A Sergio le llevo allí

Me he pasado el fin de semana enganchado, literalmente, al nuevo y extraordinario disco del pianista granadino Sergio Pamies, afincado en Estados Unidos desde 2008.

Foto: Melissa Ashby

Y digo bien, enganchado, porque me he pasado el fin de semana escribiendo compulsivamente y la banda sonora ha sido, en exclusiva, ese “What Brought You Here?” que tanto y tan bien va a dar que hablar.

 

Al escuchar el tema que da título al disco, el que lo abre y lo cierra, dándole un sentido circular a este excitante trabajo de Pamies; me acordé de un joven australiano al que conocí hace unos años en Granada. Todavía instalado en la veintena, el chaval trabajaba para una multinacional francesa, estaba destinado a Lagos, capital de Nigeria, y aprovechaba unos días de vacaciones para volar de Dubai a Barcelona y, de allí, dejarse caer a Granada. —¿Cómo acabaste en Granada? —me preguntó Greg, mientras tomábamos una birra… Si no te acuerdas de esa historia, también la conté en IDEAL, en esta columna.

 

Y justo eso es lo que le preguntan a Sergio, en Estados Unidos, cuando dice que es de Granada. ¿Qué te trajo aquí? La respuesta, en este disco, en forma de música. Música de ida y vuelta que transita por el pasado, cumplimentando visita a maestros como Cole Porter o Bill Evans, y llega al aquí y al ahora de un músico feraz y versátil que compone, toca el piano, arregla temas clásicos y, sobre todo, tiene el don de la alquimia, mezclando los ingredientes más diversos hasta conseguir resultados de lo más estimulante.

Foto: Melissa Ashby

Si ustedes son buenos aficionados a la música, deben conocer el “Borrachito”. En su anterior disco, Sergio Pamies demostró que el Flamenco-jazz es un género en sí mismo. En este nuevo disco, más clásico que el anterior, pero igualmente innovador, también hay guiños a esa fusión que, como la pócima mágica de los tebeos de Asterix, insufla energía y vigor a todo el que la escucha. “El hijo de la portuguesa”, por ejemplo.

 

Además, la cantante granadina Lara Bello también deja su impronta en un disco que los aficionados al jazz estábamos esperando desde hace tiempo y que, por fin, ve la luz.

 

Esperemos que Sergio no tarde mucho tiempo en salir de gira, que en Granada le esperamos con los brazos abiertos, ansiosos por escuchar en vivo y en directo los temas de un disco que pide ponerse, ya, on the road.

 

Jesús Lens

El quinteto más internacional de Andrés Jiménez, segunda cita con el Primavera Jazz de CAJAGRANADA

El jueves20 de abril, a las 21.30 horas, el Teatro CAJAGRANADA, sin gradas y con ambiente de Club, continúa con su ciclo Primavera Jazz, organizado junto a la Asociación Ool Ya Koo

 

Con las entradas a 10 euros (8 euros para los socios de Ool Ya Koo y un acompañante) el Quinteto de Andrés Jiménez interpreta sus propias composiciones de estilo post-hardbop, enérgico y lírico a la vez, acompañado de su Quinteto más internacional

 

El Quinteto de Andrés Jiménez, que está girando por toda Europa para presentar su disco más reciente, Nirodha, es el encargado de continuar con el nuevo ciclo Primavera Jazz, en el Teatro CAJAGRANADA. El pianista y compositor nacido en Ginebra viene acompañado por Antoine Brouze a la batería; Blaise Hommage al bajo; Jeff Baud a la Trompeta y Manu Gesseney al Saxofón.

 

Producido por CAJAGRANADA Fundación, con la colaboración de la Asociación de jazz de Granada Ool Ya Koo, el ciclo Primavera Jazz continúa mañana jueves, a las 21.30 horas, con el Teatro CAJAGRANADA convertido en club de jazz, sin gradas, con mesas y sillas en las que disfrutar de una bebida, cómodamente sentados.

Conocido anteriormente como Marcos Jiménez, Andrés Jiménez se presenta en grandes eventos internacionales de jazz y clubes de jazz de todo el mundo. Sus principales proyectos como líder incluyen un quinteto, un trío y él solo al piano. Además de su carrera en el escenario, Andrés es un profesor regular en el Ejma de Lausanne y AMR en Ginebra.

 

Andrés Jiménez, español nacido en Ginebra, Suiza, comenzó a la edad de 10 años tocando todo lo que oía. La música ha sido siempre parte de la vida de su familia que produjo varios músicos profesionales: “mis padres compraron un piano a su llegada a Ginebra, me inicié reproduciendo lo que escuché en discos y de radio, pronto comencé a improvisar mis propias composiciones”.

 

Andrés Jiménez estudió piano de jazz durante dos años con el pianista Michel Bastet. Luego, durante ocho años, asistió al curso de Sébastien Risler en el Conservatoire Populaire de Genève, donde estaba profundamente inmerso y fascinado por la música clásica y contemporánea. Además, tomó clases de composición con el compositor Eric Gaudibert.

 

Más tarde, dió clases de piano con Franco d’Andrea, Richie Beirach y,el más importante, Kenny Werner. En 1995 se graduó de sus estudios clásicos obteniendo un certificado con las felicitaciones del Jurado, y el Premio Especial Kneiffel.

 

Luego continuó su exploración del jazz como autodidacta, transcribiendo solos y arreglos, tocando con músicos locales como Erik Truffaz, Maurice Magnoni, Mathieu Michel, Christophe Calpini, Patrice Moret, Daniel Schläppoi, Dominic egli, Marcel Papaux, por nombrar algunos.

También formó el cuarteto de Andrés Jiménez y realizó sus propias composiciones con músicos como Marc Johnson para una gira por Suiza y Francia, Bänz Oester y Norbert Pfammatter.

 

Andrés Jiménez ha acompañado a muchos cantantes, entre ellos Christine Python, con quien ganó el premio Sacem en la competencia vocal del Festival de Crest en Francia, tocó con el baterista Daniel Humair y trabajó con el cantante francés Zizi Jeanmaire y el coreógrafo Roland Petit. Fue el pianista y arreglista de lo que debería ser el último “Tour de chant” de la Sra. Zizi Jeanmaire. También compuso una canción para ella, que fue grabada en el álbum “La Liberté est une Fleur”.

 

Con su quinteto interpreta sus propias composiciones de estilo post-hardbop, enérgico y lírico a la vez. Acaban de sacar un disco “Nirodha” para el sello “Unit Records”.

 

El ANDRES JIMENEZ QUINTET está conformado por:

 

Andres Jimenez – Piano y composición

Antoine Brouze – Batería

Blaise Hommage – Bajo

Jeff Baud – Trompeta

Manu Gesseney – Saxofón

La música del Noir contemporáneo

Si tuviera usted menos de cinco segundos para señalar con qué música se identifica más y mejor el género negro y criminal, ¿qué diría? El jazz, posiblemente. Y razón, no le faltaría. Pero, aunque no tardaremos en dedicar una entrega de El Rincón Oscuro a la influencia del jazz en el género, hoy les quiero hablar de cinco nombres alternativos que, con su música, están llevando al Noir cinematográfico a otra dimensión.

Comencemos por la más reciente, la imprescindible “Comanchería”. Es una de esas películas, extraordinaria, en la que cada pieza del puzle encaja a la perfección. Por ejemplo –y por supuesto- la banda sonora, compuesta por una de esas personalidades distintas y a contracorriente, diferente, original, única y casi siempre magistral: Nick Cave.

 

Efectivamente, el crooner australiano de la voz rota, el genio de las visiones surrealistas y las imágenes poéticas imposibles, el trovador del lado oscuro; compuso la banda sonora de “Comanchería” junto a Warren Ellis. Y ambas, música y película, se adaptan, se acoplan y se retroalimentan en perfecta simbiosis, como desierto polvoriento y serpiente ondulante, recio cowboy y espuelas desgastadas o ranchera baqueteada y gasolinera desvencijada.

 

Para “Hell or high water”, que es como se titula originalmente la película de David Mackenzie, el dúo conformado por Cave & Ellis ha creado una música elegíaca y nostálgica, crepuscular, de mundo que se termina y civilización en plena descomposición: muchos graves, mucho bajo, mucho acorde repetido una y otra vez, sin resultar reiterativo.

 

Son tiempos prolíficos para un Nick Cave que, tras la trágica muerte de su hijo, además de este trabajo ha editado nuevo disco con su banda de toda la vida, The Bad Seeds, esas Malas Semillas que germinan entre la muerte y la violencia. Y es que, para los aficionados al Noir, el disco titulado “Murder Ballads” es de escucha obligatoria.

 

Y, como compañero de viaje de Cave por la Comanchería, Warren Ellis, otro músico y multiinstrumentista australiano radicalmente fuera de modas o tendencias que lo mismo toca el piano, el violín, la mandolina, la guitarra, la flauta o el mismísimo bouzouki griego. Miembro esporádico de The Bad Seeds, ha colaborado con Cave en otras bandas sonoras. Como la igualmente reseñable y apocalíptica ”The road”, cinta basada en la novela de Cormac McCarthy y que tanto tiene que ver con el universo oscuro y decadente de las carreteras secundarias de la vida, demasiado poco transitadas y cada vez por menos gente.

 

Ahora si bien, si hablamos de tipos con personalidad propia, resulta imprescindible y obligatorio hablar de Trent Reznor, el mítico líder de la no menos mítica banda Nine Inch Nails y que, junto al músico, productor e ingeniero Atticus Ross y al cineasta David Fincher, han conformado un creativo y productivo trío estable que les ha llevado a colaborar hasta en tres películas: “Los hombres que no amaban a las mujeres”, adaptación de la famosa novela sueca de Stieg Larson, “La Red Social” y “Perdida”, ejemplo perfecto del llamado Domestic Noir.

 

La música que firman Reznor & Ross en sus incursiones cinematográficas es una prolongación de su estilo tecno, oscuro, ambiental, post industrial y electrónico. Un fascinante e hipnótico rock alternativo que conduce a la obsesión y a la ansiedad, potenciando la paranoia de los personajes.

 

Y es que Reznor, desde que vio “Taxi Driver” y escuchó la excepcional banda sonora compuesta por Bernard Herrmann para el film de Scorsese, supo que la música es un elemento esencial para la construcción de la atmósfera cinematográfica de una película. De ahí que sus composiciones para las cintas de Fincher, tan opresivas y angustiosas, contribuyan en gran medida a mostrar al público la pesadumbre que se cierne sobre los personajes. De hecho, por su trabajo en “La Red Social”, en la que se cuenta el origen de Facebook, Reznor y Ross ganaron el Óscar a la Mejor Banda Sonora Original.

 

Es una pena que los próximos proyectos cinematográficos de Fincher sean, sobre el papel, tan poco excitantes: remakes de “Extraños en un tren”, sobre la novela de Patricia Highsmith que ya fue llevada al cine por Hitchcock, y una continuación de “World War Z”. Menos mal que, con Netflix, sí está desarrollando proyectos televisivos interesantes, como “Mindnunter”, sobre la unidad especial que el FBI creó para combatir a los asesinos en serie. Se estrena en octubre de este año y, por supuesto, estaremos muy atentos a ella.

 

Y el quinto elemento de esta hornada de músicos que, con su arte y su trabajo, están llevando al Noir a dimensiones sónicas desconocidas hasta la fecha, es Jóhann Jóhannsson, nacido en Islandia en 1969. Tras estudiar idiomas y literatura y tocar la guitarra en un grupo indie, en 1999 contribuyó a poner en marcha el proyecto Kitchen Motors, que es a la vez un grupo de reflexión, una organización de arte y un sello discográfico que propicia y fomenta la colaboración interdisciplinar entre artistas de punk, jazz, música clásica, metal y música electrónica.

 

Y fue de estas experiencias musicales de las que nació el propio estilo de un Jóhann Jóhannsson que ha hecho pareja creativa con el cineasta Dennis Villeneuve, firmando las bandas sonoras de sus películas más negras y criminales: “Prisioneros” y la excepcional “Sicario”, uno de los grandes títulos del Noir contemporáneo cuyo sonido metálico y acerado contribuye a crear esa opresiva atmósfera, cruel, fría y desapasionada, que tanto impone al espectador.

 

Un Jóhann Jóhannsson que, en estos momentos, está trabajando en la banda sonora de “Blade Runner 2049” y que, dirigida por Villeneuve, es una de las películas más ansiadas por cientos de miles de espectadores que la esperamos con tantas expectativas… como temores, miedos y suspicacias.

 

Jesús Lens

No hagan ruido

Vaya por delante que no han pasado años, sino siglos, desde la última vez que fui al Ruido Rosa y a otros garitos rockeros: una vez que me hice adicto al jazz, mis salidas nocturnas para escuchar música en vivo han ido por esos derroteros. Y de este tema hablo hoy en IDEAL.

Pero me da pena que eche el cierre un local como Ruido Rosa. Igual que me dio rabia que chaparan, en su momento, Multicines Centro o, más recientemente, librerías como Atlántida o Continental.

 

Es inevitable relacionar los cierres de espacios vivos y con alma de la ciudad, a los que los granadinos de a pie y los viajeros y visitantes más informados acudimos con mayor o menor asiduidad, con el imparable crecimiento de una Granada falsa y de cartón piedra diseñada para satisfacer al turismo de masas.

 

Cierra el Ruido Rosa sin que esté del todo claro el cómo ni el porqué, pero luchar contra la burocracia harta y desgasta hasta lo inconcebible. Que está claro que la ley es igual para todos, pero que ha entrado la primavera y llega la temporada alta de terrazas, cofradías y procesiones. De despedidas de soltero por doquier y de microbotellones abiertos hasta el amanecer.

Es difícil equilibrar el día a día de los granadinos, incluyendo su derecho al descanso, con el fragor de una ciudad universitaria que acoge a 60.000 estudiantes y que, a la vez, es una potencia turística que atrae a cientos de miles de visitantes. Pero hay que intentarlo. Y Granada, como buena parte de las ciudades turísticas de un mundo azotado por una interminable crisis económica, tiende a primar todo lo que beneficia al turismo, más allá de los intereses de sus vecinos de a pie.

 

El cierre de Ruido Rosa se da la mano con la presentación, hace unos meses, de la campaña Granada Ciudad del Rock. Que ya son ganas de acuñar etiquetas inexactas, reduccionistas y excluyentes, pero esa es otra historia. Las ironías y las paradojas tienen esto: se lleva a FITUR lo de la Ciudad del Rock como atractivo turístico y, unas semanas después, cierra uno de los templos del rock local.

Sé que Ciudad del Rock es más que turismo, púas y camisetas. Y es posible que se revierta, ojalá, el cierre de Ruido Rosa. Pero este episodio es un aviso para navegantes del que debemos tomar buena nota.

 

Jesús Lens

El trío neoyorquino KADAWA inaugura el ciclo Primavera Jazz de CAJAGRANADA

El jueves, a las 21.30 horas, el Teatro CAJAGRANADA, sin gradas y con ambiente de Club, inaugura un nuevo ciclo de jazz, organizado junto a la Asociación Ool Ya Koo

 

Con las entradas a 10 euros (8 euros para los socios de Ool Ya Koo y un acompañante) el grupo neoyorkino KADAWA hace escala en Granada, durante su gira europea, con una propuesta enérgica y muy personal, presentando un nuevo disco con música original

 

El grupo neoyorquino KADAWA, que está girando por Europa para presentar su disco más reciente, es el encargado de inaugurar el nuevo ciclo Primavera Jazz, en el Teatro CAJAGRANADA.

 

Producido por CAJAGRANADA Fundación, con la colaboración de la Asociación de jazz de Granada Ool Ya Koo, el ciclo Primavera Jazz arranca mañana jueves, a las 21.30 horas, con el Teatro CAJAGRANADA convertido en club de jazz, sin gradas, con mesas y sillas en las que disfrutar de una bebida, cómodamente sentados.

 

KADAWA es un trío colectivo formado en la ciudad de Nueva York y realiza toda la música original de sus tres miembros: el guitarrista Tal Yahalom, el bajista Almog Sharvit y el baterista Ben Silashi.

 

“Ellos son sin duda jazz y de esta época, están llenos de energía y tienen una multitud de cosas que decir… perfectamente ajustados como trío, una forma fantástica, capaz de volar. … son sin duda artesanos de canciones, tirando de todas las partes de sus propios instrumentos”.

 

En un mundo en el que la vida cotidiana gira alrededor de una pantalla y un dedo, Kadawa da a su audiencia una experiencia ‘offline’ por la que merece la pena levantar la cabeza. Desde improvisaciones despiadadas hasta canciones de cuna íntimas y armónicamente ricas, KADAWA está en camino de una búsqueda eterna para empujar a sí mismos y su arte a nuevos picos, explorar aún más las posibilidades dentro de su mundo musical y poner fin al “calentamiento global”.

La banda se centra en presentar composiciones e improvisaciones que reflejan experiencias personales de la vida, a menudo influenciadas por formas de arte contemporáneo. Desde la frustración o la alegría en un día emocionante en movimiento a la frenética representación sónica de una tormenta de nieve, cada pieza lleva su propio argumento distinto.

 

El contrapunto rítmico constante, las melodías líricas pero no ortodoxas y los arreglos elaborados, embebidos en una estética cruda componen algunas de las marcas registradas del grupo. Los tres, oriundos de Israel, inicialmente cruzaron caminos en el “Centro de Estudios de Jazz” de Tel Aviv como parte de un programa de colaboración BFA con la “Nueva Escuela de Jazz y Música Contemporánea” de Nueva York.

 

Mientras que cada individuo poseía un gusto musical singular junto a una historia de vida completamente diferente, rápidamente descubrieron un enfoque artístico mutuo, formando la banda en 2013 y actuando en lugares conocidos israelíes como Levontin 7 y Beit Haamudim. Dedicados a trabajar juntos desde entonces, los tres se trasladaron a Nueva York, graduándose de la “Nueva Escuela” con honores académicos, así como recibiendo prestigiosas becas “AICF”. Actuando regularmente en diferentes lugares de la ciudad, Rockwood Music Hall, Nublu, Bowery Electric y IBeam, junto a festivales internacionales como el Festival de Jazz de Detroit en el 2015, KADAWA creó una base de fans local fuerte.

El 1 de diciembre de 2016, la banda lanzó independientemente su álbum de debut – un CD de 12 canciones presentando exclusivamente música original, con apariciones de Adam O’Farrill, Micha Gilad y Matt Bumgardner, con ingeniería de Ariel Shafir y mezclado y masterizado por Eivind Opsvik Y Nate Wood respectivamente. Actualmente, están presentando su segundo trabajo, recién publicado, en esta gira europea que, mañana, recala en el Teatro CAJAGRANADA.

Los siguientes conciertos de Primavera Jazz

 

El jueves 20 de abril será el turno del Quinteto de Andrés Jiménez, Conocido anteriormente, que se presenta en grandes eventos internacionales de jazz y clubes de jazz de todo el mundo. Sus principales proyectos como líder incluyen un quinteto, un trío y él solo al piano. Además de su carrera en el escenario, Andrés es un profesor regular en el Ejma de Lausanne y AMR en Ginebra.

 

Con su quinteto interpreta sus propias composiciones de estilo post-hardbop, enérgico y lírico a la vez. Acaban de sacar un disco “Nirodha” para el sello “Unit Records”.

 

Y, para concluir este primer Primavera Jazz, el viernes 19 de mayo actúa el Graciela Jiménez Ensemble, cuyo origen está vinculado con los inicios de la búsqueda del propio ideario sonoro de Graciela, búsqueda que comienza en su ciudad natal (Córdoba, Argentina).

 

A su llegada a España (1990), la compositora funda el Ensemble con el que edita su primer registro discográfico, Hablo del Sur (1993), disco en el que se puede apreciar una clara cercanía al universo musical del folclore argentino. Su segundo trabajo, Garuando (2000), recibe una excelente acogida por parte del público y la crítica especializada, que escribió: “el sonido más bello después del silencio”, “Cuando elegancia y fragilidad se juntan suceden discos como este”. Luego vendrá Citas y Collages (2012), donde las composiciones alcanzan un estilo más aforístico y ecléctico, llegando a momentos de máxima depuración musical.

 

Las piezas que integran su nuevo álbum, El color del tiempo (2017), se nutren de referencias extramusicales, siendo su origen poesía de Federico García Lorca, Ana Becciú y Clarisse Nicoïdki.