Buenas, soy Emilio Calatayud. En la justicia de Menores, es habitual encerrar a chavales que sufren enfermedades mentales para que sean tratados por los expertos en psicología y psiquiatría de los centros de internamiento. Recuerdo que una vez condené a ir a salud mental a un chaval que decía que todos los días, a las doce de la mañana, Dios hablaba con él. El chico tenía un problema muy serio con el consumo de marihuana y su cabeza estaba desbaratada, algo que, por desgracia, cada vez es más frecuente. Lo que nunca he tenido es un choricillo que creyera ser Jesucristo como Trump.








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