser humano. No te involucres en conversaciones que sean dañinas para los demás. Sé un buen amigo.

8. No envíes mensajes, correos electrónicos o digas nada a través del iPhone que no dirías en persona.

9. No envíes mensajes, correos electrónicos o digas a alguien algo que no le dirías en voz alta y en presencia de sus padres. Autocensúrate.

10. Nada de pornografía. Busca en la web información que compartirías abiertamente conmigo. Si tienes alguna duda sobre algo, pregunta a una persona. Preferiblemente, a tu padre o a mí.

11. Apágalo o siléncialo cuando te encuentres en lugares públicos. Especialmente en restaurantes, en el cine o mientras hablas con otro ser humano. No eres una persona maleducada, no dejes que el iPhone cambie eso.

12. No envíes ni recibas imágenes íntimas tuyas ni de otras personas. No te rías. Algún día estarás tentado de hacerlo, a pesar de tu gran inteligencia. Es arriesgado y puede arruinar tu vida de adolescente, joven y adulto. Es siempre una mala idea. El ciberespacio es más poderoso que tú. Y es difícil hacer que algo de esa magnitud desaparezca, incluyendo una mala reputación.

13. No hagas millones de fotos o vídeos. No hay necesidad de documentar todo. Vive tus experiencias. Quedarán almacenas en tu memoria para toda la eternidad.

14. A veces conviene dejar el iPhone en casa. Siéntete seguro de esa decisión. No es un ser vivo ni una ninguna extensión de tu cuerpo. Aprende a vivir sin él. Tienes que vencer el miedo a perderte algo que está ocurriendo y a estar siempre conectado.

15. Bájate música que sea nueva o clásica o diferente de la que millones de chicos como tú escuchan, que es siempre lo mismo. Tu generación tiene un acceso a la música mayor que cualquier otra de la historia. Aprovécha ese don. Expande tus horizontes.

16.De vez en cuando puedes jugar a juegos de palabras, puzzles y rompecabezas.

17. Mantén tus ojos abiertos. Observa el mundo que te rodea. Mira por la ventana. Escucha a los pájaros. Date un paseo. Habla con un desconocido. Pregúntate sin es necesario buscar en Google.

18. Meterás la pata. Te quitaré el teléfono. Nos sentaremos y hablaremos sobre ello. Volveremos a empezar. Tú y yo siempre estamos aprendiendo. Somos un equipo. Estamos juntos en esto.

Que a tu hijo le apruebe la administración por la cara, no vaya a pensar que para pasar de curso hay que estudiar

Buenas, soy Emilio Calatayud. A propósito de esa, en mi opinión, mala práctica que consiste en que la administración apruebe a un estudiante aunque sus profesores lo hayan suspendido, se me ha ocurrido un nuevo ‘mandamiento’ para el Decálogo para Formar a un Delincuente: ‘Que a tu hijo le apruebe la administración educativa por la cara, no vaya a pensar que para pasar de curso hay que estudiar’.

Soy merengue y el Madrid ha ganado al Granada, pero yo prefiero que no descienda el ‘Graná’ antes que el ‘Madrí’ gane la Champions

Buenas, soy Emilio Calatayud. Soy merengue y el ‘Madri’ acaba de ganar al ‘Graná’ por 1 a 2, aunque lo justo hubiera sido un empate. Además, yo prefiero que no descienda el ‘Graná’ antes que el ‘Madrí’ gane la Champions. Corazón partío, sí, pero que el Graná se salve.

Títeres que dicen a los niños ‘Viva ETA!, ¿a dónde pollas vamos?

Buenas, soy Emilio Calatayud. Un juez de la Audiencia Nacional ha mandado a la cárcel a dos miembros de una compañía de títeres de Granada -sí, de Granada- por un presunto delito de enaltecimiento del terrorismo. Por lo visto, los muñecos, además de ahorcar a otro muñeco-juez y violar a una muñeca-monja, sacaron un cartel que decía ¡Viva ETA!, un espectáculo ‘muy apropiado’ para lo niños. Como decimos en Graná, ¿a dónde pollas vamos? Dicen los defensores de los autores de esta ‘obra de arte’ que pretendían defender la tolerancia y la convivencia. Pues, chico, no les ha entendido nadie. Vamos, que también los podían haber metido en la cárcel por el delito de ser gilipollas.

Y en el Ayuntamiento de Madrid tiene que dimitir alguien, claro.

 

Educación acuerda aprobar a alumnas que habían sacado un 1, ¿dónde queda la autoridad del maestro?

Leo en el diario El Mundo que la La Consejería de Educación de la Junta de Andalucía ha aprobado a dos alumnas de un instituto que sacaron un 1 en un examen y yo me pregunto:  ¿Dónde queda la autoridad de los maestros? Si yo fuera el padre de esas niñas rechazaría ese aprobado. Luego nos quejamos de que los maestros están desautorizados. No me extraña. Como tampoco me extraña que los jueces de Menores sigamos condenando a adolescentes a aprender a leer y escribir. En realidad, ya no me extraño de nada.