¡Qué suene la música!

Julio es el mes más musical del año, coincidiendo y enlazándose un festival detrás de otro, hasta el punto de que sería posible organizar una ruta festivalera, en la provincia de Granada, casi tan larga como la mítica Ruta 66 norteamericana.

El Festival de Música y Danza y el FEX nos ofrecen diariamente, durante tres semanas, un menú exquisito, variado y envidiable. Que lo de Michel Camilo y Tomatito de mañana domingo hará temblar el misterio. Su tercera colaboración, tras “Spain” y “Spain again”, no tiene ningún tema llamado a convertirse en icono, pero “Spain forever” es un extraordinario cierre de trilogía… que debería seguir creciendo, diecinueve años después.

 

Hoy sábado debemos subir al Jazz en el Lago, a la Ermita de los Tres Juanes, ese lugar en que, mientras Granada agoniza de calor, sopla un imprescindible aire fresco que todos los años ofrece una modélica selección de los mejores artistas del jazz contemporáneo.

 

En la tercera semana de julio llega el Jazz en la Costa, convirtiendo el parque del Majuelo de Almuñécar en una versión mediterránea del Malecón cubano. Que este año viene Roberto Fonseca. Y Roberto Fonseca ocupa uno de los puestos más altos del escalafón pianístico internacional contemporáneo. El resto del programa es igualmente excepcional, que Charles Lloyd es legendario y el maridaje entre Hiromi y Edmar Castañeda promete emociones fuertes. Pero yo, por Fonseca, ma-to.

De Almuñécar hay que saltar a Alcalá la Real, esa maravillosa ciudad jiennense tan, tan nuestra. Este 2017 vamos a tener el Etnosur más potente de los últimos años, con una jornada africana protagonizada por el angoleño Toto St, el percusionista de Sierra Leona, Seydu, y el grandioso Youssou N`Dour, una de esas celebridades que son más grandes que la vida, atesoradores de los valores de todo un continente.

 

De Alcalá hay que irse a Íllora, al Parapanda Folk, uno de los festivales con más personalidad de la provincia, para terminar en el Nuevas Tendencias, esa denominación acuñada en Salobreña, hace 26 años, y que siempre sorprende, deslumbra y emociona. Un Tendencias que este año ofrece un homenaje a la casete como objeto del pasado, pero proyectado hacia el futuro. Estarán Víctor Coyote, Vicente Amigo y Quique González y la exposición organizada por el imprescindible Colin Bertholet nos llevará a callejear y perdernos por el casco viejo de la blanca villa.

 

Jesús Lens

Heterodoxia y transgresión

Nos pedía Miguel Ríos, tirando de humor socarrón, que no nos rasgáramos todavía las vestiduras. Que esperásemos a que termine el concierto. Pero que tratemos de ir desprejuiciados y con espíritu abierto. Y de ello hablo en IDEAL.

Foto: Cristian Gálvez

Y es que hoy va a ser un día grande en la historia musical de nuestra tierra. Muy grande. Porque esta noche, Miguel Ríos y su banda actúan en Palacio de Carlos V, en un concierto especial producido por el Festival de Música y Danza de Granada. Lo harán junto a la OCG, dirigida por Josep Pons, con la Séptima de Beethoven como plato principal.

 

Sinceramente, creo que Granada ha cambiado mucho y que muy poquita gente se echará las manos a la cabeza por lo que, no hace tanto tiempo, se habría considerado un sacrilegio y una aberración.

Foto: Cristian Gálvez

Si por algo se caracteriza el siglo XXI es por el mestizaje, la hibridación y el maridaje de artes, disciplinas, géneros y estilos. Ahí está el mítico “Omega” de Enrique Morente y Lagartija Nick, sin in más lejos, al que tanto hemos homenajeado últimamente.

 

Durante la presentación a los medios de comunicación del concierto de esta noche, Antonio Jara, presidente de CAJAGRANADA Fundación, se mostró cómplice con una iniciativa que rompe moldes, reivindicando la heterodoxia y la transgresión como vehículos para hacer progresar la cultura, empujándola hacia delante e impulsándola hacia territorios inéditos y desconocidos.

 

Granada, como bien explicaron Antonio Jara, Miguel Ríos y el propio Josep Pons, es referente histórico y tiene larga tradición en la fusión entre música clásica y música popular, con ejemplos como el de Falla. Además, este proyecto es de los que suman, enriqueciéndose del diálogo entre la tradición clásica y el rock, dado que los músicos contemporáneos son muy versátiles y no tienen problema en cambiar de registro.

Foto: Cristian Gálvez

La Séptima sinfonía de Beethoven atesora gran ritmo dancístico y es una de las páginas más vigorosas escritas por el compositor alemán, por lo que encaja a la perfección en un pionero programa que se completará con algunas de las canciones de siempre de Miguel Ríos, especialmente arregladas para la ocasión, de forma que sonarán… ¡como nunca! Un concierto que será grabado y que quedará para la posteridad.

 

¿Habrá que rasgase las vestiduras, cuando finalice uno de los acontecimientos musicales del año, en Granada? Por mi parte, y mientras cuento las horas, estoy convencido de que no.

 

Jesús Lens

A Sergio le llevo allí

Me he pasado el fin de semana enganchado, literalmente, al nuevo y extraordinario disco del pianista granadino Sergio Pamies, afincado en Estados Unidos desde 2008.

Foto: Melissa Ashby

Y digo bien, enganchado, porque me he pasado el fin de semana escribiendo compulsivamente y la banda sonora ha sido, en exclusiva, ese “What Brought You Here?” que tanto y tan bien va a dar que hablar.

 

Al escuchar el tema que da título al disco, el que lo abre y lo cierra, dándole un sentido circular a este excitante trabajo de Pamies; me acordé de un joven australiano al que conocí hace unos años en Granada. Todavía instalado en la veintena, el chaval trabajaba para una multinacional francesa, estaba destinado a Lagos, capital de Nigeria, y aprovechaba unos días de vacaciones para volar de Dubai a Barcelona y, de allí, dejarse caer a Granada. —¿Cómo acabaste en Granada? —me preguntó Greg, mientras tomábamos una birra… Si no te acuerdas de esa historia, también la conté en IDEAL, en esta columna.

 

Y justo eso es lo que le preguntan a Sergio, en Estados Unidos, cuando dice que es de Granada. ¿Qué te trajo aquí? La respuesta, en este disco, en forma de música. Música de ida y vuelta que transita por el pasado, cumplimentando visita a maestros como Cole Porter o Bill Evans, y llega al aquí y al ahora de un músico feraz y versátil que compone, toca el piano, arregla temas clásicos y, sobre todo, tiene el don de la alquimia, mezclando los ingredientes más diversos hasta conseguir resultados de lo más estimulante.

Foto: Melissa Ashby

Si ustedes son buenos aficionados a la música, deben conocer el “Borrachito”. En su anterior disco, Sergio Pamies demostró que el Flamenco-jazz es un género en sí mismo. En este nuevo disco, más clásico que el anterior, pero igualmente innovador, también hay guiños a esa fusión que, como la pócima mágica de los tebeos de Asterix, insufla energía y vigor a todo el que la escucha. “El hijo de la portuguesa”, por ejemplo.

 

Además, la cantante granadina Lara Bello también deja su impronta en un disco que los aficionados al jazz estábamos esperando desde hace tiempo y que, por fin, ve la luz.

 

Esperemos que Sergio no tarde mucho tiempo en salir de gira, que en Granada le esperamos con los brazos abiertos, ansiosos por escuchar en vivo y en directo los temas de un disco que pide ponerse, ya, on the road.

 

Jesús Lens

El quinteto más internacional de Andrés Jiménez, segunda cita con el Primavera Jazz de CAJAGRANADA

El jueves20 de abril, a las 21.30 horas, el Teatro CAJAGRANADA, sin gradas y con ambiente de Club, continúa con su ciclo Primavera Jazz, organizado junto a la Asociación Ool Ya Koo

 

Con las entradas a 10 euros (8 euros para los socios de Ool Ya Koo y un acompañante) el Quinteto de Andrés Jiménez interpreta sus propias composiciones de estilo post-hardbop, enérgico y lírico a la vez, acompañado de su Quinteto más internacional

 

El Quinteto de Andrés Jiménez, que está girando por toda Europa para presentar su disco más reciente, Nirodha, es el encargado de continuar con el nuevo ciclo Primavera Jazz, en el Teatro CAJAGRANADA. El pianista y compositor nacido en Ginebra viene acompañado por Antoine Brouze a la batería; Blaise Hommage al bajo; Jeff Baud a la Trompeta y Manu Gesseney al Saxofón.

 

Producido por CAJAGRANADA Fundación, con la colaboración de la Asociación de jazz de Granada Ool Ya Koo, el ciclo Primavera Jazz continúa mañana jueves, a las 21.30 horas, con el Teatro CAJAGRANADA convertido en club de jazz, sin gradas, con mesas y sillas en las que disfrutar de una bebida, cómodamente sentados.

Conocido anteriormente como Marcos Jiménez, Andrés Jiménez se presenta en grandes eventos internacionales de jazz y clubes de jazz de todo el mundo. Sus principales proyectos como líder incluyen un quinteto, un trío y él solo al piano. Además de su carrera en el escenario, Andrés es un profesor regular en el Ejma de Lausanne y AMR en Ginebra.

 

Andrés Jiménez, español nacido en Ginebra, Suiza, comenzó a la edad de 10 años tocando todo lo que oía. La música ha sido siempre parte de la vida de su familia que produjo varios músicos profesionales: “mis padres compraron un piano a su llegada a Ginebra, me inicié reproduciendo lo que escuché en discos y de radio, pronto comencé a improvisar mis propias composiciones”.

 

Andrés Jiménez estudió piano de jazz durante dos años con el pianista Michel Bastet. Luego, durante ocho años, asistió al curso de Sébastien Risler en el Conservatoire Populaire de Genève, donde estaba profundamente inmerso y fascinado por la música clásica y contemporánea. Además, tomó clases de composición con el compositor Eric Gaudibert.

 

Más tarde, dió clases de piano con Franco d’Andrea, Richie Beirach y,el más importante, Kenny Werner. En 1995 se graduó de sus estudios clásicos obteniendo un certificado con las felicitaciones del Jurado, y el Premio Especial Kneiffel.

 

Luego continuó su exploración del jazz como autodidacta, transcribiendo solos y arreglos, tocando con músicos locales como Erik Truffaz, Maurice Magnoni, Mathieu Michel, Christophe Calpini, Patrice Moret, Daniel Schläppoi, Dominic egli, Marcel Papaux, por nombrar algunos.

También formó el cuarteto de Andrés Jiménez y realizó sus propias composiciones con músicos como Marc Johnson para una gira por Suiza y Francia, Bänz Oester y Norbert Pfammatter.

 

Andrés Jiménez ha acompañado a muchos cantantes, entre ellos Christine Python, con quien ganó el premio Sacem en la competencia vocal del Festival de Crest en Francia, tocó con el baterista Daniel Humair y trabajó con el cantante francés Zizi Jeanmaire y el coreógrafo Roland Petit. Fue el pianista y arreglista de lo que debería ser el último “Tour de chant” de la Sra. Zizi Jeanmaire. También compuso una canción para ella, que fue grabada en el álbum “La Liberté est une Fleur”.

 

Con su quinteto interpreta sus propias composiciones de estilo post-hardbop, enérgico y lírico a la vez. Acaban de sacar un disco “Nirodha” para el sello “Unit Records”.

 

El ANDRES JIMENEZ QUINTET está conformado por:

 

Andres Jimenez – Piano y composición

Antoine Brouze – Batería

Blaise Hommage – Bajo

Jeff Baud – Trompeta

Manu Gesseney – Saxofón

La música del Noir contemporáneo

Si tuviera usted menos de cinco segundos para señalar con qué música se identifica más y mejor el género negro y criminal, ¿qué diría? El jazz, posiblemente. Y razón, no le faltaría. Pero, aunque no tardaremos en dedicar una entrega de El Rincón Oscuro a la influencia del jazz en el género, hoy les quiero hablar de cinco nombres alternativos que, con su música, están llevando al Noir cinematográfico a otra dimensión.

Comencemos por la más reciente, la imprescindible “Comanchería”. Es una de esas películas, extraordinaria, en la que cada pieza del puzle encaja a la perfección. Por ejemplo –y por supuesto- la banda sonora, compuesta por una de esas personalidades distintas y a contracorriente, diferente, original, única y casi siempre magistral: Nick Cave.

 

Efectivamente, el crooner australiano de la voz rota, el genio de las visiones surrealistas y las imágenes poéticas imposibles, el trovador del lado oscuro; compuso la banda sonora de “Comanchería” junto a Warren Ellis. Y ambas, música y película, se adaptan, se acoplan y se retroalimentan en perfecta simbiosis, como desierto polvoriento y serpiente ondulante, recio cowboy y espuelas desgastadas o ranchera baqueteada y gasolinera desvencijada.

 

Para “Hell or high water”, que es como se titula originalmente la película de David Mackenzie, el dúo conformado por Cave & Ellis ha creado una música elegíaca y nostálgica, crepuscular, de mundo que se termina y civilización en plena descomposición: muchos graves, mucho bajo, mucho acorde repetido una y otra vez, sin resultar reiterativo.

 

Son tiempos prolíficos para un Nick Cave que, tras la trágica muerte de su hijo, además de este trabajo ha editado nuevo disco con su banda de toda la vida, The Bad Seeds, esas Malas Semillas que germinan entre la muerte y la violencia. Y es que, para los aficionados al Noir, el disco titulado “Murder Ballads” es de escucha obligatoria.

 

Y, como compañero de viaje de Cave por la Comanchería, Warren Ellis, otro músico y multiinstrumentista australiano radicalmente fuera de modas o tendencias que lo mismo toca el piano, el violín, la mandolina, la guitarra, la flauta o el mismísimo bouzouki griego. Miembro esporádico de The Bad Seeds, ha colaborado con Cave en otras bandas sonoras. Como la igualmente reseñable y apocalíptica ”The road”, cinta basada en la novela de Cormac McCarthy y que tanto tiene que ver con el universo oscuro y decadente de las carreteras secundarias de la vida, demasiado poco transitadas y cada vez por menos gente.

 

Ahora si bien, si hablamos de tipos con personalidad propia, resulta imprescindible y obligatorio hablar de Trent Reznor, el mítico líder de la no menos mítica banda Nine Inch Nails y que, junto al músico, productor e ingeniero Atticus Ross y al cineasta David Fincher, han conformado un creativo y productivo trío estable que les ha llevado a colaborar hasta en tres películas: “Los hombres que no amaban a las mujeres”, adaptación de la famosa novela sueca de Stieg Larson, “La Red Social” y “Perdida”, ejemplo perfecto del llamado Domestic Noir.

 

La música que firman Reznor & Ross en sus incursiones cinematográficas es una prolongación de su estilo tecno, oscuro, ambiental, post industrial y electrónico. Un fascinante e hipnótico rock alternativo que conduce a la obsesión y a la ansiedad, potenciando la paranoia de los personajes.

 

Y es que Reznor, desde que vio “Taxi Driver” y escuchó la excepcional banda sonora compuesta por Bernard Herrmann para el film de Scorsese, supo que la música es un elemento esencial para la construcción de la atmósfera cinematográfica de una película. De ahí que sus composiciones para las cintas de Fincher, tan opresivas y angustiosas, contribuyan en gran medida a mostrar al público la pesadumbre que se cierne sobre los personajes. De hecho, por su trabajo en “La Red Social”, en la que se cuenta el origen de Facebook, Reznor y Ross ganaron el Óscar a la Mejor Banda Sonora Original.

 

Es una pena que los próximos proyectos cinematográficos de Fincher sean, sobre el papel, tan poco excitantes: remakes de “Extraños en un tren”, sobre la novela de Patricia Highsmith que ya fue llevada al cine por Hitchcock, y una continuación de “World War Z”. Menos mal que, con Netflix, sí está desarrollando proyectos televisivos interesantes, como “Mindnunter”, sobre la unidad especial que el FBI creó para combatir a los asesinos en serie. Se estrena en octubre de este año y, por supuesto, estaremos muy atentos a ella.

 

Y el quinto elemento de esta hornada de músicos que, con su arte y su trabajo, están llevando al Noir a dimensiones sónicas desconocidas hasta la fecha, es Jóhann Jóhannsson, nacido en Islandia en 1969. Tras estudiar idiomas y literatura y tocar la guitarra en un grupo indie, en 1999 contribuyó a poner en marcha el proyecto Kitchen Motors, que es a la vez un grupo de reflexión, una organización de arte y un sello discográfico que propicia y fomenta la colaboración interdisciplinar entre artistas de punk, jazz, música clásica, metal y música electrónica.

 

Y fue de estas experiencias musicales de las que nació el propio estilo de un Jóhann Jóhannsson que ha hecho pareja creativa con el cineasta Dennis Villeneuve, firmando las bandas sonoras de sus películas más negras y criminales: “Prisioneros” y la excepcional “Sicario”, uno de los grandes títulos del Noir contemporáneo cuyo sonido metálico y acerado contribuye a crear esa opresiva atmósfera, cruel, fría y desapasionada, que tanto impone al espectador.

 

Un Jóhann Jóhannsson que, en estos momentos, está trabajando en la banda sonora de “Blade Runner 2049” y que, dirigida por Villeneuve, es una de las películas más ansiadas por cientos de miles de espectadores que la esperamos con tantas expectativas… como temores, miedos y suspicacias.

 

Jesús Lens