La hija de los ‘drogatas’, la niña desnutrida…, las verdaderas estrellas del deporte

Buenas, soy Emilio Calatayud. Cuanto más conozco las historias de los atletas olímpicos, menos me gusta el fútbol de los millones y las estrellas. En estos pasados Juegos Olímpicos ha participado una gimnasta cuyos padres eran ‘drogatas’ y otra que pasó hambre y era el único sustento de su familia. También un boxeador con un cáncer… La verdad es que me he emocionado y he llorado con esas historias. Me he emocionado al ver llegar a los corredores de maratón desmayados y de rodillas, y he pensado que su delgadez es mucho más meritoria que los abdominales de Ronaldo. Me he emocionado al saber que el muchacho cubano que ganó una medalla de plata para España tenía la ilusión de conocer a los futbolistas del Madrí, cuando debería ser al revés.

Me he emocionado con estos jóvenes porque se parecen mucho a los que veo en mi juzgado, chicos que, a pesar de arrastrar pasados muy duros en muchos casos, salen adelante. No hay satisfacción más grande. Por eso me gustan los Juegos Olímpicos y por eso veré todo lo que pueda de los Juegos Paralímpicos que empiezan el próximo día 7 de septiembre, que son el no va más de la superación, es decir, deporte en estado puro.

“A esos padres que fomentan que sus hijos no vayan a estudiar, les quitaba las ayudas”

Hola, soy Carlos Morán, el compañero de blog de don Emilio. Hace unos días, el diario El Mundo publicó una entrevista con don Emilio. El autor es Pedro Simón. Aquí os dejamos dos respuestas ‘clásicas’ del juez entresacadas de esa conversación -quien esté interesado en leerla completa puede ir a http://www.elmundo.es/cultura/2016/08/22/57b72da246163fc8448b4658.html Esperamos que os interese.

Pregunta: Si el niño no quiere acelgas, le ponemos hamburguesas.
Respuesta: Claro. Y así nos va. Cuando yo tenía cuatro años y eran las dos de la tarde, mis padres: “Niño, cómete la sopa”. Y el niño, que soy yo: “No me la como”. Pescozón al canto y te comías la sopa. Si no te comías la sopa, te merendabas la sopa. Y si no te merendabas, la sopa te la cenabas. Así que a las diez de la noche la sopa estaba tomada… Ahora llega el padre posconstitucional, que soy yo (porque yo, como persona, soy preconstitucional y como padre soy posconstitucional), con mi hijo de cuatro años que dice que no se quiere tomar la sopa. Y yo le digo: “Yo creo que te debes comer la sopa, porque si no entramos en un periodo de anorexia perjudicial para tu salud. No obstante tú decides”. Total, que ni se come, ni se merienda, ni se cena la sopa. Al final tiramos la sopa y le hacemos al niño un par de filetes con patatas fritas.
P: Usted ha dicho que somos el país más tonto y bruto de Europa.
R: Y si no el más bruto, el segundo más bruto. A mí no me hacen falta los informes Pisa… La sentencia que más me duele dictar (y la suelo dictar 25 veces al año) es condenar a chicos de 15 años que no saben ni hablar, que te contestan uh, oh, ung, pues a esos los condeno a aprender a leer… Yo, a esos padres que fomentan que sus hijos no vayan a estudiar, les quitaba el PER, la ayuda familiar y el vivir del cuento. Si tú no cumples con tu obligación, que es llevar a tu hijo al colegio, por qué va cumplir la sociedad contigo…

“Entrada con precio reducido para ‘niños’ menores de 28 años”

Buenas, soy Emilio Calatayud. Me cuenta un amigo aficionado a los viajes culturales que en España ya hay monumentos que cobran un precio reducido a los estudiantes menores de 28 años y me parece una medida acertada -igual que los que no cobran nada a los desempleados- Es una medida muy realista porque la infancia actualmente llega hasta los 18 años -en algunos casos, puede que hasta más- y la adolescencia se expande hasta casi los cincuenta. En el futuro, incluso puede que deje de existir la vejez, ja, ja, ja. ¡Que proliferen los anuncios de este tipo: “Entrada con precio reducido para ‘niños’ menores de 28 años!”. Además, los jueces de Menores seguiremos teniendo trabajo aunque baje la natalidad.

Bueno, en serio. La medida es buena porque se ajusta a la realidad social que tenemos. Y está bien ser realistas. Si un joven con todos los estudios del mundo pero un trabajo precario puede ahorrarse un par de euros a la hora de conocer nuestra historia, será un dinero bien empleado.

En recuerdo de Azucena

Buenas, soy Emilio Calatayud.

Hoy hace cinco años que murió mi esposa Azucena. Es una fecha dolorosa para mis hijos, para toda la familia y por supuesto para mí, pero la vida sigue. Poco a poco nos vamos haciendo a la ausencia, pero sin olvidarla. Hoy es un día para animar a todos los que han perdido a un ser querido. En este sentido, queremos dar nuestro pésame a la familia de nuestra paisana muerta en el terremoto de Italia, que ha fallecido cuando estaba empezando a vivir. Ánimo a todos los que estén pasando por un trance parecido.

Si yo fuera fabricante de móviles alertaría a los padres o tutores de sus posibles riesgos

Buenas, soy Emilio Calatayud. Lo tengo escrito y lo repito aquí ahora. En mi modesta opinión de juez de Menores -pero con extensa experiencia- los móviles debería incluir, como mínimo, la siguiente advertencia para padres o tutores de chavales que tienen menos de 18 años: “Este aparato puede generar irritabilidad, aislamiento, ansiedad y adicción. Los padres y tutores deben velar para que los menores no hagan un uso abusivo de él. Y si observan comportamientos anómalos, consulten con un especialista”, Si yo fuera fabricante de móviles, lo haría. Estoy seguro de que hasta sería bueno para el negocio. La gente valora que las empresas tengan responsabilidad social, que no sólo se mueven por al ánimo de lucro, que no vale todo para ganar dinero… Pero parece que nadie lo ve… Lo pagaremos.