El caso Petra Delicado

Este 2020, Petra Delicado se convierte en un caso. Un caso en sí mismo. En sí misma. Porque la inspectora protagonista de la serie policíaca de la escritora Alicia Giménez Bartlett hace un alto en el camino y se retira del mundanal ruido durante una semana. Una semana enclaustrada, literalmente hablando, dedicada a reflexionar sobre sí misma. Sobre su vida, obra y milagros.

‘Sin muertos’ se titula la novela más reciente de Alicia Giménez Bartlett, IV Premio Granada Noir a toda una carrera artística y literaria dedicada al género negro. Y, efectivamente, no hay muertos en esta nueva entrega de la saga protagonizada por Petra Delicado, uno de los personajes de referencia del noir español contemporáneo.

El ejercicio de introspección realizado por la autora hace que, al terminar las casi 400 páginas de ‘Sin muertos’, conozcamos mucho más y mejor a una policía a quien descubrimos en ‘Ritos de muerte’ allá por 1996. Y es que, tras la lectura de una novela de Patricia Cornwell protagonizada por la doctora forense Kay Scarpetta, Alicia Giménez Bartlett se decidió a escribir una novela de género negro protagonizada por una mujer. En aquella ocasión, la inspectora de policía y su subordinado, Fermín Garzón, investigaban la violación a una mujer.

Así recuerda Petra aquel primer caso: “Aquella violación casi ritual se volvió múltiple al cabo de poco tiempo y, más tarde desembocó en un asesinato. Fue mi primer caso, sórdido, desagradable, brutal. En aquella investigación aprendí que el trabajo policial no es un simple jeroglífico que resolver. No, desgraciadamente, casi siempre te ves obligado a hollar terreno pantanoso, a toparte con sentimientos humanos de los que ni sospechabas su existencia. La miseria moral está presente en todo momento: lo más bajo, lo más escondido, lo inimaginable, lo despreciable”.

Alicia Giménez creó un personaje femenino fuerte y deslenguado, políticamente incorrecto. Una mujer que se ha casado hasta en tres ocasiones y no quiere tener hijos. Un personaje femenino con entidad propia que no necesita ser apéndice de ningún personaje masculino que la convierta en novia de…, esposa de…, ayudante de…, subordinada a…

De la forja de ese carácter va, precisamente, ‘Sin muertos’. De la infancia y la juventud de una Petra inconformista, contestataria y rebelde. Pero también contradictoria. De sus fallos y errores. De las enseñanzas aprendidas —o no— de los mismos.

 

Con Petra Delicado, Alicia Giménez Bartlett rompió con el machismo habitual del género negro y la convirtió en pionera, además, de una novela policial en la que el procedural tiene tanta importancia como la trama o los personajes.

Tras el éxito de ‘Ritos de muerte’, muy bien acogida por la crítica y por el público, Alicia Giménez Bartlett publicó la segunda entrega de su serie en 1997. En esta ocasión, Petra y Fermín investigaban la muerte de un vagabundo y se sumergían en los barrios marginales de Barcelona, ajenos al desarrollo económico posterior a los Juegos Olímpicos de Barcelona.

 

En 1999, Petra Delicado y Fermín Garzón saltaron a la televisión, con una serie de trece capítulos protagonizados por Ana Belén y Santiago Segura, en cuyos guiones participó la novelista.

 

Entre 1999 y 2002, Alicia Giménez publicó tres nuevas novelas policíacas de su serie más conocida: ‘Mensajeros de la oscuridad’, ‘Muertos de papel’ y ‘Serpientes en el paraíso’, antes de tomarse un descanso con el género negro criminal. A partir de ahí, la autora alternó novelas y cuentos protagonizados por Petra Delicado y Fermín Garzón, con tramas atentas a la realidad social del momento; con novelas ajenas al género policíaco.

 

Así, en 2011 ganó el Premio Nadal con la obra ‘Donde nadie te encuentre’, una novela sobre el fenómeno de los maquis protagonizada por Teresa Pla Meseguer, popularmente conocida como La Pastora, y víctima de una malformación sexual congénita que le acarreó numerosos problemas y vejaciones a lo largo de su larga y tempestuosa vida, desde que era una pastora en los montes de su Castellón natal hasta que se integró en la Agrupación de Guerrilleros de Levante y Aragón (AGLA) y, posteriormente, convertirse en contrabandista.

 

En 2015, Alicia Giménez Bartlett ganó el Premio Planeta con ‘Hombres desnudos’, una novela de realismo social en la que contaba la historia de un profesor de literatura que se quedaba en paro en los años la crisis y decidía ganarse la vida desnudándose en strip teases erótico-festivos.

En 2017 publicó ‘Mi querido asesino en serie’, penúltima entrega de la serie de una Petra Delicado que, por fortuna, sigue estando en una extraordinaria forma. Un personaje mítico que le ha reportado a su autora innumerables premios y reconocimientos, tanto en España y en el extranjero, y cuyas novelas han sido traducidas a numerosos idiomas y publicadas en decenas de países.

Al final de ‘Sin muertos’, el asesinato de dos chicos jóvenes devuelve abruptamente a Petra a su realidad laboral. Un nuevo desafío. La duda y la angustia la atenazan. Y es que, como señala en un momento de esta novela retrospectiva, “el mundo del crimen te lleva hasta el abismo de los demás, te permite echar una ojeada al vacío”.

Jesús Lens

Hoy no arranca Granada Noir

Hoy era el día en que debía comenzar el programa central de la sexta edición de Granada Noir. Iba a ser un programa corto, sin música, sin exposiciones, sin teatro, sin performances callejeras. Aun así, sería muy interesante y atractivo, basado en mesas redondas y conversaciones con un gran cineasta y varios novelistas y dibujantes, tanto de la tierra como de fuera.

Hace unos meses, allá por mayo, en cuanto la situación sanitaria lo permitió y en el marco del festival Gravite dedicado al viaje en el tiempo, la ciencia y la historia; hicimos unos Encuentros en la Tercera Fase en la Plaza de las Culturas de CajaGranada Fundación. Fuimos los primeros en organizar una actividad cultural presencial tras el confinamiento. Teníamos hambre y sed de cultura. De reunirnos. De juntarnos. De volver a vernos las caras al natural, aunque fuera con mascarilla. Con todas las medidas de seguridad pertinentes, por supuesto. Fueron un éxito.

Ahora, sin embargo, vivimos una situación sanitaria completamente diferente a la de mayo. Cada día se detectan cerca de 10.000 nuevos contagios por coronavirus, las personas mayores vuelven a estar blindadas en las residencias, se han cerrado los centros de día de Granada y alrededores y si determinadas comunidades autónomas y/o provincias no están confinadas, es por una mera cuestión política. Y lo que nos parece más definitivo: los hospitales y los centros de salud sufren una tensión cada día mayor.

Estas semanas, lo más importante es que la vuelta al cole salga lo mejor posible. Ese debería ser el objetivo más importante en el que concentrarnos. Eso, y no permitir que la famosa curva se empine para, después, vernos aplaudiendo en los balcones el ímprobo trabajo de los sanitarios para doblarla. Las autoridades han establecido una ratio de 10 personas por reunión social. Por algo será. Esas directrices resultan contradictorias con muchas actividades que, en paralelo, se están desarrollando estos días.

No somos cobardes ni timoratos en Granada Noir. Y seguimos hambrientos de cultura. Pero en las actuales circunstancias, empeñarnos en mantener a toda costa un programa presencial no nos parece apropiado ni pertinente. Es muy de agradecer que Cervezas Alhambra, patrocinador principal del festival, nos haya respaldado en una decisión tan ingrata como dolorosa.

Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido, galardonados con el V Premio Granada Noir

Eso sí: en el momento en que las circunstancias mejoren, volveremos a la carga. Mientras, nos seguimos leyendo y escuchando. Y nos vemos. En grupos de menos de diez y con todas las precauciones.

Jesús Lens

Madrid premiado en Barcelona

Juan Madrid, uno de los nuestros, escritor afincado en Salobreña desde hace lustros, recibió ayer el premio Pepe Carvalho otorgado por BCNegra, uno de los galardones más importantes del mundo de las letras negro-criminales.

El festival dirigido por Carlos Zanón se ha convertido en el gran referente cultural del género negro en España. La pléyade de autores de todo el mundo que concita cada año es apabullante y las editoriales y los sellos especializados se reservan sus mejores lanzamientos para hacerlos coincidir con estas fechas.

Juan Madrid se suma a una lista de premiados con el Pepe Carvalho que sería capaz de provocar un coronavirus fulminante. Baste citar a Mankell, Lehane, Ellroy, Connelly, Rankin, González Ledesma, Donna León, Giménez Bartlett o Claudia Piñeiro. Una lista irreprochable a la que se suma, por derecho propio, uno de padres del género negro en España, un maestro de maestros que sigue felizmente en activo, recuperado del ictus que sufrió hace un par de años.

Porque Juan Madrid está trabajando en un nueva novela. Negra, por supuesto. La trama no puede ser más actual: las cloacas del estado y el ‘trabajo’ subterráneo de según qué ‘fontaneros’. Sobre este tema, Juan Madrid tiene fuentes de lo más fiable, no en vano ha sido periodista de raza desde tiempos inmemoriales.

Sus dos últimas novelas, ‘Los hombres mojados no temen la lluvia’ y ‘Perros que duermen’, son polifónicas y polisémicas ya desde sus abigarrados títulos, cargados de poesía, dobles sentidos y variadas resonancias. Además, se están reeditando sus novelas protagonizadas por Toni Romano, uno de los personajes fundacionales de la novela negra española.

Para conocer la Transición española más allá de los discursos hagiográficos y las furibundas críticas interesadas, hay que leer a Juan Madrid. Y escucharle, siempre que puedan.

Además de ser el I Premio Granada Noir, es uno de los autores que más han participado en el festival granadino. Y como activista cultural, ya está trabajando en el programa de una nueva edición de la Muestra de Cine Negro y Social de Salobreña, que se celebrará la próxima primavera. Genio y figura. ¡Enhorabuena, maestro!

Jesús Lens

Hoy, con Blacksad

Hoy toca. Hoy toca inaugurar la quinta edición de Granada Noir, el festival dedicado al género negro y criminal que Gustavo Gómez y yo sacamos a puro huevo, gracias al apoyo y a la confianza de Cervezas Alhambra.

Esta tarde inauguramos y lo hacemos a lo grande: entregando el V Premio Granada Noir a una personalidad destacada del mundo del Noir. En este caso, a dos auténticos monstruos: Juan Díaz Canales y nuestro Juanjo Guarnido, padres de Blacksad.

¿Quién dispara al disparador?

Todos los premios son importantes y emocionantes, pero les confieso que este es especial. Muy especial. Hace unos meses fui a un colegio a dar una charla sobre el cine como arte total. Como arte que compendia las demás artes. Al llegar al turno del cómic y los videojuegos, proyecté sendas imágenes de nuestro gato favorito. Sin conocerlo, sin haberlo visto antes, niñas y niños enloquecieron. ¿Qué tendrá Blacksad que nos enamora de forma arrebatadora?

Cambio de tercio. Ahora que me dedico profesionalmente a la gastronomía a través del suplemento Gourmet de nuestro IDEAL —flipen con el espléndido tocho que llevamos hoy viernes— me gusta reivindicar un concepto muy culinario: maridaje.

Es lo que tratamos de hacer en Granada Noir: maridar artes. Combinar literatura, cine, cómic, ilustración, música, ciencia, teatro, nuevas tecnologías… Y gastronomía, claro. Que ya verán ustedes qué tapas más imaginativas, sabrosas y literarias han preparado los bares y restaurantes donde celebraremos los diferentes Encuentros Especiales Cervezas Alhambra.

Carne de matanza en La Cueva de 1900. La fritá de la mamma en el 4U Hostel. Escabechina en Ruta del Azafrán. Marea Noir en Moana Poké. Huerto misterioso en el Bar de Fede. Maqui, Maqui en el Bar de Eric. Negro Mediterráneo en La Recacha Fórum y Cordero Polo en el Gran-Café BibRambla. Todas ellas tienen su historia, relacionada con los autores que pasarán por sus barras y los libros que allí firmarán.

No es normal empezar un festival por la entrega de su premio más importante. Pero, bien pensado, ¿a quién le importa lo que es o deja de ser normal, lógico, habitual o corriente?

Jesús Lens

Seguiremos hablando de ellas

“Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto” atesora, como primera gran virtud, uno de esos títulos con fuerza y personalidad, imposibles de olvidar. Un título que dan ganas de enmarcar con letras de oro y colgarlo en el despacho, sobre el escritorio, bien visible.

Por supuesto, la gran obra maestra de Agustín Díaz Yanes, dirigida en 1995, es más, mucho más, que un título prodigioso: si la película no hubiera sido tan grande como es, habríamos terminado olvidándonos de Gloria y de Doña Julia a las primeras de cambio.

 

Sin embargo, a comienzos de 2017, cuando el escritor Fernando Marías se planteó poner en marcha el proyecto Hnegra, en el que las mujeres serían las grandes heroínas de 22 cuentos cortos escritos por 22 autoras de género negro y que serían ilustrados por 22 reputados artistas, su referente fue “Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto”.

 

“—No disparen… solo soy una puta…

 

Así recuerdo que suplicaba Gloria Duque, bañada en sangre ajena, ante los policías que irrumpían pistola en mano en la pantalla del cine, aquel lejano día de 1996. Desde mi butaca, estremecido, la vi llorar. Aterrorizada y sola, con las manos en alto, de rodillas en el suelo del tugurio, rodeada de cadáveres acribillados a balazos. Esa mujer muy pobre y muy desdichada, también inocente o incluso muy inocente, inocente de casi todo, no quería, a pesar de su vida perra, que la matasen un disparo fortuito.

 

—No disparen… Solo soy una puta…

…Esta película llegó para demostrar que era posible filmar obras maestras del cine negro en idioma español, senda que, por suerte, luego seguirían otras películas y cineastas. Pero, además, de forma también novedosa y hasta insólita, concedía el protagonismo de la trama y de su intensidad emocional a las mujeres”.

 

Estos fragmentos del excepcional prólogo que el escritor y muy cinéfilo cinéfilo Fernando Marías ha escrito para el libro Hnegra, publicado por la editorial Alrevés y Ámbito Cultural El Corte Inglés, nos dan la razón a quienes pensamos que sí. Que seguiremos hablando de ellas, por siempre jamás.

Seguiremos hablando de los personajes magistralmente interpretados por Victoria Abril y por Pilar Bardem, ambas ganadoras del Goya por sus interpretaciones de Gloria y Doña Julia, y escritos por un Agustín Díaz Yanes que hacía su debut como director con una película que, efectivamente, nos sacudió a todos los espectadores en la sala de cine.

 

Yo, que no soy de mucho llorar con las películas, no puedo evitar que, cada vez que veo el final de “Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto”, me caigan lágrimas como puños mientras espero a que terminen los títulos de crédito, para rehacerme y recomponerme antes de volver a la realidad. Porque hablamos de una película más negra que el asfalto, pero con un poso de humanidad en sus personajes que, si no le conmueve, querido lector, es que está usted tallado en roca pura.

Pocos debuts cinematográficos tan deslumbrantes como “Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto”, una película totémica y fundacional de un nuevo cine negro español que arrasó en el Festival de Cine de San Sebastián y que terminaría cosechando ocho premios Goya, entre ellos, mejor película, mejor director novel y mejor guionista; para Díaz Yanes, además de los referidos galardones a Pilar Bardem y a una Victoria Abril que definía así a Gloria, su personaje, durante el estreno de la cinta: “Es una personaje real, de hoy, del Madrid de 1995. Me siento representando a millones de mujeres de carne y hueso, no es una heroína de gimnasio. Es de las que se callan, cuya vida se desarrolla en una sociedad difícil, y más aún para las mujeres”.

Así las cosas, no es de extrañar que, más de veinte años después, sigamos hablando de Gloria Duque, ¿verdad? Sobre todo porque Agustín Díaz Yanes retomó su personaje en una extraordinaria secuela titulada “Solo quiero caminar”, en la que Gloria Duque regresa a México, viéndose enredada en la mala vida. Otra vez.

 

Otra potente historia, igualmente Noir, en la que el elenco femenino incluye a Ariadna Gil, Pilar López de Ayala y Elena Anaya, arropando a la imprescindible Victoria Abril. Y, si en la primera entrega, el villano estuvo interpretado por el argentino Federico Luppi; en este caso será el mexicano Diego Luna el personaje trágico masculino.

Uno de los temas que más me apasionan, de un tiempo a esta parte, es cómo reflexiona el cine sobre el paso del tiempo en películas que, pasados diez años o más, retoman a personajes de títulos anteriores y los sitúa en otro tiempo, en otro espacio, en otra sociedad y en otras circunstancias.

 

¿Cómo ha tratado la vida a Gloria Duque, en los cerca de quince años que median entre “Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto” y “Solo quiero caminar”? ¿En qué han cambiado las sociedades española y mexicana que nos muestra Agustín Díaz Yanes? ¿Qué queda de la impronta de Doña Julia en la protagonista, años después de su muerte?

 

Para el festival multidisciplinar Granada Noir es un orgullo y un placer contar este año, en su tercera edición, con la presencia del guionista y escritor Agustín Díaz Yanes, que recogerá el Premio GRN a toda una trayectoria dedicada al género negro.

Será el martes 3 de octubre, en el Teatro CAJAGRANADA, antes de la proyección de su obra maestra, “Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto”, con la que se inicia el ciclo que AulaCine CAJAGRANADA dedica a la mujer en el género negro.

 

Tras la proyección, el cineasta mantendrá un coloquio abierto con el público en el que hablará de su cine y sus novelas, de la adaptación de Alatriste, del guion de “Madrid Sur”, una cinta de ciencia ficción que no pudo ser rodada por falta de financiación; y de su película más reciente, “Oro”, que ya está a punto de estrenarse en las salas de cine.

Una película que esperamos con ansia cinéfaga sin límites.

 

Jesús Lens