Sueños de cómic y un carmen en Granada

Por fin lo he conseguido. Quedan un par de semanas para su clausura, aunque es posible que después vaya a Barcelona. La exposición ‘Cómic. Sueños e historia’ de CaixaForum Madrid es una gozada. De visita obligatoria para aficionados, es más que recomendable para neófitos que, a estas alturas de vida, todavía no tengan claro qué es eso del noveno arte, el arte secuencial. 

Podríamos decir que en ella está todo, empezando por el origen de la denominación ‘prensa amarilla’, gracias a (o por culpa de) una tira cómica protagonizada por un personaje muy salado: The Yellow Kid.

La cantidad de arte con mayúsculas por centímetro cuadrado de esta muestra es apabullante. Permítanme que me detenga en el original de nuestro Juanjo Guarnido para el primer álbum de Blacksad. La cara del gato detective fundida con la oscuridad de un negro deslumbrante es apoteósica. El humo del cigarrillo parte en dos un rostro duro y salvaje. Y están las pupilas, de un verde amenazador.

 

La profundidad de ese dibujo imanta y llama la atención de todo el que pasa a su lado. De hecho, conseguir un momento de vacío para hacer la foto nos llevó su tiempo, que es uno de los espacios más concurridos de la exposición. 

Me quedé muy flipado, también, con los paneles con las revistas de Tintin. ¡Qué viaje por la historia de la humanidad nos plantea el mítico personaje de Herge! Ojo a la retrospectiva del periodista que jamás dio una noticia que se podrá ver este otoño en el Círculo de Bellas Artes. Será de visita igualmente obligatoria. 

¿Y qué me dicen de Corto Maltés? ¿Y del western de Giraud y la fantasía de Moebius, uno y bio? ¿Y de los originales de Frank Miller para ‘Sin City’? ¿Y la presentación en sociedad del Spirit de Will Eisner? ¿Y…?

A la salida de la exposición de las momias —ya que estábamos, aprovechamos— entramos en la tienda para comprar el catálogo de la exposición y algunos gadgets tintinófilos. Y me encontré con un libro muy curioso publicado por Acantilado y del que no sabía nada. ‘La vida de los edificios’, de Rafael Moneo, habla sobre la mezquita de Córdoba, la lonja de Sevilla y “un carmen de Granada”. 

Empiezo a bichearlo y me encuentro con la fascinante historia del carmen de los Rodríguez Acosta, profusamente ilustrada y documentada, del que el célebre arquitecto habla así: “un edificio que siempre me había intrigado y al que consideraba y sigo considerando como uno de los más notables y valiosos construidos en nuestro país durante los años veinte”. 

Picado, empiezo a leer en la propia tienda-librería las páginas dedicadas a esa atalaya sobre la ciudad. “El solar en el que el pintor Rodríguez Acosta iba a levantar su casa/estudio concedía otra vez la primacía a la Alhambra, alejándola de lo que en aquellos días era el área más codiciada y valorada de Granada, la Gran Vía de la que la ciudad tan orgullosa estaba”. Les seguiré contando. 

Jesús Lens

Tomatito: otro concierto Sexi

Quiso la casualidad que, justo un miércoles después, hayamos vuelto a bajar a Almuñécar para disfrutar de la música. En este caso, de la guitarra de Tomatito, uno de los grandes genios mundiales de las seis cuerdas. 

A mí, el Tomatito que más me gusta es el que toca, graba y actúa con el pianista Michel Camilo, pero es una bestia parda en cualquier formato. Una semana después, volvemos al Majuejo. Ahora ya no es un club de jazz abierto al cielo, sino un tablao flamenco coronado de estrellas. 

Con la colaboración de Bodegas Fontedei, este Flamenco Stars le da continuidad al Jazz en la Costa y presenta a artistas de primer orden, del propio Tomatito a José Mercé, Iván Vargas y Kiki Morente o El Pele y Jasiel Nahin. ¡Cultura, cultura, cultura!

De todos los temas que sonaron en una noche por fin fresca, di un brinco con el ‘Spain’ que se marcaron mano a mano Tomatito y su hijo, José del Tomate. Y me emocioné con ‘La leyenda del tiempo’. Volví a recordar la ya mítica secuencia de ‘El Ministerio del Tiempo’, con Lorca en una zambra del Sacromonte… ¡Foh!

A mí, lo que me gustaría, es quedarme todos estos días en la Costa Tropical, que aún no he pisado ‘mi’ Chucha. Pero cuestiones laborales me tienen todavía anclado en Granada. ¡Con las ganas que tengo de andar zascandileando a mi aire, por ahí suelto! 

El miércoles pude compartir un rato con mi querido Antonio López, enólogo de Fontedei. Y aproveché para darle un cómic: el excelente ‘Los ignorantes’, de Étienne Davodeau. Me lo recomendó María Mateos, la librera de Cómic Store, cuando quedamos para hablar de tebeos gastronómicos al calor de una Alhambra Especial bien fría. 

Un dibujante que no sabe nada de vinos se va a trabajar un año entero con un bodeguero y le acompaña desde la labor en la viña a las catas y a las reuniones con exportadores. A su vez, el bodeguero, que no sabe nada de cómics, irá con el dibujante a imprentas, editoriales y festivales. Un mutuo proceso de aprendizaje de lo más divertido e ilustrativo, además de ilustrado. ¡Y con aparición estelar de nuestro Juanjo Guarnido como personaje, ojo!   

Aprovecho para recomendarles ‘La increíble historia del vino’, otro cómic gastro, publicado por Norma Editorial. Se subtitula ‘De la prehistoria a nuestros días, 10.000 años de aventura’ y es una delicia. 

Jesús Lens

Blacksad, sin fin

Conseguí aguantar cerca de tres minutos sin preguntarle. Habíamos quedado en Almuñécar para asomarnos al Jazz en la Costa. Abrazo, cómo estás, qué tal todo y, ya sí: ¿cómo vas con el segundo tomo del ‘Todo cae’ de Blacksad?

Juanjo Guarnido, nuestro dibujante más laureado e internacional, anda por estos pagos disfrutando del verano y de la familia. Pero no deja de trabajar. “Esta tarde se me habían atravesado unas viñetas con mucho diálogo. No conseguía resolverlas. Y cuando ya estaba a punto de dejarlo, encontré la solución”, nos cuenta.

Todo el que piensa que los tebeos son caros debería escuchar a Juanjo durante media hora. ¡Qué trabajazo! Además del arte y el talento, por supuesto. Esbozos, bocetos, composición, planos, escorzos, punto de vista… Resolverlas, antes de ‘ejecutar’ las páginas. El parto, como le decía Juan Díaz Canales, el otro padre de Blacksad.

Dentro de unas semanas, Juanjo estará en La Coruña para participar en Viñetas desde o Atlántico, el festival de Miguelanxo Prado. Habrá exposición con páginas de ‘Todo cae’ y también del Buscón. “Y alguna otra cosilla”, dice con un deje de picardía. Y un catálogo que incluirá un texto suyo, prodigioso, largo y bien currado… ¡que alberga un enigma! Ahí lo dejo. 

A Coruña no podré alargarme, me temo. Aunque ni se imaginan las ganas que tengo de asomarme al mejor festival de cómic de España, del que todos hablan maravillas.

Pero en cuanto arranque agosto sí nos daremos un salto a Madrid para ver la magna exposición dedicada al tebeo clásico, en CaixaForum: ‘Cómic. Sueño e historia’. Entre otras piezas, allí está uno de los incunables de Juanjo Guarnido: el dibujo para la portada del icónico y ya mítico primer Blacksad. De hecho, es el más contemporáneo y actual de los artistas expuestos, que hay obra original de Hugo Pratt, Quino. Moebius, Eisner, Miller y un largo etcétera.

En redes sociales veo que artistas y dibujantes granadinos no dejan de visitar esa exposición. Durante la pasada edición de Gravite pensamos en fletar un autobús para irnos en pandilla, pero somos demasiado anárquicos y las agendas aprietan en el bolsillo.     

Juanjo me cuenta, todo ilusionado, el siguiente proyecto que afrontará cuando termine ‘Todo cae’, al que aún le quedan meses de duro trabajo. Va a ser un reto artístico, un desafío que le obligará a ver mucho arte y pintura clásicos con los ojos del creador. A reinterpretarlos para hacerlos suya. Estará más cerca del Buscón que de Blacksad y el guionista será, de nuevo, el francés Alain Ayroles, con el que ya ha tenido prometedoras y productivas sesiones de trabajo en su estudio de Burdeos.   

Fantaseamos con la posibilidad de que Juanjo vuelva a Granada Noir. Esta vez, para hablar de los referentes literarios, musicales y cinematográficos que se esconden en su serie detectivesca. Pero en otoño e invierno, Guarnido piensa encerrarse a trabajar. No más festivales. No más distracciones. Blacksad, que no se termina nunca, exige toda su atención. ¡Ya veremos!

Jesús Lens

¡En pie! Blacksad ha vuelto por todo lo alto

De que me iba a gustar no albergaba la menor duda. La incógnita era saber si me iba a gustar todo lo que esperaba que me gustase. Porque las expectativas, el llamado hype, estaban por las nubes.

Blacksad ha vuelto. ¡Y cómo ha vuelto! Los aficionados y fans irredentos llevábamos esperando desde 2013 el retorno de uno de los personajes fundacionales del cómic español contemporáneo, un icono del noir que ha elevado el género negro a sus cotas más altas. Ocho largos de espera que, por fin, se han materializado en la primera parte de ‘Todo cae’, el sexto álbum de la serie publicada por Norma Editorial.

Sus autores, Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido, estarán el próximo sábado en Granada para presentar esta joya, esta nueva obra de arte con la que han vuelto a dejarnos estupefactos. Será a las 18 horas en la librería Cómic Store. Si quieren llevarse el álbum dedicado, les aconsejo que vayan a pedir el número correspondiente, que se regala con la compra del álbum.

Ustedes pueden pensar que estoy exagerando en mis halagos. A fin de cuentas, Juanjo y Juan son el V Premio Granada Noir y, por tanto, cómplices y amigos. Les aseguro que no. Que todo adjetivo calificativo de corte superlativo se queda corto. Y ya les digo que, con las expectativas más altas que el mismísimo puente de Queensboro, el riesgo del “pues no ha sido para tanto” era enorme.

No les voy a contar nada de la trama de ‘Todo cae’. Solo les diré que, como en otras entregas de la saga de Blacksad, las artes y las letras se entrecruzan con los intereses económicos de las élites más poderosas en una dialéctica muy compleja. Como la vida misma.

Lo bueno de tener un nuevo Blacksad en las manos es que, tras una primera y acelerada lectura, ansiosa y nerviosa por llegar a su (no) final; me he dado el gustazo de releer las cinco entregas anteriores para, con más calma y sosiego, recrearme en los detalles de ‘Todo cae’. ¡Y qué gustazo, oigan! ¡Qué despliegue de arte y talento!

La vuelta a Nueva York de John hace que la ciudad sea una de las grandes protagonistas. Una ciudad en plena transformación que disfrutamos a ras de tierra, desde sus alturas más vertiginosas y en su versión subterránea. ¡Y a través de sus bares, restaurantes, tugurios y garitos!

Los personajes secundarios vuelven a ser un lujo. No he contado cuántos hay, pero cada uno de ellos sirve para tirar de las subtramas que enriquecen la narración, de la dialéctica entre el llamado ‘nuevo periodismo’ y el tradicional a la importancia del transporte colectivo.

Mi amado Weekly, un trasunto del gran Weegee del que les ha hablado otras veces, aquí por ejemplo, vuelve a ser parte central de una trama en la abundan los personajes contradictorios, como el asombroso Kenneth Clarke, un murciélago que no está claro si es más pájaro que rata o viceversa (no es baladí esta dicotomía); o el trágico Shelby, una gaviota llamada a depararnos grandes y dolorosos momentos en la segunda parte de ‘Todo cae’, que ya esperamos con ansia.

Si la historia desarrollada por Juan Díaz Canales es prodigiosa, ¿qué decir de ese mago de los pinceles que es nuestro paisano Juanjo Guarnido? Los luminosos azules de las alturas se dan la mano con los ígneos naranjas subterráneos, como si de la Fragua de Vulcano se tratara. Y ojo al traje verde del Blacksad más campestre: puede marcar tendencia.

Estoy emocionado. Tras ocho años de espera, ha vuelto Blacksad. Y lo ha hecho a lo grande y por todo lo alto. Ya tardan en comprar ‘Todo cae’. El sábado lo comentamos en vivo y en directo con sus autores. ¡No dejen pasar la oportunidad!

Jesús Lens

El inagotable manantial del cómic granadino

Una fuerte perturbación de sintió en la Fuerza cuando pudimos ver en las redes la portada del próximo álbum de ‘Blacksad’, de Juanjo Guarnido y Juan Díaz Canales. Unos días después, el sismógrafo volvió a temblar con el anuncio de una nueva candidatura a los premios Eisner para Gabriel Hernández Walta por ‘Barbalien: Red Planet’.

Así las cosas, los próximos meses van a ser pródigos en grandes cómics ‘made in Granada’, pero los aficionados no tenemos que desesperar, que ahora mismo hay en las librerías dos novedades, auténticas joyas del noveno arte, con marchamo granadino.

Astiberri publicaba ‘Bartleby, el escribiente’, de José Luis Munuera, a partir del archiconocido relato de Herman Melville. Se trata de una preclara adaptación de una historia tan aparentemente sencilla como complicada de llevar al mundo de las viñetas. Un reto del que Munuera sale más que airoso con un álbum cuya trama transcurre en el pasado, pero es de la máxima actualidad.

¿Quién no ha pronunciado alguna vez el famoso ‘preferiría no hacerlo’? O, al menos, ¿quién no lo ha pensado, ante una proposición que no le parecía apropiada ni procedente? Digámoslo alto y claro: Bartleby somos todos. De ahí que el Wall Street de antaño que nos muestra Munuera sea cualquier ciudad del mundo contemporáneo.

Al comienzo del álbum, uno de los personajes pronuncia esta sentencia: “La mayoría de los hombres sirve al estado no como hombres, sino como máquinas”. En estos tiempos en que las grandes corporaciones tienen más poder que la mayoría de los estados, ¿hay alguien que no comulgue con las palabras de Thoreau, adaptadas a los trabajos robotizados del siglo XXI y al control de las tecnológicas de nuestro tiempo de ocio, dirigido por los algoritmos?

Munuera lo hace (casi) todo en esta adaptación de ‘Bartleby, el escribiente’, pero es esencial destacar, y así lo especificaba el autor en su excelente entrevista de hace unos días con José Enrique Cabrero, la importancia del color de Seydas para imprimir al relato el tono ocre y de cuento melancólico que tan especial lo hace. ¡Adoro ese Nueva York!

Por su parte, Ponent Mon editaba hace unas semanas el integral de ‘Los Mentores’, lo más reciente de esa pareja artística de talento inconmensurable que conforman el guionista Zidrou y nuestro Francis Porcel.

En este caso, una distopía ¿futurista? con ribetes negros y criminales nos adentra en una trama de robo de niños que, sin embargo, es muy distinta a lo que ustedes están pensando. O no. Les confieso que solo he hecho una primera lectura del álbum, y demasiado acelerada, ansioso por llegar al final, pero Joye ya es uno de mis personajes favoritos del año.

Y la ‘zumbada’, claro. Esa mujer en una misión, como los grandes héroes de la literatura, que contra y viento y marea siguen adelante, cueste lo que cueste. “¿Te has fijado en que en las historias de polis y cacos nadie se preocupa nunca por las víctimas? ¡Los asesinos en serie, eso es lo que vende! Las víctimas, en cambio…”. ¡Uf! Y ojo al tratamiento visual y argumental de la tierra almeriense, mucho más allá de lo meramente paisajísitico. Y a lo simbólico de un Mediterráneo que… Tengo que releer ‘Los Mentores’ para sacarle todo el jugo, que hay mucha chicha ahí.

Pero, sobre todo, quiero escuchar a los artistas, a los propios Porcel y Munuera. Tendremos ocasión de hacerlo el próximo miércoles, en el marco del festival Gravite patrocinado por CaixaBank y CajaGranada Fundación, en el Centro Cultural CajaGranada. Conversarán con Enrique Bonet y Alejandro Romero, respectivamente, antes de que el escritor Alejandro Pedregosa y el pianista Carlos Arriezu nos conduzcan a los años ochenta, cuando las drogas y los sueños idealistas de la juventud se mezclaron en cóctel confuso y terminal. Para no perdérselo.

Jesús Lens