Bajo un rayito de sol

Ojo que la primera edición está a punto de agotarse. No se molesten en googlearlo. Ya les adelanto que ‘Bajo un rayito de sol’, de Joaquín López Cruces, no aparece en internet. Si lo quieren, y ya quedan pocos ejemplares, insisto, han de pasarse por Ovni Bazar Bizarro, que este agosto abre de siete a nueve, como aquel ilustre club de tenis de mesa. 

También lo pueden pedir a través de la web Libros de Autoengaño, de la propia librería. Y es que Lucía González ejerce igual de librera, editora, distribuidora y activista cultural.

Hasta que se anunció su presentación no había escuchado hablar de este libro. Le pregunté a Joaquín cuánto tiempo le ha dedicado. “Dos semanas”, fue su alucinante respuesta. Dos semanas… para escanear, editar e incluir textos en una serie de dibujos hechos a lo largo de los años. Cuando Lucía vio en Facebook alguno de sus apuntes playeros, le preguntó el famoso “¿Y si…?” con el que comienzan tantas maravillosas aventuras. Y la respuesta, obvia: “¿por qué no?”.

Así las cosas, la idea para este libro surgió a comienzos de julio de 2022. Le siguió la ejecución, la edición, impresión, presentación y, a poco que nos descuidemos, el agotamiento de la primera tirada. Y todo ello en menos de un mes. 

‘Bajo un rayito de sol’ es una joyita en la que Joaquín captura el movimiento de las personas tumbadas, sentadas, paseando o retrepadas en diferentes playas granadinas, almerienses, gaditanas y baleares. Y es que el movimiento de la gente en la playa es muy particular. 

Pocas veces nos exponemos con tanta libertad y abandono como en la playa. Cierto que hay mucho postureo, pero también mucha más laxitud, naturalidad, relax y descuido. Los escorzos al entrar y salir del agua —sobre todo en las playas pedregosas como las de Granada— secarse con la toalla, recogerse el pelo, echarse en la toalla o inclinarse para coger el gazpacho. O el mojito. 

No hay narrativa en este libro, como no la hay en otros cuadernos de viajes de Joaquín. Son apuntes del natural que captan momentos y movimientos, ahí es nada. La mayoría anónimos. Otros, con nombres y apellidos. 

Sencillez, belleza, inmediatez y perdurabilidad para comenzar el mes de agosto. Como comentaba Lucía, ni un verano sin un libro de apuntes viajeros de Joaquín López Cruces. Ahora, eso sí… ¡a darle caña al tebeo sobre las Misiones Pedagógicas! 

Jesús Lens

Tomatito: otro concierto Sexi

Quiso la casualidad que, justo un miércoles después, hayamos vuelto a bajar a Almuñécar para disfrutar de la música. En este caso, de la guitarra de Tomatito, uno de los grandes genios mundiales de las seis cuerdas. 

A mí, el Tomatito que más me gusta es el que toca, graba y actúa con el pianista Michel Camilo, pero es una bestia parda en cualquier formato. Una semana después, volvemos al Majuejo. Ahora ya no es un club de jazz abierto al cielo, sino un tablao flamenco coronado de estrellas. 

Con la colaboración de Bodegas Fontedei, este Flamenco Stars le da continuidad al Jazz en la Costa y presenta a artistas de primer orden, del propio Tomatito a José Mercé, Iván Vargas y Kiki Morente o El Pele y Jasiel Nahin. ¡Cultura, cultura, cultura!

De todos los temas que sonaron en una noche por fin fresca, di un brinco con el ‘Spain’ que se marcaron mano a mano Tomatito y su hijo, José del Tomate. Y me emocioné con ‘La leyenda del tiempo’. Volví a recordar la ya mítica secuencia de ‘El Ministerio del Tiempo’, con Lorca en una zambra del Sacromonte… ¡Foh!

A mí, lo que me gustaría, es quedarme todos estos días en la Costa Tropical, que aún no he pisado ‘mi’ Chucha. Pero cuestiones laborales me tienen todavía anclado en Granada. ¡Con las ganas que tengo de andar zascandileando a mi aire, por ahí suelto! 

El miércoles pude compartir un rato con mi querido Antonio López, enólogo de Fontedei. Y aproveché para darle un cómic: el excelente ‘Los ignorantes’, de Étienne Davodeau. Me lo recomendó María Mateos, la librera de Cómic Store, cuando quedamos para hablar de tebeos gastronómicos al calor de una Alhambra Especial bien fría. 

Un dibujante que no sabe nada de vinos se va a trabajar un año entero con un bodeguero y le acompaña desde la labor en la viña a las catas y a las reuniones con exportadores. A su vez, el bodeguero, que no sabe nada de cómics, irá con el dibujante a imprentas, editoriales y festivales. Un mutuo proceso de aprendizaje de lo más divertido e ilustrativo, además de ilustrado. ¡Y con aparición estelar de nuestro Juanjo Guarnido como personaje, ojo!   

Aprovecho para recomendarles ‘La increíble historia del vino’, otro cómic gastro, publicado por Norma Editorial. Se subtitula ‘De la prehistoria a nuestros días, 10.000 años de aventura’ y es una delicia. 

Jesús Lens

Blacksad, sin fin

Conseguí aguantar cerca de tres minutos sin preguntarle. Habíamos quedado en Almuñécar para asomarnos al Jazz en la Costa. Abrazo, cómo estás, qué tal todo y, ya sí: ¿cómo vas con el segundo tomo del ‘Todo cae’ de Blacksad?

Juanjo Guarnido, nuestro dibujante más laureado e internacional, anda por estos pagos disfrutando del verano y de la familia. Pero no deja de trabajar. “Esta tarde se me habían atravesado unas viñetas con mucho diálogo. No conseguía resolverlas. Y cuando ya estaba a punto de dejarlo, encontré la solución”, nos cuenta.

Todo el que piensa que los tebeos son caros debería escuchar a Juanjo durante media hora. ¡Qué trabajazo! Además del arte y el talento, por supuesto. Esbozos, bocetos, composición, planos, escorzos, punto de vista… Resolverlas, antes de ‘ejecutar’ las páginas. El parto, como le decía Juan Díaz Canales, el otro padre de Blacksad.

Dentro de unas semanas, Juanjo estará en La Coruña para participar en Viñetas desde o Atlántico, el festival de Miguelanxo Prado. Habrá exposición con páginas de ‘Todo cae’ y también del Buscón. “Y alguna otra cosilla”, dice con un deje de picardía. Y un catálogo que incluirá un texto suyo, prodigioso, largo y bien currado… ¡que alberga un enigma! Ahí lo dejo. 

A Coruña no podré alargarme, me temo. Aunque ni se imaginan las ganas que tengo de asomarme al mejor festival de cómic de España, del que todos hablan maravillas.

Pero en cuanto arranque agosto sí nos daremos un salto a Madrid para ver la magna exposición dedicada al tebeo clásico, en CaixaForum: ‘Cómic. Sueño e historia’. Entre otras piezas, allí está uno de los incunables de Juanjo Guarnido: el dibujo para la portada del icónico y ya mítico primer Blacksad. De hecho, es el más contemporáneo y actual de los artistas expuestos, que hay obra original de Hugo Pratt, Quino. Moebius, Eisner, Miller y un largo etcétera.

En redes sociales veo que artistas y dibujantes granadinos no dejan de visitar esa exposición. Durante la pasada edición de Gravite pensamos en fletar un autobús para irnos en pandilla, pero somos demasiado anárquicos y las agendas aprietan en el bolsillo.     

Juanjo me cuenta, todo ilusionado, el siguiente proyecto que afrontará cuando termine ‘Todo cae’, al que aún le quedan meses de duro trabajo. Va a ser un reto artístico, un desafío que le obligará a ver mucho arte y pintura clásicos con los ojos del creador. A reinterpretarlos para hacerlos suya. Estará más cerca del Buscón que de Blacksad y el guionista será, de nuevo, el francés Alain Ayroles, con el que ya ha tenido prometedoras y productivas sesiones de trabajo en su estudio de Burdeos.   

Fantaseamos con la posibilidad de que Juanjo vuelva a Granada Noir. Esta vez, para hablar de los referentes literarios, musicales y cinematográficos que se esconden en su serie detectivesca. Pero en otoño e invierno, Guarnido piensa encerrarse a trabajar. No más festivales. No más distracciones. Blacksad, que no se termina nunca, exige toda su atención. ¡Ya veremos!

Jesús Lens

¡Vivan los cómics!

O los tebeos, como ustedes prefieran. ¡Viva el noveno arte, también llamado arte secuencial! Viva esa mágica combinación de dibujo y guion que tantos y tan buenos ratos de lectura y contemplación nos regala a los aficionados.

Esto es una OBRA MAESTRA

Esta exaltación del tebeo viene a santo de que, otra vez, un sesudo crítico de cine vuelve a hablar mal de una película… equiparándola a un cómic. Para señalar que no le ha gustado, que le parece simple y superficial, sin matices ni profundidad; la describe como un cómic de aventuras. Imagino que, para el sesudo crítico, lo de ser de aventuras también le restará puntos a la pobre peli.

A quienes nos gustan los géneros populares, como el negro y criminal o la ciencia ficción, nos aburre soberanamente este tipo de discusiones. Nos hemos cansado de defender su importancia, su interés y su vigencia. A la gente del cómic, imagino, le pasará lo mismo, hartos de lidiar con esos intelectuales que despachan los cómics con suficiencia y altivez, como si fueran cosa de críos, algo que se supera con la edad, como los granos de la adolescencia.

Uno de mis objetivos para este año es leer más tebeos. Lo estoy cumpliendo. Estos días he disfrutado de joyas como ‘Jenny Finn’ y ese pedazo de obra maestra que es ‘Giant’, publicados por Norma Editorial o ‘Los enciclopedistas’, de esa bestia parda de las narrativas transmedia que es José Antonio Pérez Ledo, con Alex Orbe en las ilustraciones, nunca mejor definidas.

Y me he emocionado con la lectura de ‘Joe Shuster. Una historia a la sombra de Supermán’, en la que se cuenta el saqueo que sufrieron los creadores del mítico Hombre de Acero por parte de sus editores, algo que ya denunció Paco Roca en su durísima y esclarecedora ‘El invierno del dibujante’.

Precisamente para este puente me he traído a la playa lo nuevo de Roca y ‘Las Meninas’, el tebeo que le reportó a Javier Olivares el Premio Nacional del Cómic. No sé si los leeré, que estoy abducido por ‘La Frontera’, el desenlace de la Trilogía del Narco de Don Winslow, recién publicada. ¿O quedaría mejor si les dijera que estoy releyendo el ‘Ulysses’ de Joyce, en versión original… subtitulada?

Jesús Lens

 

Las viñetas más negras de BCN Noire

¡Qué pedazo de proyecto! 23 historietas de género negro ambientadas en la ciudad condal. Publicado por Norma Editorial, el tomo “BCN Noire” es una declaración de amor/odio de medio centenar de guionistas y dibujantes a la ciudad de Barcelona.

23 historias que muestran aspectos muy diferentes de una de las capitales del mundo, una ciudad en permanente proceso de cambio y transformación, sometida a todo tipo de tensiones y siempre en el foco de la actualidad más palpitante.

23 visiones diferentes sobre el lado oscuro de Barcelona, la ciudad del diseño por antonomasia. 23 perspectivas alternativas al discurso oficial, de uno y otro lado. 23 historias protagonizadas por personajes mucho más reales que esos otros cuyos discursos y proclamas nos tenemos que tragar un día detrás de otro.

Como siempre ocurre con las antologías y los proyectos colectivos, unas historietas me gustan más que otras. Por ejemplo, simpatizo más con las protagonizadas por mendigos, putas e inmigrantes que con las tramas de mafiosos de altos vuelos.

Escribe Cristina Fallarás en el prólogo de BNC Noire un perfecto resumen de lo que encontrará el lector a medida que avance en la lectura de sus páginas: “Llegué a Barcelona en los años ochenta, cuando todavía se llamaba a las cosas por su nombre y nosotros no fingíamos creer en la igualdad. Este volumen excelente es un compendio de drogas, sangre y putas. Las cosas por su nombre”.

Efectivamente. Las cosas por su nombre. Por ejemplo, en “Servesa bier amigo” de Salva Rubio + Diego Olmos, una de las historias que más me han gustado, protagonizada por un inmigrante paquistaní que no tardará en saber el precio de ser otro tipo de Messi, en Barcelona.

O la pira funeraria que, por Sant Joan, montan unos okupas. Que hay muchas tribus urbanas representadas en BCN Noire. Si es que a los skin heads más fachas, protagonistas de dos o tres tramas, se les puede denominar así. Aparecen, por ejemplo, en “Bajo presión”, una historieta escrita por Damián Campanario y dibujada por nuestra Natacha Bustos.

Me apropio de “nuestra” Natacha Bustos por dos razones: nacida en Ibiza, estudió Bellas Artes en nuestra fértil y feraz UGR y su obra forma parte de la exposición “Rueda de reconocimiento: la huella del noir en el cómic granadino” que La Madraza. Centro de Cultura Contemporánea y Granada Noir estrenaron en la tercera edición del festival patrocinado por Cervezas Alhambra y que seguirá en cartel hasta mitad de diciembre, en La Madraza.

En “BCN Noire” hay una historia que homenajea a “Taxi Driver”, algún crimen perfecto que no termina de salir muy bien y venganzas. Muchas y sentidas venganzas. También es una gozada descubrir una crítica certera y afilada a las nuevas y posmodernas modalidades del célebre timo de la estampita y a costumbres del siglo XXI tan ridículas como el Balconing o el Reto del Takifugu: comerse el ponzoñoso pez globo que, mal cocinado, puede ser letal… y subirlo a las redes sociales.

Y hay droga. Mucha droga. Porque la droga forma parte del paisaje de nuestras ciudades y pueblos. De la coca y el caballo a la maría, pasando por la droga caníbal que convierte a los hombres en bestias. También hay locos, pirados, zumbados y chalados; elemento propio de las grandes urbes. Y ojito con ellos, que sus cerebros, más agujereados que un queso gruyere, tienen sinrazones que sus corazones no son capaces de ponderar.

En BCN Noire hay, en fin, brillantes historias de grandes maestros como Andreu Martín o Sánchez Abulí, dos de los padres del género negro en nuestro país.

En su brillante epílogo a este más que recomendable volumen, el padre del proyecto, Raule, explica su génesis: “Se me ocurrió que sería fantástico escribir unas cuantas historietas de género negro ambientadas en Barcelona y que las dibujasen diferentes artistas de la ciudad. Por la eterna falta de tiempo y los muchos proyectos que llevo entre manos, pronto deseché la idea de escribir yo solo todas las historias, así que contacté con mis camaradas guionistas y los sumé al proyecto”.

¡Qué maravilla, encontrar el empuje y la complicidad de tanta buena gente y de semejante caudal creativo para sacar adelante un proyecto de tamaña envergadura!

Y otro apunte importante que hace Raule: “Tuve claro desde el principio que la Ciudad Condal iba a ser un personaje más y que los autores tenían que conocerla como la palma de su mano, por lo que me autoimpuse unas directrices: todos los autores debían llevar muchos años viviendo en Barcelona (aunque no hubieran nacido en ella), ser profesionales del cómic y tener cierta experiencia o trayectoria en el género negro”.

Con esas mimbres, es lógico que Norma Editorial apostara a ciegas por el proyecto: el resultado es de una gran calidad y las 23 propuestas que componen “BCN Noire” permiten hacerse una magnífica idea de las muchas caras alternativas a la oficial de una de las grandes ciudades del mundo.

¿Se imaginan, un libro así basado en Granada, con la cantidad de talento creativo que hay en nuestra ciudad? Ejem, ejem. Ahí lo dejo…

Jesús Lens