Carlos Salem, el pirata Noir

Es difícil verle sin su pañuelo negro en la cabeza, seña de identidad de un Carlos Salem que sabe que todo importa. Que todo significa. Que todo suma.

Lo podrán comprobar ustedes el próximo jueves, a partir de las 20.30, en la entrevista que le haremos en Facebook, retransmitida a través de la página de Granada Noir, en directo, desde el CaraDura Bistrot de Álvaro Arriaga.

 

Porque el tercero de los Encuentros Especiales que organiza el Festival andaluz dedicado al género policíaco, con la colaboración de Cervezas Alhambra, nos permitirá desentrañar los secretos de la obra de uno de los autores más conocidos y respetados de la escena literaria contemporánea. Y uno de los más prolíficos y versátiles, por supuesto.

No hay género literario en el que Carlos Salem no destaque. Estos días, por ejemplo, ha venido a Granada para participar en un valiente Festival Internacional de Poesía que lleva el transgénero por bandera, mestizo y lúcidamente abierto a las más variadas disciplinas. Viene a recitar, claro. Pero podría venir a otras muchas cosas.

 

A Carlos Salem le encontrarán, también, en Twitter y en Facebook, donde tiene legiones de seguidores; decenas de miles de personas que disfrutan de sus aforismos, micropoemas y juegos de palabras. Porque, en el siglo XXI y abundando en McLuhan, el medio sigue siendo el mensaje, pero además, hay que adecuar el mensaje a cada medio. Lo que es un reto, un desafío, una oportunidad que Salem ha sabido aprovechar.

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Nacido en Argentina, en 1959, este porteño de verbo fácil y personalísima voz rota, reconocible desde kilómetros de distancia, vive en España desde 1988, a donde llegó en su calidad de periodista. Pasó varios años alumbrándonos desde dos atalayas muy particulares: el Faro de Ceuta y el Faro de Melilla, periódicos radicados en ciudades fronterizas, a caballo entre dos países, dos culturas, dos continentes, dos mundos.

 

Y, aunque dejó el periodismo de plantilla y redacción, el periodismo nunca le dejó a él, que sigue colaborando con medios de comunicación de todo el mundo y en todos los formatos: impresos, digitales, radiofónicos y televisivos.

 

Como cuentista, Carlos Salem también es un maestro consumado. Sus relatos forman parte de las mejores antologías, sean de género negro, rojo o verde. Está, por ejemplo, en “Obscena. Trece relatos pornocriminales”, editada por Alrevés, compartiendo espacio con Fernando Marías, Juan Ramón Biedma, Marta Robles, Empar Fernández, Carlos Zanón o Susana Hernández, entre otros.

Y están sus propios libros de cuentos, por supuesto. Libros que, desde sus títulos, ya están contando: “Yo también puedo escribir una jodida historia de amor” y “Yo lloré con Terminator 2 (relatos de cerveza-ficción)”.  O, más recientemente, el que debería ser libro de cabecera para todos los que amamos los bares y la birra casi por encima de cualquier otra cosa: “Relatos negros, cerveza rubia”, publicado por Navona y protagonizado por algunos de los personajes de cabecera de un autor que, a lo largo de su obra, ha ido creando un personalísimo universo mítico.

 

Ahí está Lolita, por ejemplo, una camarera de rompe y rasga. Está Harly, el más violento de entre los sensibles. Y los polis, el Gato y el Perro. Y Tony y Ray, haciendo oposiciones para el casting de una película de Tarantino. Y, por supuesto, está Poe, ese escritor como los de antes, de los que escriben con su sangre en las servilletas de papel, acodado en la barra mientras bebe la vida al pasar.

 

“Relatos negros, cerveza rubia” conducen al lector por un universo noctámbulo y canalla en el que la literatura y la vida se dan la mano sobre la barra del bar, junto al entrechocar de las copas.

 

Y están las novelas. Las novelas de un Carlos Salem erigido en el mejor y más ácido cronista de la sociedad española del siglo XXI. Cronista de los tiempos de la burbuja en que creíamos ser ricos. Cronista del colapso posterior, cuando todo aquello que creíamos que era sólido resultó ser fangoso, turbio y putrefacto.

 

En “Muerto el perro”, editado por Navona, el personaje de Piedad representa a la perfección esta España nuestra, que un buen día se acuesta rica, señorona y relajada y, a la mañana siguiente, amanece viuda, corneada y con la empresa de su difunto marido en quiebra, podrida de deudas. Y no le quedará más remedio que espabilar, para salir adelante.

Con “En el cielo no hay cerveza”, por su parte, Carlos cuenta la historia de un asesino en serie que ha decido ensañarse con los periodistas más afamado de la telebasura española. ¡Ahí es nada! Protagonizada por Diosito, ese freak con ánimo de revancha contra la sumisión pasotista de su hermano Jesús y uno de los personajes de referencia en la narrativa de Salem; “En el cielo no hay cerveza” también acoge a Poe, al Gato y al Perro y a una sensacional Magdalena, a la sazón, un transexual colombiano del que Diosito estaba locamente enamorado. Muy locamente…

 

Y, ahora, la noticia. ¡La gran sorpresa! La editorial Navona ha recuperado “Camino de ida”, posiblemente, la mejor novela de Carlos Salem y, desde luego, la que a mí me convirtió en fan furibundo de su narrativa, de su forma de escribir y de su manera de ver el mundo. Y de contarlo. Porque hablamos de una novela de viajes trufada de género negro, con situaciones surrealistas y astracanadas salvajes protagonizadas por personajes más grandes que la vida.

 

Humor, sangre, ternura, comprensión, sexo, solidaridad y una ácida, lúcida y atenta mirada a lo que nos rodea constituyen el ADN creador de Carlos Salem, el pirata bueno del Noir contemporáneo.

 

Jesús Lens

¿Cabe el humor en el Noir?

No parece, a priori, que el humor y el género criminal estén llamados a maridar. Es cierto que existe el humor negro, pero es otra cosa. Que las investigaciones de asesinatos, estafas, robos y crímenes varios no son terreno abonado para la risa, precisamente. Y a ello dedicamos El Rincón Oscuro de esta semana, en nuestra sección Noir de IDEAL.

Humor negro

Y es que, como tantas veces hemos comentado, una de las características fundamentales del género criminal es destapar las miserias de la sociedad y alumbrar esos rincones oscuros de los que esta sección toma su nombre. El buen Noir bucea en las contradicciones de la sociedad del bienestar y obliga al lector a enfrentarse a la realidad en que vivimos, aunque nos cueste o no nos guste verla: corrupción, violencia machista, tráfico de armas, trata de seres humanos, crimen organizado… No parece, insisto, que el humor tenga mucho que decir en un universo como éste.

Y, sin embargo, uno de los rasgos característicos de los protagonistas de los grandes clásicos del género negro es su humor sardónico, sus respuestas ingeniosas y las vibrantes réplicas en unos diálogos convertidos en auténticos duelos dialécticos cargados de doble sentido y malas intenciones. Y es que pasarse la vida escarbando entre los bajos fondos termina por generar grandes dosis de cínico escepticismo.

Así, Philip Marlowe y San Spade, por ejemplo, eran tipos lacónicos que hablaban lo justo y necesario, creando un arquetipo de héroe socarrón y solitario que no tardaría en ser homenajeado, imitado… y parodiado, con mejor o peor fortuna, tanto en el mundo de la literatura como, sobre todo, en el cine.

El sueño eterno

Por los hermanos Coen, sin ir más lejos. ¿Quién no recuerda a su celebérrimo El Nota? El personaje interpretado por Jeff Bridges en “El gran Lebowski” hace suyos todos los tópicos del antihéroe del Noir… para dinamitarlos y hacerlos saltar por los aires, convirtiéndose en el detective privado más deliciosamente improbable de Los Ángeles.

El Gran Lebowski

¿Y en España? El género policíaco español tampoco ha mantenido una relación particularmente fluida con el humor. Hasta la llegada del siglo XXI y de autores como Carlos Salem, que no ha tenido empacho en trufar sus novelas de una acidez vitriólica y salvaje que, sin contemplaciones, despezada la surrealista realidad que nos rodea, con la telebasura y algunos de sus especímenes como principales sufridores de su ira literaria. O Alejandro Pedregosa, que convocó al mismísimo Cunqueiro en “Un mal paso”, la trama negra con la que recorrió su particular Camino de Santiago.

Un mal paso

Por todo ello, tenemos que saludar con alborozo la aparición de una novela como “El costado derecho”, de Paco Bescós, publicada por Salto de Página, una de las editoriales pioneras a la hora de combinar diferentes géneros literarios.

Definámosla como delirante, desde que empieza hasta que termina. Delirante, en su planteamiento, nudo y desenlace. Delirantes son sus personajes, principales y secundarios. Y las situaciones que plantea. Y el escenario en que se desarrolla. Porque “El costado derecho” es una novela tan delirante como la realidad en que vivimos. O en la que tratamos de sobrevivir.

Imagine el lector que ingresa en el hospital para una intervención rutinaria. Y que, al despertar, oye voces. Voces que susurran. Voces que dejan entrever que algo extraño ha ocurrido durante la operación. Por ejemplo, que le hayan extirpado un riñón. Accidentalmente.

El costado derecho bescós

Siga imaginando el lector que, por mor de la Crisis, ha pasado de ser un exitoso profesional del sector de la construcción que se bebía la vida mientras cabalgaba a lomos de una moto de gran cilindrada, un triunfador que residía en una lujosa urbanización del extrarradio madrileño con su hermosa mujer y un pequeñín encantador… a ser un solitario vendedor de la sección de chapuzas de un centro comercial que, divorciado, apenas rasca lo suficiente para comer caliente todos los días.

Y, encima, le quitan un riñón. Y un excéntrico compañero de trabajo le siembra la duda. ¿Y si no ha sido un accidente? ¿Y si, en realidad, se trata de una trama orquestada? Y, como es verano y hace calor…

Quijotesca. Sí. “El costado derecho” es una novela quijotesca. Y sanchopancista. Pero, sobre todo, es una novela en la que se puede sentir el aliento del Ignatius J. Reilly de “La conjura de los necios”, pasado por el tamiz de la crisis española contemporánea y las crecientes dosis de surrealismo que ha ido dejando al descubierto.

Paco Bescós

Paco Bescós ha escrito una novela, por tanto, estrambóticamente contemporánea, en la que los conspiranoicos más conspicuos se dan la mano con arribistas y nuevos ricos. Una novela que reparte estopa a diestro y siniestro, incluyendo a los nacionalismos de conveniencia. Una novela muy loca que no estará en el Top Ten de ventas de ningún centro comercial, pero cuyo irreverente humor les hará mucho más llevaderos los rigores del calor estival.

Jesús Lens

Twitter Lens

Tentados

Tras unos días de una intensidad brutal y de una tensión informativa sin parangón, ¿qué tal si nos tomamos un respiro y cogemos resuello? Porque lo que está por venir va a seguir siendo duro y exigente.

Para este fin de semana hay un montón de opciones de ocio y cultura. ¡Y hasta de ocio cultural, si me apuran! Pero la oferta más sugerente, excitante, provocadora y provocativa, la tenemos en la Feria de Muestras de Armilla, que acoge la celebración de “Tentacionexxx”, el Congreso Erótico de Andalucía. Y de ella hablo en mi artículo de hoy de IDEAL.

Tentacionexxx

Sinceramente, ¡qué faltica nos estaba haciendo un Congreso como este en la tierra de la Mala Follá! También es verdad que leo el programa y alucino en colores con la dimensión que puede alcanzar un universo sexual amplio, variado y sin cortapisas. Por ejemplo, una degustación de cosmética erótica, una charla sobre prácticas sexuales no convencionales o consejos para incrementar el orgasmo masculino gracias a la pera.

Reconozco que a mí todo esto me pilla ya muy mayor. Solo de pensarlo, me agoto. Y, sin embargo, es muy probable que me pase por el Congreso. Pero por razones literarias. Siempre literarias. Y es que uno de los invitados y participantes es Dani el Rojo, cuya biografía ya forma parte del acervo cultural negro y criminal español.

Dani el Rojo anacleto

Tras un pasado tempestuoso, el más tumultuoso que se pueda imaginar; Dani pagó su deuda con la sociedad y, tras pasar varios años encarcelado, volvió a las calles convertido en una persona nueva. Y distinta. La literatura tuvo mucho que ver en ello. Y, por supuesto, su férrea determinación.

Tras trabajar con distintas personalidades del show bussiness, Dani comenzó a desplegar una carrera literaria, primero con sus memorias y, después, con la serie del Tiburón, un gángster gamberro y desenfadado, tal y como lo describe su autor.

Dani, además, se ha convertido en un excelente monologuista y también ha iniciado una prometedora carrera cinematográfica, que ya nos ha permitido descubrirle en Anacleto, interpretando a El Carnicero, uno de los secuaces de Carlos Areces, el malo de la función.

Dani el rojo tiburón

Estos días, en FERMASA, además de firmar sus novelas, va a leer en público relatos eróticos de autores tan conocidos como Carlos Salem, por ejemplo. Dicho lo cual les confieso que sí. Que en realidad sí que me asomaré a “Tentacionexxx”. Por la cosa literaria y cultural, por supuesto.

Jesús Lens

Twitter Lens

 

 

Muerto el perro

Y entonces me dí cuenta de que llevaba tiempo, mucho tiempo, sin leer nada de Carlos Salem.

Salem.

El autor, retratado por la lente de Mordzinski
El autor, retratado por la lente de Mordzinski

Carlos Salem.

Tú sabes bien de quién te hablo, ¿verdad? Porque de Carlos hemos hablado en esta bitácora una y mil veces. Todo comenzó con “Camino de ida”. Y, a partir de ahí, “Matar y guardar la ropa”, “Pero sigo siendo el rey” y “Cracovia sin ti”.

Y, sin embargo, hacía ya tiempo.

Por eso, el lanzamiento de “Muerto el perro”, por la editorial Navona, es todo un lujazo. Un lujazo por partida doble. O triple. Y más aún.

 muerto el perro

Un lujazo porque (y esto es algo que cada vez valoro más) el libro es un gustazo en sí mismo. Como objeto. Desde la portada radicalmente negra, con el título el blanco y el nombre del autor en rojo sangre; al tamaño de la letra. Llamadme viejuno, pero esta mañana estuve en la librería Atlántida y tuve en mis manos un libro con pinta de interesante. Era un tocho de más de quinientas páginas y tenía la letra tan pequeña y tan arrejuntá… que lo devolví a la mesa de novedades. No. No era un libro de bolsillo. Y no era en absoluto barato. Está recién editado y, lo siento, pero no me entró por el ojo. Literalmente.

“Muerto el perro” es un lujazo, también, porque leer a Carlos Salem siempre es un placer. Máxime cuando, como en este caso, nos presenta una historia completamente nueva, pero conectada a su universo literario personal, único e intransferible. De hecho, tenemos la suerte de reencontrarnos con Soldati, uno de los personajes paradigmáticos de Salem, uno de esos antihéroes a los que uno gustaría tener de compañero de viaje, de fatigas y de farra.

 Muerto el perro Salem

Un privilegio, en fin, porque “Muerto el perro” está plenamente anclada en la actualidad más real, palpable y radical. La protagonista de la historia podría ser la “Blue Jasmine” de Woody Allen, la viuda de Madoff o, en un universo paralelo, la mismísima infanta Cristina. ¿Te sitúas? Hablamos de una mujer, aparentemente inocente (en todos los sentidos de la expresión), que lleva una vida regalada y a la que la muerte de su esposo, un trápala de cuidado, encuentra compuesta, en la ruina y en la soledad más absoluta.

Partiendo de esa premisa, doña Piedad tiene 325 páginas para poner en orden una vida que se le ha destrozado, descontrolado y deshecho. Total y absolutamente. De golpe y porrazo. Pero, como en todas las novelas de Salem, no estará sola. Porque en este mundo de mierda, siempre hay gente, buena gente (muchas veces, la gente más inesperada); presta a echar una mano y a ayudar a quien se lo merece. Y Piedad de la Viuda es merecedora. ¿O no? Porque sus manos, como comprobaremos desde la primera página de la narración, no están del todo limpias… de sangre.

 Carlos Salem

Concluiremos diciendo que “Muerto el perro” es un lujazo, en definitiva, porque hace justicia. Poética. Y eso, en estos tiempos oscuros que estamos viviendo, es más importante que nunca.

Jesús Lens

Firma Twitter

El huevo izquierdo del talento

¿Qué queréis que os diga, una vez que os presente la portada del nuevo trabajo de Carlos Salem? ¿Qué puedo yo aportar? ¿Qué más añadir? ¿Qué comentar? ¿Cómo contextualizar?

El huevo izquiero del talento

La única pregunta que cabe es, pues: ¿cuánto tardaremos en leerlo?

@jesus_lens , por si quieres hacerme un seguimiento a corto en Twitter.

Y ahora, husmeemos en el pasado, en los 12 de febrero de 2008, 2009, 2010, 2011 y 2012.