Buenas, soy Emilio Calatayud. Me fijo en una familia que está sentada en la terraza de un bar en Graná. Son una pareja y sus dos niños, que, por cierto, no dejan de dar la lata. Los padres no les dicen nada, que es lo mismo que animarles a que sigan haciendo tonterías. Pero, bueno, son niños y hay que disculparlos. De repente, uno de los chavales dice «No me gusta ser bueno», y sus padres ríen y le aplauden. Bastante bien salen algunos niños con los padres que tienen.








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