Gente interesante

Hoy, en el artículo que publico en IDEAL, barajo un concepto que, para mí, resulta especialmente interesante. A ver si lo compartís. O qué.

La gente. Me gusta ese concepto. Gente. En la España pija, burbujeante y sobrecogedora no había tanto gente como people, en su versión VIP o en su versión beatutiful. Pero a mí me gusta la gente, a secas, por ser un concepto amplio, integrador, mestizo y genérico.

Una de las personas que más utilizan dicho concepto es el artista Jesús Conde, pero seguido del adjetivo “interesante”. Siempre que nos juntamos, hablamos de viajes. Uno viaja para descubrir hermosos monumentos o ver pinturas famosas, para disfrutar de paisajes impresionantes o para tener excitantes experiencias de vida. Jesús viaja, además, para conocer gente. Gente interesante.

 Jesús Conde

Por eso, a la hora de elegir destino, compañeros de viaje y lugares en los que hospedarse, Jesús y Lola se imponen como uno de los objetivos primordiales la posibilidad de encontrar a ese tipo de personas que enriquecen y que te hacen disfrutar, más aún, del lugar en que te encuentras. Gente con alma. Gente que te descubre cosas nuevas, que te orienta, te guía y te conduce. O que te hace evocar y revivir momentos que creías olvidados. Gente que te deja huella, poso, recuerdo y, quizá, hasta cicatriz.

Gente, en una palabra, que te inspira.

El de inspiración es un concepto muy peligroso que, en España, viene a ser equivalente a estar tumbado a la bartola, papando moscas, esperando a que las musas te penetren, se hagan fuertes dentro de ti y casi, casi te obliguen a parir alguna maestra. Y la inspiración puede ser cualquier cosa… ¡menos precisamente eso!

 Hacer

En inglés, el concepto tiene otro sentido. Me gusta escucharlo en las series y en las películas, cuando algún personaje habla de personas, discursos o actitudes inspiradoras. De hecho, el lema de los Juegos Olímpicos de Londres era “Inspire a Generation”.

Ese lema, en los Juegos de Madrid 2098, causaría hilaridad y tendríamos cachondeo asegurado durante meses y meses. Seguramente, porque es difícil encontrar nada inspirador en buena parte de las personas que, en nuestro entorno, deberían serlo.

Para mí, ejemplares son las personas que no solo hacen cosas productivas ellas mismas, sino que consiguen que pasen cosas a su alrededor. Gente con magia, con arte y creatividad, con capacidad para generar, crear y construir pero, además y sobre todo, gente generosa y talentosa que consigue que germinen brotes en su entorno, sean éstos verdes, azules, negros o fucsia.

 Interesting people

Personas como Jesús Conde, por ejemplo. O como Manuel Villar, que una vez me preguntó si me iba de viaje con él y, antes siquiera de conocer el destino, ya le había dicho que sí. Personas como el Jefe Taibo, artífice de la Semana Negra de Gijón, de la que me declaro a la vez hijo, criatura y amante; como Antonio Lozano, Pedro Melguizo, Fernando Marías o Juan Madrid, que está levantando, junto a un grupo de entusiastas salobreñeros, el encuentro de cine negro más importante del sur de España. Personas que crean. Que creen. Y que crían.

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Y a ver, anteriores días de Andalucía, qué blogueábamos: 2008, 2009, 2010, 2011 y 2012

No-crítica de “Los hombres mojados no temen la lluvia”

Querido Juan:

Hace una semana que terminé de leer tu extraordinario último libro, “Los hombres mojados no temen la lluvia”, más que merecidamente galardonado con el Premio de Novela Fernando Quiñones, y que acaba de publicar Alianza Editorial.

Los hombres mojados no temen la lluvia

No sé si habrás visto esta foto, pero mi Cuate y yo quisimos celebrar la alegría que nos dio encontrarlo, recién desembarcado en los anaqueles de la Librería Picasso, con una imagen que quedara para el recuerdo. Y creo que lo conseguimos.

Te decía que hace ya unos días que terminé la gozosa, feliz y adictiva lectura de este libro… y que no sabía cómo encarar su reseña. Y sigo sin saberlo. Hasta el punto de que, me vas a perdonar, compañero Juan, pero no la voy a escribir.

Y te daré mis razones.

La primera y más importante -la única en realidad- es que, cuando leía el libro, era como si te escuchara hablar. Era como si recordara las muchas conversaciones que he tenido la suerte de compartir contigo a lo largo de estos meses.

Foto: Colin Bertholet
Foto: Colin Bertholet

Porque “Los hombres mojados no temen la lluvia”, más que ser una novela tuya, eres tú. Es un pedazo de ti, como si te lo hubieras arrancado de las vísceras, de las entrañas; y lo hubieras convertido en papel.

En esta novela están todas tus tesis sobre el presente en que sobrevivimos, el pasado del que venimos y el futuro que no alcanzaremos. Está tu manifiesto para una literatura útil y están las manías, necesidades, frustraciones y costumbres de los escritores.

Está la España del pelotazo, la España sobrecogida, la España amoral y sinvergüenza; esa España casposa que sigue apestando a pelo de la dehesa, por mucho que se bañe en Channel Número 5 cada noche, antes de irse a dormir.

En “Los hombres mojados no temen la lluvia” hay mujeres devoradoras, fuertes, letales y duras como el pedernal. Y un poco cabronas, también. Y hay hombres confusos -mojados y sin mojar- golpeados por el destino, por mucho que estén convencidos de controlar la situación.

Y hay bares. Muchos bares, que sirven para contextualizar a las personas que pasan por ellos, se acodan en sus barras y se emborrachan en sus mesas.

Juan Madrid

Los capítulos de tu novela, querido Juan, están escritos con ese estilo tuyo tan visceral; a machetazos. Son duros. Secos. Contundentes. Son directos. Como puñetazos dirigidos al mentón. Descarnados. Ásperos. Y sinceros.

Porque así es la vida. Sin duda. Y habrá quien ose pensar que escribir de esa manera es fácil; que minusvalore “Los hombres mojados no temen la lluvia”, considerando que te ha resultado fácil escribirla ya que, en realidad, te has contado a ti mismo.

Y es que, en esta vida, hay dos tipos de personas: los que pueden contarse a sí mismos y los que no.

Quienes habéis tenido una vida interesante, dura, movida y valiente; quienes habéis tenido que pelear contra los elementos y os habéis enfrentado a todo aquello que no os gustaba; tenéis todo el derecho del mundo a contaros a vosotros mismos.

juan_madrid

Los demás, no. Y los demás somos una inmensa mayoría.

Así que, sintiéndolo mucho y esperando que no te cabrees conmigo; paso de reseñar “Los hombres mojados no temen la lluvia” y me limitaré a recomendar vivamente su lectura a todas las personas a las que conozco que, sé y me consta, tienen buen criterio lector y sólida capacidad de encaje literario.

¡Salud, compañero! Nos vemos en la librería “1616 Books” de Salobreña, con Antonio, para escucharte hablar de este libro tan cojonudo.

Jesús Lens

Y ahora, a ver los 27 de febrero de 2008, 2009, 2010, 2011 y 2012

JLE

Yo creo en la importancia de los nombres. Y, desde que leí “Freaknomics”, mucho más. Sobre todo, en lo letal que puede ser ponerle a un niño nombres del tipo “Ganador”, “KevinCostner de Jesús” o “LebrónJames”, por ejemplo.

Por eso, agradezco enormemente a mis padres que eligieran bautizarme con el nombre tradicional de los primogénitos de nuestra estirpe: Jesús. Aunque, en los países anglosajones causa una cierta perplejidad, Jesús es un nombre muy llevadero. Eso sí, en esta Andalucía nuestra, fonéticamente lo mismo soy Hesú que Jezú o, incluso, Eshú.

Jesus Lee

Pero no pasa nada, que siempre nos queda el Carlos, en la reserva. Carlitos, incluso.

Además, ya sabéis que me gustan los acrónimos y las iniciales. Por ejemplo, en cBc de “Café-Bar Cinema” o el ByE de aquel interrumpido “Barras y Estrellas”.

O, por ejemplo, la Triple B. Esa BBB que podría parecer la Calificación de algún producto financiero por parte de una agencia de rating, pero que responde a un concepto mucho más interesante: “Bars, Blues & Básket”; un proyecto vital con un trasfondo viajero, hipotético y futuro: visitar Nueva Orleans, Memphis y Chicago dedicándonos, básicamente, a eso: conocer buenos bares, escuchar buena música y ver buen baloncesto.

Cafe Bar Cinema

Y eso nos lleva a JLE.

Jesús Lens Espinosa.

Me preguntaba hoy mi Cuate que qué planes tenía para el fin de semana.

Y yo se los resumía de forma muy clara: JLE

Jesús Lee.

Jesús va a leer. Y punto.

Sociedad Negra

De hecho, y si me apuras, JLEM.

¡Jesús va a leer… y mucho!

Ya lo decíamos, al acabar la novela de Lorenzo Silva. El mercado editorial se ha teñido de negro y los grandes maestros del género están montando crueles y sangrientas balaceras en los escaparates y las estanterías de las librerías españolas. Andreu Martín, Juan Madrid, el propio Lorenzo Silva, Mariano Sánchez Soler, Francisco González Ledesma. Sin olvidar la monumental novela de espías que tengo entre manos, “El silencio de tu nombre”, de Andrés Pérez Domínguez.

Los hombres mojados no temen la lluvia

¿Qué significa esto? Pues que un servidor, este fin de semana, no está para nada. Para nada más que ver algún partido de básket (¡Hey Baskonia, oé, oé, oé, oe!) correr algo y… ¡LEER! ¡LEER MUCHO Y BIEN!

Nos vemos.

Entre libros.

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Los hombres mojados no temen la lluvia

¿Leíste esta entrevista, que le hice a Juan Madrid, nada más saberse que se había alzado con el Premio Fernando Quiñones de Novela?

Pues… ¡la novela ya está en las librerías!

Los hombres mojados no temen la lluvia

Y no pienses, por esa apacible estampa que acabas de ver, que ha sido fácil hacerse con ella. De hecho, mi Cuate Pepe y yo hemos tenido que pelear duramente por hacernos con nuestro ejemplar, en la librería Picasso, al salir de la presentación de “Qwerty Vintage” que hice esta mañana.

Y, una vez en el fragor de la batalla, cuando no nos quedaban contrincantes de peso, nos revolvimos contra nosotros mismos… ¡Joder con los efectos colaterales de la buena literatura negra y criminal!

Los hombres mojados no temen la lluvia Juan Madrid

¡Qué tensión! Andreu Martín, Juan Madrid y Mariano Sánchez Soler publican sus nuevas novelas. Todas premiadas. Todas atractivas. Así que… ¡adiós! Me voy a leer, que ando con la última de Andrés Pérez Domínguez entre manos y, como sostenía aquel célebre filósofo norteamericano Jack Bauer… ¡no hay tiempo!

Jesús Lens

A ver el día 2 de febrero de 2008, 2009, 2010, 2011 y 2012

II Muestra de cine negro de Salobreña

Algo rojo, algo negro, oscuras sensaciones, ambiente ominoso… algo siniestro está pasando y su  rastro sangriento recala en Salobreña. Una marea de sangre amenaza con convertir el municipio costero granadino, entre el 4 y el 9 de marzo, en lugar de encuentro de gente peligrosa. De gente que lee, que escribe, que hace cine, que atraca bancos y que lucha contra el crimen.

 

Algo se mueve en Salobreña y nuestro querido Colin Bertholet así lo ha captado, en un cartel que daría miedo si no fuera porque produce admiración (pincha, despliega y… disfruta):

Hay que dejarse arrastrar por la marea...
Hay que dejarse arrastrar por la marea…

Gracias a la gente de la Asociación Cultural Calibre 18680, podemos decir es de… ¡seguimos, compadres! (Para conocer más sobre la asociación, contacta con calibre18680@gmail.com )

 

Apoya la cultura ¡Hazte socio!
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Jesús Lens, entre el Rojo y el Negro