Las dos últimas veces que he ido al cine tuve que hacer oídos sordos a los cantos de sirena que llamaban desde la pantalla. Antes del comienzo de la compleja y estupenda ‘El ser querido’, por ejemplo. Ya saben que trato por todos medios de no ver tráilers, teasers ni anuncios de mis películas más ansiadas. Procuro no leer críticas y me dejo los reportajes de las revistas y los documentales sobre su rodaje para más tarde. Tan tarde que, en muchos casos, termino por no leerlos ni verlos. Pero me da igual. Trato de ir al cine con las ilusiones intactas, sabiendo lo mínimo imprescindible de la película que voy a ver.

Además, silencio, restrinjo o directamente elimino de mis redes a los ‘contactos’ que, con total impudicia, destripan argumentos. Aunque se ‘callen’ el final. ¡Faltaría más!
El caso es que de ‘La bola negra’ sé lo mínimo. Que está inspirada en la obra homónima de Lorca, inacabada. Y como son Los Javis quienes están detrás del proyecto, del guion y de la cámara; mis expectativas no es que sean altas. Es que son máximas. Y ojo que el jienense Alberto Conejero también forma parte del elenco creativo. Pero no me pregunten más, que ni sé ni quiero saber.

Dicho lo cuál, ojalá termine siendo la película que ruede camino de los Oscar. Que el idilio entre Granada y los famosos premios ya es proverbial. Dicho lo cuál, vayan al cine a ver ‘El ser querido’. A mí me pareció soberbia, sobre todo por el trabajo actoral, pero a alguna gente le parece tediosa y aburrida. Quizá por no estar acostumbrada a que la emoción, sin manipulaciones sentimentaloides, sea la protagonista. ¿Qué emoción? ¡Muchas! ¡Tantas, tan diferentes y complementarias!

Y ahí lo dejo, de momento.
Jesús Lens



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