Entorno favorable para la ciencia

Me hubiera gustado disfrutar en vivo y en directo del Alhambra Venture organizado por IDEAL y conocer de primera mano los proyectos de los diferentes emprendedores de toda España que se han dado cita en el Palacio de Congresos, pero me ha resultado imposible.

Resulta muy atractivo todo lo que se está escuchando estos días sobre el mundo del emprendimiento digital: nuevas plataformas, e-learning, domótica, impresión en 3D y un larguísimo etcétera. Pero más allá de los proyectos concretos, me gustaría centrarme en la parte del ecosistema, del entorno.

Es uno de mis caballos de batalla: incidir en la importancia de convertir a Granada en modelo de ciudad creativa y científica, en imán para el talento. Al margen de la trascendencia del proyecto IFMIF-Dones y del acelerador de partículas, el gran mascarón de proa de Granada como potencia científica es nuestra UGR, que ha vuelto a quedar muy bien clasificada en el ranking de Shanghai. Y, de su mano, el PTS, otro de los grandes aciertos en la planificación y ejecución de la Granada del siglo XXI.

Por eso me ha gustado leer que un experto en innovación pide que se termine ya con la construcción de edificios para albergar semilleros de empresas, startup, etc. Seguimos pensando en el futuro con una mentalidad del pasado y gastando cantidades ingentes de dinero en infraestructuras del siglo XX.

Es necesario invertir en tecnología para retener la materia gris que produce nuestra UGR y, también, para atraer al talento científico, joven y emprendedor de fuera. Invertir en telecomunicaciones. En 5G. Convertir a Granada en el Neutron Valley del que hablábamos hace unos meses en esta columna. Es necesario construir una Granada dinámica, ágil e interactiva. Una Granada que ofrezca atractivos culturales, turísticos, gastronómicos, deportivos y de ocio a esas clases científicas y creativas que, hiperconectadas a través de sus móviles y sus portátiles, se mueven a la velocidad de la luz por todo el mundo.

El AVE, que era un requisito imprescindible, ya está aquí. ¿Qué toca hacer ahora? ¿Con qué nos ponemos?

Jesús Lens

Granada: Ciencia y Ficción

Estoy muy contento de que haya arrancado el diseño de Granada como “Ciudad de la Ciencia y de la Innovación” y de que ya funcionen cuatro mesas tan diferentes como complementarias: búsqueda de oportunidades de financiación, fomento de la pyme innovadora, gestión municipal innovadora y comunicación y, por último, divulgación de la ciencia.

Conozco más o menos de cerca a tres de los cuatro responsables de las mesas: Luis Aribayos, Juanjo Ibáñez y Francisco Luís Benítez. Y me parecen tres personas capaces, válidas y trabajadoras; con ganas, empuje, experiencia y conocimiento. A Alicia Pelegrina, del Instituto de Astrofísica de Andalucía, no tengo el gusto de conocerla, pero doy por supuesto que estará ahí por méritos propios y con todo merecimiento.

Me gusta que la distinción de Ciudad de la Ciencia y de la Innovación busque  desde el principio conexiones con el mundo de la empresa, de forma que su utilidad se pueda cuantificar lo más pronto posible. Aunque no hay que pedir resultados inmediatos, que el método científico debe ser de cocción lenta, por su propia naturaleza.

Igualmente me parece muy oportuno que Granada, como ciudad, busque beneficiarse de la inversión realizada para conseguir la distinción. Que las etiquetas, si no se rentabilizan y no se dotan de contenido, solo hacen bonito. Pero nada más.

Dicho lo cuál, pasemos a la ficción. Que, si por algo se está caracterizando la Granada del último año, es por mezclar y maridar. Libros con música. Rock con clásica. Flamenco con jazz. Café con ciencia. Y cerveza… con casi todas las artes y disciplinas. Granada es Ciudad de Literatura UNESCO y, por tanto, el maridaje entre la ciencia y la ficción no es que esté servido… ¡es que es obligatorio!

Espero que en las mesas dedicadas a comunicación y divulgación, la ciencia ficción ocupe un lugar preeminente y que no tardemos en disfrutar de unas jornadas, semana, certamen o festival basados en dicho género.

Creo que un certamen dedicado tanto a la pura ciencia como a la ciencia ficción, en que científicos y creadores se dieran la mano, sería algo inédito en nuestro país y cosecharía un extraordinario éxito. Ver “Interestelar” y conocer qué hay de científico en la cinta de Nolan y qué es puramente fantástico, por ejemplo, sería muy interesante. Y, si hablamos de inteligencia artificial y distopías… SOY, mi Robot, ya se relame.

Jesús Lens