Buenas, soy Emilio Calatayud. El viernes pasado fui a comprar a la tienda de mi barrio, el Albaicín, y estaba cerrada porque se había quedado sin mercancía. Lo primero que se había agotado era el alcohol. Luego había varias calles costadas al tráfico. Y había gente por todos los lados pegando voces. Total, que ríase usted del día del apagón. Me pregunté, ¿será por la guerra de Irán? ¿Qué catástrofe habrá ocurrido ahora? Pues no, era la fiesta de la Cruz. Bueno, en realidad, la fiesta de la Cruz tocaba el domingo 3 de mayo, pero empezó el viernes 1, no sé si oficialmente o oficiosamente, pero el caso es que tuve que actuar como cuando el confinamiento por el bicho y me encerré en casa. Pero es que yo soy raro: me gusta el sosiego, la tranquilidad en las calles, un cierto silencio y condeno los botellones. Lo dicho, un tío raro. Y ya mismo está aquí el Corpus, la feria de Graná.








Deja un comentario