Las etiquetas son inevitables. Y útiles, muchas veces. Pero si les haces demasiado caso, como si fueran señales de tráfico, te puedes perder cosas muy chulas. Además de mucha novela negra y ensayo; además de mucha prensa, me gusta leer literatura juvenil. Y para decidir a qué títulos y a qué autoras y autores tirarles me pongo en las manos de mis sobrinas, Julia y Carmela. Porque para saber qué les preocupa a los jóvenes, saber qué leen es muy importante. Y cuestiones como la salud mental, la ansiedad y la emergencia climática están muy presentes en esa literatura para gente joven de entre 10 y 100 años, por abrir una horquilla lo suficientemente amplia.

Lo hablábamos, el otro día, con la escritora May R. Ayamonte, celebrando el Día de las Bibliotecas. Ella escribe igual novelas para ‘adultos’ que terminan siendo leídas, también, por su público más joven. Y novelas como ‘El aullido de la marisma’, ganadora del Premio Edebé de Literatura juvenil y que, durante el pasado festival Biotopías, regalamos, dedicada y firmada por la autora a Miguel Delibes de Castro, quien se quedó gratamente sorprendido.
Este año, en esa cita dedicada a la Naturaleza que cuenta, patrocinada por Fundación Unicaja, hablamos con varios investigadores de la Junta de Andalucía que trabajan en el programa de reintroducción del lince ibérico en la provincia de Granada. Y me encantó descubrir que todo lo que contaban sobre los riesgos y dificultades del proyecto ya lo sabía porque lo había leído en la muy bien documentada novela de May. Que también habla de la cultura de la resistencia de forma ágil, emocional y emocionante.
Me encanta leer novelas que cuentan historias del aquí y el ahora. A modo de los episodios, si no nacionales, omo los de Galdós, sí ‘provinciales’. O ‘regionales’. Y es que en sus novelas negras, May R. Ayamonte habla de los temas más actuales, de la referida salud mental a la cuestión de la vivienda y la precariedad laboral o la gentrificación de barrios como el Albaicín. Y de la violencia contra la mujer. Su crónica negra, escrita desde el vigor y la lucidez de la juventud más activa, leída y sabida, encajaría en la serie‘La huella del crimen’ más moderna y contemporánea. Como lo de los exorcismos que novela en ‘Lo que oculta la noche’, como les decía ayer hablando del sanador espiritual que era un agresor sexual de menores.
Recordemos aquella famosa sentencia introductoria a la serie: “La historia de un país es también la historia de sus crímenes. de aquellos crímenes que dejaron huella”. Pronto hablamos de El Lute, por cierto. Muy pronto.
Jesús Lens



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