Si no se ponen límites a los hijos, se llega a situaciones límite: lo vemos a diario en los juzgados

 

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Buenas, soy Emilio Calatayud. Lo que sigue a continuación son historias verdaderas que los padres me comentan cara a cara o a través de Internet. “Mi niña de quince años hace lo que le da la gana y, si se le lleva la contraria, nos insulta”. “Mi hijo tiene 16 años y ni estudia ni trabaja. Sale y entra cuando quiere y sabemos que fuma marihuana”. “Mi hijo tiene 17 años y no se le puede decir nada porque se pone como loco”.

Hay decenas de casos así. Y les pasa a familias de todo tipo. Si no se ponen límites a tiempo a los hijos, se llega a situaciones límite. Lo vemos a diario en los juzgados de Menores. Cuando se alcanza ese punto crítico, la salida suele ser la denuncia. Es mejor hacerlo antes de que cumplan los 18, porque luego entra en juego la justicia de adultos, la cárcel…

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