Dos distopías con aroma noir

La nueva novela de ‘nuestra’ Clara Peñalver, nacida en Sevilla, pero más granaína que la malafollá, se titula ‘Sublimación’, es radicalmente distópica y nació como una serie original para Storytel, narrada por Ramón Langa. Pronto hablaremos del auge del audiolibro y de las muchas posibilidades que ofrece, pero hoy me quiero centrar en la novela pura y dura.

Clara Peñalver es una consumada autora de género negro y criminal. En ‘Sublimación’ hay noir, por supuesto, pero también ciencia ficción distópica. Y acción. Mucha acción.

Hasta hace relativamente poco tiempo aún era necesario explicar qué era la distopía. Desde que vivimos inmersos en una de ellas, sin embargo, es un término familiar y cotidiano. Por resumirlo brevemente: es la antiutopía o la utopía negativa. Es una proyección aterradora del futuro que nos espera.

Pandemias, hackeo y piratería informática, pobreza y desigualdad, cambio climático, populismos neofascistas y neocomunistas, corrupción, empoderamiento de grandes bandas criminales y mafiosas… ¿Distopía futurista o descripción de un aquí y un ahora que nos cuesta asumir y sobre el que no actuamos como deberíamos?

La propuesta que Clara Peñalver hace en ‘Sublimación’, publicada por Ediciones B, nos sitúa en un futuro hipotético en que un accidente biológico ha diezmado a la población, lo que hace de la muerte un negocio muy boyante. Deshacerse de los cadáveres es tan perentorio como lucrativo, no en vano el Banco Central de Finados desempeña en la sociedad un papel casi tan importante como el Banco Central al que tan acostumbrados estamos.

Hasta para morirse hay clases. Que se lo pregunten a León, que lo ha empeñado todo para conseguir un trato VIP al cadáver de su hermana. O a Dante, el recién nombrado nuevo gerente del BCF, que se enfrenta a la desaparición de un cuerpo. Y ahí entra Elia Melgar, una periodista de raza que sabe cómo y dónde buscar información, otra de las divisas esenciales por las que se rige el mundo. Adrenalina, crítica social y personajes apasionantes en una novela de la máxima actualidad que vuelve a demostrar el talento de Clara Peñalver.

Con ‘La anomalía’, recién publicada en España, el escritor y matemático francés Hervé Le Tellier ha ganado el prestigioso premio Goncourt. La novela es extraña y fascinante y propone una teoría de lo más inquietante. Un consejo: no lean nada sobre el argumento. Ni siquiera la información de la contraportada del libro editado por Seix Barral. Gracias al consejo de la profesora y activista literaria Puri Manzano, me sumergí en ella sin saber lo que me iba a encontrar y… ¡qué maravilla!

Solo les diré que es una novela coral y metaliteraria en la que cada pieza encaja a la perfección en el mapa trazado por un escritor que pertenece al grupo Oulipo, un taller de experimentación que combina la literatura y las matemáticas. Literatura potencial, se llama. ¡Y qué posibilidades ofrece!

Una novela que tiene parte de thriller, parte de ciencia ficción y una ambición global que te lleva de París a Nueva York, recorriendo otros muchos escenarios en el ínterin, de Londres a Lagos, como en una partida de ajedrez planetaria. Y está el humor, nada desdeñable.

Con referencias a ‘Matrix’, ‘Dune’ y al cine de Christopher Nolan, ‘La anomalía’ es una novela total que podría entrar por derecho propio en la programación de nuestros dos festivales: Granada Noir y Gravite, cabalgando a lomos de un ‘gusano’ cuántico que va camino de un agujero negro.

Le Tellier ya ha vendido los derechos a una productora francesa y no tiene empacho en avanzar que participará activamente en la destrucción del libro, “porque para que esta serie funcione tendremos que romper la estructura de la novela”. ¡Eso es tenerlo claro!

Jesús Lens

CEIPSO: Cómo cerrar institutos

A Puri Manzano la conocí en una charla que organizó la Feria del Libro, no recuerdo si hablando del Ripley de Patricia Highsmith o de la ‘Canción dulce’ de Leila Slimani. Fue una de las primeras en apuntarse al club de lectura que tenemos en Granada Noir y no ha fallado ni a una sesión.

El año pasado, volviendo al Zaidín en el 4, coincidí con Puri. Regresaba a su instituto, el Veleta, con la chavalada a la que da clase. Los ‘había sacado por ahí’, como a ella le gusta decir. Siempre que hemos tramado diferentes aventuras culturales hemos podido contar con el alumnado de Puri, que lo mismo aseteó a preguntas a Fernando Marías, hablando sobre el libro de relatos para la igualdad que coordinó para Anaya, que flipó con la exposición dedicada a Blacksad.

El pasado jueves, en la reunión mensual de nuestro club de lectura, Puri estaba distraída. Había llegado indignada a nuestra sede, en el 4U Hostel, y no intervino excesivamente en la tertulia literaria: acababa de saber que cierran su instituto.

Me está costando trabajo entender el tinglado de Imbroda con lo de la reordenación de la enseñanza. Cuando a los nuevos centros escolares refundidos se les pone un nombre como CEIPSO, la cosa resulta poco prometedora, la verdad. Y cuando los docentes se quejan de desinformación, ocultismo, falta de transparencia o, en determinados casos, acusan a la administración de mentirles a la cara; pinta peor aún.

De momento, no se sabe cómo se hará la fusión en los CEIPSO ni cómo afectará a los respectivos profesorados, equipos directivos y personal laboral. Por no hablar del futuro de los diferentes programas culturales implementados en los centros que se verán obligados a cerrar sus puertas.

El pasado verano, el plan de refuerzo escolar impulsado por la consejería de Educación fue un fracaso: se ofertaron 100.000 plazas en Andalucía y sólo se inscribieron 2.144 alumnos. Imbroda adujo “errores de comunicación”. No parece que con esto de los CEIPSO la cosa haya mejorado un ápice. No podemos ser inmovilistas, cierto es. Pero en antiguo BUP aprendimos que algunos experimentos, mejor hacerlos con gaseosa.

Jesús Lens

Jóvenes por la igualdad

“¿Por qué maltratan los hombres a las mujeres?”, le pregunta un joven a Fernando Marías en La Madraza, durante el encuentro promovido por el festival Granada Noir para hablar sobre igualdad.

Más de un centenar de estudiantes de los institutos Alhambra, Veleta, Padre Manjón y Padre Suárez conversaron con el escritor Fernando Marías sobre ‘Como tú. 20 relatos y 20 ilustraciones por la igualdad’, un libro coordinado por Marías y publicado por la editorial Anaya. La chavalada ya había leído los cuentos en clase, había dialogado sobre ellos. Y sobre las ilustraciones. Y se les notaba con ganas de hablar.

Gracias al festival patrocinado por Cervezas Alhambra, tuvieron la ocasión de intercambiar pareceres con el promotor del proyecto, que se mostró encantado por la participación y la pasión mostrada por los estudiantes. Por ejemplo, cuando una de las jóvenes señala que “la fuerza no está en los músculos ni en los huesos, sino en la cabeza”. Fernando Marías sonríe mientras otros muchos jóvenes asienten con decisión.

“Me parece terrorífico que una vez a la semana, de promedio, una mujer muera a manos de un hombre con el que ha tenido una relación. Es un dato espeluznante y esto está ocurriendo aquí y ahora. En España. No ocurre en otro país o en otro planeta”, señaló Marías.

Más preguntas y preocupaciones del alumnado: los riesgos de subir fotos e imágenes íntimas a la nube. O si hay miedo de usar una palabra como ‘feminismo’. O si los celos son algo malo. “Son malos. Hacen daño. Extirpan el diálogo y restan naturalidad en una relación. Son una patología que conviene vigilar y mantener bajo control”, señaló Fernando Marías sin titubear.

Y como colofón final: la necesidad de cambiar la sociedad en la que vivimos. Dirigiéndose a los jóvenes: “Sois vosotros los que podéis hacerlo. Como ocurre con la cuestión del cambio climático, que sois los que estáis movilizando a la gente y reivindicando una solución a este problema”, concluyó Marías.

Un tema que, efectivamente, preocupa a la juventud. ¿Será hora de plantear un proyecto parecido a ‘Como tú’ en ese sentido?

Jesús Lens