#25pelis2015

¿Te acuerdas que hace unos días planteaba esta iniciativa? Volver a ver 25 películas en 2015 que, vistas anteriormente, hace mucho tiempo, significaron mucho para mí. Porque fueron la bomba… o porque fueron un fiasco. Volver a verlas… y hablar de ellas. Y aunque técnicamente aún no es 2015, ya he empezado. Con “Grupo Salvaje”, una iniciativa compartida con Fernando Marías y otros muchos amigos, ayer. Celebramos un extraordinario 28 de diciembre, 30 aniversario de la muerte de Sam Peckinpah, con una visión de su título más mítico.

Donde pone el ojo pone la peli

Pero pronto volveré sobre “Grupo Salvaje”. Ahora, comparto la lista de 25 películas (en algunos casos son dos y hasta tres cintas) sobre las que quiero volver a lo largo de 2015. No son las mejores, ni mis favoritas (algunas sí) pero son películas que quiero volver a ver. Por distintas razones que iremos comentando, por supuesto, a lo largo del año.

Grupo Salvaje
La coleccionista
Bird
El Padrino I, II y III
Ordet
La escopeta nacional
Ladrón de bicicletas
Sin perdón / Gran Torino
The departed
Hasta que llegó su hora
El viaje a ninguna parte
El buscavidas / El color del dinero
Río Bravo / El dorado
Los sobornados
Smoke
2001
Blade Runner
Taxi driver
El sueño eterno
El cazador
Deliverance
La guerra de las galaxias (Saga)
Carros de fuego
F for Fake

 

Y, en la recámara, “El siciliano”, de Michael Cimino.

Una peli que no podrás rechazar

¿Quién se anima?

 

Jesús Lens

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25 películas para el 2015

Hace unos días volví a ver “Vértigo”, una de las grandes joyas de Alfred Hithcock. Llevaba tiempo con el capricho de verla y la estuve buscando por casa, sin encontrar una maldita copia.

El móvil del crimen

Cuando tienes un cierto interés en algo que, de repente, no puedes conseguir o satisfacer, ese leve interés primigenio se convierte en algo necesario, imperioso, de vida o muerte.

Y cuando ya barajaba la posibilidad de echarme a la calle, en busca de alguien que tuviera “Vértigo”, el YOMVI del Canal Plus vino en mi ayuda y me la sirvió, restaurada, en bandeja de plata.

La sorpresa llegó cuando, al volver a verla, me descubrí atónito frente a la pantalla, viendo una película muy distinta a la que recordaba. Y no. No tiene nada que ver con la remasterización.

No es lo mismo ver una película cuando tienes 20 o 25 años que verla cuando tienes cerca de 45. La película es la misma. Tú no. Aunque, sobre este tema, volveré más adelante.

El caso es que uno de mis propósitos para el año nuevo es volver a ver 25 películas. Porque no es lo mismo ver una película que volver a verla. Aunque, a veces, ver de nuevo una determinada cinta es como verla por primera vez. O, al menos, verla con otros ojos muy diferentes.

No es lo mismo ver una película que ir al cine

Voy a hacer una selección de 25 títulos de diferentes géneros, épocas y directores. 25 títulos variados que, en su momento, me dijeron mucho. O que me dijeron muy poco cuando supuestamente deberían haberme conmovido. 25 títulos fundacionales en mi formación cinéfila sobre los que volver para, después, reflexionar sobre ellos y analizar su impacto sobre mí, pasado el tiempo. ¿Qué me dicen ahora esas películas? ¿Me conmocionan como antes? ¿Han cambiado ellas también o solo yo?

Porque, como anticipaba un par de párrafos más arriba, hay películas que, siendo las mismas, son diferentes. Y no solo porque ahora tengamos la posibilidad de verlas en versión original. Pero, insisto, es un tema sobre el que quiero volver con más detenimiento, a lo largo de los próximos meses. Es parte de la incógnita que quiero despejar con este experimento de andar por casa.

He visto películas que no creeríais

Algunos de esos 25 títulos los habré visto reiteradamente, una y otra vez. Aunque por culpa de las adictivas series de televisión, en estos años veo mucho menos cine que antes. En el caso de otras películas, es posible que hayan pasado lustros sin verlas.

Sí voy a procurar que no sean cintas que hayan estado muy presentes en mis libros más recientes, “Café-Bar Cinema” y “Cineasta Blanco, Corazón Negro”. Precisamente porque haberlas visto con el fin de escribir sobre ellas, me ha hecho encontrarles cosas nuevas, distintas, singulares, extrañas…

Diario de Avisos 2

Aún no sé qué películas estarán entre las 25 seleccionadas. Como digo, voy a procurar que haga tiempo que no las he visto. Por ejemplo, la trilogía de El Padrino, que Paco Pomet me puso la mosca detrás de la oreja en nuestra charla de hace unos días, en Ubú Libros. Y “Sin perdón”, por razones que ya habrá tiempo de comentar.

Una peli que no podrás rechazar

En fin, que me doy una semana de margen para hacer la selección de 25 películas e irles contando.

Jesús Lens

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Magia a la luz de la luna

¿Tú crees en la magia? O, más concretamente, cuando alguien hace un truco delante de ti, ¿eres de los que disfrutan con él y se deja envolver por la magia o de los que trata de pillar al mago en un renuncio, intentando descubrir cómo lo hace, cómo te engaña?

 Magia a la luz de la luna

Es posible que, dependiendo de la respuesta a esa pregunta, te guste más o te guste menos la última película de Woody Allen, que se basa precisamente en el engaño, en la mentira… y en la importancia de la magia, a la hora de afrontar la vida.

Todo comienza en 1928, en Berlín. Un prodigioso mago impresiona a la concurrencia que abarrota el teatro en que actúa. Interpretado por Colin Firth, el mago se muestra, tras el telón, como un tipo desagradable, tiránico, exigente y, tan pagado de sí mismo, que resulta inaguantable. Sin embargo, por improbable que parezca, tiene un amigo. Otro mago que le plantea un enorme reto: acompañarle a la Costa Azul, a la casa de una acaudalada familia en la que se ha instalado una médium y a la que resulta de todo punto imposible desenmascarar.

 Magia  ala luz d ela luna poster

Con toda su soberbia a cuestas y haciendo gala de su humor ácido, sarcástico y corrosivo, el mago se presenta en la costa mediterránea, dispuesto a terminar con los tejemanejes de la referida embaucadora, interpretada por una Emma Stone en estado de gracia. Y, sin embargo…

(Sigue leyendo esta reseña en nuestro Espacio Lensanity)

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Boyhood

Un milagro. “Boyhood” es un milagro. O, al menos, lo más parecido a un milagro que podremos encontrar en una sala de cine.

 Boyhood milagro

“Boyhood”, la última película de David Linklater, un tipo para el que el paso del tiempo parece serlo todo; ha empleado doce años en filmar una película de 165 minutos de duración.

Sí. 12 años. Los que van de 2002 a 2013.

12 años para filmar una película, sin embargo, en tan solo 39 días de rodaje. Una película con un protagonista total y absoluto: el actor Ellar Coltrane, quien da vida a Mason, un chaval al que veremos crecer en pantalla, desde que tiene 6 años y comienza a ir a la escuela hasta que cumple los 18 y entra en la universidad.

 Boyhood Coltrane

Y cuando decimos que le vemos crecer en pantalla, no es un eufemismo: aunque perfectamente hilados, asistiremos a doce segmentos a través de los que conoceremos no solo a Mason, sino a sus padres, a su hermana y a otras personas que giran en su entorno y con los que se relaciona.

Porque “Boyhood” son bocados de realidad. La realidad de una familia cualquiera en la que no pasan grandes cosas, pero en la que no dejan de suceder pequeñas historias. Y esas son las historias que nos cuenta Linklater: las mudanzas, la pérdida de los amigos, las nuevas relaciones de unos padres separados, los nuevos hermanos, los cortes de pelo, los granos, los problemas en la escuela, las novias…

Porque si alguien espera grandes golpes de efecto, giros endemoniados en el guion, acción y efectos especiales… ¡esta no es su película!

“Boyhood” es una narración pausada y analítica, pero en absoluto lenta o aburrida; sobre la vida de un muchacho. Sus miedos, sus afectos, sus anhelos, sus sorpresas, sus gustos y sus disgustos. Y, orbitando en torno a él, su familia. El padre, Ethan Hawke. La madre, Patricia Arquette. Y la hermana, Lorelei Linklater; hija del director de la cinta.

 Boyhood familia

No todos aparecen todo el tiempo. De hecho, da la sensación de que Linklater se comunicaba por Whatsup con el Grupo Boyhood:

–         Richard: ¡A ver! ¿Quién se viene este año a rodar con Ellar y conmigo?

–         Ethan: Yo este año no puedo. Me toca peli con Denzel y no llego a tiempo.

–         Patricia: Yo tengo solo tres días, que me han fichado para “Boardwalk Empire…

–         Ellar: cabrones, no me dejéis tirado.

–         Lorelei: yo voy si Ellar se corta el flequillo.

Y, dependiendo de la disponibilidad de unos y de otros, Richard escribía la parte del guion correspondiente a la edad del protagonista, para hacer avanzar la historia.

Una película emocionante y magistral, en la que vemos la transformación física y el crecimiento de un niño que entra en la adolescencia y, después, en la madurez. Una película en que asistimos al desarrollo de una personalidad igual que, en su famosa trilogía (“Antes del amanecer”, “Antes del anochecer” y “Antes del atardecer”) Linklater nos hizo partícipes del desarrollo de una relación amorosa, igualmente, a lo largo de veinte años.

 Boyhood cena

En estos tiempos de cine adocenado, clónico, previsible y acelerado, películas como “Boyhood” resultan más imprescindibles que nunca.

Básicas y esenciales.

Así, y dado que los milagros escasean… ¡no dejen de ir a ver una película prodigiosa! No se arrepentirán. Ni la olvidarán.

Jesús Lens

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Welcome to New York

La más reciente de las películas de Abel Ferrara, estrenada mundialmente hace unas semanas, ha llegado a Granada a través de una pantalla muy especial: la de mi televisor.

 Welcome to New York Ferrara

Esa pantalla cada vez me engancha, sacude y consume con una mayor variedad, diversidad y generosidad temática y estilística. Desde el estreno mundial de películas coreanas de anticipación y terror postapocalítico, como “Snowpiercer” al cine de gángsteres oriental más salvaje, pasando por la animación nipona de Miyazaki y, sobre todo, por los documentales más preclaros y rompedores del momento. Series, conciertos, NBA…

Y todo ello, de forma legal, sencilla, asequible, en versión original subtitulada o doblada al castellano, en alta definición, a la hora que quieras… ¡a gusto del consumidor!

El caso es que la más reciente película de uno de los directores más interesantes del mundo se ha estrenado, como “House of cards” u “Orange is the new black” a través de Netflix y, en España, a través de YOMVI. Una tendencia que, según leía hoy en el diario económico Expansión, se multiplicará de manera exponencial a través de la televisión de Telefónica, empresa que, no olvidemos, ha comprado todo Digital Plus por 750 millones de euros.

 Welcome to New York depardieau

Por todo ello, sesiones de cine de estreno en casa, en pantuflas y comiendo los Nems preparados por Clarissa para la ocasión -¡ese El Buen Rollito!- van a ser cada vez más habituales.

“Welcome to New York” cuenta la historia de la caída en desgracia de un señor que se despertó todopoderoso y, unas horas después, era repudiado por toda la élite económica y social del planeta. Su nombre, reducido en prensa al acrónimo de DSK, ha tenido que ser cambiado en la película, de forma que el obeso y obseso Mr. Devereaux, interpretado por esa bestia llamada Gerard Depardieu, no pudiera ser identificado con el máximo responsable del Fondo Monetario Internacional y Gran Esperanza Blanca del Partido Socialista Francés.

 Welcome to New York

La primera media hora de película, en su concepción, filmación y estilo; responde a los cánones habituales y más reconocibles del cine porno: un tipo entra en una habitación, apenas cambia tres palabras con los presentes y se tira a todo lo que se menea. Hay tríos, felaciones, orgías, sexo anal… lo típico, vamos.

Unos minutos después, ese Amo del Universo volverá a estar desnudo y la pantalla nos seguirá mostrando imágenes obscenas. Pero es una obscenidad diferente. Resultan extremadamente crudas, realistas e imprescindibles las secuencias del arresto de Devereaux, su paso por la comisaría, su primera comparecencia judicial y su ingreso en prisión.

El profundo registro al que es sometido el protagonista, su elefantiásica desnudez o sus jadeos al costarle ímprobo esfuerzo incluso llegar a ponerse los zapatos; constituyen un ejercicio de venganza cinematográfica contra una realidad en la que nunca se hace toda la justicia que el espectador desea y casi necesita para seguir adelante.

 Welcome to New York depardieau

De hecho, cuando le preguntan a Depardieu por las razones para haber interpretado a DSK, no duda en decir que su deseo es humillarlo y que, a través de las imágenes de la película, los espectadores disfruten con el espectáculo de dicha humillación.

La tercera parte de “Welcome to New York”, en la que se cuenta la relación de DSK, cuando es puesto en libertad y sometido a arresto domiciliario, con su sufrida esposa, interpretada por Jaqueline Bisset, resulta igualmente interesante: las relaciones de poder, los matrimonios de conveniencia, la manipulación, los hombres de paja, el poder de los medios de comunicación y los asesores de imagen…

Y, por fin, la decepción.

La decepción como excusa. La decepción como leit motiv. La decepción y el hastío vital, a través de un monólogo magnífico en que Devereaux confiesa que hubo un tiempo en que creyó en el cambio. En que pensaba que otro mundo era posible. Pero que ya no. Que, tras haber viajado, estudiado, hablado y conocido la realidad de los países menos favorecidos de la tierra; tenía el pleno convencimiento de que nada se podía hacer. Y de ahí su actitud, rindiéndose a lo que él llama “su enfermedad”, es decir, una pulsión sexual desenfrenada que todo el mundo parecía conocer. Incluida su esposa.

 Welcome to New York poster

“Welcome to New York” es una película densa, apasionante y muy representativa del poder que tiene el cine para contar la historia contemporánea de una forma tan atractiva como inmediata.

Yo no me la perdería.

Jesús Lens

Firma Twitter