Buenas, soy Emilio Calatayud. Me ha entrado nostalgia al recordar la orden (porque no era un consejo, era una orden) que nos daban nuestros padres cuando se iban de casa: «No abráis la puerta a nadie, ni siquiera a los vecinos ni al señor de los seguros de entierro, ya volverán cuando estemos nosotros» (era más o menos así, ¿verdad?, ja, ja, ja ¡Qué tiempos, si supieran que ahora el peligro está principalmente dentro de las casas, en los dormitorios de los niños: el internet!








Deja un comentario