Google & Indra llegan a Granada

Anoten en sus diarios el día de hoy. Porque hoy, Granada comienza de nuevo. A la granada del futuro me refiero. A la Granada tecnológica, generadora de conocimiento, investigación, riqueza y puestos de trabajo de alto impacto y enorme valor añadido.

Hoy se firma el convenio por el que Google, Indra y la UGR ponen en marcha en el PTS el nuevo Centro de Excelencia en Inteligencia Artificial (CEIA). Es una iniciativa público-privada que busca atraer a Granada grandes proyectos y empresas. Tal y como nos contaba Andrea G. Parra, “los investigadores y trabajadores vinculados a este gran proyecto trabajarán en inteligencia artificial, 5G, realidad aumentada, robótica, internet de las cosas y nanotecnología, entre otras técnicas”.

He hablado con Francisco Herrera, uno de los popes mundiales en inteligencia artificial, para que me anticipe algo y está lógicamente entusiasmado. Sobre la importancia de la IA en nuestra vida caben pocas dudas. Así lo sostiene Sundar Pichai, el líder de Google, cuando señala que “supondrá un cambio más profundo que el fuego, la electricidad o internet”.

Herrera tiene claro que el CEIA va a ser un espacio único para el desarrollo de soluciones de negocio basadas en IA para todas las corporaciones que deseen participar. Además, incorpora la ética y la sostenibilidad como valores diferenciales. Y ojito a los socios. Google, al que no hace falta presentar, e Indra, que participa con una de sus empresas referente en IA, con una tecnología muy avanzada… y práctica. Y es que la vocación del nuevo Centro es involucrar a las pymes de este país. ¿Han reparado en la palabra NEGOCIO? Pues eso.

Foto: Iván Luque

Me encanta que todo esto vaya a pasar en Granada. En otras ocasiones he escrito sobre cómo Málaga estaba atrayendo inversiones tecnológicas de primer nivel. Esta vez, gracias al trabajo y al prestigio de la UGR, somos nosotros los que nos traemos el gato al agua. Por una vez y ojalá que sirviendo de precedente.

Porque, tal y como me dice Francisco Herrera, esto es solo el principio: “se están gestando otras iniciativas para convertir a Granada en un polo de innovación en inteligencia artificial a nivel nacional e internacional”. Y me lo creo, ojo. Que esto no es palabrería hueca de un político con el discurso aprendido. Esto lo dice alguien que está en el meollo de la cuestión. ¿Es o no es para anotar el día de hoy en los anales de Granada?

PD.- ¿Ven como no exageraba al decir que tener en Granada a Francisco Herrera es un lujo, como escribía aquí?

Jesús Lens

Un lujo llamado Paco Herrera

Hace un par de semanas, Francisco Herrera me sorprendió con su respuesta a la pregunta de por qué no hay restaurantes con estrella Michelin en Granada: “No lo sé”. Seguí inquiriéndole sobre el particular y, después de reflexionar en voz alta sobre las dudas que le generaba la cuestión, se reafirmó en lo dicho: “No tengo respuesta”.

Foto: Iván Luque

Me quedé callado. En un mundo en que todo el mundo tiene LA solución para cualquier conflicto, por enrevesado que sea, escuchar aquel “No lo sé” de una de las mentes más preclaras que tenemos en Granada me dejó estupefacto. (Aquí está la conversación completa).

Francisco Herrera, catedrático de Inteligencia Artificial de la UGR y asesor del Gobierno de España en dicha disciplina, es concejal del PSOE en el Ayuntamiento, algo que le honra y dice mucho de él. Que uno de los profesores que ocupan un lugar de privilegio en la clasificación mundial de ‘Investigadores altamente citados’ se presentara a las elecciones municipales es una suerte para todos los granadinos.

Paco Cuenca, que está midiendo bien los tiempos, ha acertado de pleno al crear una nueva concejalía específica de innovación, poniendo al frente a su tocayo Herrera. Además del conocimiento en la materia, esa concejalía servirá para tender puentes con la UGR, que es la primera empresa de Granada, nunca lo olvidemos.

Todavía no tiene nombre ese nuevo negociado, pero debería incluir algo sobre la transferencia, por mucho que el palabro nos recuerde a la jerga bancaria y al cobro de comisiones. Transferencia del conocimiento a la sociedad. Aplicación práctica de la teoría. Generar riqueza a partir de la inteligencia. Cosillas así.

Francisco Herrera es un hombre del Renacimiento que disfruta jugando al ajedrez y descorchando buenos vinos. Que lee mucho y lee bien. Un tipo generoso que colabora desinteresadamente cuando se le reclama para hablar de ciencia, arte y literatura en conversaciones con escritores como Rosa Montero y Fernando Marías o con dibujantes como Gabriel Hernández Walta, saliendo de su zona de confort. O lo que sea. En el Festival Gravite que hacemos con CaixaBank y CajaGranada Fundación podemos dar fe de ello.

Lo he escrito otras veces: Herrera es un lujo para Granada y que ahora vaya a formar parte del equipo de gobierno de Cuenca es una de las mejores noticias que podíamos recibir. Ojalá le den libertad, medios y contenido para desarrollar su trabajo al frente de una concejalía que, con el horizonte de los fondos Next Generation, se me antoja esencial. Y que no tenga empacho a decir “No lo sé” cuando corresponde, me reafirma en esa idea.

Jesús Lens

Sentient: Muerte & Inteligencia Artificial

Fue el primer tebeo que cayó en 2021. En estos meses lo he leído ya tres veces. El ‘Sentient’ de Jeff Lemire y nuestro Gabriel Hernández Walta es un cómic que no se termina nunca y que permite disfrutar de las sucesivas relecturas con tanto o más placer que depara el primer vistazo, loco por llegar al final y saber cómo termina la historia. (AQUÍ ya lo comentamos)

Nada más leerlo, tuve claro que teníamos que hacer algo con él en el festival Gravite, que celebra su tercera edición, de forma presencial y en streaming, entre los próximos 15 a 20 de junio.

Ustedes ya lo saben, pero siempre es importante recordarlo: la nómina de dibujantes que tenemos en Granada es apabullante. Entre ellos, Gabriel Hernández Walta es uno de los capitales, no en vano atesora dos premios Eisner en sus vitrinas, los más importantes del cómic internacional, otorgados por la prestigiosa Comic Con de San Diego.

La protagonista principal de ‘Sentient’ es Valerie, una Inteligencia Artificial. La historia se desarrolla en el año 2105 en la nave espacial U.S.S. Montgomery, que ha dejado una Tierra convulsa donde la vida está al borde de la desaparición. La nave, con sus tripulantes y sus familias, se dirige a la Colonia, donde esperan comenzar una nueva existencia. En el tránsito y a lo largo de un año, la nave se adentrará en la llamada Zona Negra y permanecerá incomunicada tanto con la Tierra como con su nuevo destino. Y será en el momento de cruzar esa frontera cuando todo comience…

No les voy a contar nada más sobre la trama, que es prolija y está repleta de giros y sorpresas. Desde el comienzo de ‘Sentient’, la presencia de Val, la Inteligencia Artificial, se dejará sentir con fuerza. Al principio se parece mucho a esos asistentes virtuales que empiezan a formar parte de nuestra vida cotidiana, a los que les preguntamos por el tiempo que hará o les pedimos que nos pongan música.

Val, de primeras, es una voz que acepta y ejecuta las órdenes de los humanos de acuerdo a una serie de principios y protocolos perfectamente establecidos. Por ejemplo, este: “La directiva número uno de la misión afirma que no puedo causar daño intencionadamente a ningún tripulante”. Y con ello entramos en el apasionante objeto de la charla que el próximo martes 15 de junio celebraremos en el Parque de las Ciencias, en el marco del festival patrocinado por CaixaBank y CajaGranada Fundación. Hernández Walta y Francisco Herrera, catedrático de Inteligencia Artificial de la UGR y asesor del Gobierno de España en dicha disciplina, hablarán sobre la ética y la estética de la Inteligencia Artificial.

Val, como HAL 9000 de ‘2001: Una odisea del espacio’ o la protagonista virtual de ‘Her’, comienza siendo una voz, pero después adquiere forma. Y presencia física. ¿Cómo afrontó Gabriel Hernández Walta artísticamente este desafío? ¿Cómo se documentó? ¿Qué simbología se oculta tras las diferentes representaciones gráficas de Val?

Íntimamente relacionado con ello: ¿cómo habrá visto Herrera, desde el punto de vista científico, el tratamiento que ‘Setient’ ha hecho de la Inteligencia Artificial, tanto argumental como pictóricamente? ¿Serán correctas las directivas por las que Val se conduce a través de la narración de Lemire? ¿Podemos pensar que, en un futuro más o menos cercano, la IA adoptará su forma y apariencia o será completamente diferente?

No les he querido contar nada sobre el argumento de ‘Sentient’, pero el factor humano desempeña un papel esencial en una trama repleta de aventuras… y crímenes. No necesariamente censurables. ¿O sí? Lean, lean y el martes de la semana que viene comentamos en vivo y en directo.

Jesús Lens

El arte de ‘Sentient’

De no seguir perimetralmente encapsulados, me habría organizado para ir a Madrid a ver una exposición, y no al Prado o al Reina Sofía. Activaría el GPS del móvil para que me condujera a la galería El Arte del Cómic. En realidad, en su web se define como algo más que una galería: “es un nuevo espacio expositivo y de venta de los dibujos originales publicados en los cómics más populares y de culto en todo el mundo”.

Y ahí radica el quid de la cuestión: desde hace unas semanas, El Arte del Cómic tiene exposición y venta de originales de uno de los tebeos del año: el ‘Sentient’ de Jeff Lemire y nuestro Gabriel Hernández Walta.

A estas alturas, todos sabemos —o deberíamos saber— que nuestro paisano Gabriel, cuyo estudio está en el Realejo granadino, es uno de los mejores dibujantes del mundo. Y punto. Que no (solo) lo digo yo, ojo. Que lo dicen y lo acreditan sus dos premios Eisner, los más prestigiosos del cómic internacional, otorgados en la Comic Con de San Diego.

Antes de escribir esta columna he vuelto a leer ‘Sentient’. ¡Qué maravilla! ¡Qué obra de arte! ¡Qué joya! Si le gustan los cómics, no tengo que recomendársela. Si no es usted aficionado, aparque cualquier recelo y vaya de cabeza a la librería más cercana. No le contaré nada sobre el argumento. Solo que la acción transcurre en una nave espacial y que la Inteligencia Artificial adquiere un gran protagonismo.

Hace unas semanas, caminando por su barrio, me di de bruces con Gabriel. Y no pude —ni quise— evitar la pregunta: ¿cómo afrontaste desde el punto de vista artístico la creación de una Inteligencia Artificial? Lo que me contó me dejó tan anonadado que, sobre la marcha, pensé en juntarle con Francisco Herrera, catedrático del departamento de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la UGR y recién referenciado por la Universidad de Stanford como uno de los investigadores cuyo trabajo más ha sido citado en el último año.

En la próxima edición del festival Gravite, entre el 15 y el 20 de junio, vamos a reunir a estos dos titanes para que nos hablen de Inteligencia Artificial, cada uno desde su óptica profesional. De estética y también de ética. Pero, insisto: lean ‘Sentient’. Es tan fantástico que acabo de cerrar la compra de una de sus páginas originales en El Arte del Cómic. ¡Y estoy entusiasmado! (AQUÍ, la galería de imágenes de Hernández Walta expuestas y a la venta).

Jesús Lens

Españoles muy pro

Los españoles somos muy proclives a la experimentación, según los resultados de un estudio impulsado por la Fundación BBVA recién publicados. A la experimentación y a dejar de lado la ética a la hora de afrontar el desarrollo científico. De hecho, los españoles estamos muy por delante de franceses y alemanes, bastante más cautelosos en estas espinosas cuestiones.

Todo lo que no conocemos nos da miedo. Históricamente ha sido así. Desde el abismo al que caerían los barcos que se asomaran a lo más ignoto de los océanos a las herejías, quemas de brujas y torturas de la Inquisición.

España está a la vanguardia internacional en donación de órganos, por ejemplo, un tema que sigue despertando recelos en comunidades religiosas tradicionalistas y trasnochadas, lo que lastra su desarrollo en países como Israel, favoreciendo el detestable tráfico ilegal, tal y como denunciaba nuestro querido y llorado Antonio Lozano en su novela póstuma: ‘El desfile de los malditos’.

La pregunta de si la ética debe poner límites a la investigación científica es compleja. A priori, ¿qué debería tener de malo? El problema es determinar qué es la ética, la moral, el bien y el mal. ¿Quién determina qué es ético y qué no? ¿Dónde situar los límites? Por ejemplo, la clonación. Una cosa es clonar animales y otra, humanos.

O la cuestión de los implantes cerebrales: para luchar contra enfermedades degenerativas tendrían una aceptación muy amplia. Para evitar reacciones violentas o mejorar las capacidades mentales, sin embargo, no tanto.

Acabo de terminar de leer la última entrega de la trilogía de Bruna Husky, de Rosa Montero, ganadora del II Premio Viajera en el Tiempo del festival Gravite. El viernes 31 la tendremos en el Teatrillo del Alhambra Palace, en conversación con Francisco Herrera, catedrático de la UGR especializado en inteligencia artificial, gracias al patrocinio de Bankia.

Ardo por escucharles hablar de esta cuestión, tan bien tratada por la escritora en sus novelas: el desarrollo científico confrontado a los límites de la ética. La vieja disquisición de la máquina contra el hombre. ¿O empieza a ser al contrario, con la humanidad cada vez reacia al desarrollo de la inteligencia artificial y la tiranía de los algoritmos?

Jesús Lens