Granada se ha ‘quedado’ con tres de los Premios de la Crítica de Andalucía, lo que demuestra que el potencial creativo de nuestra provincia no deja de crecer.
Sobre el ensayo de Alfredo Alvar acerca de Cervantes no les puedo decir nada, que no lo he leído. Pero de ‘Mañana’ de Olalla Castro, publicado por Lumen y Premio Ópera Prima, sí debemos hablar mucho y bien, que me fascinó una novela de la que el jurado destaca «la construcción de personajes que entienden el dolor de distintas formas y que, con un lenguaje de hondo lirismo, se enfrentan a la pérdida con voluntad de redención y consuelo».

Una novela que transcurre en China y cuya lectura es hipnótica. Que Olalla Castro sea una consumada poeta se deja traslucir en una prosa cadenciosa y repleta de matices. Sólo les diré que el concepto de ‘mañana’ adquiere unas dimensiones y unas connotaciones extraordinarias.
¿Y qué les digo de Fernando Navarro y su ‘Crisálida’, de la que tanto y tan bien escribí en IDEAL en su momento? No en vano, nuestro paisano es el Premio Granada Noir más reciente.

Así titulé en su momento, en mayo de 2025: ‘Crisálida, terror gótico alpujarreño’. Y escribía cosillas como… “La novela de Fernando Navarro comienza en el Sanatorio de tuberculosos de la Alfaguara, un lugar al que nos llevaban de excursión en EGB y/o BUP y que despertaba algunos de nuestros fantasmas. Y después está La Alpujarra, convertida en auténtico territorio mítico, escenario de un gótico sureño… Una Alpujarra en la que hay bosques de secuoyas y desde la que se vislumbra La Montaña del Tigre. Una Alpujarra fuera del tiempo y del espacio a la que el Capitán arrastra a Madreselva, su mujer, y a sus hijos sin nombre hasta que se pierde su rastro. “Las montañas nos habían tragado y no iban a expulsarnos. No hasta que no quedaran ni huesos que digerir”. Más terrorífica y más granaína, ‘Crisálida’ no puede ser. Los botellines de cervezas Alhambra contribuyen a fijarla en el territorio, por cierto. Y nos queda el habla”. ¡Ay, el habla!

No me extraña que el Jurado haya destacado «su fuerza y originalidad. La novela presenta personajes bien construidos y de gran dureza, y está narrada con una voz muy auténtica y un ritmo singularmente tensionado que aporta gran dinamismo a la lectura, sostenido por una prosa a la vez melódica y áspera».
Jesús Lens



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