De puertas y umbrales

El pasado febrero anunciábamos las fechas de la tercera edición de Gravite, festival cultural que fusiona ciencias y letras, pasado y futuro, con el viaje en el tiempo como protagonista. Irá del 15 al 20 de junio y las puertas tendrán un gran protagonismo en nuestro programa.

Lo explicábamos así: “las puertas como elemento simbólico que comunican mundos diferentes, en la estela de Aldous Huxley y su famoso libro ‘Las puertas de la percepción’ o del grupo The Doors y la leyenda de Jim Morrison: hay cosas conocidas y cosas desconocidas. En el medio están las puertas”. Así las cosas, Gravit3, patrocinado por Caixabank, propondrá un recorrido histórico-artístico por algunas de las puertas más señeras y reconocidas de Granada.

El pasado viernes fui, por fin, a la librería Inusual, abierta en mitad del caos provocado por La Cosa. Tenía muchas ganas de conocerla, que fotos y comentarios eran de lo más halagüeño. Paseando por sus diferentes mesas y expositores, cuando estaban a punto de cerrar y ya me iba, un libro me saltó a la vista… y a punto estuvo de saltarme un ojo. Se titula ‘Umbrales’, es de Óscar Martínez, lo edita Siruela en su Biblioteca de Ensayo y lleva como subtítulo ‘Un viaje por la cultura occidental a través de sus puertas’.

Les confieso que me entraron palpitaciones. ¿Por qué no tenía noticia alguna de ese libro? Al cobrarme, la entusiasta librera me sacó de dudas sin que yo le preguntara: resulta que lo había recibido el jueves por la tarde, lo acababa de colocar en su sitio y, aunque le había echado el ojo y le tenía ganas, aún no había tenido tiempo de echarle un vistazo.

Nada más llegar a casa llamé a Gustavo Gómez, socio, compañero, confesor y amigo. “Creo que tengo una joya literaria en mis manos para Gravit3. Va de diferentes puertas del mundo. Las hay romanas, egipcias, prehistóricas y de castillos, palacios y villas”. Apenas había leído el arranque de la contraportada, que una gran faja cubría el resto. Al quitarla y seguir leyendo, el hurra: ¡el autor ha incluido una puerta granadina!

¿Qué puerta es? Ni es granadina esta puerta ni tiene por qué estar en el libro

No les voy a decir cuál. Les dejo que lo busquen. A la hora de escribir estas líneas, ya llevo más de la mitad de libro leído. Y me está gustando tanto que lo resumiré en un eslogan facilón, pero elocuente y descriptivo: es el ‘Infinito en un junco’ de las puertas. Ahí lo dejo.

Jesús Lens

¿No va más?

Aplazo la entrada que tenía programada para esta hora. Porque, tal y como pintan las cosas, una pregunta no deja de atormentarme:

¿Terminarán por ser éstas la película y la banda sonora del año?

Pareció que sí. Después que no. Pero, a 2 de agosto, cuando el mundo tiende a paralizarse, Ángela se va a la montaña para adelgazar (se podía llevar a la Prima con ella) y Mariano piensa en relajarse en Pontevedra… ¿hay quién pare la inmensa bola de nieve que viene rodando desde lo alto de la montaña, crecida, hace ya muchos meses?

Entre el Fondo de Rescate y un Rescate a Fondo, apenas hay diferencia. ¿O sí? Ahora nos aprestamos a vivir auténticos combates dialécticos y conceptuales al estilo Barrio Sésamo, para diferenciar entre ayudas y rescates, por ejemplo. Entre acciones e intervenciones. Entre auxilio y socorro. Entre echar una mano y echarla al cuello. Entre insuflar y asfixiar.

El batacazo del rey, por la mañana, no ha tenido ni punto de comparación con el que el Íbex se ha pegado unas horas después. Y menos mal que los Mercados han cerrado. Que ya podrían alargar el fin de semana y no abrir hasta el lunes. Aunque…

En fin. Que Francis & Jim tienen la palabra…

Tengo mucho que ver

– Así que, tienes tres días para verlo.

En realidad, eran dos días y medio.

Por razones que no vienen al caso, y sabiendo que soy un topo tecnológico, sé que lo que no vea en ese plazo, seguramente no lo veré más. Me cambian el iPlus en que tengo guardadas y almacenadas películas, conciertos, cortometrajes, documentales… ¡y mis terapéuticos programas del Stand Up Comedy de la HBO, que cuando estoy venido a menos, me levantan la moral igual que el Viagra resucita hasta al colgajo más moribundo que se pueda imaginar.

Ayer por la tarde vi el tercer episodio de la segunda temporada de Boardwalk Empire, que me está gustando mucho más que la primera. Ver a Nucky en apuros, la oscuridad y la violencia de esta tanta de episodios me está encantando.

Vi un episodio mediocre de la desigual “Person of interest” y un documental sobre el pianista cubano de jazz Omar Sosa y su gira por África y cuando las obligaciones laborales me permitieron volver a la pantalla disfruté cada segundo de un documental colosal: “Dirigido por John Ford”, de Peter Bodganovich.

Esta mañana, apenas ojeada la prensa, me emocioné con una joya excepcional que me hizo recordar una de esas frases que hay que tuitear, sí o también: “Entre los Rolling y los Beatles, yo siempre me quedaba con los Doors”.

En serio, hay que ver “When you are strange”, de Tom DiCillo. Cada fotograma, cada canción, cada conversación, vale su peso en oro. ¿He dicho ya que es una joya?

Pues, después, me enfrenté a otro genio, a sus manías y a su afán desmedido por la perfección: “Las cajas de Stanley Kubrick”, un legado maravilloso para los amantes del cine. Hay un momento brutal, que define su forma de entender el cine: en el tiempo en que tardó en documentarse para una película sobre el Holocausto, Spielberg se documentó, escribió la historia y dirigió “La lista de Schlinder”. Tras verla, Kubrick desechó su proyecto: la película de Spielberg era condenadamente buena…

He enlazado, sin solución de continuidad, con “La década que revolucionó el cine”, de Ted Demme; un extraordinario repaso al cine de los 70 que dan ganas de empezar a rebuscar en mi videoteca y ponerme a ver una y otra película.

Pero, como diría Jack Bauer (¿qué vamos a hacer con los dos últimos episodios de la última temporada, por favor?) NO HAY TIEM-PO.

Me queda por ver un documental sobre Dalton Trumbo. Otro sobre Chet Baker y un tercero sobre Scorsese.

Y lo que os rondaré, morenos.

Con un alto solo para correr, que el día obligaba a ello, ahí estamos, teniendo mucho que ver. Y viéndolo.

¡Seguimos!

Jesús orzuelazo Lens

PD.- Los últimos 17-D, fijo que no fueron como éste. 2008, 2009 y 2010.

THE END

Con relación a los Cuaversos de esta mañana, me resulta imposible escuchar esta canción sin que el cuerpo se me llene de escalofríos, sobre todo, cuando va acompañada de las imágenes de esa condenada obra maestra de Francis Ford Coppola.

 

¿No hay momentos en que, de repente lo veis claro, cobrando conciencia de que El Momento indefectiblemente ha llegado?

 

¿Borrón y cuenta nueva?
¿Borrón y cuenta nueva?

¿Qué nos queda entonces, excepto plegar velas, quemar las naves y volver a los cuarteles de invierno?

 

Sí. Hoy es uno de esos días.

 

The end.

 

Debajo, la letra, y después, la versión completa de la canción, con Jim Morrison.  

 

 

This is the end

Beautiful friend

This is the end

My only friend, the end

 

Of our elaborate plans, the end

Of everything that stands, the end

No safety or surprise, the end

Ill never look into your eyes…again

 

Can you picture what will be

So limitless and free

Desperately in need…of some…strangers hand

In a…desperate land

 

Lost in a roman…wilderness of pain

And all the children are insane

All the children are insane

Waiting for the summer rain, yeah

 

Theres danger on the edge of town

Ride the kings highway, baby

Weird scenes inside the gold mine

Ride the highway west, baby

 

Ride the snake, ride the snake

To the lake, the ancient lake, baby

The snake is long, seven miles

Ride the snake…hes old, and his skin is cold

 

The west is the best

The west is the best

Get here, and well do the rest

 

The blue bus is callin us

The blue bus is callin us

Driver, where you taken us

 

The killer awoke before dawn, he put his boots on

He took a face from the ancient gallery

And he walked on down the hall

He went into the room where his sister lived, and…then he

Paid a visit to his brother, and then he

He walked on down the hall, and

And he came to a door…and he looked inside

Father, yes son, I want to kill you

Mother…i want to…fuck you

 

Cmon baby, take a chance with us

Cmon baby, take a chance with us

Cmon baby, take a chance with us

And meet me at the back of the blue bus

Doin a blue rock

On a blue bus

Doin a blue rock

Cmon, yeah

 

Kill, kill, kill, kill, kill, kill

 

This is the end

Beautiful friend

This is the end

My only friend, the end

 

It hurts to set you free

But youll never follow me

The end of laughter and soft lies

The end of nights we tried to die

 

This is the end

MUSIC IS YOUR ONLY FRIEND…

…Until de end!

 

Me encanta el arranque del «Ritual de lo habitual», uno de los mejores discos de los Jane´s Addiction: «Señoras y señores, nosotros tenemos más influencia en sus hijos que tú tienes. Pero les queremos. Creado y llegado de Los Ángeles, California… ¡Juana´s adicsión!»

 

Y puede parecer pretencioso el discurso de Perry Farrell, pero es una verdad como un templo. La música influye en la gente, sobre todo cuando es joven, más que los padres, los hermanos, la familia, la escuela, los profesores y los amigos.

 

En mi vida ha habido varias influencias, pero posiblemente ninguna tan importante como la de este tipo.

 

Jim Morrison, alma y líder de los Doors, ese grupo fundacional que me abrió las puertas de la percepción a disciplinas insospechadas.

 

Durante mucho tiempo me sumergí en la mitología de los Doors, me aprendí las letras de Morrison, traduje su poesía y, por supuesto, me empapé de todos sus discos, de principio a fin.

 

Después pasa el tiempo. Descubres grupos nuevos, cambias de estilo y, como siempre decimos, tiras adelante. Siempre adelante. Hasta que, en un momento dado, el cuerpo te pide parar en seco y, durante un tiempo, mirar atrás. Sin ira. Mirando hacia atrás sin ira.

 

Ésta es una de esas tardes. Porque, a veces, sientes que, efectivamente, la música es tu única Amiga. Hasta el final. Y que, cuando la música se termina, sólo queda echar el cierre y apagar las luces.

 

Porque pocas cosas me han emocionado tanto como las serpientes del Rey Lagarto, retorciéndose sinuosamente en la boca de Morrison, en esas canciones llenas de asesinos en la autopista, coches recorriendo el asfalto de las carreteras más perdidas de Norteamérica, jinetes en las tormentas del desierto, amores desesperados, huidas salvajes y emocionados regresos… Y, por supuesto… ¡The End! This is the end, beautiful Friend. This is the end, my only Friend, the end. Of our elaborated plans… ¡the end!

 

Porque, al final, siempre volvemos a nuestras raíces y a nuestra esencia. Y, al principio, fueron los Doors. Las puertas. Esas puertas que glosaba William Blake y de cuyos versos surgió el nombre del grupo más mítico de la escena angelina:

 

There are things that we know and things that we don´t know. In between are the doors.

 

Hay cosas que conocemos y cosas que no conocemos. En mitad, están las puertas.

 

Jim Morrison vive!

 

Jesús Lens, nostalgioso y evocador.