Como juez que condena a niños nunca imaginé que los niños me pedirían autógrafos

Buenas, soy Emilio Calatayud. No me hice juez por vocación, lo digo siempre. La vocación es para los frailes. Azucena, mi mujer ya fallecida, me apuntó a última hora a las oposiciones y aprobé. No sabía dónde me metía. Poco a poco, me fue gustando el oficio, pero me enamoré definitivamente de mi profesión cuando decidí hacerme juez de Menores. Todo estaba por hacer. Por no haber no había ni Ley del Menor. Nunca me he arrepentido de aquella decisión. He tenido y tengo la suerte de trabajar con las mejores, porque todas son mujeres. Y así es imposible hacerlo mal. Eso sí, como juez que condena a los niños nunca imaginé que los niños me pedirían autógrafos y selfies como si fuera un cantante o un futbolista famoso. Las vueltas que da la vida, ja, ja, ja.

La imagen que ilustra este comentario esta sacada de un precioso vídeo que Imás televisión de Castilla La Mancha hizo durante mi visita al Colegio Emilio Calatayud de Numancia de la Sagra, en Toledo.

Quien quiera verlo esta aquí:

 

 

 

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