GLOBOS DE ORO

Más allá de la nominación de Javie Bardem y de Penélope Cruz, que no puedo valorar ya que no vi la película de Woody Allen (aunque me alegro por su nominación) “Vicky Cristina Barcelona”, la lista de los nominados a los Globos de Oro nos deja un puñado de nombres conocidos y sinónimos de calidad y de películas interesantes (Danny Boyle, David Fincher o Sam Mendes) y ausencias notables como las de Clint Eastwood.

 

Han nominado a Heath Ledger y a los secundarios de “Tropic thunder”, la última comedia de los Hermanos Coen y a Mickey Rourke, que lucha contra Brad Pitt o Leonardo di Caprio.

 

Sí.

 

Me gustan los premios, las listas, las nominaciones y demás parafernalia. Aunque ya no madrugue para ver la ceremonia de entrega de los Óscar.

 

(Las listas completas, a través de este enlace de El País, abajo del todo)

007. QUANTUM OF SOLACE

Diez razones por las que me ha decepcionado la nueva entrega de la serie James Bond:

 

Primera.- Porque arranca con una persecución directamente copiada de “Casino Royale”, pero sin llegarle a ésta ni a la altura de los zapatos.

 

Segunda.- Porque la huella, la mano y la sombra de Bourne son alargadas, quizá demasiado. Vale que en la pelea cuerpo a cuerpo de Daniel Craig, la inspiración con el olvidadizo héroe encarnado por Matt Damon está bien lograda, pero el tono general de una película Bond no puede remitir a otros héroes de acción, por contemporáneos y molones que éstos sean.

 

Tercera.- Porque, a decir de muchos, ésta es la peli de Bond que gustará a quiénes no les gusta Bond. Pero yo he ido a ver una película Bond y, claro, quiero una buena dosis de 007. Y en “Quantum os solace” no la encuentro (casi) por ningún lado.

 

Cuarta.- Porque las pelis de Bond, argumentalmente, empiezan y terminan en sí mismas, son autoconclusivas, sin dejar cabos sueltos que atar en la siguiente entrega. Así, no es de recibo que Bond busque venganza en Quantum por lo que le aconteció en “Casino Royale”, máxime si ello afecta a sus relaciones con el género femenino.

 

Quinta.- Íntimamente ligada con la anterior y sin entrar en detalles, porque la chica Bond no ejerce de tal.

 

Sexta, Séptima, Octava, Novena y Décima.- Porque el malo de la película es pésimo. Patético. Lamentable. Risible. Sin el más mínimo carisma. Sin la más mínima conectividad con el espectador. Posiblemente, el peor malo de la historia de la saga de Bond.

 

Y así, ¿qué más da que Daniel Craig me siga gustando como 007? ¿Qué importa que la trama toque temas interesantes y globalizados? ¿Qué más da que haya momentos visualmente impactantes, como los del desierto de Bolivia? ¿Cómo voy a hablar bien de la secuencia de Tosca, bien resuelta e imaginativamente trabajada? ¿Y para qué reflexionar sobre el proceso de embrutecimiento sufrido por un James Bond que parece haber estado en un curso de reciclaje impartido por Jack Bauer & co?   

 

Un fiasco, este 007. Con lo felices que nos las prometíamos con la durísima “Casino Royale”, esta segunda entrega de la dinastía Craig nos hace temernos lo peor con relación al futuro de los servicios de espionaje británicos.

 

Jesús Lens Espinosa de los Monteros.