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Tag Archive for 'Negra y Criminal'

EL CASO DE LAS DOS CIUDADES

Me da que esta reseña de “El caso de las dos ciudades”, de Qiu Xiaolong, publicado por Almuzara, os va a sorprender.

Dejo el comienzo:

Nunca he sido capaz de practicar eso de la relajación, la respiración abdominal en ocho tiempos, el yoga o la meditación. Alguna vez que me he acercado a esas disciplinas, desde lejos y con mucho pudor, he acabado en un bar, tomando una caña y pidiendo tapa de panceta.

Y, sin embargo, tiene que ser algo muy grande, eso de sentir paz espiritual y demás zarandajas que nos suenan a chino mandarino y oriental. Porque, cada vez que siento algo de ansiedad, angustia o agobio, me voy a mi biblioteca, cojo una de las novelas de Qiu Xiaolong, me tumbo a leer y las pulsaciones bajan, la respiración se serena y, en pocas palabras, me siento mejor.

Y otro parrafillo de enmedio, más zen:

Disfruto leyendo proverbios de la ancestral cultura china: “Habrá un camino por el que los carros puedan alcanzar las montañas” o “A veces no decir expresa mucho más que el mero decir”.

El resto AQUÍ, que nos encanta tener webs y blogs, hermanos de sangre, en los que publicar nuestros desvaríos. Venga. Pinchen y que comience la Balacera…

Jesús “Bullets” Lens

EL SONIDO DE LA NOCHE

Amigos, ahora que termina el verano y que las noches volverán a empezar silenciosas, una recomendación literaria:  “El sonido de la noche”, de Xavier B. Fernández, publicada por la editorial Martínez Roca y que mi amigo Colin, concretamente, debería leer sí o también.

En clave de jazz, se desarrollan las cuatrocientas páginas de una novela que mezcla tanto géneros como personajes reales y de ficción, conduciéndonos por una Barcelona que, aún consumida por la ruindad y la mezquindad de los vencedores y los aprovechados, sigue exudando la magia que la caracteriza, de Gaudí a Tete, pasando por la vigorosa Barceloneta y por esos cafés en los que un viejo manco, ora teclea novelas del Oeste en una ajada máquina de escribir, ora juega al ajedrez.  (¡Y el Jamboree, Colin!)

 

Leed la reseña completa que hemos publicado en La Gangsterera, a través de ESTE enlace…

 

Jesús Lens.  

EL HUMO EN LA BOTELLA

“La mayoría de la gente se pregunta qué sería de su vida si no hubiera tomado ciertas decisiones equivocadas; si él anulaba todos los errores que había cometido, no le quedaría vida que cambiar.”

Pocas veces una frase puede describir tan bien, y de una forma sólo aparentemente sencilla, la existencia al límite de un loco, un chiflado. Porque los protagonistas de “El humo en la botella”, la última novela de Juan Ramón Biedma, recién publicada por la siempre atenta editorial Salto de Página, son todos unos dementes. Unos dementes de libro. Clínicamente certificados, o sea. (Más de Biedma, AQUÍ)

Locos de atar, como diría alguien que no conociera el fascinante, denso, abigarrado, oscuro y barroco universo literario de Juan Ramón Biedma. Como una cabra. Porque Juan Ramón nutre las páginas de su inquietante bibliografía con esos locos que, en un mundo como el que nos ha tocado vivir, quizá sean los más cuerdos. Los más clarividentes. Los más iluminados.

Sevilla, convertida en territorio mítico de un Biedma absolutamente desatado, presenta un aspecto tan desolado como desolador, oscura por los continuos apagones, miserable por cuanto a las casas en ruina, los desmontes, los solares abandonados, los edificios carcomidos, las calles desiertas en unas madrugadas que, por fortuna, nada tienen que ver con las famosas y angustiosas Madugrás…

Y en ese espacio, los Anube, Mengele, Peña, Boris o Eme se conducen en una aventura tan imposible como su futuro. Todos ellos son deshechos de una sociedad no apta para hipersensibles, hiperactivos, superdotados, esquizofrénicos y paranoicos. Porque los manicomios han cerrado y, ahora, los locos están en las calles. Pero ¿quiénes son los locos? Y, sobre todo, ¿por qué?

¿Y si es cierto que lo que genéricamente conocemos como “enfermedades mentales” no son sino los efectos colaterales de los superpoderes de unos cuantos elegidos por el destino para cambiar el curso de la historia? Y, de existir esos Todopoderosos, ¿qué institución querría captarlos para que hicieran proselitismo de su inmemorial ideología? ¿Qué institución se ha encargado, históricamente, del cuidado de los más desfavorecidos de entre los desfavorecidos de la sociedad?

En todo este maremágnum, al abogado Set Santiago le encargan la búsqueda de Eme, uno de los loquitos, fugado de una “casa de reposo” de lujo tras recibir un ejemplar de una novela misteriosa: “La orden de la buhonería” e iniciar la búsqueda de su misterioso autor. Peña, por su parte, anda preparando el secuestro del hermano de Eme. Con la ayuda de Mengele. Y de Anube. Al que le proponen participar en el atraco de un banco ilegal de dinero negro proveniente de la economía sumergida. Y más. Mucho más.

Pero si la acción, la trama y el argumento pintan tan bien, lo mejor es la prosa de Biedma. Como balazos en la frente. Pinceladas brutales para definir a cada personaje. Sus historias, sus orígenes. Sus motivaciones. Párrafos de una intensidad sin parangón en la moderna narrativa escrita en castellano, hasta el punto de que, si al libro le quitaras las pastas y cualquier otro elemento identificativo… daría igual: el lector siempre sabría que estaría leyendo una novela de Biedma. Todo un clásico.

¡Qué me alegro de que Juan Ramón haya vuelto a publicar! Otro novelón. Como nos viene acostumbrando.

Jesús Lens Espinosa de los Monteros.

SEMANA NEGRA 2010: LOS FINALISTAS

AQUÍ podéis leer la columna de hoy en IDEAL. Pero es momento de conocer a los finalistas de los Premios Literarios de Semana Negra. (Enlaces con reseñas de algunas premiadas)

 

Finalistas de los premios Semana Negra 2010

 

Premio HAMMETT a la mejor novela negra publicada originalmente en castellano en 2009

• Guillermo Orsi (Argentina): Ciudad santa (Almuzara).

• Carlos Salem (Argentina): Pero sigo siendo el rey (Salto de página)

• Eduardo Monteverde (México): Carroña´s Hotel (Editorial B, México)

• Mario Mendoza (Colombia): Buda Blues (Planeta Colombia)

• Carlos Bardem (España): Alacrán enamorado (Plaza & Janés)

• Cristina Fallarás (España): Así murió el poeta Guadalupe (Alianza)

 

Premio CELSIUS a la mejor novela de fantasía, ciencia ficción o terror publicada originalmente en castellano en 2009

 

• Eduardo Vaquerizo (España): La última noche de Hipatia (Alamut)

• Juan Miguel Aguilera (España): La red de Indra (Alamut)

• José Miguel Vilar-Bou (España): Alarido de Dios (Transversal)

• Antonio Dyaz, (España): Unicornio (Neverland)

 

Premio ESPARTACO a la mejor novela histórica publicada originalmente en castellano en 2009

 

• Alejandro Hernández (Cuba): Oro Ciego (Salto de página)

• Fermin Goñi (España): Los sueños de un libertador (Roca)

Andres Pérez Dominguez (España): El violinista de Mauthausen (Algaida)

• León Arsenal (España): La luz de Egipto (Edhasa)

 

Premio RODOLFO WALSH al mejor libro de no ficción sobre tema criminal publicado originalmente en castellano en 2009

 

• Javier Sinay (Argentina): Sangre Joven (Tusquets Argentina)

• Mariano Sánchez Soler (España): Nuestra propia sangre (Rey Lear)

• Javier Valdez Cárdenas (México): Miss Narco (Aguilar-México)

 

MEMORIAL SILVERIO CAÑADA, a la mejor primera novela negra publicada originalmente en castellano en 2009:

 

• Gabriela Cabezón Cámara (Argentina): La Virgen Cabeza (Eterna Cadencia – Argentina)

• Gregorio Casamayor (España): La sopa de Dios (Acantilado)

• Carlos Zanón (España): Tarde, mal y nunca (Saymon)

• Enrique Rubio (España): Tengo una pistola (Booket)

• Matías Néspolo (Argentina): Siete maneras de matar un gato (Los libros del lince)

RÉQUIEM POR LA BAILARINA DE UNA CAJA DE MÚSICA

Hoy hablamos de una novela muy especial, recordando un desgraciado episodio y un lamentable malentendido ocurrido en esta Pantalla hace unas semanas. Y, de acuerdo con ESTA entrada de ayer, en la Margen Derecha abrimos una consulta en la que puedes participar…

La novela se llama “Réquiem por la bailarina de una caja de música”, su autor es José Ramón Gómez Cabezas y para leerla has de pasar por AQUÍ. Dejamos unas notas…

“Además de saber quién mató a la hermosa bailarina de la caja de música, lo realmente importante es conocer el porqué. Bien sabe el autor, excelente crítico y conocedor del género negro, que la clave para que una buena novela policiaca funcione es detenerse en los porqués. El “quién lo hizo” es un divertimento. Un juego de lógica. Un pasatiempo. Lo que marca la frontera entre la pura anécdota y las historias llamadas a trascender es el porqué. Y en el caso que nos ocupa, el porqué tiene mucha enjundia.”

 

Jesús Lens.

BOSQUE FRÍO

Así comienza la reseña de la novela “Bosque Frío”, de Patrick McCabe, que publicamos en una de nuestras webs hermanas, “La Balacera” de Ricardo Bosque. Un tipo que, desde luego, de frío no tiene nada.

 

¡Ay, Irlanda, Irlanda! La Verde Erín, el Tigre Celta, la madre de Ryanair, la patria de la Guinnes, pueblo de escritores, poetas, músicos y dramaturgos sin igual, cuna de Premios Nobel de Literatura, origen de esa música que envuelve los sentidos… Irlanda, escenario de gestas mitológicas sin igual, protagonizadas por seres proteicos como Dadga o Cuchulain. Irlanda, la tierra de “El hombre tranquilo”, Innisfree y Dulces mañanas. Irlanda, protagonista de uno de esos milagros económicos que, como el español… ha terminado convirtiéndose en auténtica pesadilla.

Irlanda.

Una reseña en que aparece una Cristina, un país fascinante y una historia terrible y que podéis seguir leyendo AQUÍ.

MUERTE EN ESTAMBUL

Lo comentaba hace muy poco. En vez de estar escribiendo para mi proyecto Café-Bar Cinema, fui cazado, in fraganti, tumbado en el sofá de cualquier manera, sosteniendo entre las manos “Muerte en Estambul”, de Petros Markaris, el autor griego más vendido de estos tiempos. Y confesé: “es que pocos placeres más grandes que coger una buena novela negra de género, protagonizada por un policía consciente y metódico que sabe bien lo que se trae entre manos”.

Jaritos. Kostas Jaritos. Así le puse de nombre a uno de mis portátiles, años ha, después de leer “Defensa cerrada”. Y es que me gusta bautizar a algunos chismes de uso cotidiano con el nombre de los detectives, inspectores y protagonistas de las novelas que más me gustan.

Y, claro, si al bueno de Jaritos le unes que la investigación que le toca desarrollar en esta ocasión acontece en Estambul, una de esas ciudades que son un mundo en sí mismas, el placer, el deleite de la lectura son aún mayores, por lo que no es de extrañar que haya buscado cada rato que he podido para, literalmente, devorar esta “Muerte en Estambul”.

Aunque también se podría haber titulado “Muerte en Constantinopla”, que es como los griegos aún llaman, en pleno siglo XXI, a la antigua Bizancio. Y es que una ciudad que ha tenido tres nombres y ha sido capital de tantos imperios, también puede ser escenario para los crímenes más brutales que imaginarse pueda. Aunque sean ejecutados a través de un arma tan improbable… como una empanada de queso.

Pero, ¿cómo llega Jaritos a Estambul? Pues, como tantos cientos de miles de turistas… llega en avión. Con su mujer. Para conocer una ciudad fascinante que, sin embargo, para los griegos resulta contradictoria, no en vano, su historia y convivencia nunca ha sido fácil. Y ahí radica precisamente el meollo de “Muerte en Estambul”, uno de los mejores ejemplos de que en la buena novela negra no importa tanto el quién lo hizo como el porqué lo hizo. A lo largo de sus 250 páginas, asistiremos a un repaso por la historia más reciente de la relación entre griegos y turcos, a los vaivenes políticos, las emigraciones en masa, a la resistencia numantina de una ínfima parte de la comunidad griega en la ciudad-puente entre Oriente y Occidente, entre Asia y Europa.

Y, por supuesto, a la corrupción y aprovechamiento que algunos hicieron de la necesidad, la caída en desgracia y la miseria de los otros. Aprenderemos lo difícil y duro que es sentirse en minoría frente a una mayoría que te juzga y sojuzga, tanto por lo que haces como por lo que callas. Y todo ello, dando vueltas por una ciudad mágica, enorme, desmesurada, mítica y homérica como es Estambul, de la mano de un poli que nos cae bien desde que sabemos que, cuando alguien le llama por teléfono a primera hora de la mañana, ya le ha amargado el día, poniéndole de mal humor.

En fin. Que si lees “Muerte en Estambul” y sigues manteniendo que la novela negra no te interesa, no te gusta o te deja indiferente… te invito a una caña y a un donner kebab en la calle Elvira. Dicho queda.

Jesús Lens Espinosa de los Monteros.

LA SOLEDAD DE PATRICIA

No sé si alguien se leyó las dos páginas de ayer con el discurso de Juan Luis Cebrián sobre la prensa, su futuro y el papel de los periodistas.

Sin duda, para saber qué es y qué debe ser el buen periodismo, es mucho más interesante leerse “La soledad de Patricia”, de Carles Quílez, publicada por RBA Serie Negra. La reseña la tenemos AQUÍ, en el Blog de Novelpol. Pero anticipamos un par de párrafos de la misma…

Las relaciones entre la prensa, la policía y las instancias judiciales, la obsesión por el trabajo, la soledad insondable de los mejores profesionales y los contubernios que siguen dándose entre las altas jerarquías de nuestra sociedad son los protagonistas de una historia adictiva que va subiendo de ritmo hasta llegar a un final espídico en el que, en el mejor estilo de Larson y nuestra añorada Lisbeth, no puedes dejar la lectura hasta saber cómo termina la historia.

 

Y todo ello, claro, basado en hechos reales. Porque sigue habiendo espías, asesinos a sueldo, sicarios, sujetos corruptos y necios contumaces pululando por nuestro entorno moderno, europeo y sofisticado. Y la prensa tiene un papel determinante en destapar esas corruptelas inherentes al sistema, que dijera Esperanza Aguirre. Lo mejor de “La soledad de Patricia” es, sin duda, el canto a la prensa libre y lo decisiva que resulta como ese cuarto poder que sirva de contrapeso a unas instituciones con tendencias netamente corruptoras y corruptibles…

ALIENTO A MUERTE

Originalidad. Si hay una palabra que se puede aplicar a las novelas de F.G. Haghenbeck es precisamente ésa: originalidad. Sé que estas entradas literarias son, la mayor parte de las veces, las que menos tirón tienen. Leer es un acto profundamente individual y, excepción hecha de fenómenos como la trilogía Millenium, en la que decenas de miles de lectores coincidíamos en devorar los libros de Larsson a la vez, es difícil compartir lecturas con mucha gente al mismo tiempo.

 

Hace unos meses glosábamos las bondades de “Trago amargo” (Roca editorial), una de las novelas estrella de la pasada Semana Negra, cada uno de cuyos capítulos arrancaba con la receta de un cocktail y una somera explicación de su origen, lo que servía para contextualizar la acción que estaba por llegar, siempre teñida de alcohol, elemento característico de la filmación de una película tan especial como “La noche de la Iguana”. La recomendábamos vivamente y, la verdad, no sé si alguno de vosotros la ha leído.

Vuelvo a recomendar, otra vez, una novela del mismo autor, esta vez publicado por la editorial “Salto de Página”, siempre atenta a las voces más originales de la narrativa escrita en castellano. “Aliento a muerte” transcurre en el México de 1868, una vez terminada la guerra civil entre las gentes de Benito Juárez y el Emperador Maximiliano. Y la originalidad formal que caracteriza al último Haghenbeck viene dada porque, en este caso, cada capítulo viene precedido por la descripción de una pieza de arte, un cuadro, un objeto, un manuscrito, relacionados con la época de la que hablamos y que, por supuesto, sirve para contextualizar la acción de dicho capítulo.

Me encanta esta forma de novelar, cuyo maestro es Raúl Argemí: pequeños capítulos que, como fogonazos, se convierten en las piezas de un puzzle (teselas de un mosaico, creo que escribí otra vez) que terminan por presentar al lector un fresco repleto de vida, intensidad y pasión.

Sabéis que adoro México. Es un país del que me gusta (casi) todo. Y, desde luego, su fastuosa y rica historia hace posibles narraciones tan ricas como “Aliento a muerte”, cuya densa atmósfera se respira en cada página. El calor, el viento, el polvo y la mugre ensucian las manos del lector, de lo bien reflejados que están. Una de esas novelas físicas, que no se leen: se viven. Y con un puñado de personajes que, con Adrián Blanquet a la cabeza, nunca se olvidan. Como sus dos amantes. O una. Depende.

Mi coautor, su santa y su buen gusto literario

Mi coautor, su santa y su buen gusto literario

Una historia de venganzas en las que un tipo, proteico y homérico a la vez, parece volver de la tumba para ajustar las cuentas con un puñado de gente que, al calor de la guerra y la ¿revolución? aprovechó para enriquecerse y lucrarse de forma injustificada. Y es que, sea en el México de 1868 o en el mundo globalizado del siglo XXI, las miserias humanas son siempre muy parecidas.

Lo importante, que haya buenos cronistas, excelentes escritores, para contarlo. Y, desde luego, Haghenbeck lo es. Uno de los mejores.

Jesús Lens Espinosa de los Monteros.

CUALQUIER OTRO DÍA

¿Os acordáis de que hace semanas decía que ni de coña leería este libro? ¿Por qué he cambiado de opinión? ¿Os acordáis de la que montamos con “Shutter island”? ¿Os acordáis de aquella joya llamada “Mystic river”? ¿Tenéis astenia primaveral y no sabéis qué leer? ¿Tenéis que aconsejar/regalar un libro esta Feria del ídem y andáis confusos? ¿Queréis pasarlo EN GRANDE leyendo un GRAN libro? Pues pinchad AQUÍ y salid de dudas…

Jesús Lens. En corto, pero conciso. Y concreto.