El hogar perturbado

Es, posiblemente, la novela más desasosegante, perturbadora e inquietante de las que he leído en los últimos meses. “Canción dulce”, de Leila Slimani, publicada por la editorial Cabaret Voltaire y ganadora del Premio Goncourt del año 2016, el más reputado y reconocido de las letras francesas. Una autora, por cierto, que vendrá a Granada el próximo año, a la Feria del Libro, en el marco del “Tres Festival, voces del Mediterráneo”, de la Fundación Tres Culturas.

“El bebé ha muerto. Bastaron unos pocos segundos. El médico aseguró que no había sufrido. Lo tendieron en una funda gris y cerraron la cremallera sobre el cuerpo desarticulado que flotaba entre los juguetes. La niña, en cambio, seguía viva cuando llegaron los del servicio de emergencias. Se debatió como una fiera. Había huellas de forcejeo, fragmentos de piel en sus uñas blandas.”

Así arranca una novela que, a la vista está, muestra sus cartas desde el inicio de la narración, sin engañar al lector en ningún momento. Una novela valiente, por tanto, que no busca sorprendernos con giros imposibles en la historia ni con sorprendentes escorzos en la trama. Una novela que, partiendo de la peor y más aterradora premisa, ofrece una explicación, que no justificación, a unos hechos aterradores y espeluznantes, narrados con la frialdad de un informe forense, para tratar de condicionar lo mínimo posible al sobrecogido lector. Si tal es posible, claro.

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Jesús Lens

El Noir tras el totalitarismo

Aunque había escrito varias novelas durante el régimen totalitarista de Enver Hoxha, uno de los más crueles y letales del otro lado del Telón de Acero, Fatos Kongoli no publicó ninguna de ellas hasta la caída del Muro.

Rincón Oscuro Tres Festival

En España, por su parte, con la excepción de García Pavón, no existió novela negra o policíaca hasta la muerte de Franco y la llegada de la democracia, con las novelas de los pioneros Andreu Martín, Juan Madrid y Manuel Vázquez Montalbán.

Y es que el género negro que ahonda en las contradicciones de la sociedad, que escarba en sus excrecencias e ilumina los rincones oscuros, nunca es del agrado de los poderosos, de los gobernantes, de los que manejan los hilos. Y, por eso, en regímenes totalitarios en los que existe censura, la buena novela negra es un género proscrito, perseguido y condenado al ostracismo.

De todo ello tuvimos ocasión de hablar hace unos días, en el marco del Tres Festival, organizado por la Fundación Tres Culturas en el seno de la Feria del Libro de Granada. La conversación entre un servidor, Lorenzo Silva y Fatos Kongoli se denominaba “Novela negra, radiografía de nuestro tiempo”, y nos sirvió para reflexionar sobre algunos de los rasgos definitorios de un género transversal y que admite múltiples lecturas, encuadres y puntos de vista.

Rincón Oscuro Silva

Por ejemplo, Fatos Kongoli señaló que en Albania no existe la novela negra como tal. De hecho, él no se considera un autor adscrito al género. Sí, es cierto que en “Tirana Blues” hay muertos. Y un policía que investiga los asesinatos. Y algún personaje que desaparece. Y unos mafiosos de medio pelo que pululan por ahí. Pero no hay una investigación policíaca como tal. De hecho, el procedimiento no le interesa a Fatos. Porque él está muy preocupado por desentrañar el pasado, que es el auténtico tema de buena parte de su novelística. La importancia del pasado y su peso en el presente.

Rincón Oscuro Kongoli

Lean, por ejemplo, “Una nulidad de hombre”, publicado por Siruela, la editorial que nos permite acceder a Kongoli en España. Ese hombre que, bajo el régimen de Hoxha, era una hormiga. Un insecto aplastado por el peso del sistema. Un hombre cuyo destino estaba predeterminado. Y que nada podía hacer para cambiarlo. Ni siquiera suicidarse, como confiesa el protagonista en uno de los pasajes más duros y clarividentes: “Me asaltó entonces por segunda vez la idea del suicidio, que aplazaba día y noche con su letal monotonía. No era capaz de tomar una decisión de esa envergadura, yo era demasiado normal y corriente para consumar un acto semejante”.

Rincón Oscuro Fatos Kongoli

Es tanta la preocupación de Kongoli por arrojar luz sobre el pasado que no se ve con fuerzas, ni con tiempo, para escribir sobre el otro tema que tanto le preocupa: la corrupción. Porque la corrupción ha alcanzo en Albania cotas tales que ha sido necesaria la promulgación de una ley específica para descriminalizar un Parlamento en el que se habían introducido las mafias de la droga, los traficantes de armas y los secuestradores de mujeres para dedicarlas a la prostitución.

Lorenzo Silva, por su parte, sí ha escrito sobre el tema de la corrupción. De hecho, la penúltima novela de su serie protagonizada por los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro, “Los cuerpos extraños”, publicada por editorial Destino, parte del hallazgo del cadáver de una alcaldesa en una playa de la costa valenciana.

Rincón Oscuro Lorenzo Silva

¿Se puede escribir novela negra en España, en estos años, sin hablar de la crisis y la corrupción? Complicado de imaginar.

Además, la conversación abierta con Kongoli y Silva llegó justo cuando hemos sabido que, a final del mes de mayo, tendremos nueva entrega protagonizada por el tándem Vila-Chamorro. La novena de la serie. Y “Donde los escorpiones”, también publicada por Destino, nos promete emociones fuertes, que el subteniente Bevilacqua viaja a Afganistán para investigar el asesinato de un militar español en la base española de aquellas tierras. Reconozco que estoy muy ansioso por leerla. Porque la trama nos servirá para conocer un poco mejor el papel de las fuerzas armadas españolas en los conflictos internacionales.

Donde los escorpiones

Para documentarse, Lorenzo Silva estuvo con ellos, con los soldados, conviviendo en la base de Camp Arena, en Herat . Y con ellas. Que en el contingente español desplazado a Afganistán hay muchas mujeres. Y es que el género negro, como estamos viendo, cada vez es más universal y está más globalizado.

Jesús Lens

Twitter Lens

Tres Culturas y el Mediterráneo

No creo que sea muy original confesar que mi número favorito siempre fue el tres. Para una mente caótica y desenfrenada como la mía, el 3 -resultado de la suma de los tres números primigenios, el 0, el 1 y el 2- aglutina a todo el universo cuántico en sí mismo y, por tanto, es un número mágico, místico y eterno. Y de ello hablo en mi artículo de IDEAL. No tardarán en saber el porqué.

Una vez que llegué a una conclusión tan peregrinamente absolutista, me he pasado la vida poniendo en práctica mi favoritismo por el tres. Por ejemplo, comprando décimos de lotería que acaban en 3 y tachando la casilla correspondiente del boleto de la Bono-Loto. ¡No por casualidad, el trío de piano es mi formación jazzística favorita! Me apunto a cualquier 3×3 de baloncesto que se me pone a tiro y creo que idolatro tantísimo a Jordan, además de por razones obvias, porque lucía el 23 en la camiseta de los Bulls.

3 23

Sirva este preámbulo para decir que, a mí, una Fundación que se llama Tres Culturas, ya me tiene ganado, de antemano. Me gusta ese nombre. Sencillo y, a la vez, de largo aliento.

Pero, más allá de la cuestión nominal, hay que agradecer a la Fundación Tres Culturas que estos días, en el marco de la Feria del Libro de Granada, haya organizado el “Tres Festival. Voces del Mediterráneo”, un certamen literario que nos permitirá escuchar a algunos de los escritores más reconocidos de ambas orillas de un mar que, por desgracia, separa más que une.

Tres Festival

Cuando hablamos de tender puentes entre las culturas, un Festival como Voces del Mediterráneo se convierte en la plasmación práctica, visible y tangible de tan noble como habitualmente fútil propósito. En los últimos meses he tenido ocasión de colaborar con la Fundación Tres Culturas y, en concreto, trabajar con Olga Cuadrado es un lujazo: facilidades, profesionalidad, compromiso…

Pásense estos días por el Centro Lorca para escuchar a escritores como  Mircea Cartarescu, Mahi Binebine, Abraham B. Yehoshua o Nawal al-Saadawi. Descubriremos nuevos horizontes literarios, culturales y vitales.

Tres Lorenzo Silva

En concreto, yo estoy deseando que llegue el sábado por la mañana, para compartir mesa y escenario con Lorenzo Silva, uno de los padres de la novela policíaca española, y Fatos Kongoli, el escritor albanés, autor de “Tirana Blues”, que tan bien nos ha contado el horror de las dictaduras comunistas del pasado siglo. ¿Nos vemos?

Jesús Lens

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