Ayer arrancó Biotopías, el festival patrocinado por Fundación Unicaja que tiene como lema ‘La ciencia cuenta’. En todos los sentidos del concepto ‘contar’, empezando por el narrativo: ahí tendremos a dos novelistas como May R. Ayamonte y Paula G. Guzmán, por ejemplo. Y contar también, en el sentido popular de concederle importancia.
Mi querido compañero a la par que amigo Gustavo Gómez y yo, sin ser avestruces, sí hemos querido no centrarnos, única y exclusivamente, en lo mal que está todo. No queremos generar más ecoansiedad ni pesimismo ambiental, por lo que, sin olvidar los problemas y los riesgos; reivindicamos los logros y los éxitos. Y ahí están también Granada 2031 y el Ayuntamiento.

Esta tarde, por ejemplo, con la especialista Cristina Sánchez Rojas, que nos hablará del Plan de Recuperación de Altas Cumbres, que incluye 56 especies de flora vascular y 5 de animales con distintos niveles de amenaza. ¡Porque la naturaleza cuenta, importa, nos necesita y la necesitamos! De esto les hablo pronto. Será en el nuevo y flamante Centro Fundación Unicaja Granada y les esperamos, que el acceso es libre. A continuación, escucharemos hablar a Guillermo Benítez de jardines botánicos y etnobotánica. Y de cocina de kilómetro 0 con un crack de los fogones como Juan Luis Carrión.
Biotopías comenzó ayer con un recorrido por el conocido como Camino Mozárabe, todo un itinerario cultural europeo con base en el Parque Periurbano de la Dehesa del Generalife que conecta con Jesús del Valle. Nuestra preocupación: la lluvia. ¡Acertó la Aemet y la jornada transcurrió sin contratiempo!
El miércoles, lo de May y Paula es en la Huerta de San Vicente, espacio emblemático donde los haya. Si finalmente lloviera, nos mudaríamos a nuestra casa, Librería Picasso. Y el viernes, en El Aljibe del Rey, tenemos nada menos que a Miguel Delibes de Castro. De su libro ‘Gracias a la vida. La naturaleza indispensable’, también les hablo pronto. ¡Y concierto de Fandila!

Ni que decir tiene que prestaremos la mayor atención a los pronósticos del tiempo y que, ante una mínima amenaza, actuaremos en consecuencia, buscando ubicaciones alternativas o lo que sea necesario.
Prudencia. Siempre la máxima prudencia. Nunca es plato de gusto tener que alterar una planificación tan milimétricamente calculada que ni la IA, oigan. Pero la seguridad, la tranquilidad y la comodidad de ponentes y público deben primar sobre cualquier otra circunstancia, obviamente.

Y en esas estamos. Agenda en mano y página de la Aemet continuamente refrescada, aunque ya no haga tanta calor. ¡El Niño Godzilla y Súper El Niño, dadnos cuartelillo, por favor! ¡Gracias! Y a ustedes por venir.
Jesús Lens



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