“Niño, no estudies y vete a buscar el amor a la ‘tele’, llegarás lejos”

Buenas, soy Emilio Calatayud. En Granada hay una polémica por unos vídeos que han aparecido en Internet en los que niñas y niños de quince años buscan el amor. El amor verdadero, dice alguno. La verdad es que no buscan el amor: buscan fama de la mala. Esa es la triste verdad que aprenden nuestros menores viendo los programas que ponen por la ‘tele’. Un día sí y otro también, ven cómo ‘ni-nis’ se convierten en estrellas de la tele que llevan hasta guardaespaldas. Lo que no saben, o no se les cuenta, es que esas estrellas se apagan pronto. El mensaje que les llega es el siguiente: “Niño, no estudies y vete a buscar el amor a la ‘tele -o al Internet- y llegarás lejos”. No hay que hacer nada: sólo vender tu imagen.

Pero es que la imagen no debería tener precio. Y menos si es la de un menor. De hecho, la ley dice que un menor, por el mero hecho de serlo, merece protección especial del Estado. Y da lo mismo que los padres den su consentimiento para que participen en estos espectáculos. Aunque exista permiso paterno, el Estado puede actuar para proteger la imagen y la fama de los menores. Y está bien que así sea porque hay padres que no dan la talla.

Y alguna vez hasta copié para aprobar…

Buenas, soy Emilio Calatayud. Algunos pensaréis que soy un mal ejemplo por lo que voy a contar, pero todos somos humanos: además de suspender cuando era chaval, también copié en un examen siendo ya algo más mayor. Como esa infracción ya ha prescrito, puedo hablar de ella: pegué un cambiazo y saqué un diez. No estoy especialmente orgulloso de eso, pero tampoco especialmente arrepentido: es la lucha ‘natural’ entre el profesor y el alumno. ¡Pero ojo, sólo fue una vez! Conseguí a aprobar, pero también me arriesgué. Y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

 

Y el curso siguiente a los ocho suspensos recaí y me quedaron otras cuatro

Buenas, soy Emilio Calatayud. He visto vuestros comentarios en Facebook y he comprobado que no soy el único que suspendía… y no solo ese curso en que me quedaron ocho. Al año siguiente, y a pesar de mi paso por Campillos, recaí y volví a ser tímido para los estudios: me quedaron cuatro para septiembre. Mis padres me mandaron entonces a limpiar coches en un taller de un amigo. Y a eso dediqué el verano. Bueno, a eso y a estudiar. Volví a aprobar todo y me curé para siempre de la timidez para los estudios. Por cierto, no tenía ni idea de que hay comunidades en las que los exámenes de septiembre son en julio.

A esforzarse, que llegan los exámenes de septiembre: a mí me quedaron ocho un curso y las aprobé

Buenas, soy Emilio Calatayud. Padres e hijos, ya están aquí los exámenes de septiembre. No queda otra que esforzarse, porque sí se puede, que diría Obama. Lo digo por experiencia. A mí quedaron ocho asignaturas cuando estudiaba la ESO que había en mis tiempos. Solo aprobé Lengua Francesa y Gimnasia. Pues aprobé las ocho en septiembre. Es verdad que tuve que pasarme todo el verano encerrado en Campillos (Málaga), que fue una decisión que tomaron mis padres por mi. Porque yo, como es lógico, no quería ir allí. Pero entonces se hacía lo que decían los padres porque era por nuestro bien… Ahora ya no sé… Suerte,