Las víctimas del 11-M siguen en nuestra memoria: nos pudo tocar a cualquiera, vivamos por ellos

 

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Buenas, soy Emilio Calatayud. El 11 de marzo de 2004 mi hija tenía doce años y mi hijo 18. Azucena, mi mujer se había ido a trabajar, y yo estaba llevando a la niña al colegio cuando escuché que habían estallado varias bombas en Madrid y que había muchos muertos. Hace ya quince años de aquel escalofrío.

Hoy, mi hija está casada, mi hijo me ha dado una nieta y mi mujer falleció hace ocho años. A las 192 víctimas mortales de aquella masacre se les quitó el derecho a vivir y sentir acontecimientos como estos. Todos ellos y sus familias, y los casi dos mil heridos y sus familias, siguen en nuestra memoria. Nos pudo tocar a cualquiera, eso es el terrorismo. Vivamos por ellos.

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