Entorno favorable para la ciencia

Me hubiera gustado disfrutar en vivo y en directo del Alhambra Venture organizado por IDEAL y conocer de primera mano los proyectos de los diferentes emprendedores de toda España que se han dado cita en el Palacio de Congresos, pero me ha resultado imposible.

Resulta muy atractivo todo lo que se está escuchando estos días sobre el mundo del emprendimiento digital: nuevas plataformas, e-learning, domótica, impresión en 3D y un larguísimo etcétera. Pero más allá de los proyectos concretos, me gustaría centrarme en la parte del ecosistema, del entorno.

Es uno de mis caballos de batalla: incidir en la importancia de convertir a Granada en modelo de ciudad creativa y científica, en imán para el talento. Al margen de la trascendencia del proyecto IFMIF-Dones y del acelerador de partículas, el gran mascarón de proa de Granada como potencia científica es nuestra UGR, que ha vuelto a quedar muy bien clasificada en el ranking de Shanghai. Y, de su mano, el PTS, otro de los grandes aciertos en la planificación y ejecución de la Granada del siglo XXI.

Por eso me ha gustado leer que un experto en innovación pide que se termine ya con la construcción de edificios para albergar semilleros de empresas, startup, etc. Seguimos pensando en el futuro con una mentalidad del pasado y gastando cantidades ingentes de dinero en infraestructuras del siglo XX.

Es necesario invertir en tecnología para retener la materia gris que produce nuestra UGR y, también, para atraer al talento científico, joven y emprendedor de fuera. Invertir en telecomunicaciones. En 5G. Convertir a Granada en el Neutron Valley del que hablábamos hace unos meses en esta columna. Es necesario construir una Granada dinámica, ágil e interactiva. Una Granada que ofrezca atractivos culturales, turísticos, gastronómicos, deportivos y de ocio a esas clases científicas y creativas que, hiperconectadas a través de sus móviles y sus portátiles, se mueven a la velocidad de la luz por todo el mundo.

El AVE, que era un requisito imprescindible, ya está aquí. ¿Qué toca hacer ahora? ¿Con qué nos ponemos?

Jesús Lens

Acercar el Acelerador a la Gente

Lleno total y absoluto en la Escuela de Caminos, ayer, para escuchar a Carlos Alejandre, director general del Ciemat, que vino a contar cosas sobre la candidatura de Granada al proyecto IFMIF-Dones de acelerador de partículas.

Un llenazo más que justificado por la importancia de un proyecto que, como he escrito otras veces en este espacio, está llamado a cambiar la socio-economía de la provincia de Granada.

La intervención de Alejandre tuvo un segmento puramente científico y otro que conjugó variables económicas y socio-culturales. Que las partidas invertidas en ciencia deben considerarse como inversión y no como gasto es una de esas perlas que deberíamos grabarnos a fuego, todos y cada uno de nosotros. Pero, sobre todo, los responsables de la gestión pública. En ese sentido, España está consiguiendo importantes contratos internacionales en el marco del programa europeo “Fusion for Energy”.

Pero hay otra dimensión, igualmente importante, reivindicada por Carlos Alejandre: el conocimiento por parte de la sociedad de un proyecto de la entidad del Acelerador, de forma que los ciudadanos podamos valorar y reconocer su estratégica importancia. Como señaló el conductor del acto, abrir la ciencia a la sociedad.

Ha querido la casualidad más causal que, imbuidos por ese espíritu y antes de la proyección de “Doce monos” en el Teatro CajaGranada, dediquemos la jornada de hoy de Gravite al Acelerador de Partículas.

Dos profesores de la UGR, Eduardo Ros Vidal y Javier Praena, expertos conocedores de todo lo que rodea al Acelerador, impartirán sendas charlas divulgativas y didácticas, orientadas a que el público profano sepa -y entienda- qué es un acelerador de partículas, para qué sirve y qué posibilidades de desarrollo conlleva su instalación.

También nos mostrarán cómo sería, en concreto, el ingenio que se instalaría en Escúzar e, igualmente importante, los ponentes responderán a las preguntas que les planteen diferentes representantes de la sociedad granadina, con el Defensor del Ciudadano a la cabeza.

Si éste se ha enterado, todo el mundo podrá hacerlo

En Gravite nos encanta maridar disciplinas, pero la difusión científica es uno de los aspectos que más y mejor queremos cuidar. Y, créanme: si yo he sido capaz de comprender qué es el Acelerador de partículas, gracias a las charlas y conversaciones de estas semanas con Eduardo y Javier, toda persona que vaya esta tarde al Teatro CajaGranada saldrá entusiasmada con el proyecto y mucho más sabia e instruida.

Jesús Lens

30 millones por acelerar

Cuando empiecen a llegar los programas electorales de los diferentes partidos que se presenten a las elecciones autonómicas, ¿qué será lo más importante para usted, a la hora de decidir su votar?

Yo lo tengo muy claro. Por una vez y más allá de ideologías, nombres, filias y fobias; me iré al apartado de Ciencia y Tecnología y buscaré sus propuestas de financiación y su compromiso para traer a Granada el acelerador de partículas.

Todo lo demás va a pasar a un segundo plano, incluyendo las mutuas acusaciones por corrupción, el AVE, el Nevada, la fusión hospitalaria, la reconexión por Moreda -ejem- o la política cultural.

Conste que todo ello me importa. Y mucho. Pero el futuro de una Granada con cerca de 100.000 personas desempleadas de forma recurrente, por muchos récords que se batan de turismo, pasa por la ciencia. ¡Quién nos lo iba a decir! Tierra de vates y artistas, de leguleyos y jurisconsultos; Granada será científica… o no será.

Para ese cambio de modelo productivo del que todos los políticos hablan, pero nadie ve, el ariete, el mascarón de proa, es el acelerador de partículas de Escúzar, que requiere de una primera inversión de 30 millones de euros para seguir su andadura.

Cuando me asaltan las zozobras sobre el acelerador -qué es, para qué va a servir, por qué va a ser tan importante para nuestra socio-economía, si será rentable la inversión, el número de años que operará, los posibles riesgos de seguridad, etcétera- llamo a mi amigo Eduardo Ros, catedrático de la UGR y uno de los grandes especialistas en la cuestión, y me disipa cualquier duda que pudiera albergar. Y, créanme, Eduardo no vende humo.

Hace unos días estuve otra vez con él y me habló de los múltiples y variados beneficios colaterales de tener un acelerador de partículas en nuestra tierra. ¡Asombroso! Tanto que, como oiga una sola duda o titubeo con respecto a la financiación de este proyecto, en la Junta de Andalucía o en el gobierno central, juro que cojo el viejo trabuco de mi abuelo Vicente y me echo al monte.

Infórmense. Pregunten. Investiguen. Y verán ustedes como, hoy por hoy, el futuro de nuestra tierra y el pan de las nuevas generaciones de granadinos, pasa por conseguir que venga una de las tecnologías de futuro que ya es presente.

Jesús Lens

Ministros a tener en cuenta(s)

¡Qué dos días más intensos, gracias a los fichajes de Pedro Sánchez para su gobierno, como si de una pretemporada futbolística se tratara, con un megafichaje cada tres horas!

Es cierto que, tras el subidón que nos dio el anuncio del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades para Pedro Duque, lo de Máxim Huerta fue como un aterrizaje forzoso, que su nombramiento despertó bastantes suspicacias entre la intelligentsia cultural más activa en redes.

En cualquier caso, ambos ministros van a ser muy importantes para Granada, como bien detallaba ayer el completo reportaje de Antonio Sánchez, en las dos primeras páginas de IDEAL. De la trascendencia del binomio Granada-Cultura poco podemos decir que no hayamos repetido hasta la saciedad, pero el horizonte del 2031 nos debe hacer redoblar esfuerzos por conseguir mayor inversión en infraestructura y dotación cultural para nuestra tierra.

En el negociado de Duque caen tanto la UGR como el proyecto estrella para la transformación de nuestra socioeconomía: el Acelerador de Partículas, que parece haber entrado en ese mortecino sueño de los justos tan habitual del Ser Granadino. Es necesario un impulso y nadie mejor que Pedro Duque para ponerlo en órbita.

FOTO: FERMIN RODRIGUEZ.

Menos mediáticos, pero igualmente trascendentales, van a ser otros dos ministros: Ábalos en Fomento y Planas en Agricultura, Pesca y Alimentación. José Luis Ábalos lo tiene literalmente a huevo para pegar un pelotazo y darle en toda la boca al PP, por la desidia, la suficiencia y el desprecio con que el gobierno central ha tratado la cuestión del ferrocarril en Granada. ¿Qué cara pondrán Sebastián Pérez y Moreno Bonilla cuando los protagonistas de la inauguración del AVE sean Francisco Cuenca, Susana Díaz y Pedro Sánchez? La pregunta es, eso sí: ¿cuándo finalizará el aislamiento ferroviario de Granada? Porque en esta cuestión no hay cien días de cortesía que valgan, como escribía AQUÍ, hace un par de días.

Nos queda la cuestión de la agricultura. Y la del agua. Que van de la mano. En esta cuestión, el ministro Planas tiene mucho que decir, sobre todo, con las conducciones de Rules. Las lluvias de estos meses han dado un importante respiro a las reservas hídricas de la provincia, pero la Costa Tropical exige, a gritos, recibir el agua embalsada en la presa de Rules, una inmensa y absurda piscina, si no somos capaces de inyectarle los millones de euros que su utilidad práctica requieren.

Jesús Lens

 

 

La imprescindible aceleración

El pasado martes, los empresarios daban la voz de alarma: el asunto del Acelerador de Partículas que, por una vez y de forma inédita, ha puesto de acuerdo a todos los partidos e instituciones de Granada, podría haber entrado en vía muerta por culpa de la financiación. Siempre la financiación…

A partir de ahí se han ido produciendo diversos movimientos: arden las redes (sociales) y, de inmediato, el alcalde de Granada hace suyo el llamamiento de los empresarios, declarando que el Acelerador no solo es importante para la creación de empleo, sino que está llamado “a provocar un cambio en el modelo productivo de la provincia, basado en la tecnología, el conocimiento y la ciencia”. Además, pide una reunión a la presidenta de la Junta de Andalucía y al ministro de Economía para que se comprometan a financiar la primera fase del proyecto Ifmif-Dones: 80 millones corresponderían a la administración autonómica, pero ¿y a la central?

Eso sí, el viernes fue la delegada de la Junta de Andalucía, Sandra García, quien remarcó el incuestionable compromiso económico y político del gobierno andaluz con el proyecto.

A falta de ver qué dicen desde Madrid, podríamos hacer una doble interpretación de esta cronología: el Cándido de Voltaire estaría encantado con cómo se han ido produciendo los acontecimientos, tranquilo y confiado. El Príncipe de Maquiavelo podría pensar, sin embargo, que se trata de una envolvente perfectamente orquestada para comprometer al gobierno del PP, responsable de poner sobre la mesa la parte del león de la financiación.

Repasemos las cifras de un proyecto que está tasado en 400 millones de euros para la puesta en marcha y, después, en 50 millones anuales para su mantenimiento, con una vigencia de 40 años: las administraciones españolas se habrían comprometido a poner 200 millones; 80 la Junta y 120 el gobierno central. Los otros 200 kilos, serían a repartir entre la UE y el resto de países que participen en el proyecto.

Nos pongamos en la piel del Cándido volteriano o en la del Príncipe maquiavélico, en el asunto del Acelerador hay tres cosas impepinables: Ifmif-Dones es necesario para construir la Granada del futuro, el compromiso real de las administraciones resulta imprescindible y los ciudadanos queremos conocer de dónde van a salir las partidas necesarias para la financiación. Que las palabras se las lleva el viento. (Posiblemente, éste es el tema al que más tiempo y esfuerzo escritor he dedicado. A través de este enlace tenéis todo lo que he ido publicando en IDEAL sobre Ifmif-Dones)

Jesús Lens