Empiezo a teclear estas líneas sin tener claro de qué escribir. Llevamos más de doce horas sin un temblor ‘gordo’ y apenas han caído una gotas de agua ahí fuera, a pesar de oírse algún trueno lejano.
“¡Mejor, mejor!”, dirán ustedes. Y coincido plenamente. Que llevamos más realidad encima este agosto de la que podemos digerir. Había pensado titular esta columna ‘Daños estructurales’, una de las expresiones más usadas últimamente. Afortunadamente, no parece haberlos.

Por la mañana, aprovechando que se podía caminar por las calles sin riesgo de vitango por la calor, nos dimos un paseo por el Zaidín y vimos cascotes y ramas de árboles caídas. Pero para lo que podía haber sido… Pues eso. Que dedos cruzados. ¿Pero ahora, qué? Ya no tenemos a María Pérez en liza, así que quienes nos hemos quedado, tenemos que decidir a qué dedicar el tiempo. ‘Quedarse’, un concepto al que deberíamos echarle una pensada. Sobre todo en estas fechas en las que tanta gente se va (de vacaciones). Se marcha, se las pira, sale de viaje…
Quienes hacemos turismo de interior, pasillo arriba, pasillo abajo y el máximo exotismo lo encontramos en las palmeras… de chocolate; somos los auténticos antisistema. ¡El que no se consuela es porque no quiere!
Nos quedan, eso sí, las películas, las series y los libros. Ahora toca el alarde cultureta. Y es que he aprovechado estas semanas para leer, de una maldita —digo bendita vez— ‘La odisea’. Y es que estoy convencido de que Nolan y su película son el auténtico caballo de Troya que el sector editorial nos ha colado para que le prestemos a los clásicos la atención que se merecen. Y para que vayamos en masa a comprarlos a las mesas ‘de novedades’ de las librerías.

Conste que, cobardica, me he leído la versión de Carlos García Gual ‘en una prosa de tersura y elegancia extraordinarias’, tal y como la presenta Alianza Editorial. En realidad me queda el último canto, pero voy con él en cuanto envíe estas palabras. Y mi objetivo para estas semanas es entregarme a la edición ilustrada por Milo Manara que ha publicado la editorial Lumen. Y a la reinterpretación de Margaret Atwood, ‘Penélope y las doce criadas’, publicada por la editorial Salamandra. Y a la versión ‘liberada’ de Blackie Books. Y a la versión en cómic de Norma Editorial: el ‘Ulises’ ilustrado por Hugo Pratt.

¡Que ‘quedarse’ también tiene su parte buena!
Jesús Lens



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